Diálogos
entre Psique y Lumen
¿Por qué el
amor se mezcla con miedo en mis relaciones?
Psique: Hay algo que me desconcierta profundamente en las
relaciones.
Cuando amo a alguien, junto al amor aparecen
también otros sentimientos. Miedo a perderlo. Miedo a que cambie. Miedo a que
deje de quererme. Miedo a ser abandonado. Incluso pueden aparecer celos,
necesidad de controlar o sufrimiento cuando esa persona no responde como
esperaba.
Si realmente amo, ¿por qué el amor se mezcla con
tanto miedo?
Lumen: Porque probablemente no es el amor el que contiene miedo. Es la necesidad que has mezclado con él.
Psique: ¿Quieres decir que el miedo no pertenece al amor?
Lumen: Exactamente. El amor no puede producir miedo. Pero
puedes experimentar amor hacia alguien y, al mismo tiempo, depositar sobre esa
persona necesidades, expectativas y deseos que sí generan miedo.
Psique: Entonces, lo que siento sería una mezcla.
Lumen: Sí. Y esa mezcla es tan habitual que hemos
terminado llamándola amor.
Decimos: "Te amo y por eso tengo miedo de
perderte."
Pero podríamos preguntarnos: ¿Es el amor quien
teme perder? ¿O es el apego?
Psique: Supongo que el apego.
Lumen: Exactamente.
El amor dice: "Me alegra que existas."
El apego añade: "Y necesito que permanezcas
como yo quiero."
Ahí comienza el miedo.
Psique: Porque ya existe la posibilidad de perder.
Lumen: Sí. En cuanto haces de alguien la condición de tu
felicidad, aparece inevitablemente el temor de que esa condición desaparezca.
Psique: Entonces cuanto más necesito a alguien, más miedo
puedo sentir.
Lumen: Exactamente. Y observa la paradoja. Creemos que
cuanto más miedo sentimos de perder a alguien, más demuestra eso cuánto lo
amamos. Pero muchas veces demuestra cuánto creemos necesitarlo.
Psique: Eso resulta incómodo de reconocer.
Lumen: Porque hemos aprendido a confundir amor con
necesidad.
Psique: ¿Y de dónde nace esa necesidad?
Lumen: De una creencia mucho más profunda: "Me
falta algo."
Psique: ¿La sensación de carencia?
Lumen: Sí. El ego parte siempre de la misma idea: "No
estoy completo." Y una vez aceptada esa creencia, comienza la búsqueda.
Psique: ¿La búsqueda de alguien que me complete?
Lumen: Exactamente. Entonces aparece una persona y
pensamos: "Contigo me siento diferente." "Contigo me siento
completo." "Contigo me siento amado." Y todo parece maravilloso.
Psique: Hasta que aparece el miedo.
Lumen: Porque si esa persona te completa, también puede
dejarte incompleto. Si te da felicidad, puede quitártela. Si te da seguridad,
puedes perderla.
El mismo mecanismo que produce la sensación de
plenitud contiene ya la posibilidad del miedo.
Psique: Entonces el problema comienza cuando convierto a
la otra persona en la fuente de algo que creo no tener.
Lumen: Ahí está la raíz. Y eso es precisamente lo que el
Curso llama relación especial.
Psique: Ya hablamos de ello cuando preguntamos si el amor
especial era incompatible con el amor verdadero.
Lumen: Y esta cuestión nos permite profundizar todavía
más. Porque el amor especial no significa simplemente amar mucho a una persona.
Significa utilizar la relación para intentar resolver una sensación interior de
carencia.
Psique: Entonces puedo decir "te amo" y, sin
darme cuenta, estar diciendo: "Te necesito para sentirme completo."
Lumen: Sí. Y después llegan las condiciones.
"Ámame." "Compréndeme." "Elígeme."
"No cambies." "No me abandones." "Hazme sentir
importante."
Psique: Y si la otra persona no cumple esas condiciones…
Lumen: Aparece el miedo. Después puede aparecer la ira. Los
celos. El resentimiento. El control.
