jueves, 26 de febrero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 57

LECCIÓN 57

El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:

1. (31) No soy víctima del mundo que veo.


2¿Cómo puedo ser la víctima de un mundo que podría quedar completamente des-hecho si así lo eligiese? 3Mis cadenas están sueltas. 4Puedo desprenderme de ellas sólo con desearlo. 5La puerta de la prisión está abierta. 6Puedo marcharme en cualquier momento sólo con echar a andar. 7Nada me retiene en este mundo. 8Sólo mi deseo de permanecer aquí me mantiene prisio­nero. 9Quiero renunciar a mis desquiciados deseos y caminar por fin hacia la luz del sol.

2. (32) He inventado el mundo que veo.

2Yo mismo erigí la prisión en la que creo encontrarme. 3Basta con que reconozca esto y quedo libre. 4Me he engañado a mí mismo al creer que era posible aprisionar al Hijo de Dios. 5He estado terriblemente equivocado al creer esto, y ya no lo quiero seguir creyendo. 6El Hijo de Dios no puede sino ser libre eternamente. Es tal como Dios lo creó y no lo que yo he querido hacer de él. 8El Hijo de Dios se encuentra donde Dios quiere que esté y no donde yo quise mantenerlo prisionero.

3. (33) Hay otra manera de ver el mundo.

2Dado que el propósito del mundo no es el que yo le he asignado, tiene que haber otra manera de verlo. 3Veo todo al revés y mis pensamientos son lo opuesto a la verdad. 4Veo el mundo como una prisión para el Hijo de Dios. 5Debe ser, pues, que el mundo es realmente un lugar donde él puede ser liberado. 6Quiero con­templar el mundo tal como es y verlo como un lugar donde el Hijo de Dios encuentra su libertad.

4. (34) Podría ver paz en lugar de esto.

2Cuando vea el mundo como un lugar de libertad, me daré cuenta de que refleja las leyes de Dios en lugar de las reglas que yo inventé para que él obedeciera. 3Comprenderé que es la paz, no la guerra, lo que mora en él. 4percibiré asimismo que la paz mora también en los corazones de todos los que comparten este lugar conmigo.

5. (35) Mi mente es parte de la de Dios. 2Soy muy santo.

3A medida que comparto la paz del mundo con mis hermanos empiezo a comprender que esa paz brota de lo más profundo de mí mismo. 4El mundo que contemplo ha quedado iluminado con la luz de mi perdón y refleja dicho perdón de nuevo sobre mí. 5En esta luz empiezo a ver lo que mis ilusiones acerca de mí mismo ocultaban. 6Empiezo a comprender la santidad de toda cosa viviente, incluyéndome mí mismo, y su unidad conmigo.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Os dejo una batería de preguntas, a título de ejemplo, que nos pueden ayudar a reflexionar sobre cada uno de los apartados.

No soy víctima del mundo que veo.
  • Si no soy víctima del mundo que veo, ¿de dónde proviene la sensación de impotencia?
  • Cuando culpo a las circunstancias por mi malestar, ¿estoy olvidando el poder de mi mente?
  • ¿Es el mundo el que me afecta o es mi interpretación la que determina mi experiencia?
  • Si no soy víctima, ¿qué responsabilidad estoy llamado a asumir?
  • ¿Estoy dispuesto a reconocer que, al cambiar mi manera de ver, cambia también el mundo que creo experimentar?

