Diálogos entre Psique y Lumen
¿Qué significa realmente
“despertar”?
Psique: Hay una palabra
que aparece constantemente en el Curso. Despertar.
Despertar del sueño. Despertar a
la verdad. Despertar a Dios.
Pero, si soy sincero, no sé
exactamente qué significa. ¿Es una experiencia extraordinaria? ¿Es una especie
de iluminación repentina? ¿O es algo mucho más sencillo?
Lumen: Antes de responder,
déjame preguntarte algo. Cuando sueñas por la noche, ¿qué ocurre cuando
despiertas?
Lumen: Exactamente. Observa
que no destruyes el sueño. No luchas contra él.
Simplemente despiertas. Y al
despertar comprendes que aquello solo parecía real mientras dormías.
Psique: Entonces, ¿el
Curso utiliza el sueño como una metáfora?
Lumen: Más que una
metáfora. Lo utiliza como una aproximación a nuestra experiencia. Porque, según
el Curso, vivimos identificados con una percepción que creemos absolutamente
real. Y mientras la creemos, reaccionamos como si fuera la única realidad
posible.
Psique: Entonces despertar
no sería ir a otro lugar.
Lumen: No. Sería dejar de
interpretar la realidad desde el mismo sistema de pensamiento.
Psique: Eso cambia
completamente la idea que tenía. Siempre imaginé el despertar como una
experiencia espectacular.
Lumen: Porque el ego
convierte el despertar en un acontecimiento extraordinario. Algo reservado para
unos pocos. Algo lejano. Algo casi inalcanzable.
Pero el Curso lo presenta de otra
manera. Como un proceso de recordar.
Psique: ¿Recordar qué?
Lumen: Lo que nunca
dejaste de ser.
Psique: Entonces despertar
no significa convertirme en alguien diferente.
Lumen: No. Significa dejar
de creer que eres alguien distinto de lo que Dios creó.
Psique: Eso me recuerda
una frase del Curso. No se trata de adquirir. Se trata de recordar.
Lumen: Exactamente. El ego
entiende el crecimiento espiritual como acumulación.
Más conocimientos. Más prácticas.
Más experiencias. Más logros.
El Curso propone lo contrario. Ir
soltando. Ir desaprendiendo. Ir deshaciendo.
Psique: Entonces despertar
no consiste en añadir. Consiste en quitar.
Lumen: Quitar aquello que
oculta. No tienes que fabricar la luz. Solo retirar aquello que impide verla.
Psique: Pero sigo
sintiéndome muy lejos de eso.
Lumen: Porque imaginas el
despertar como un punto final. Y el Curso habla de una práctica cotidiana.
Cada vez que eliges el perdón en
lugar del resentimiento... estás despertando un poco.
Cada vez que eliges la paz en
lugar del juicio... estás despertando un poco.
Cada vez que recuerdas que tu
hermano es más que sus errores... estás despertando un poco.
Psique: Entonces despertar
ocurre muchas veces al día.
Lumen: Puede ocurrir. Y
también puedes volver a dormirte muchas veces.
Psique: ¿Dormirme?
Lumen: Sí. Cada vez que
vuelves a creer que el miedo tiene la última palabra. Cada vez que conviertes
el ataque en verdad. Cada vez que olvidas quién eres.
No es un fracaso. Simplemente has
vuelto a identificarte con el sueño.
Psique: Entonces despertar
no es un estado permanente desde el principio.
Lumen: No. Es un entrenamiento de la mente. Un
recordar constante. Como quien aprende un idioma nuevo. Al principio olvida
muchas palabras. Poco a poco comienza a pensar en ese nuevo lenguaje.
Psique: Entonces la
práctica cambia la forma de mirar.
Lumen: Exactamente. El
mundo puede parecer el mismo. Las personas pueden seguir siendo las mismas. Pero
quien observa ya no interpreta igual. Y cuando cambia la interpretación... el
mundo también cambia para esa mente.
Psique: Entonces despertar
no significa abandonar el mundo.
Lumen: No. Significa dejar
de vivir atrapado por la interpretación del ego.
Psique: ¿Y cómo sé si
estoy despertando?
Lumen: Observa algo muy
sencillo. ¿Hay hoy un poco menos de miedo que ayer? ¿Un poco menos de necesidad
de tener razón? ¿Un poco más de comprensión? ¿Un poco más de paz?
No necesitas medir experiencias
extraordinarias. El despertar suele expresarse en pequeños cambios casi
imperceptibles.
Psique: Entonces quizá el
despertar sea mucho más humilde de lo que imaginaba.
Lumen: Y mucho más
profundo. Porque el ego busca fuegos artificiales. La verdad suele llegar en
silencio.
Psique: Pero el Curso
habla del despertar completo. ¿Existe realmente?
Lumen: Sí. Del mismo modo
que existe el momento en que despiertas completamente de un sueño nocturno. Pero
no llegas a él por ansiedad. Llegas porque, poco a poco, dejas de seguir
alimentando el sueño.
Psique: Entonces no puedo
forzar el despertar.
Lumen: No. Puedes
favorecerlo. Puedes disponerte. Puedes practicar. Puedes elegir de nuevo. Pero
el despertar no ocurre por esfuerzo. Ocurre cuando deja de sostenerse aquello
que lo ocultaba.
Psique: Entonces cada acto
de perdón es una forma de despertar.
Lumen: Sí. Cada instante
de verdadera paz. Cada juicio que decides abandonar. Cada miedo que eliges
observar en lugar de obedecer. Cada vez que recuerdas que el amor es más real
que el conflicto. Todo eso es despertar.
Psique: Entonces el
despertar no comienza cuando veo a Dios. Comienza cuando dejo de creer
completamente en el miedo.
Lumen: Esa es una hermosa
manera de decirlo. Porque el despertar no añade una nueva realidad. Simplemente
retira el velo que impedía verla.
Conclusión de Lumen
Despertar no significa
convertirte en alguien diferente. Significa recordar quién has sido siempre.
No consiste en adquirir una nueva
identidad. Consiste en abandonar las falsas identidades que has ido
construyendo.
El ego imagina el despertar como
un acontecimiento extraordinario. La verdad lo vive como un recuerdo
silencioso.
Cada vez que eliges el perdón en
lugar del juicio… Cada vez que eliges el amor en lugar del miedo… Cada vez que
eliges la paz en lugar del conflicto… La mente despierta un poco más.
Porque despertar no es viajar
hacia una realidad nueva. Es dejar de creer, poco a poco, en aquello que nunca
fue verdad.

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