Diálogos
entre Psique y Lumen: ¿La iluminación es para unos pocos?
Psique: Hay algo que siempre me ha producido cierta
distancia cuando escucho hablar de iluminación. Parece una experiencia
reservada para personas excepcionales, maestros espirituales, místicos o
personas que han dedicado toda su vida a meditar y que han alcanzado estados de
consciencia extraordinarios. Entonces me pregunto: ¿la iluminación es realmente
para todos o solo unos pocos pueden alcanzarla?
Lumen: Quizá la dificultad comienza en la imagen que
has construido de una persona iluminada. ¿Cómo imaginas a alguien iluminado?
Psique: Supongo que como alguien que vive
permanentemente en paz, que ya no tiene miedo, que comprende cosas que los
demás no comprendemos. Alguien que ha alcanzado un estado espiritual muy
elevado.
Lumen: Y observa lo que acaba de hacer el ego. Ha convertido la iluminación en especialismo.
Psique: ¿Especialismo espiritual?
Lumen: Exactamente. Ha dividido nuevamente a la
Filiación. Ahora existen los iluminados y los no iluminados, los que llegaron y
los que todavía están lejos, los avanzados y los principiantes, los que poseen
algo y los que todavía no lo poseen.
Psique: Pero evidentemente no todos tenemos el mismo
grado de comprensión.
Lumen: Eso es cierto dentro del proceso de aprendizaje.
No todas las mentes parecen encontrarse en el mismo punto del camino, pero una
diferencia en el aprendizaje no significa una diferencia en lo que somos.
Psique: Entonces, una persona puede estar más avanzada en
el camino sin ser espiritualmente superior.
Lumen: Exactamente. Un niño que está aprendiendo a leer
no es inferior a quien ya sabe leer. Simplemente se encuentra en otra etapa del
aprendizaje.
Psique: Entonces el error sería convertir el progreso
espiritual en jerarquía.
Lumen: Sí, porque la verdad no establece jerarquías
entre los Hijos de Dios. Si la iluminación revelara que unas personas poseen
una naturaleza divina y otras no, estaría confirmando la separación que
pretende deshacer.
Psique: Entonces, desde el Curso, todos tendríamos la
misma posibilidad.
Lumen: Más profundamente todavía: todos compartimos la
misma realidad. La iluminación no crea esa realidad. La reconoce.
Psique: Entonces no se trata de llegar a ser algo.
Lumen: Sino de recordar lo que ya eres.
Psique: Esto se parece mucho a lo que hablamos sobre el
despertar.
Lumen: Porque estamos hablando del mismo movimiento de
la mente. El ego piensa: "Debo convertirme en alguien espiritual." La
verdad responde: "Debes dejar de creer que eres aquello que nunca
fuiste."
Psique: Pero si ya somos lo que buscamos, ¿por qué
parece tan difícil reconocerlo?
Lumen: Porque no basta con decir: "Soy el Hijo de
Dios." Puedes repetirlo muchas veces y continuar viviendo desde el miedo,
la culpa y el juicio. La dificultad no está en adquirir la verdad, sino en
soltar las creencias que la ocultan.
Psique: Entonces la iluminación no sería conseguir más,
sino desprenderme de lo falso.
Lumen: Exactamente. Imagina una ventana cubierta de
polvo.
Psique: La luz sigue detrás.
Lumen: Sí. No necesitas fabricar el sol ni crear la
luz. Solo limpiar aquello que impide que pase.
Psique: Entonces la práctica espiritual sería limpiar la
ventana.
Lumen: Podríamos expresarlo así. Cada juicio que
cuestionas, cada resentimiento que entregas, cada miedo que observas sin
convertirlo en verdad, cada vez que eliges perdonar y cada vez que prefieres la
paz a tener razón, estás retirando un poco del polvo.
Psique: Entonces la iluminación no tiene por qué
comenzar con una experiencia espectacular.
Lumen: Casi nunca comienza así. El ego quiere
espectacularidad. Quiere visiones, revelaciones y experiencias extraordinarias.
Quiere poder decir: "Me ha ocurrido algo que no le ocurre a los
demás."
Psique: Y entonces incluso una experiencia espiritual
puede alimentar al ego.
Lumen: Por supuesto. El ego es perfectamente capaz de
ponerse una túnica espiritual.
Psique: Eso me hace gracia, pero entiendo lo que quieres
decir.