He inventado el mundo que veo.
  • Si he inventado el mundo que veo, ¿qué parte de él es realmente independiente de mi mente?
  • Cuando algo me hiere, ¿estoy reaccionando a un hecho o a una interpretación que yo mismo construí?
  • ¿Es posible que el mundo que experimento sea una proyección de mis creencias más profundas?
  • Si yo lo he inventado, ¿puedo elegir verlo de otra manera?
  • ¿Estoy dispuesto a aceptar que la mente crea significado y que, al cambiar mis pensamientos, también cambia el mundo que creo estar viendo?
Hay otra manera de ver el mundo.
  • Si hay otra manera de ver el mundo, ¿por qué sigo aferrado a la que me produce conflicto?
  • Cuando algo me perturba, ¿estoy dispuesto a considerar que existe una interpretación distinta?
  • ¿Y si el problema no está en lo que ocurre, sino en cómo lo estoy viendo?
  • Si hay otra forma de mirar, ¿qué necesito soltar para descubrirla?
  • ¿Estoy preparado para aceptar que cambiar mi percepción no transforma el mundo externo, pero sí transforma por completo mi experiencia de él?
Podría ver paz en lugar de esto.
  • Si podría ver paz en lugar de esto, ¿qué estoy eligiendo ver ahora?
  • Cuando surge el conflicto, ¿estoy reaccionando automáticamente o recordando que tengo otra opción?
  • ¿Es la situación la que determina mi estado o es mi interpretación?
  • Si la paz está disponible, ¿por qué me aferro a la inquietud?
  • ¿Estoy dispuesto a detenerme un instante y permitirme contemplar esta misma escena desde una mente que no busca ataque, sino comprensión?
Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo. 
  • Si mi mente es parte de la de Dios, ¿cómo podría ser realmente pequeña o limitada?
  • Cuando me juzgo con dureza, ¿estoy olvidando mi verdadera Fuente?
  • Si soy muy santo, ¿por qué me identifico tan fácilmente con el error y la culpa?
  • ¿Puede la santidad perderse, o solo puede ser olvidada?
  • ¿Estoy dispuesto a reconocer que mi verdadera identidad no es el cuerpo ni el pasado, sino una mente unida a Dios, íntegra e invulnerable?


Sentido general de la lección:

La Lección 57 enseña que:  La percepción cambia cuando cambia la identidad desde la que percibo.

Si me creo víctima, veré ataque. Si recuerdo mi origen, veré alternativas.

Este repaso marca el paso de: “algo me pasa” a “yo elijo cómo verlo”.

Propósito y sentido del repaso:

El propósito de este repaso es deshacer la identificación con la impotencia.

El ego se defiende diciendo:

  • “No es culpa mía”
  • “No tengo opción”
  • “La vida me pasa”

El Curso responde: No eres culpable, pero sí eres responsable. Y eso te libera. 

Análisis de las ideas repasadas:

  • No soy víctima del mundo que veo (Lección 31)

Psicológicamente

  • Rompe el patrón de indefensión aprendida.
  • Devuelve movilidad a la mente.

Espiritualmente

  • Niega la causalidad externa.
  • Restituye el poder a la mente.

Clave: No ser víctima es recuperar la elección.

  • He inventado el mundo que veo (Lección 32)

Psicológicamente

  • Desmonta la rigidez perceptiva.
  • Introduce plasticidad cognitiva.

Espiritualmente

  • El mundo no es creación, es fabricación.
  • Lo fabricado no es eterno.

Clave: Lo inventado puede corregirse. 

  • Hay otra manera de ver el mundo (Lección 33)

Psicológicamente

  • Introduce esperanza realista.
  • Rompe el pensamiento único.

Espiritualmente

  • Abre la puerta a la visión del Espíritu Santo.
  • La alternativa siempre está disponible.

Clave: La verdad no compite, espera.

  • Podría ver paz en lugar de esto (Lección 34)

Psicológicamente

  • Desactiva la reactividad emocional.
  • Ofrece elección sin presión.

Espiritualmente

  • La paz es un estado mental.
  • No depende de condiciones externas.

Clave: La paz siempre es una opción presente.

  • Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo (Lección 35)

Psicológicamente

  • Sana la autoimagen fragmentada.
  • Devuelve dignidad ontológica.

Espiritualmente

  • Afirma la unidad con la Fuente.
  • La santidad es compartida, no individual.

Clave: Ver correctamente nace del recuerdo de lo que soy.

