domingo, 24 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 236

LECCIÓN 236

Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.

1. Tengo un reino que gobernar. 2Sin embargo, a veces no parece que yo sea su rey en absoluto, 3sino que parece imponerse sobre mí, y decirme cómo debo pensar y actuar y lo que debo sentir. 4No obstante, se me ha dado para que sirva cualquier propósito que yo perciba en él. 5La única función de mi mente es servir. 6Hoy la pongo, al servicio del Espíritu Santo para que Él la use como mejor le parezca. 7De esta manera, soy yo quien dirige mi mente, que sólo yo puedo gobernar. 8Y así la dejo en libertad para que haga la Voluntad de Dios.

2. Padre, mi mente está dispuesta hoy a recibir Tus Pensamientos y a no darle entrada a ningún pensamiento que no proceda de Ti. 2Yo gobierno mi mente, y te la ofrezco a Ti. 3Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.


¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 236 de Un Curso de Milagros, «Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar», me enseña que la verdadera libertad radica en reconocer el poder de elegir quién dirige mis pensamientos. La mente, cuando no es guiada por la verdad, puede comportarse como un caballo desbocado, difícil de controlar. Sus impulsos desordenados nos conducen a percepciones erróneas y a actos que reflejan la confusión del ego. Sin embargo, el Curso nos recuerda que no somos víctimas de tales impulsos, pues se nos ha otorgado la capacidad de gobernar nuestra mente con sabiduría y amor.

Es esencial comprender que la función de la mente es servir. Nuestra verdadera esencia no es la mente, sino el Ser que la utiliza para expresar su voluntad. Como enseña el Curso: «La mente es muy poderosa, y jamás pierde su fuerza creadora» (T-2.VI.9:5). Esta afirmación nos invita a reconocer que la mente es un instrumento al servicio de aquello que elegimos. Su propósito dependerá de la guía que decidamos seguir.

Si nuestra voluntad es servir a nuestro Padre, es decir, hacer la Voluntad de nuestro Creador, la mente se pone al servicio del Amor, de la Unidad y de la dicha eterna. En este estado, se convierte en un canal de paz, felicidad y plenitud. Elegir a Dios como guía significa aceptar la verdad de nuestra naturaleza divina. Como afirma el Curso: «No hay más voluntad que la de Dios» (L-pI.74.1:1). Al unir nuestra voluntad con la Suya, encontramos la serenidad que trasciende toda comprensión.

Por el contrario, si decidimos servir al ego —identificándonos con el cuerpo y con el mundo material— la mente se somete al miedo, a la separación y a la culpa. De esta elección surgen el dolor, la enfermedad y el sufrimiento, frutos de la ilusión de estar separados de nuestra Fuente. No obstante, esta situación no es irreversible, pues siempre podemos elegir de nuevo. «Tengo el poder de decidir» (L-pI.152.1:3). Esta certeza nos devuelve la responsabilidad y el poder de transformar nuestra percepción.

La pregunta esencial que debemos responder es: ¿a quién va a servir nuestra mente? Esta elección define nuestra experiencia en el mundo. Gobernar la mente no significa dominarla con esfuerzo, sino entregarla a la guía del Espíritu Santo, quien la orienta hacia la verdad y la paz.

Hoy elijo servir a Dios. Al hacerlo, libero mi mente de las ilusiones del ego y la consagro al Amor. En esta elección encuentro mi verdadera libertad, recordando que he sido creado para extender la luz y reflejar la Voluntad divina. Amén.


SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 236 enseña que:

• La mente no es autónoma.
• La percepción de descontrol es ilusoria.
• La mente es un instrumento al servicio de un propósito.
• El verdadero gobierno es elegir al Espíritu Santo.
• La libertad surge al alinear la mente con Dios.

No es control. Es elección consciente.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar”.

Pero entendiendo: gobernar = elegir guía.

Cada repetición, fortalece la conciencia, reduce la reactividad automática, aumenta la claridad y abre la mente a la paz.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección tiene un impacto directo en la experiencia mental diaria.

Normalmente, los pensamientos parecen automáticos, las emociones parecen inevitables y las reacciones parecen fuera de control.

Esta práctica introduce un espacio entre estímulo y respuesta.

Cuando se integra, aumenta la autorregulación, disminuye la impulsividad, se fortalece la atención y aparece mayor estabilidad emocional.

Es una forma profunda de recuperar agencia interior.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que la mente fue creada para servir a la verdad, el Espíritu Santo es la guía correcta, la voluntad individual puede alinearse con la divina y la libertad surge al elegir correctamente.

Esto revela algo esencial, la verdadera libertad no es hacer lo que quiero, es querer lo que es verdadero.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

  1. Observa tus pensamientos sin juicio.
  2. Cuando surja confusión, recuerda: “Puedo elegir cómo usar mi mente”.
  3. Haz una pausa antes de reaccionar.
  4. Ofrece la mente al Espíritu Santo: “Guíame”.
  5. Permite que la respuesta sea más tranquila.

No necesitas controlar. Solo redirigir suavemente.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No intentar controlar la mente con rigidez.
No juzgar pensamientos negativos.
No forzar silencio mental.

Observar con calma.
Elegir de nuevo.
Practicar con paciencia.

El cambio ocurre en la elección, no en la fuerza.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión continúa con gran precisión:

  • 233: Entrego mi vida.
  • 234: Nunca me fui.
  • 235: Ya estoy salvado.
  • 236: Ahora elijo conscientemente.

