La Lección
236 de Un Curso de Milagros,
«Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar», me enseña que la verdadera
libertad radica en reconocer el poder de elegir quién dirige mis pensamientos.
La mente, cuando no es guiada por la verdad, puede comportarse como un caballo
desbocado, difícil de controlar. Sus impulsos desordenados nos conducen a
percepciones erróneas y a actos que reflejan la confusión del ego. Sin embargo,
el Curso nos recuerda que no somos víctimas de tales impulsos, pues se nos ha
otorgado la capacidad de gobernar nuestra mente con sabiduría y amor.
Es esencial
comprender que la función de la mente es servir. Nuestra verdadera esencia no
es la mente, sino el Ser que la utiliza para expresar su voluntad. Como enseña
el Curso: «La mente es muy poderosa, y jamás pierde su fuerza creadora»
(T-2.VI.9:5). Esta afirmación nos invita a reconocer que la mente es un
instrumento al servicio de aquello que elegimos. Su propósito dependerá de la
guía que decidamos seguir.
Si nuestra
voluntad es servir a nuestro Padre, es decir, hacer la Voluntad de nuestro
Creador, la mente se pone al servicio del Amor, de la Unidad y de la dicha
eterna. En este estado, se convierte en un canal de paz, felicidad y plenitud.
Elegir a Dios como guía significa aceptar la verdad de nuestra naturaleza
divina. Como afirma el Curso: «No hay más voluntad que la de Dios» (L-pI.74.1:1).
Al unir nuestra voluntad con la Suya, encontramos la serenidad que trasciende
toda comprensión.
Por el
contrario, si decidimos servir al ego —identificándonos con el cuerpo y con el
mundo material— la mente se somete al miedo, a la separación y a la culpa. De
esta elección surgen el dolor, la enfermedad y el sufrimiento, frutos de la
ilusión de estar separados de nuestra Fuente. No obstante, esta situación no es
irreversible, pues siempre podemos elegir de nuevo. «Tengo el poder de decidir»
(L-pI.152.1:3). Esta certeza nos devuelve la responsabilidad y el poder de
transformar nuestra percepción.
La pregunta
esencial que debemos responder es: ¿a quién va a servir nuestra mente? Esta
elección define nuestra experiencia en el mundo. Gobernar la mente no significa
dominarla con esfuerzo, sino entregarla a la guía del Espíritu Santo, quien la
orienta hacia la verdad y la paz.
Hoy elijo
servir a Dios. Al hacerlo, libero mi mente de las ilusiones del ego y la
consagro al Amor. En esta elección encuentro mi verdadera libertad, recordando
que he sido creado para extender la luz y reflejar la Voluntad divina. Amén.
SENTIDO
GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 236 enseña que:
• La mente no es autónoma.
• La percepción de descontrol es ilusoria.
• La mente es un instrumento al servicio de un propósito.
• El verdadero gobierno es elegir al Espíritu Santo.
• La libertad surge al alinear la mente con Dios.
No es control. Es elección
consciente.
PROPÓSITO
DE LA LECCIÓN:
Practicar la idea: “Gobierno mi
mente, la cual sólo yo debo gobernar”.
Pero entendiendo: gobernar = elegir
guía.
Cada
repetición, fortalece la conciencia, reduce la reactividad automática, aumenta
la claridad y abre la mente a la paz.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Esta lección tiene un impacto
directo en la experiencia mental diaria.
Normalmente, los
pensamientos parecen automáticos, las emociones parecen inevitables y las
reacciones parecen fuera de control.
Esta práctica
introduce un espacio entre estímulo y respuesta.
Cuando se
integra, aumenta la autorregulación, disminuye la impulsividad, se fortalece la
atención y aparece mayor estabilidad emocional.
Es una forma profunda de recuperar
agencia interior.
ASPECTOS
ESPIRITUALES:
Espiritualmente,
la lección afirma que la mente fue creada para servir a la verdad, el Espíritu
Santo es la guía correcta, la voluntad individual puede alinearse con la divina
y la libertad surge al elegir correctamente.
Esto revela
algo esencial, la verdadera libertad no es hacer lo que quiero, es querer lo
que es verdadero.
INSTRUCCIONES
PRÁCTICAS:
Hoy:
- Observa tus pensamientos sin juicio.
- Cuando surja confusión, recuerda: “Puedo
elegir cómo usar mi mente”.
- Haz una pausa antes de reaccionar.
- Ofrece la mente al Espíritu Santo: “Guíame”.
- Permite que la respuesta sea más tranquila.
No necesitas controlar. Solo redirigir
suavemente.
❌ No intentar controlar la mente con rigidez.
❌ No juzgar
pensamientos negativos.
❌ No forzar
silencio mental.
✔ Observar con calma.
✔ Elegir de
nuevo.
✔ Practicar con
paciencia.
El cambio ocurre en la elección,
no en la fuerza.
RELACIÓN
CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa con gran
precisión:
- 233: Entrego mi vida.
- 234: Nunca me fui.
- 235: Ya estoy salvado.
- 236: Ahora elijo conscientemente.
Este es un
punto clave en el que pasas de recibir… a participar conscientemente.
CONCLUSIÓN
FINAL:
La lección 236
devuelve a la mente su verdadero lugar. No como algo caótico o fuera de
control. Sino como un instrumento poderoso. Capaz de elegir, alinearse y servir
a la verdad.
