viernes, 12 de junio de 2026

Capítulo 26. VII. Las leyes de la curación (13ª parte).

VII. Las leyes de la curación (13ª parte).

13. Causa y efecto no son dos cosas separadas, sino una sola. 2Dios dispone que aprendas lo que siempre ha sido verdad: que Él te creó como parte Sí Mismo y que esto no puede sino seguir siendo verdad porque las ideas no abandonan su fuente. 3Ésta es la ley de la creación: que cada idea que la mente conciba sólo sirva para aumentar su abundancia y nunca para disminuirla. 4Esto es tan cierto con respecto a lo que se desea vanamente como con res­pecto a lo que la voluntad dispone verdaderamente, ya que la mente puede desear ser engañada, pero no puede hacer de sí misma lo que no es. 5Y creer que las ideas pueden abandonar su fuente es tratar inútilmente de hacer que las ilusiones sean ver­dad. 6Pues nunca será posible engañar al Hijo de Dios.

Aquí el Curso entra en una de sus ideas más fundamentales: las ideas no abandonan su fuente.

Eso significa que nada real puede separarse de aquello que lo creó. Tú no puedes separarte de Dios más de lo que un rayo de luz puede separarse del sol.

La percepción puede imaginarlo. El ego puede creerlo. Pero la realidad no puede alterarse por una creencia.

Mensaje central del punto:

  • Causa y efecto son inseparables.
  • Las ideas permanecen unidas a su fuente.
  • El Hijo de Dios sigue siendo parte de Dios.
  • La creación aumenta la abundancia, nunca la reduce.
  • La mente puede creer ilusiones, pero no transformarse en algo distinto de lo que es.
  • La separación es un intento imposible de hacer real una ilusión.
  • La verdad del Ser no puede ser engañada realmente.

Claves de comprensión:

  • La creación es extensión, no pérdida.
  • Nada real disminuye al compartirse.
  • El ego interpreta separación; la verdad mantiene unidad.
  • La mente puede confundirse, pero no alterarse esencialmente.
  • Las ilusiones no modifican la realidad.
  • La abundancia verdadera pertenece al Ser.
  • La identidad divina permanece intacta bajo toda percepción errónea.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

  • Cuando sientas pérdida, vacío o desconexión, prueba este cambio de mirada: ¿y si nada real se hubiese separado realmente de mí?
  • Y también: → “Lo que soy no puede disminuir porque sigue unido a su fuente.”
  • Observa cómo muchas veces el miedo surge de creer que has perdido algo esencial: amor, valor, identidad, plenitud…
  • Pero el Curso propone algo radical: → “Lo real no puede separarse de sí mismo.”
  • Eso transforma profundamente la sensación de carencia.

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Creo que puedo perder lo que realmente soy?
  • ¿Confundo percepción de separación con realidad?
  • ¿Pienso que compartir disminuye?
  • ¿Estoy dispuesto a aceptar que sigo unido a mi Fuente?
  • ¿Puedo contemplar la abundancia como algo inherente al Ser?

Conclusión:

La separación parece real porque la mente puede imaginarla. Pero imaginar no crea verdad.

El Hijo de Dios sigue unido a su Fuente porque las ideas no abandonan aquello que las origina. Por eso la creación nunca disminuye.
Nunca pierde. Nunca se fragmenta.

Todo lo real se expande compartiéndose. Y aunque la mente pueda desear engañarse, nunca puede convertirse verdaderamente en algo distinto de lo que es.

Ésa es la gran imposibilidad del ego: intentar hacer real una ilusión. Pero la verdad permanece intacta debajo de toda apariencia.

Y por eso, al final, el Hijo de Dios no puede ser engañado para siempre. Porque lo que realmente es jamás dejó de ser verdad.

Frase inspiradora: “Nada real puede separarse de su Fuente, porque las ideas no abandonan aquello que las creó.”

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