Sentido psicológico global del repaso:

Este repaso:

  • Disuelve la identidad de víctima.
  • Devuelve poder sin culpa.
  • Restablece la capacidad de elección consciente.

La mente deja de reaccionar y empieza a responder.

Sentido espiritual global del repaso:

Espiritualmente, la Lección 57 afirma:

No soy un yo separado intentando sobrevivir, sino una mente santa aprendiendo a recordar.

La visión cambia cuando la mente recuerda su Fuente.

Instrucciones prácticas:

Durante el día:

  • Notar cuándo te sientes víctima.
  • Recordar que el mundo es interpretación.
  • Repetir suavemente: “Podría ver paz en lugar de esto”.

Especialmente útil cuando surjan pensamientos como:

  • “No puedo hacer nada”
  • “Esto me supera”
  • “La vida es injusta”

 Advertencias importantes:

No usar estas ideas para negar el dolor.
No convertir la responsabilidad en culpa.
Usarlas para recuperar elección.
Usarlas para permitir otra visión.

 Relación con el proceso del Curso:

  • Lección 54 → Ver es elegir
  • Lección 55 → No sé elegir sin guía
  • Lección 56 → El ataque me ciega
  • Lección 57 → No soy víctima; soy mente santa.

Aquí el Curso consolida el cambio de identidad.

Conclusión final:

La Lección 57 enseña una verdad profundamente liberadora:

No soy víctima de un mundo externo, soy una mente santa aprendiendo a ver.

Cuando dejo de definirme por lo que me pasa, la paz se vuelve una opción real.

Frase inspiradora:  “Cuando recuerdo que no soy víctima, descubro que siempre pude elegir la paz.”

De la víctima a la mente santa: Aplicando la lección 57.

De la víctima a la mente santa: Aplicando la lección 57.

La Lección 57 continúa el Primer Repaso del Libro de Ejercicios de Un curso de milagros y consolida un cambio decisivo en la identidad.

Si en la lección anterior descubríamos que el ataque no nos protege, aquí damos un paso más: No soy víctima del mundo que veo. El mundo que experimento está ligado a mi manera de pensar. Y puedo elegir otra forma de verlo.

Este repaso no niega el dolor humano. Niega la identidad de impotencia. Y eso es profundamente liberador.

1.  No soy víctima del mundo que veo.

El ego sostiene una narrativa constante: “Esto me pasó”. “Esto me hicieron.” “No tengo opción.”

El Curso responde con firmeza y compasión: Si puedes elegir cómo ver, no puedes ser víctima de lo que ves.

La sensación de encierro no proviene del mundo. Proviene de creer que no tengo elección.

Reconocer que no soy víctima no es asumir culpa. Es recuperar poder.

Mis cadenas —dice la lección— están sueltas. Solo mi deseo de permanecer en la narrativa de víctima me mantiene ahí.

2.  He inventado el mundo que veo.

No significa que haya creado físicamente el mundo, sino que he fabricado el significado que le doy.

He construido interpretaciones. He llegado a conclusiones. He proyectado creencias. Y si fue fabricado, puede ser reinterpretado.

Lo inventado no es eterno. Lo interpretado puede corregirse.

Aquí comienza la verdadera libertad mental.

3.  Hay otra manera de ver el mundo.

Si el propósito que le asigné al mundo no es el verdadero, entonces hay otra manera de verlo. Esta idea introduce esperanza práctica.

Cuando algo me perturba, puedo decir: “Debe haber otra forma de mirar esto.”

La alternativa no grita. No compite. Espera. Y cuando la mente deja de defender su versión, la nueva visión puede aparecer.

4.  Podría ver paz en lugar de esto.

Esta frase es una herramienta directa para el día a día.

No dice “debo”. Dice “podría”.

La paz no depende de que cambie la situación. Depende de que cambie mi interpretación.

En medio del conflicto, esta idea desactiva la reacción automática. “Podría ver paz en lugar de esto.”

