viernes, 29 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 241

3. ¿Qué es el mundo? 

1. El mundo es una percepción falsa. 2Nació de un error, y no ha abandonado su fuente. 3Persistirá mientras se siga abrigando el pensamiento que le dio vida. 4Cuando el pensamiento de separa­ción haya sido sustituido por uno de verdadero perdón, el mundo se verá de una manera completamente distinta; de una manera que conduce a la verdad en la que el mundo no puede sino desaparecer junto con todos sus errores. 5Ahora su fuente ha desaparecido, al igual que sus efectos. 

2. El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios. 2Es el símbolo del miedo. 3Mas ¿qué es el miedo sino la ausencia de amor? 4El mundo, por lo tanto, se fabricó con la intención de que fuese un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiese estar separado de Él. 5Esa fue la cuna de la percep­ción, pues el conocimiento no podría haber sido la causa de pen­samientos tan descabellados. 6Mas los ojos engañan, y los oídos oyen falsedades. 7Ahora es muy posible cometer errores porque se ha perdido la certeza. 

3. Y para sustituirla nacieron los mecanismos de la ilusión, 2que ahora van en pos de lo que se les ha encomendado buscar. 3Su finalidad es servir el propósito para el que se fabricó el mundo, de modo que diese testimonio de él y lo hiciera real. 4Dichos meca­nismos ven en sus ilusiones una sólida base donde existe la ver­dad y donde se mantiene aparte de las mentiras. 5No obstante, no informan más que de ilusiones, las cuales se mantienen separadas de la verdad. 

4. Del mismo modo en que el propósito de la vista fue alejarte de la verdad, puede asimismo tener otro propósito. 2Todo sonido se convierte en la llamada de Dios, y Aquel a quien Dios designó como el Salvador del mundo puede conferirle a toda percepción un nuevo propósito. 3Sigue Su Luz, y verás el mundo tal como Él lo ve. 4Oye sólo Su Voz en todo lo que te habla. 5Y deja que Él te conceda la paz y la certeza que tú desechaste, pero que el Cielo salvaguardó para ti en Él. 

5. No nos quedemos tranquilos hasta que el mundo se haya unido a nuestra nueva percepción. 2No nos demos por satisfechos hasta que el perdón sea total. 3Y no intentemos cambiar nuestra función. 4Tenemos que salvar al mundo. 5Pues nosotros que lo fabricamos tenemos que contemplarlo a través de los ojos de Cristo, de modo que aquello que se concibió para que muriese pueda ser restituido a la vida eterna.




LECCIÓN 241

En este instante santo llega la salvación.

1. ¡Qué alegría tan grande la de hoy! 2Éste es un día de una cele­bración especial. 3Pues este día le ofrece al mundo de tinieblas el instante que se fijó para su liberación. 4Ha llegado el día en que todos los pesares se dejan atrás y el dolor desaparece. 5La gloria de la salvación alborea hoy sobre un mundo que ha sido libe­rado. 6Éste es un tiempo de esperanza para millones de seres. 7Ahora ellos se unirán conforme tú los perdones a todos. 8Pues hoy tú me perdonarás a mí.

2. Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. 2Padre, Tu Hijo, que en realidad jamás se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. 3iQué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno!

¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 241 de Un Curso de Milagros, «En este instante santo llega la salvación», me enseña que la liberación del sufrimiento ocurre cuando acepto el perdón como el medio para despertar de la ilusión. La salvación no pertenece al pasado ni al futuro; acontece en el presente, en el instante santo en el que la mente se libera de la culpa y reconoce su unión con Dios.

Nos hemos sentido culpables desde el momento en que decidimos usar nuestro poder creador para fabricar un mundo separado del de nuestro Padre. Al apartar nuestra atención de la verdad y dirigirla hacia el mundo de la percepción, llegamos a identificarnos con el cuerpo y a creer que éste constituía nuestra auténtica realidad. Sin embargo, el Curso nos recuerda: «No soy un cuerpo. Soy libre» (L-pI.199.8:7). Este error de percepción dio origen a la ilusión de la separación y al sentimiento de culpabilidad que la acompaña.

La creencia de haber violado los preceptos divinos nos llevó a temer a Dios, imaginándolo como un juez severo. Así surgió el pensamiento del ego, que sustituyó el Amor por el miedo, la eternidad por el tiempo y la paz por el sufrimiento. El Curso enseña con claridad: «La culpa siempre exige castigo» (T-13.I.3:1). Bajo esta ilusión, nos consideramos merecedores de dolor y de venganza divina, permaneciendo esclavos del sufrimiento y de la muerte.

Sin embargo, cuando despertamos de ese amargo sueño, nuestro Ser anhela la libertad que nunca perdió. El único camino que nos conduce a ella es el perdón, pues disuelve la culpa y restablece la paz. «El perdón es la llave de la felicidad» (L-pI.121.1:1). A través del perdón, aceptamos la Expiación y reconocemos que la separación jamás ocurrió.