Lumen: Puede abandonar el orgullo por el dinero y
sentirse orgulloso de su espiritualidad. Puede dejar de compararse por sus
posesiones y comenzar a compararse por sus experiencias místicas. Puede pensar:
"Yo comprendo el Curso mejor que tú", "yo he avanzado más",
"yo ya he trascendido eso".
Psique: Entonces seguimos haciendo lo mismo, solo que
utilizando otro lenguaje.
Lumen: Exactamente. El especialismo no desapareció.
Solo cambió de ropa.
Psique: Entonces, ¿cómo reconocería una verdadera
transformación?
Lumen: Probablemente por algo mucho menos espectacular:
quizá tengas menos necesidad de juzgar, menos necesidad de defenderte, menos
necesidad de controlar, menos necesidad de demostrar que tienes razón y más
capacidad para estar en paz.
Psique: Entonces una persona puede estar experimentando
una transformación profunda sin tener ninguna experiencia mística.
Lumen: Sí. Puede estar cuidando a un familiar,
trabajando, haciendo la compra o conversando con alguien y, en medio de esa
vida aparentemente ordinaria, estar aprendiendo a elegir el amor en lugar del
miedo.
Psique: Entonces la vida cotidiana puede ser el lugar de
la iluminación.
Lumen: Es el aula. No necesitas retirarte del mundo
para aprender a mirar de otra manera. Las relaciones te muestran tus apegos,
los conflictos revelan tus juicios, las pérdidas muestran dónde habías
depositado tu seguridad y los miedos revelan aquello que todavía crees ser.
Psique: Entonces cada situación puede servir para
despertar.
Lumen: Exactamente. El ego pregunta: "¿Cuándo
llegará mi gran experiencia espiritual?" La claridad pregunta: "¿Cómo
quiero mirar lo que está ocurriendo ahora?"
Psique: Eso hace que la iluminación parezca mucho más
cercana.
Lumen: Porque lo está. El ego necesita colocarla muy
lejos.
Psique: ¿Por qué iba a querer hacer eso?
Lumen: Porque mientras la iluminación esté en el
futuro, no tienes que elegir la paz ahora. Puedes decir: "Todavía no estoy
preparado", "me falta mucho", "algún día comprenderé",
"cuando avance espiritualmente dejaré de juzgar".
Psique: Entonces convierto el tiempo en una excusa.
Lumen: Sí. Y la verdad, siempre te devuelve al mismo
lugar: este instante.
Psique: ¿Quieres decir que puedo elegir ahora?
Lumen: Siempre. Quizá no puedas deshacer de una vez
todas las creencias del ego, pero puedes mirar este pensamiento, este juicio,
este miedo o este resentimiento y preguntarte: "¿Quiero seguir viendo esto
de la misma manera?"
Psique: Entonces la iluminación completa puede parecer
lejana, pero el siguiente paso siempre está disponible.
Lumen: Exactamente. Y solo existe el siguiente paso.
Psique: Pero ¿llega realmente un momento en que el
proceso termina?
Lumen: El Curso apunta hacia un despertar completo,
pero hay algo importante que comprender: si conviertes ese despertar en una
obsesión, volverás a utilizarlo para negar el presente.
Psique: ¿Cómo?
Lumen: Pensando constantemente: "¿Cuánto me
falta?", "¿estoy avanzando?", "¿estoy más despierto que
antes?", "¿cuándo llegaré?"
Psique: Entonces vuelvo a medir.
Lumen: Y el ego ama medir, porque medir implica
comparar y comparar implica separación.
Psique: Entonces quizá no debería preocuparme tanto por
saber en qué punto del camino estoy.
Lumen: Sería mucho más útil preguntarte: "¿Estoy
dispuesto a elegir la paz en esta situación?"
Psique: Eso es mucho más concreto.
Lumen: Y mucho más transformador. La iluminación no se
alcanza preocupándote por la iluminación. Se aproxima cada vez que dejas de
alimentar aquello que la oculta.
Psique: Entonces quizá haya personas que experimenten
una gran transformación de repente.
Lumen: Puede ocurrir, y otras pueden vivir un proceso
gradual. Pero la forma del proceso no es lo importante.
Psique: Porque el destino es el mismo.
Lumen: Porque la verdad que ha de recordarse es la
misma.
Psique: Entonces nadie está excluido.