Es una invitación suave a recordar que tengo elección.

5.  Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.

Aquí la lección toca el núcleo de la identidad. Si mi mente forma parte de la Mente de Dios, entonces no soy frágil ni separado.

La santidad no es un mérito. Es una condición original.

Olvidarla no la destruye. Solo la oculta.

Cuando recuerdo quién soy, la percepción cambia.

No veo desde el miedo. Veo desde una mente unida.

🌅 Sentido general de la lección.

La Lección 57 transforma la identidad desde la que percibo.

Si me creo víctima, veré ataque. Si recuerdo que soy mente santa, veré alternativas.

Aquí el Curso consolida el paso de: “Algo me pasa” a “Estoy participando en cómo lo interpreto”. Y ese cambio es profundamente estabilizador.

🌿 Cómo aplicar la lección.

Durante el día, cuando aparezca la sensación de impotencia o injusticia, practica:

  • “No soy víctima del mundo que veo.”
  • “Hay otra manera de ver esto.”
  • “Podría ver paz en lugar de esto.”

No se trata de negar emociones. Se trata de interrumpir la narrativa de impotencia. Cada vez que recuperas la elección, la mente se fortalece.

🌿 Experiencia personal – Cuando dejé de sentirme atrapado.

Hubo momentos en que creía que las circunstancias determinaban mi estado. Personas, decisiones, situaciones… Todo parecía externo y dominante.

Pero al trabajar esta lección descubrí algo inesperado: No podía controlar lo que ocurría. Pero sí podía observar cómo lo interpretaba.

Y cada vez que decía internamente: “No soy víctima”. Algo se liberaba.

No desaparecían los desafíos. Desaparecía la sensación de encierro.

Comprendí que la prisión no era el mundo. Era la interpretación fija del mundo.

La Lección 57 no me dio control sobre la vida. Me devolvió el poder sobre mi percepción. Y cuando la identidad cambió, la experiencia también comenzó a hacerlo.

🌿Experimento intensivo de 24 horas:

Lección 57 – Detectar y soltar la identidad de víctima.

Durante 24 horas vas a observar algo muy concreto:

👉 Cada vez que te sientas afectado por algo externo, detente y mira qué historia estás sosteniendo.

No para culparte. Sino para recuperar la elección.

🌅 Fase 1 – Declaración de poder (por la mañana).

Al comenzar el día, di internamente: “Hoy observaré cuándo me siento víctima, y recordaré que puedo elegir cómo ver.”

No prometas estar siempre en paz. Promete estar atento.

🔍 Fase 2 – Detectar el pensamiento de víctima.

En cuanto surja malestar, pregúntate con honestidad: ¿Estoy pensando que “esto me lo hicieron”? ¿Estoy creyendo que “no tengo opción”? ¿Estoy atribuyendo mi estado a algo externo?

No lo niegues. Obsérvalo.

La víctima siempre tiene un argumento convincente. Escúchalo… sin creerlo automáticamente.

🧠 Fase 3 – Descubrir la interpretación.

Ahora ve más profundo.

Pregúntate:

  1. ¿Qué significado le estoy dando a esta situación?
  2. ¿Estoy seguro de que ese es el único significado posible?
  3. ¿Cómo me hace sentir sostener esta interpretación?

Aquí suele revelarse algo clave: No es el hecho lo que produce el sufrimiento.
Es la historia que construyo sobre el hecho.

🌊 Fase 4 – Recuperar la elección.

Sin forzar una emoción positiva, di internamente: “No soy víctima del mundo que veo.”

Y luego: “Podría ver paz en lugar de esto.”

No se trata de convencerte. Se trata de abrir una rendija.

A veces el cambio será inmediato. A veces solo notarás un leve espacio interior.

Ese espacio es libertad emergente.

🌙 Fase 5 – Revisión nocturna profunda.

