La Lección 268 de Un Curso de
Milagros, «Que todas las cosas sean exactamente como son», me enseña que la
paz se alcanza cuando acepto la verdad sin resistencia ni juicio. Esta lección
me invita a reconocer que la realidad no necesita ser corregida, sino
comprendida, y que la serenidad surge al permitir que todo sea tal como es en
la Mente de Dios. Al aceptar esta verdad, mi mente se alinea con el Amor y
descansa en la certeza de lo eterno.
Nuestra mente puede servir a la
Verdad o a la ilusión; a lo Real o a lo irreal; al Ser o al ego; a lo
Espiritual o a lo material; a la Unidad o a la separación. Esta capacidad de
elección constituye el fundamento de nuestra experiencia en el mundo. Como enseña
el Curso: «Tengo el poder de decidir» (L-pI.152.1:3). En cada instante
decidimos a quién servir y qué realidad aceptar.
Si la mente sirve a la Verdad, a
lo Real, al Ser, a lo Espiritual y a la Unidad, entonces sirve a la Vida
verdadera, a lo Eterno y a la Perfección. En esta elección participa del Plan
de Salvación que Dios ha dispuesto para Su Hijo. Reconocer esta verdad nos
devuelve la paz y nos recuerda nuestra identidad divina. Como afirma el Curso:
«Soy tal como Dios me creó» (L-pI.94.1:1).
Por el contrario, si la mente
sirve a la ilusión, a lo irreal, al ego, a lo material y a la separación,
entonces sirve a la muerte, a lo temporal y al error. En esta percepción surge
la falsa creencia en el pecado y el consiguiente sentimiento de culpa. Sin
embargo, tales ideas carecen de realidad, pues proceden de la identificación
con el miedo y no con el Amor.
Servir a la Verdad es servir al
Amor; servir a la ilusión es servir al miedo. El Amor conduce a la felicidad, a
la paz y a la seguridad absoluta. El miedo, en cambio, genera dolor, conflicto,
enfermedad e inseguridad. El Curso lo expresa con claridad: «No hay más amor
que el de Dios, y todo miedo es ilusión» (L-pI.127.1:1). Esta enseñanza nos
recuerda que sólo el Amor es real.
Hoy acepto y elijo ser tal como Dios me creó. Permito que Su Grandeza resplandezca en mí y se exprese a través de mi mente, de mi corazón y de mis actos. Al servir a la Verdad, descanso en la paz eterna y en la certeza de mi unión con Él. Amén.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 268 enseña que el juicio
distorsiona la percepción.
La interferencia genera conflicto. La
realidad no necesita ser cambiada.
La aceptación
trae paz. La seguridad está en lo que es. No es mejorar la realidad, es dejar
de resistirte a ella.
PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:
Practicar la
idea: “Que todas las cosas sean exactamente como son”.
Cada
repetición reduce la resistencia, disuelve el juicio y abre una experiencia de
mayor calma y claridad.
No se trata de entenderlo, sino de
permitirlo.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Esta lección
trabaja directamente sobre el control y la resistencia.
Cuando
intentas cambiar lo que es, aparece frustración, tensión, ansiedad, y lucha
interna.
Cuando esto se
suelta, disminuye la presión, se relaja la mente, aparece aceptación, y surge
una sensación de alivio.
No porque todo
sea perfecto en forma, sino porque dejas de enfrentarte a ello.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente,
esta lección afirma que la creación es perfecta tal como es, Dios no comete
errores, la realidad no puede ser corrompida, y el Ser permanece intacto.
Y revela algo
profundamente liberador: No necesitas corregir la realidad, sólo necesitas
dejar de oponerte a ella.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Hoy:
Observa cuándo juzgas, resistes o
intentas cambiar lo que ocurre.
Detecta la incomodidad que surge de
esa resistencia.
Y entonces recuerda: “Que todas las
cosas sean exactamente como son”.
Puedes acompañarlo con:
- “No necesito cambiar esto”.
- “Puedo dejar que esto sea”.
No fuerces la aceptación, permite
que aparezca.
❌ No confundir aceptación con pasividad externa.
❌ No usar la
idea para evitar decisiones prácticas.
❌ No reprimir
emociones.
✔ Aplicarla a nivel de percepción interna.
✔ Permitir que
reduzca la resistencia.
✔ Usarla como
apertura, no como resignación.
Aceptar no es rendirse, es dejar de
luchar.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa
profundizándose:
260 → Dios es mi origen.
261 → Dios es mi refugio.
262 → Somos uno en Él.
263 → Todo es puro en Él.
264 → Estoy rodeado por Su Amor.
265 → Todo es manso en Él.
266 → Me reconozco en todos.
267 → La paz vive en mí.
268 → Dejo que todo sea.
Ahora no sólo percibes paz, dejas
de bloquearla.
CONCLUSIÓN FINAL:
La Lección 268 es profundamente
liberadora:
El conflicto no está en el mundo.
Está en la resistencia a lo que es.
Y cuando esa
resistencia se suelta, todo se aquieta. Porque descubres que la realidad, tal
como es, no te amenaza. Y en esa aceptación, aparece una paz que no depende de
nada.
FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de resistirme a lo que es, descubro la
paz que siempre estuvo ahí”.
Ejemplo-Guía: "El deseo nos hace ver las cosas de manera diferente a como son".
Dios no ha creado las cosas que
nosotros creemos ver en este mundo. Estas cosas, que percibimos como reales,
son fabricaciones nuestras; responden a las leyes que les hemos impuesto dentro
de un entorno espacio-temporal. Son proyecciones de nuestra mente y reflejan un
sistema de pensamiento basado en la separación.