Perdonar implica liberar el pasado y abandonar los juicios que nos atan al error. Debemos perdonar nuestras creencias ancestrales, nuestras acciones percibidas como equivocadas y a nuestros hermanos, sobre quienes proyectamos nuestra propia culpabilidad. Al hacerlo, comprendemos que todo error es una ilusión que puede ser corregida mediante el Amor. El instante santo nos permite contemplar la realidad con la visión de Cristo y recordar nuestra inocencia eterna.

Nuestra única función en el mundo que percibimos es el perdón. A través de él alcanzamos la salvación, recuperamos la conciencia de la unidad y aceptamos la verdad de nuestra naturaleza divina. Hoy elijo el instante santo y recibo la paz de Dios, reconociendo que el Amor es la única realidad. Amén.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 241 enseña que:

• La salvación ocurre en el presente.
• El instante santo está disponible ahora.
• El perdón abre la puerta a la liberación.
• El sufrimiento no es permanente.
• La unidad se revela en la experiencia.

No es un proceso lejano. Es un momento accesible.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “En este instante santo llega la salvación.”

Cada repetición trae la mente al presente, disuelve la identificación con el tiempo, abre un espacio de paz y facilita el perdón.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección tiene un impacto inmediato. La mente suele estar atrapada en el pasado, preocupada por el futuro y saturada de pensamientos.

El instante santo introduce una ruptura: un espacio sin carga mental.

Cuando se experimenta disminuye la ansiedad, se reduce la rumiación, aparece claridad y surge una sensación de alivio inmediato.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente la lección afirma que la salvación es atemporal, el presente es el punto de acceso, el perdón restituye la unidad y que el Hijo nunca se separó.

Esto revela una verdad profunda: el Cielo no es un lugar, es un estado que puede experimentarse ahora.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

  1. Haz pausas conscientes durante el día.
  2. Repite la idea lentamente.
  3. Suelta por un momento todo pensamiento.
  4. Permite un instante sin juicio.
  5. Descansa en ese espacio.

No necesitas mantenerlo. Solo entrar en él.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No intentar forzar el instante santo.
No buscar experiencias intensas.
No frustrarse si parece breve.

Aceptar momentos simples.
Practicar con suavidad.
Valorar incluso pequeños instantes.

El instante santo es natural, no espectacular.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión continúa hacia una experiencia directa:

  • 239: Acepto mi gloria.
  • 240: El miedo no es real.
  • 241: La salvación ocurre ahora.

Este es un punto clave: la verdad deja de ser conceptual y se convierte en experiencia inmediata.

CONCLUSIÓN FINAL:

La lección 241 es una invitación a detener la búsqueda en el tiempo.

Durante mucho tiempo, la mente ha creído que la paz está en el futuro. Que hay algo que alcanzar. Que falta algo.

Pero esta lección revela algo completamente distinto: nada falta, nada está pendiente y nada necesita esperar. La salvación no es un logro. Es un reconocimiento que ocurre… en un instante. Y ese instante… está disponible ahora.

FRASE INSPIRADORA: “La salvación no llega con el tiempo; se revela en el instante en que dejo de buscarla.”



Ejemplo-Guía: "El instante santo"

«¿Puedes imaginarte lo que sería no tener inquietudes, preocupaciones ni ansiedades de ninguna clase, sino simplemente gozar de perfecta calma y sosiego todo el tiempo? Ése es, no obstante, el propósito del tiempo: aprender justamente eso y nada más» (T-15.I.1:1-2).

Con estas palabras comienza el Capítulo 15 de Un Curso de Milagros, titulado “El instante santo”, una de las enseñanzas más sublimes y reveladoras del Curso. En ellas se nos invita a contemplar la verdadera finalidad del tiempo: conducirnos a la experiencia de la paz perfecta. El tiempo no es un enemigo, sino un instrumento de aprendizaje que, correctamente utilizado, nos guía de regreso a la eternidad.

El Maestro de Dios no puede sentirse satisfecho con Sus enseñanzas hasta que éstas constituyan lo único que sepamos. «Su función docente no se consumará hasta que no seas un alumno tan dedicado que sólo aprendas de Él» (T-15.I.3:3). Cuando esto ocurra, el tiempo dejará de ser necesario, pues el aprendizaje habrá concluido y la verdad será plenamente recordada.

En ocasiones, podemos sentir desaliento ante la creencia de que el despertar requiere mucho tiempo. Sin embargo, el Espíritu Santo no está limitado por él. «El Espíritu Santo usa el tiempo a Su manera» (T-15.I.2:2). Mientras el ego lo utiliza para reforzar la culpa y conducirnos hacia la muerte, el Espíritu Santo lo emplea para guiarnos hacia la vida eterna. «El objetivo del ego es la muerte… Mas el objetivo del Espíritu Santo es la vida, la cual no tiene fin» (T-15.I.2:8-9).

El ego hace un uso desolador del tiempo, manteniendo a la mente atrapada entre el pasado y el futuro. Así genera ansiedad, temor y desesperanza. Sin embargo, el Espíritu Santo nos enseña que el infierno no existe, pues es únicamente lo que el ego ha hecho del presente (T-15.I.7:1). El miedo no reside en el ahora, sino en las sombras del pasado y en la incertidumbre del futuro, que en realidad no existen.