Este es un punto clave en el que pasas de recibir… a participar conscientemente.

CONCLUSIÓN FINAL:

La lección 236 devuelve a la mente su verdadero lugar. No como algo caótico o fuera de control. Sino como un instrumento poderoso. Capaz de elegir, alinearse y servir a la verdad.

Cuando la mente deja de seguir automáticamente al ego y comienza a orientarse hacia la guía interna, ocurre algo muy claro: el conflicto disminuye. Y en su lugar aparece algo estable… una sensación de dirección tranquila.

FRASE INSPIRADORA: “No necesito controlar mi mente; solo necesito elegir a quién la entrego”.


Ejemplo-Guía: "¿Qué uso hacemos de la mente?

La Física Cuántica, desde una perspectiva innovadora, mantiene teorías científicas que parecen confirmar lo que los místicos y las tradiciones espirituales han sostenido durante siglos: todo en el universo está impregnado por una esencia que constituye la causa de lo creado. Esta comprensión nos invita a reflexionar sobre la naturaleza de la realidad y, especialmente, sobre el papel de la mente en su percepción y manifestación.

El universo no surgió de la “nada” en un sentido absoluto. Esa aparente nada encierra un fundamento: una energía no tangible que, en forma de ondas, se manifiesta como partículas cuando es observada. Este principio, descrito por la Física Cuántica, sugiere que la conciencia desempeña un papel esencial en la experiencia de la realidad. Algunos físicos denominan a esta esencia “El Campo”, mientras que las corrientes espirituales la identifican como la “Región del Pensamiento Abstracto” o el “Mundo Divino”. Más allá de las diferencias terminológicas, lo verdaderamente significativo es que ese ámbito representa el escenario de las infinitas posibilidades.

En ese campo se encuentran, en estado potencial, todos los arquetipos de la creación. Sin embargo, cuando la mente proyecta sus creencias sobre él, la energía adquiere forma y se manifiesta como materia. Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, este proceso no constituye una creación verdadera, sino una fabricación de la mente que da lugar al mundo de la percepción, el mundo de la ilusión.

Nuestra mente, identificada con el plano físico, nos lleva a creer erróneamente que somos el cuerpo que percibimos. No obstante, la lección de hoy nos recuerda que la mente está a nuestro servicio. Esto significa que podemos dirigirla, gobernarla y utilizarla conforme a nuestra voluntad. Tal como enseña el Curso: «La mente es muy poderosa, y jamás pierde su fuerza creativa» (T-2.VI.9:6).

La mente nos muestra un campo de posibilidades, y somos nosotros quienes decidimos cuál de ellas aceptar como experiencia. Aunque parezca sencillo, este proceso requiere práctica y, sobre todo, la certeza de que poseemos la capacidad de elegir. La mente no decide por sí misma; responde a nuestras creencias y hábitos. Por ello, cuando nos habituamos a pensar de determinada manera, sus respuestas se vuelven automáticas.

El Curso nos invita a observar nuestros pensamientos sin juzgarlos y a elegir de nuevo. Podemos comenzar con situaciones cotidianas. Por ejemplo, si un pensamiento de miedo surge en nuestra mente, podemos contemplarlo con serenidad y reconocer que no tiene poder sobre nosotros. Forma parte del campo de las infinitas posibilidades. En ese instante, podemos sustituirlo por un pensamiento de paz. Esta práctica consciente nos conduce gradualmente a la libertad interior.

En la medida en que entrenamos nuestra mente, adquirimos la capacidad de elegir ver las cosas de otra manera. Como enseña el Curso: «Podría ver paz en lugar de esto» (L-pI.34.1:1). Esta sencilla elección transforma nuestra percepción y nos acerca a la verdad.

Cuando decidimos poner nuestra mente al servicio del Espíritu Santo, Su guía nos conduce a la Expiación, es decir, a la corrección de la mente errada. Este proceso no implica castigo, sino sanación y recuerdo. Reconocemos así que nuestra verdadera función es extender el amor y reflejar la paz de Dios.

La Lección 236 nos recuerda que somos responsables del uso que hacemos de la mente. Gobernarla es ejercer nuestra libertad y asumir nuestro poder creador. Al hacerlo, dejamos de servir al ego y permitimos que la verdad ilumine nuestra conciencia.

Hoy elijo gobernar mi mente. Hoy elijo la paz. Hoy elijo recordar quién soy.


Reflexión: ¿A quién sirve nuestra mente?

8 comentarios:


  1. Gracias por tus comentarios, me son muy útiles :)

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  2. Gracias infinitas por estar dispuesto a mostrarnos el camino que conduce a la Verdad y a nuestro Padre. Somos el Amor que nuestro Padre nos da sin pedir nada a cambio.

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  3. Nuestra mente sirve al espíritu Santo y también al ego somos duales y tal cómo lo describes ese caballo desbocado muchas veces nos lleva a la luz y otras veces a la sombra, la buena noticia es que siempre tenemos el poder de gobernar nuestros pensamientos y salir del ego, yo decido poner mi mente al servicio de Dios y muchas veces lo logro pero también reconozco que me doy unas pasaditas por el ego, pero estoy muy atenta y puedo salir de esos pensamientos errados y entrar en la frecuencia de Dios. Gracias Juan José

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  4. Soy el Instrumento de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙

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  5. Muchas gracias. Buena explicación! 💫❤️

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