Antes de dormir, reflexiona: ¿Cuántas veces hoy me sentí víctima? ¿Qué historias repetí? ¿Qué ocurrió cuando cuestioné la interpretación? ¿Sentí más poder cuando solté la narrativa?

Y hazte la pregunta central: 👉 ¿Qué me aprisiona más: la situación… o la historia que cuento sobre ella?

🌿 Lo que suele revelarse.

Si el experimento se hace con sinceridad, emergen comprensiones poderosas:

1️.  La identidad de víctima es una interpretación aprendida.
2️.  El mundo no cambia inmediatamente, pero la experiencia sí cambia cuando cambia la interpretación.
3️.  La libertad comienza en la mente, no en las circunstancias.

 

🌅 El núcleo transformador de la Lección 57:

El ego dice: “La vida me pasa.”

La visión responde: “Estoy participando en cómo la interpreto.”

No eres culpable de lo que ocurre. Pero sí eres libre en cómo lo miras.

Y esa libertad es suficiente para comenzar a deshacer la prisión mental.

 

🌿 Frase para acompañar el experimento.

Durante el día repite suavemente: “No soy víctima. Puedo elegir cómo ver.”

Y cuando el impulso de culpar aparezca: “Hay otra manera de mirar esto.”

Diálogos entre Psique y Lumen: ¿El pecado no existe? Entonces, ¿todo está permitido?

Diálogos entre Psique y Lumen.

Diálogo 3: ¿El pecado no existe? Entonces, ¿todo está permitido?

Psique: Si el Curso dice que el pecado no existe, ¿significa que todo está permitido? ¿No es eso peligroso?

Lumen: La pregunta surge casi inevitablemente. Porque si se elimina la idea de pecado, parece que se elimina el límite moral.

Pero observa algo primero: el Curso no elimina las consecuencias. Elimina la condenación eterna. No dice que el error no tenga efectos en la experiencia.  Dice que el error no define tu identidad.

Psique: Pero si no hay pecado real, ¿qué impide que alguien dañe a otros sin remordimiento?

Lumen: La creencia en el pecado no ha impedido el daño en la historia humana.
De hecho, muchas veces lo ha intensificado.

Cuando alguien se percibe culpable en esencia, tiende a proyectar esa culpa fuera. Ataca para no sentirla. Castiga porque cree merecer castigo.

La idea de pecado ontológico no produce bondad; produce miedo.

El Curso propone algo distinto: que el mal comportamiento no es maldad esencial, sino error de percepción.

Psique: ¿Error en qué sentido?

Lumen: Error en la identidad.

Si alguien cree que está separado, vulnerable y en competencia, actuará desde defensa. Y la defensa, cuando se intensifica, se convierte en ataque.

El ataque no surge porque el pecado sea real. Surge porque se cree en la separación.

Cambiar “pecado” por “error” no es trivial. Cambia la base psicológica.

Psique: Pero, ¿no se pierde la responsabilidad?

Lumen: Al contrario. Se vuelve más profunda.

En el marco del pecado, la responsabilidad termina en culpa y castigo.
En el marco del error, la responsabilidad implica corrección.

La culpa paraliza. La corrección transforma.

Si alguien te hiere y tú crees que es un pecador esencial, lo condenas.
Si entiendes que está actuando desde percepción distorsionada, puedes poner límites sin condenar su esencia.

Eso no justifica la conducta. La contextualiza.

Psique: Entonces el Curso no dice “haz lo que quieras”.

Lumen: No. Dice algo más radical: lo que haces nace de lo que crees ser.

Si te crees separado, actuarás con miedo. Si recuerdas unidad, el ataque pierde sentido.

No se trata de imponer normas externas, sino de sanar la fuente interna.

Psique: Pero en términos prácticos, ¿cómo se traduce eso?

Lumen: En que el daño sigue teniendo consecuencias en el plano de la experiencia. Pero esas consecuencias no son castigo divino; son el reflejo natural de la mente que eligió miedo.