El instante santo es, por tanto, la puerta hacia la liberación. «Cada instante es un nacimiento inmaculado y puro en el que el Hijo de Dios emerge del pasado al presente» (T-15.I.8:3). En él no hay oscuridad ni culpa, sino inmortalidad, inocencia y dicha. El presente es el único tiempo real, y en él se encuentra la salvación.

Esta lección no requiere tiempo para aprenderse. «Ser lo que eres no requiere tiempo en absoluto» (T-15.I.9:2). El instante santo se alcanza cuando elegimos liberar el presente del pasado y confiarlo al Espíritu Santo. En ese momento, nos reconocemos completamente absueltos y libres de toda condenación.

Si sentimos la tentación de desanimarnos ante la magnitud del cambio, el Curso nos invita a formular una pregunta sencilla y poderosa: «¿Es mucho un instante?» (T-15.I.11:1). La respuesta revela la simplicidad del despertar. La salvación no es un proceso largo y arduo, sino una decisión que puede tomarse ahora mismo.

El instante santo no es sólo una experiencia personal; también es un regalo que ofrecemos a nuestros hermanos. «No seas reacio a dar lo que quieres recibir de Él» (T-15.I.13:5). Al conceder ese instante de libertad a los demás, nos unimos al Espíritu Santo y participamos en la restauración de la cordura. Dar santidad es reconocerla en nosotros mismos.

¿Y cuánto dura un instante santo? El Curso responde con una belleza incomparable: «Dura el tiempo que sea necesario para reestablecer la perfecta cordura, la perfecta paz y el perfecto amor por todo el mundo» (T-15.I.14:1). En ese instante intercambiamos el infierno por el Cielo, trascendemos lo que el ego ha fabricado y ascendemos hasta nuestro Padre.

La Lección 241 nos invita a aceptar este regalo divino. El instante santo es el punto de encuentro entre el tiempo y la eternidad, donde la mente se libera del miedo y recuerda su verdadera identidad. No es un acontecimiento futuro, sino una experiencia disponible en el presente.

En el instante santo, el pasado queda perdonado y el futuro se libera de toda ansiedad. Allí desaparecen la culpa y el juicio, y sólo permanece la paz. Es el momento en que reconocemos que somos tal como Dios nos creó y que jamás hemos estado separados de Él.

Practicar el instante santo implica aquietar la mente y entregarla al Espíritu Santo. Significa renunciar a la interpretación del ego y permitir que la verdad ilumine nuestra percepción. En ese acto de entrega, el tiempo se transforma en un instrumento de salvación y la eternidad se hace presente.

Cada instante se convierte entonces en una oportunidad para elegir la paz, extender el amor y recordar la unidad con Dios. La liberación no se encuentra en el futuro, sino en la decisión consciente de aceptar la santidad del presente.

Hoy elijo vivir el instante santo. Hoy libero el pasado y abandono el miedo al futuro. Hoy recuerdo quién soy.

¡Feliz instante santo!


Reflexión: ¿Qué nos mantiene alejado del instante santo?

12 comentarios:

  1. Muchas gracias por siempre tener esa claridad que hoy nos hace decidirnos por el instante santo.

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    1. Gratitud por tus amables palabras. En verdad, esa claridad que percibes es tu propia claridad mental que vibra al unísono con mi visión. Bendiciones.

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    2. Gracias totales Juan José yo todos los días estoy conectada contigo desde Venezuela, te honro y bendigo tu trabajo, te envío desde mi parte santa toda la luz para que tu vida sea fácil, fluida y feliz, un gran abrazo!

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  2. Nos mantiene alejados nuestra testadurez, el creer q somos muy poderosos. Pero nos estamos acercando se nos está quitando el miedo porque el ego no nos da esa paz tan bella que tanto queremos y luchamos por ella por no darn8s cuenta, pero ya es el momento, el momento de perdonar, el momento de 8ntemporalidad, el m9mento de despertar.
    Muchas gracias!!!

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  3. Gracias Juan José por compartir lección día a día, bendiciones, Raquel desde México

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  4. Buen día Juan José hace un año leí y comenté tú maravilloso mensaje, hoy lo vuelvo a leer y me resuena saber que debemos perdonar nuestro pasado ancestral; debemos perdonar cualquier acción emprendida por nuestra voluntad que entendamos contraria a las Leyes de Dios; debemos perdonar a nuestros hermanos, en los cuales proyectamos el reflejo de nuestra culpabilidad.

    Nuestra única función en la Tierra es el perdón, pues, en verdad, es el verdadero camino que nos conduce a la Salvación, a la consciencia de Unidad, a la consciencia de Amor.
    Tenemos libre alveldrio yo Dalia decido perdonar todas mis percepciones erradas porqué a la final no tengo nada que perdonar a mis hermanos pues fui yo quien los puso a jugar ese papel en mí vida. Gracias

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  5. Así Sea...y Así Es....Graciassss🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  6. En este instante Santo hago nuevas todas las cosas...Amen🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙

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