Lumen: ¿Cómo podría estarlo? Si el Hijo de Dios es uno,
la iluminación de una parte de la Filiación no puede ser un privilegio privado.
Psique: Pero aquí aparece una duda. Si todos somos uno,
¿por qué parece que uno despierta antes que otro?
Lumen: Porque todavía estás observando el proceso desde
el tiempo. Dentro del sueño parece haber muchos caminos, muchas personas y
distintos momentos de aprendizaje. Pero el Curso utiliza el tiempo precisamente
para conducirnos más allá de él.
Psique: Entonces las diferencias pertenecen al proceso,
no a nuestra realidad.
Lumen: Exactamente. Las formas del aprendizaje pueden
ser distintas. La verdad que se recuerda es una.
Psique: Entonces tampoco tendría sentido idolatrar a
alguien que parece iluminado.
Lumen: No. Puedes aprender de alguien, sentir gratitud
y reconocer claridad en sus palabras o en su manera de vivir, pero convertirlo
en un ser espiritualmente distinto de ti contradice aquello que su enseñanza
debería ayudarte a recordar.
Psique: Porque estaría diciendo: "Él posee algo que
yo no tengo."
Lumen: Exactamente. Un verdadero maestro no debería
hacerte sentir pequeño ante su luz. Debería ayudarte a reconocer la tuya.
Psique: Entonces quizá el verdadero maestro no dice:
"Mírame a mí."
Lumen: Sino: "Mira dentro de ti."
Psique: Eso cambia también mi idea de Jesús dentro del
Curso.
Lumen: Y esa es una cuestión importante. Si conviertes
a Jesús únicamente en una excepción, puedes admirarlo eternamente sin reconocer
lo que vino a enseñarte.
Psique: ¿Que lo que él recuerda también podemos
recordarlo nosotros?
Lumen: Exactamente. El ejemplo no tendría sentido si
aquello que demuestra fuese imposible para quienes lo contemplan.
Psique: Entonces la iluminación de otro no debería
hacerme sentir más lejos.
Lumen: Debería recordarte que despertar es posible.
Psique: Creo que comienzo a comprender. La iluminación
no convierte a una persona en especial. Deshace precisamente la necesidad de
sentirse especial.
Lumen: Esa es una de las paradojas más hermosas.
Mientras quieres ser "alguien iluminado", todavía quieres ser alguien
separado. Cuando la necesidad de ser especial comienza a desaparecer, también
empieza a desaparecer aquello que impedía reconocer la unidad.
Psique: Entonces quizá la iluminación no sea poder
decir: "Yo he llegado."
Lumen: Quizá sea descubrir que ese "yo" que
necesitaba llegar era precisamente parte del sueño.
Psique: Y entonces la pregunta "¿seré algún día un
iluminado?" pierde sentido.
Lumen: Y puede ser sustituida por una pregunta mucho
más sencilla: "¿Qué estoy dispuesto a dejar de creer hoy?"
Psique: Un miedo, un juicio, un resentimiento, la
necesidad de tener razón.
Lumen: Exactamente. No necesitas iluminar toda tu mente
en este instante. Solo necesitas estar dispuesto a permitir un poco más de luz.
Conclusión de
Lumen:
La iluminación no es un privilegio reservado para
unos pocos. Si lo fuera, confirmaría precisamente aquello que viene a deshacer:
la separación. El ego dice: "Algunos están más cerca de Dios que
otros." La verdad responde: "Nadie puede estar más cerca de aquello
de lo que nunca se separó."
Puede haber distintos momentos de aprendizaje,
distintas experiencias y distintos caminos aparentes, pero no existen
diferentes grados de realidad entre los Hijos de Dios. No necesitas convertirte
en alguien extraordinario, perseguir experiencias espectaculares ni demostrar
que eres espiritual. Solo necesitas comenzar a retirar aquello que impide
reconocer lo que ya está presente.
Un juicio menos. Un miedo entregado. Un
resentimiento perdonado. Un instante en el que prefieres la paz a tener razón.
La iluminación completa puede parecerte todavía
lejana, pero la luz que la hace posible no lo está.
Y quizá la pregunta definitiva no sea: "¿Llegaré algún día a iluminarme?", sino: "¿Qué estoy dispuesto a dejar de creer ahora para permitir que la luz que ya está en mí pueda ser reconocida?"

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