El ataque no te condena ante Dios. Te mantiene en conflicto interior. Eso ya es suficiente consecuencia.

Psique: Entonces el “castigo” es psicológico, no metafísico.

Lumen: Exacto.

Cuando atacas, refuerzas la percepción de separación. Y eso genera miedo, aislamiento y defensividad. No porque haya una ley punitiva externa, sino porque has elegido un sistema de pensamiento que produce conflicto.

El Curso no elimina la ética. La reubica.

Psique: ¿Cómo la reubica?

Lumen: De una ética basada en culpa y amenaza, a una ética basada en percepción y coherencia.

En el sistema del pecado: “Compórtate bien o serás castigado.”

En el sistema del error: “Lo que eliges pensar determina la experiencia que tendrás.”

No es permisividad. Es responsabilidad mental.

Psique: ¿Y qué ocurre con la justicia? ¿Desaparece?

Lumen: La justicia punitiva pierde centralidad. Pero la claridad no.

Si alguien actúa dañando, poner límites no es condenar su esencia. Es proteger la integridad del espacio compartido.

El Curso no pide ingenuidad. Pide no confundir conducta con identidad eterna.

Puedes decir “esto no es aceptable” sin decir “tú eres irremediablemente malo”. Eso es un cambio enorme.

Psique: Entonces el pecado no existe como esencia… pero el error sí existe como experiencia.

Lumen: Sí. El error existe como elección equivocada de percepción. Pero puede corregirse.

El pecado, tal como se entiende tradicionalmente, sería una mancha permanente. El Curso niega esa permanencia. Ningún error altera lo que eres en verdad.

Psique: ¿Y eso no trivializa el daño?

Lumen: No. Lo libera del drama metafísico.

El daño puede doler. Puede requerir reparación. Puede necesitar límites firmes. Pero no convierte a nadie en una identidad corrupta para siempre.

Eso es compasión estructural.

Psique: Entonces, cuando el Curso dice que el pecado no existe, ¿está diciendo que el mal no tiene sustancia propia?

Lumen: Exactamente.

El mal no es una fuerza ontológica. Es una percepción errónea actuada. Si el mal tuviera sustancia propia, sería tan real como el amor. Y entonces la unidad sería imposible.

El Curso protege la unidad afirmando que el error no tiene raíz eterna.

Psique: Entonces, ¿todo está permitido?

Lumen: No.

Todo es posible como elección, pero no todo es coherente con lo que eres.

Puedes elegir ataque. Pero el ataque te aleja de la paz.

Puedes elegir culpa. Pero la culpa te encierra.

No hay policía metafísico. Hay coherencia o incoherencia con tu naturaleza.

La verdadera pregunta no es “¿Está permitido?”. Es “¿Qué sistema de pensamiento quiero reforzar?”.

Psique: Entonces la libertad no es licencia, sino conciencia.

Lumen: Sí.

La libertad no es hacer lo que el ego desea sin límites. Es no estar obligado a actuar desde el miedo.

Cuando comprendes que el pecado no existe como esencia, dejas de defenderte con culpa. Y al dejar de defenderte, disminuye la necesidad de atacar.

La ética del Curso no nace del miedo al castigo, sino del reconocimiento de unidad.

Conclusión de Lumen:

El pecado no existe como identidad eterna. Pero el error sí tiene efectos en la experiencia.

Nada te condena ante Dios, pero tus elecciones refuerzan paz o conflicto.

No todo está “permitido” en el sentido de ser neutro. Todo es elección, y cada elección fortalece el sistema de pensamiento que eliges vivir.

No eres un pecador que debe temer castigo. Eres conciencia capaz de corregir su percepción.

Y esa posibilidad de corrección es lo que llamamos libertad.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 57

LECCIÓN 57 El repaso de hoy abarca las siguientes ideas: 1. (31)  No soy víctima del mundo que veo. 2 ¿Cómo puedo ser la víctima de un mun...