Cuando la
mente deja de seguir automáticamente al ego y comienza a orientarse hacia la
guía interna, ocurre algo muy claro: el conflicto disminuye. Y en su lugar
aparece algo estable… una sensación de dirección tranquila.
✨ FRASE INSPIRADORA: “No necesito controlar
mi mente; solo necesito elegir a quién la entrego”.
Ejemplo-Guía: "¿Qué uso hacemos de la mente?
La Física
Cuántica, desde una perspectiva innovadora, mantiene teorías científicas que
parecen confirmar lo que los místicos y las tradiciones espirituales han
sostenido durante siglos: todo en el universo está impregnado por una esencia
que constituye la causa de lo creado. Esta comprensión nos invita a reflexionar
sobre la naturaleza de la realidad y, especialmente, sobre el papel de la mente
en su percepción y manifestación.
El universo no surgió de la “nada” en un sentido absoluto. Esa aparente nada encierra un fundamento: una energía no tangible que, en forma de ondas, se manifiesta como partículas cuando es observada. Este principio, descrito por la Física Cuántica, sugiere que la conciencia desempeña un papel esencial en la experiencia de la realidad. Algunos físicos denominan a esta esencia “El Campo”, mientras que las corrientes espirituales la identifican como la “Región del Pensamiento Abstracto” o el “Mundo Divino”. Más allá de las diferencias terminológicas, lo verdaderamente significativo es que ese ámbito representa el escenario de las infinitas posibilidades.
En
ese campo se encuentran, en estado potencial, todos los arquetipos de la
creación. Sin embargo, cuando la mente proyecta sus creencias sobre él, la
energía adquiere forma y se manifiesta como materia. Desde la perspectiva de Un
Curso de Milagros, este proceso no constituye una creación verdadera, sino
una fabricación de la mente que da lugar al mundo de la percepción, el mundo de
la ilusión.
Nuestra
mente, identificada con el plano físico, nos lleva a creer erróneamente que
somos el cuerpo que percibimos. No obstante, la lección de hoy nos recuerda que
la mente está a nuestro servicio. Esto significa que podemos dirigirla,
gobernarla y utilizarla conforme a nuestra voluntad. Tal como enseña el Curso:
«La mente es muy poderosa, y jamás pierde su fuerza creativa» (T-2.VI.9:6).
La
mente nos muestra un campo de posibilidades, y somos nosotros quienes decidimos
cuál de ellas aceptar como experiencia. Aunque parezca sencillo, este proceso
requiere práctica y, sobre todo, la certeza de que poseemos la capacidad de
elegir. La mente no decide por sí misma; responde a nuestras creencias y
hábitos. Por ello, cuando nos habituamos a pensar de determinada manera, sus
respuestas se vuelven automáticas.
El
Curso nos invita a observar nuestros pensamientos sin juzgarlos y a elegir de
nuevo. Podemos comenzar con situaciones cotidianas. Por ejemplo, si un
pensamiento de miedo surge en nuestra mente, podemos contemplarlo con serenidad
y reconocer que no tiene poder sobre nosotros. Forma parte del campo de las
infinitas posibilidades. En ese instante, podemos sustituirlo por un
pensamiento de paz. Esta práctica consciente nos conduce gradualmente a la
libertad interior.
En
la medida en que entrenamos nuestra mente, adquirimos la capacidad de elegir
ver las cosas de otra manera. Como enseña el Curso: «Podría ver paz en lugar de
esto» (L-pI.34.1:1). Esta sencilla elección transforma nuestra percepción y nos
acerca a la verdad.
Cuando
decidimos poner nuestra mente al servicio del Espíritu Santo, Su guía nos
conduce a la Expiación, es decir, a la corrección de la mente errada. Este
proceso no implica castigo, sino sanación y recuerdo. Reconocemos así que
nuestra verdadera función es extender el amor y reflejar la paz de Dios.
La
Lección 236 nos recuerda que somos responsables del uso que hacemos de la
mente. Gobernarla es ejercer nuestra libertad y asumir nuestro poder creador.
Al hacerlo, dejamos de servir al ego y permitimos que la verdad ilumine nuestra
conciencia.
Hoy
elijo gobernar mi mente. Hoy elijo la paz. Hoy elijo recordar quién soy.
Reflexión: ¿A quién sirve nuestra mente?


ResponderEliminarGracias por tus comentarios, me son muy útiles :)
Me alegra saberlo. Muy amable.
ResponderEliminarGracias infinitas por estar dispuesto a mostrarnos el camino que conduce a la Verdad y a nuestro Padre. Somos el Amor que nuestro Padre nos da sin pedir nada a cambio.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarGracias, gracias, gracias.
ResponderEliminarNuestra mente sirve al espíritu Santo y también al ego somos duales y tal cómo lo describes ese caballo desbocado muchas veces nos lleva a la luz y otras veces a la sombra, la buena noticia es que siempre tenemos el poder de gobernar nuestros pensamientos y salir del ego, yo decido poner mi mente al servicio de Dios y muchas veces lo logro pero también reconozco que me doy unas pasaditas por el ego, pero estoy muy atenta y puedo salir de esos pensamientos errados y entrar en la frecuencia de Dios. Gracias Juan José
ResponderEliminarSoy el Instrumento de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙
ResponderEliminarMuchas gracias. Buena explicación! 💫❤️
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