VII. Las leyes de la curación (17ª parte).
17. La crucifixión se abandona en la redención porque donde no hay dolor ni sufrimiento no hay necesidad de curación. 2El perdón es la respuesta a cualquier clase de ataque. 3De esta manera, se cancelan los efectos del ataque, y se responde al odio en nombre del amor. 4Gloria eterna a ti que se te ha encomendado salvar al Hijo de Dios de la crucifixión, del infierno y de la muerte. 5Pues tienes el poder de salvar al Hijo de Dios porque su Padre así lo dispuso. 6Y en tus manos yace la salvación, para ser ofrecida y recibida como una.
Aquí el Curso utiliza la imagen de la crucifixión como símbolo del sufrimiento sostenido por la culpa, el ataque y la separación.Pero
inmediatamente anuncia algo decisivo: la crucifixión se abandona en la
redención.
Es
decir, el dolor no es el destino final del Hijo de Dios.
Mensaje
central del punto:
- La redención pone fin al sufrimiento.
- El perdón responde al ataque desde el amor.
- El odio pierde sus efectos cuando no se devuelve ataque por ataque.
- Cada mente tiene una función salvadora.
- La salvación es compartida entre todos.
- El poder de sanar procede de la Voluntad de Dios.
- Dar y recibir salvación son el mismo acto.
Claves
de comprensión:
- La crucifixión simboliza identificación con sufrimiento y culpa.
- El perdón rompe la cadena reactiva del ataque.
- El amor deshace lo que el odio intenta perpetuar.
- La salvación no es individualista.
- La liberación propia y ajena están unidas.
- La verdadera curación nace de responder desde la verdad.
- El milagro transforma la percepción del conflicto.
Aplicación
práctica en la vida cotidiana:
- Cuando alguien ataque, critique o hiera, observa la tentación inmediata: devolver dolor por dolor.
- Ahí aparece la elección. Pregúntate: ¿quiero continuar la cadena… o detenerla?
- Y luego: → “Puedo responder desde algo distinto al miedo.”
- Eso no significa debilidad. Significa elegir no perpetuar el sufrimiento. Cada vez que eliges perdonar en lugar de atacar, interrumpes simbólicamente la “crucifixión”.
Preguntas
para la reflexión personal:
- ¿Creo que el ataque se corrige atacando?
- ¿Soy consciente del poder que tiene mi percepción sobre otros?
- ¿Puedo responder desde el amor incluso cuando siento dolor?
- ¿Acepto que mi liberación está unida a la de mis hermanos?
- ¿Estoy dispuesto a ofrecer la salvación que también deseo recibir?
Conclusión:
El
ego cree que el sufrimiento es inevitable. Que el ataque debe responderse con
defensa, juicio o venganza.
Pero
el Curso propone otra posibilidad: el perdón. Y no como sacrificio moral, sino
como interrupción del ciclo del dolor.
Cuando
el odio deja de recibir odio como respuesta, sus efectos comienzan a
deshacerse.
Por
eso el texto dice algo inmenso: la salvación yace en tus manos. No porque el
ego tenga poder especial, sino porque cada instante te ofrece la posibilidad de
elegir nuevamente.
Elegir
amor en lugar de ataque. Unión en lugar de separación.
Vida en lugar de crucifixión. Y cuando esa elección ocurre, la salvación se
ofrece y se recibe al mismo tiempo. Porque jamás fueron dos cosas separadas.
Frase
inspiradora: “El perdón detiene
la crucifixión del miedo y devuelve al amor su lugar en la mente.”

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