2. Lo que nos proponemos ahora es que los ejercicios sean sólo un preámbulo. 2Pues aguardamos con serena expectación a nuestro Dios y Padre. 3Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final. 4Y nosotros estamos seguros de que Él cumple Sus promesas. 5Hemos recorrido un largo trecho, y ahora lo aguardamos a Él. 6Continuaremos pasando un rato con Él cada mañana y cada noche, mientras ello nos haga felices. 7No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración. 8Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos. 9No nos olvidaremos tampoco de nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo.4. Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y en nuestros corazones, y esperamos a que Él dé el paso hacia nosotros que nos ha dicho, a través de Su Voz, que no dejaría de dar una vez que lo invitásemos. 2Él no ha dejado solo a Su Hijo en su locura, ni ha traicionado la confianza que éste tiene en Él. 3¿No le ha hecho acaso Su fidelidad acreedor a la invitación que Él espera para hacernos felices? 4Le extenderemos esa invitación y Él la aceptará. 5Así es como transcurrirán nuestros momentos con Él. 6Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.
7. Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada. 2Hemos procurado encontrar el camino siguiendo al Guía que Tú nos enviaste. 3Desconocíamos el camino, pero Tú no te olvidaste de nosotros. 4Y sabemos que no Te olvidarás de nosotros ahora. 5Sólo pedimos que Tus promesas de antaño se cumplan tal como es Tu Voluntad. 6Al pedir esto, nuestra voluntad dispone lo mismo que la Tuya. 7El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó todo lo que existe, no pueden fracasar en nada. 8Con esta certeza daremos estos últimos pasos que nos llevan a Ti, y descansaremos confiadamente en Tu Amor, el cual jamás defraudará al Hijo que Te llama.
8. Y así damos comienzo a la parte final de este año santo que hemos pasado juntos en busca de la verdad y de Dios, Quien es su único creador. 2Hemos encontrado el camino que Él eligió para que nosotros lo siguiésemos, y decidimos seguirlo tal como Él quiere que hagamos. 3Su Mano nos ha sostenido. 4Sus Pensamientos han arrojado luz sobre las tinieblas de nuestras mentes. 5Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo.
11. Las palabras tendrán todavía cierta utilidad. 2Cada cierto tiempo se incluirán temas de especial relevancia, cuya lectura debe preceder a la de nuestras lecciones diarias y a los períodos de experiencia profunda e inefable que deben seguir a éstas. 3Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. 4Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día. 5He aquí el primero de estos temas especiales.
3. Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. 2Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. 3Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzar ese propósito. 4Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.
2. Y ahora aguardamos silenciosamente. 2Dios está aquí porque esperamos juntos. 3Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. 4Acepta mi confianza, pues es la tuya. 5Nuestras mentes están unidas. 6Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 221 enseña que:
• La paz surge cuando el pensamiento se aquieta.
• Dios habla en el silencio interior.
• No necesitamos producir respuestas.
• Escuchar es más profundo que pensar.
• Las mentes están unidas en la búsqueda de paz.
No se trata de controlar la mente. Se trata de permitir que repose.
PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:
Practicar esta oración: “Que mi mente esté en paz
y que todos mis pensamientos se aquieten.”
Y luego esperar en silencio.
Cada práctica:
• Calma la actividad mental.
• Abre espacio interior.
• Fortalece la confianza.
• Permite escuchar con el corazón.
La paz no se crea. Se recibe.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Esta práctica tiene efectos profundos en la mente:
• Reduce la rumiación mental.
• Disminuye ansiedad anticipatoria.
• Calma el sistema nervioso.
• Favorece estados de atención plena.
• Aumenta la claridad emocional.
Cuando los pensamientos se aquietan: la mente recupera equilibrio natural.
La paz no es ausencia de actividad. Es ausencia de conflicto interno.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente esta lección afirma:
• Dios siempre está presente.
• La mente puede oír Su Voz.
• El silencio interior revela identidad verdadera.
• El Hijo de Dios no está separado de Su Fuente.
La revelación no llega por esfuerzo intelectual. Llega
por disposición interior.
Cuando el pensamiento se detiene, la verdad se
deja sentir.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Hoy practica así:
- Busca un
momento de quietud.
- Repite
lentamente la oración de la lección.
- Permite
que los pensamientos se suavicen.
- No luches
contra ellos.
- Cuando
aparezcan, déjalos pasar.
Luego simplemente: escucha.
No busques palabras. Busca presencia.
❌ No intentar
forzar silencio mental.
❌ No frustrarse si aparecen
pensamientos.
❌ No esperar experiencias místicas
inmediatas.
✔ Permitir que
la mente se relaje.
✔ Practicar sin expectativas.
✔ Confiar en el proceso.