Es preciso hacer esta aclaración
para no malinterpretar el título de la lección de hoy, cuando nos enseña que
debemos dejar que todas las cosas sean exactamente como son. Esta enseñanza no
se refiere al mundo ilusorio que percibimos con los sentidos, sino a la verdad
eterna que procede de Dios.
Las cosas, todas las cosas,
responden y proceden de una misma Fuente: la Mente de Dios. En su origen, todo
cuanto existe es energía mental y, en ese nivel, encontramos su estado de
unidad. Todo sirve a su Creador y participa de Su perfección. Sin embargo,
cuando interviene el deseo, tenemos la capacidad de percibir esa realidad de
otra manera y de otorgarle un valor diferente al que realmente posee.
Para comprenderlo mejor,
imaginemos un sencillo ejercicio. Te propongo que inventes una historia,
mientras yo imagino otra distinta. Al finalizar, tendremos dos relatos
probablemente diferentes. Sin embargo, ambas historias habrán emanado de una
misma fuente: la mente creadora. ¿Por qué, entonces, son distintas? Porque cada
uno de nosotros ha utilizado el deseo como filtro para dar forma y contenido a
su narración.
¿Cuál es la realidad de la
historia? Si afirmamos que su realidad reside en su aspecto externo, estaremos
contemplando el mundo del ego, el mundo de la separación, teñido por nuestros
deseos. Pero si reconocemos que su realidad se encuentra en su origen, en su
causa mental, entonces estaremos eligiendo desde la unidad y no desde la
separación.
Lo real es uno, inmutable y
eterno. La verdad no cambia ni admite interpretaciones. En cambio, la ilusión
varía según los deseos de quien la contempla. Por ello, el Curso nos enseña que
la percepción errónea surge cuando deseamos que las cosas sean diferentes de
como son.
Dios ha creado a Su Hijo y no ha
escrito historias diferentes para cada uno. Existe un único Plan de Salvación,
cuyo propósito es el retorno a la Unidad. Todo cuanto parece separarnos de ella
es el resultado del deseo de ser especiales y de vernos distintos de Dios.
Entonces, ¿es el deseo algo
negativo? Esta pregunta nace de la visión dual del ego, que clasifica la
realidad en términos de bien y mal. Desde la perspectiva del Espíritu, el deseo
no es malo en sí mismo; simplemente puede estar mal dirigido. Cuando se orienta
hacia la ilusión, genera confusión; cuando se alinea con la Voluntad de Dios,
se transforma en voluntad de recordar la verdad.
El Curso nos ilumina con las siguientes enseñanzas: “No es éste un mundo que provenga de la voluntad, pues está regido por el deseo de ser diferente de Dios” (T-12.IV.9:5-6).
“Tu deseo de cambiar la realidad
es, por lo tanto, lo único que es temible” (T-17.I.2:1).
“Estás soñando continuamente…
Constituyen tu protesta contra la realidad y tu idea fija y demente de que la
puedes cambiar” (T-18.II.5:10-15).
Estas palabras nos recuerdan que
el mundo que percibimos es el reflejo de nuestros deseos. Sin embargo, la
verdad permanece inalterable, más allá de toda ilusión.
La lección de hoy nos invita a
trascender el filtro del deseo personal y a permitir que las cosas sean
exactamente como son. Cuando dejamos de proyectar nuestras interpretaciones
sobre la realidad, la mente se libera y recupera la visión verdadera.
Así, aprendemos a ver con los ojos
del Espíritu Santo. Donde antes veíamos separación, ahora vemos unidad; donde
veíamos conflicto, ahora percibimos paz; donde veíamos ilusión, ahora
reconocemos la verdad.
Al renunciar al deseo de que la
realidad sea diferente, recordamos que todo procede de Dios y descansa en Su
perfecta armonía. En ese reconocimiento radica la libertad, la paz y la certeza
de que la verdad permanece eternamente inmutable.

Aceptar la realidad y elegir como Dios nos creó te hace vivir en la felicidad
ResponderEliminarLa realidad es esta! Difrutemos del presente! Hermosa leccion la de hoy!
ResponderEliminarQue todas las cosas sean exactamente como son aquí y ahora Gracias Gracias Gracias
ResponderEliminarDejaré que las cosas suceda como son y me dejaré guiar por mi creador. Gracias
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarLes confieso que he leído una y otra vez esta lección y he llegado a sentirme confundida, dejar que las cosas sean tal como son desde mi ego y la ilusión es creer que el mundo de caos, sufrimiento y escasez que creo vivir en ocasiones es real y debo dejar que sea tal como es aquí trabajo la aceptación a todo lo que vivo, algo así como que deja las cosas como son es lo que te toca vivir y sigue en tu mundo del ego.
ResponderEliminarDesde esta nueva comprensión es dejar que las cosas sean como son es decir que se desarrolle el plan de Dios para mi éxito. Hoy, acepto y elijo Ser como Dios me ha creado. En mi resplandece su Grandeza, en la medida que le permito expresarse a través de mi Mente, de mi Corazón y de mis actos, veo mi mundo de otra manera en la cual el amor y el perdón transforman todo y se cumple la voluntad de Dios que es la felicidad. Hoy imagino una inmensa luz que me conecta con un punto de luz en la mente de Dios, con las mentes de mis hermanos y la mía propia para decir Padre danos la sabiduría para ver la realidad que emana de ti y no la mía.
Gracias Juan José que buen ejercicio el que planteas y que nos confirma que cada cabeza es un mundo en las creaciones del ego.
Te abrazo desde Venezuela 🇻🇪
Me vino tan a tiempo esta lección! Y el ejercicio también. Gracias Juan José.
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