Soltar el
pasado para poder ver: Aplicando la Lección 52.
La Lección 52
continúa el Primer Repaso del Libro de Ejercicios de Un curso de milagros y
profundiza en algo esencial: No vemos el presente. Vemos el pasado proyectado
sobre él.
Las cinco
ideas que se repasan hoy señalan una misma raíz: El malestar no nace de lo que está ocurriendo ahora, sino de lo que creemos que
ya ocurrió.
Este repaso no
intenta borrar recuerdos. Nos invita a dejar de usarlos como filtro para
interpretar el ahora.
1. Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.
Cuando algo nos altera, creemos que la causa está frente a nosotros. Pero el Curso nos dice algo radical y liberador: El disgusto proviene de una interpretación, no del hecho.
Reaccionamos a
lo que creemos que significa lo que ocurre, no a lo que realmente está
sucediendo.
En la práctica
diaria, esto se traduce en una pregunta sencilla: ¿Estoy reaccionando a lo que
ocurre… o a lo que creo que ocurre?
Si lo que veo
no está realmente ahí —si es una proyección—, entonces puedo retirar esa
proyección. Y al hacerlo, algo se suaviza.
2. Sólo veo el pasado.
Aquí el Curso va más directo. No
vemos personas nuevas. Vemos versiones antiguas construidas con recuerdos.
No vemos situaciones presentes. Vemos
comparaciones con experiencias anteriores.
Cuando pensamos: “Siempre hace lo
mismo”. “Ya sé cómo va a terminar esto”. “Esto ya me pasó antes”. Estamos
mirando el pasado.
El presente no puede mostrarse si
lo cubrimos con memorias.
Soltar el pasado no es olvidar. Es
dejar de usarlo como arma perceptiva.
3. Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.
El problema no es que el pasado
exista. El problema es que la mente lo repite constantemente.
Muchos de nuestros pensamientos
diarios no hablan del ahora, sino de lo que fue. Lo que hicieron. Lo que salió
mal. Lo que debería haber sido diferente.
Mientras la mente esté ocupada con
eso, no hay espacio para el presente.
Practicar esta
idea significa algo muy concreto: Cuando aparezca un recuerdo cargado de
emoción, reconocer que esto no está ocurriendo ahora. Y permitir que el ahora
tenga una oportunidad.
4. No veo nada tal como es ahora.
Si veo desde
el pasado, no veo realmente.
El Curso
plantea una elección muy simple: O veo el presente. O veo mis interpretaciones
antiguas. No hay término medio.
Ver no
significa analizar mejor. Significa mirar sin la carga del recuerdo.
En la práctica
cotidiana, esto puede ser tan sencillo como: Escuchar sin anticipar. Observar
sin comparar. Responder sin basarse en lo anterior.
Elegir ver es
elegir el ahora.
5. Mis pensamientos no significan nada.
Esta idea cierra el repaso
volviendo a la mente.
Muchos
pensamientos que creemos importantes son simplemente repeticiones automáticas
del pasado. Son “pensamientos privados”, desconectados de una visión más
amplia.
El Curso no
dice que dejemos de pensar. Dice que no confundamos esos pensamientos
repetitivos con la verdad. Observarlos sin identificarnos con ellos abre un
espacio interior diferente. Y en ese espacio comienza algo más silencioso y más
real.
Sentido
general de la lección:
La Lección 52
nos enseña algo profundamente liberador: El presente es inocente.
Lo que nos
perturba no está ocurriendo ahora. Está ocurriendo en nuestra interpretación
basada en el pasado.
Este repaso
debilita la autoridad del recuerdo. Nos invita a descansar del “siempre” y del
“nunca”. Nos devuelve al momento presente.
No nos pide
borrar la historia. Nos pide dejar de usarla como filtro.
🌿 Cómo aplicarla hoy:
Durante el día, cuando surja
malestar, puedes practicar con estas frases:
- “Tal vez estoy viendo el pasado”.
- “Esto no está ocurriendo ahora”.
- “Puedo elegir mirar de nuevo”.
No necesitas forzar nada. Solo
darte cuenta.
La Lección 52
no elimina el pasado. Lo coloca en su sitio. Y cuando dejamos de mirar con el
pasado, el presente puede mostrarse tal como es. Ahí comienza la visión.
Experiencia personal – Cuando comprendí que no estaba
viendo el presente.
Si eres nuevo
en el Curso, puede que esta lección te resulte sorprendente. A mí me pasó.
Yo estaba
convencido de que reaccionaba a lo que ocurría.
Pensaba que mi malestar tenía causas claras y externas. Pero poco a poco empecé
a darme cuenta de algo incómodo… y liberador a la vez: No estaba reaccionando
al presente. Estaba reaccionando a recuerdos. A interpretaciones antiguas. A
conclusiones que había dado por verdaderas hacía tiempo.
La frase “Sólo
veo el pasado” dejó de ser una idea abstracta cuando empecé a observar mis
pensamientos diarios. Me descubrí pensando: “Ya sé cómo es esta persona”. “Esto
siempre termina igual”. “Otra vez lo mismo”. Y comprendí que casi nunca estaba
realmente aquí.
Lo más
transformador para mí no fue intentar borrar el pasado. Fue reconocer que el
presente no era el culpable de mi malestar.
Cuando empecé
a decir internamente: “Esto no está ocurriendo ahora”, algo se aflojaba. No
desaparecían todas las emociones. Pero perdían intensidad.
Perdían urgencia. Y en ese pequeño espacio empezaba a aparecer una sensación
distinta: más calma, más claridad, menos defensa.
Por eso, si
esta semana trabajas la Lección 52, no intentes hacerlo perfecto.
Solo observa cuándo tu mente trae el pasado al ahora. Y pregúntate con
suavidad: ¿Estoy viendo lo que es… o lo que fue?
Esa pregunta repetida muchas veces cambia la experiencia más de lo que parece. Porque el presente, cuando lo dejamos libre, es mucho más inocente de lo que imaginamos. Y ahí, sin pasado, empieza a asomarse la visión.