La paz surge naturalmente cuando dejamos de interferir.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
Las primeras 200 lecciones deshacen errores.
A partir de la 221 comienza otra etapa: la
práctica del silencio receptivo.
Ya no se trata de corregir percepciones ni desmontar
creencias. Ahora el objetivo es: escuchar a Dios directamente.
Es un movimiento de la mente del esfuerzo a la
confianza.
CONCLUSIÓN FINAL:
La lección 221 es una invitación a descansar en
la presencia divina.
No necesitamos encontrar respuestas. Solo
necesitamos hacer espacio para ellas.
Cuando los pensamientos se aquietan, algo
profundo se revela: La paz no llega desde fuera.
Siempre estuvo en el fondo de la mente. Y en ese
silencio, la Voz de Dios recuerda suavemente quién somos.
✨ FRASE
INSPIRADORA: “Cuando la mente deja de hablar, el alma puede escuchar.”
Ejemplo-Guía: "Me he sentido amenazado por la actitud de mi compañero de trabajo".
He elegido
este ejemplo por su carácter cotidiano y universal. Aunque se menciona a un
compañero de trabajo, la situación puede extrapolarse a cualquier relación: la
pareja, los padres, los hijos o los amigos. Cambia la forma, pero no el
contenido. Cuando alguien afirma sentirse amenazado, parece evidente que la
causa se encuentra en el exterior. Sin embargo, Un Curso de Milagros
nos invita a cuestionar esta interpretación y a reconocer que la percepción es
el resultado de nuestros propios pensamientos.
Desde la perspectiva del ego, el escenario es
claro: existe un atacante y una víctima. El compañero de trabajo es percibido
como el agresor, mientras que quien se siente herido asume el papel de
perjudicado. Esta visión refuerza la creencia en la separación, origen del
miedo y del conflicto. No obstante, el Curso enseña que lo que vemos es una
proyección de la mente: «La proyección da lugar a la percepción» (T-21.In.1:1).
Por ello, la amenaza no reside en el otro, sino en la interpretación que
hacemos de sus actos.
En todo conflicto subyace el miedo. El que ataca
teme perder, ser rechazado o sentirse inferior; el que se siente amenazado teme
no ser suficiente o resultar herido. Ambos comparten la misma ilusión de
vulnerabilidad. La sensación de amenaza, por tanto, no procede del exterior,
pues «nada externo a ti puede hacerte daño» (T-10.In.1:1). Lo que
experimentamos es el reflejo de nuestros propios juicios e inseguridades,
proyectados sobre el mundo.
La Lección 221 nos invita a aquietar la mente y a
permitir que la paz reemplace a los pensamientos perturbadores. En ese silencio
interior, los juicios se disuelven y la verdad emerge con claridad. Cuando la
mente descansa en la paz, comprendemos que no somos víctimas de lo que vemos.
Este reconocimiento constituye el milagro: un cambio de percepción que nos
libera del miedo y nos devuelve a la serenidad.
La curación se produce mediante el perdón. Este
no implica justificar el error, sino reconocer la inocencia esencial que
compartimos. Como enseña el Curso, el perdón «reconoce que lo que creíste que
tu hermano te hizo, en realidad nunca ocurrió» (T-17.II.1:5). Así, el compañero
de trabajo deja de ser un adversario y se convierte en un hermano que nos
ofrece la oportunidad de recordar la verdad.
Cuando la mente se
aquieta, cesa la proyección del miedo y el mundo refleja la paz interior. Éste
es el milagro que enseña la Lección 221: silenciar los pensamientos del ego
para reconocer la unidad que nos une. En esa quietud descubrimos que estamos a
salvo, que somos inocentes y que todos somos Uno.
Reflexión: ¿Cómo me siento cuando oigo la Voz de Dios?


Gracias, que bueno!!
ResponderEliminarMuy reflexivo y ala vez Encuentro la paz que necesito gracias
ResponderEliminarGratitud por vuestras aportaciones.
ResponderEliminarCuando oigo la voz de Dios, siento paz, siento la totalidad y el amor, Alegría y abrigo consuelo. Ese sentir es la voz del silencio que lo es todo.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarEn el silencio y la paz puedo escuchar la voz de Dios que es mi propia voz, cuando puedo oír la voz de Dios me siento en paz, calma, seguridad. Amor ect.
ResponderEliminarMuchísimas Graciassss🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarLo difícil es que al sentirnos víctimas, seamos capaces de reconocer que aquello que nos amenaza externamente es nuestra propia proyección interna. He ahí la fuente del milagro. Reconocer que esa proyección no es real es una herida de infancia que debo reconocer comp tal, entender y con madurez y amor corregir.
ResponderEliminarTodos Somos Uno🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙
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