Psique: Entonces muchas discusiones de pareja que parecen
hablar de cosas pequeñas quizá esconden algo mucho más profundo.
Lumen: Con frecuencia.
Una llamada que no llegó. Un mensaje que tardó
demasiado. Una palabra pronunciada de cierta manera. Una atención que
esperábamos y no recibimos. El acontecimiento puede ser pequeño. Pero toca una
creencia enorme: "Tal vez ya no soy importante para ti."
Psique: Y detrás de eso puede estar: "Tal vez no soy
digno de ser amado."
Lumen: Exactamente.
Por eso algunas reacciones parecen
desproporcionadas respecto a lo ocurrido. No estamos reaccionando únicamente al
presente. Estamos reaccionando a una antigua creencia sobre nosotros mismos.
Psique: Entonces utilizo la relación para confirmar mi
valor.
Lumen: Sí. Y cuando alguien tiene que confirmar
continuamente tu valor, la relación se convierte en una tarea imposible.
Psique: Porque ninguna persona puede garantizarme
permanentemente que soy valioso.
Lumen: Exactamente. Y tampoco debería tener que hacerlo.
El amor verdadero libera al otro de esa función.
Psique: ¿De la función de hacerme feliz?
Lumen: De la función de completarte.
Psique: Pero decir eso puede sonar poco romántico.
Lumen: Solo porque nuestra idea del romanticismo está
profundamente mezclada con el especialismo.
Decimos: "Sin ti no puedo vivir." "Lo
eres todo para mí." "Tú me completas." Y culturalmente nos
parecen declaraciones extraordinarias de amor.
Psique: Pero desde esta perspectiva serían declaraciones
de dependencia.
Lumen: Muchas veces, sí. Pueden sonar hermosas y
contener una creencia peligrosa: "Mi plenitud depende de ti."
Psique: Entonces amar verdaderamente sería algo muy
distinto.
Lumen: Mucho más libre. El amor verdadero no dice: "Te
necesito para completarme."
Dice: "Quiero compartir contigo lo que ya
soy."
Psique: Pero ¿significa eso que no debería necesitar
nunca a nadie?
Lumen: No confundamos los niveles. En nuestra
experiencia humana necesitamos colaboración, compañía, afecto, ayuda y
cuidados. Eso es natural dentro de nuestra vida cotidiana.
La cuestión espiritual es otra: ¿Has convertido
esas necesidades en la definición de tu Ser?
Psique: Entonces puedo pedir ayuda sin creer que mi
plenitud depende de recibirla.
Lumen: Exactamente. Puedes desear que alguien permanezca
contigo sin convertir su permanencia en condición de tu paz. Puedes disfrutar
profundamente de una relación sin hacer de ella tu identidad. Puedes amar sin
poseer.
Psique: ¿Y qué ocurre con los celos?
Lumen: Los celos son una expresión especialmente clara
del miedo asociado al amor especial.
Dicen: "Existe alguien que puede quitarme lo
que necesito."
Psique: Entonces los celos parten de la escasez.
Lumen: Sí. Creen que el amor es limitado. Que, si
alguien recibe más, tú recibes menos. Que puedes ser sustituido. Que debes
competir por el amor.
Psique: Eso parece exactamente el sistema de pensamiento
del ego.
Lumen: Lo es. El ego transforma el amor en posesión
porque no comprende la naturaleza del amor. El amor se expande al compartirse. El
ego cree que se reparte y se agota.
Psique: Entonces cuando intento controlar a alguien para
asegurarme de que me ama, estoy actuando desde el miedo.
Lumen: Sí. Y ahí aparece otra paradoja. Intentas
controlar la relación para no perder el amor. Pero el control termina
asfixiando aquello que querías conservar.
Psique: Entonces el miedo intenta proteger el amor y
acaba ocultándolo.
Lumen: Exactamente.
El miedo dice: "Controla para no
perder."
El amor dice: "Confía y permite."
Psique: Pero confiar también implica aceptar que alguien
puede marcharse.
Lumen: Sí. Y ahí comienza uno de los aprendizajes más
profundos. Amar no significa garantizar que la forma de una relación
permanecerá para siempre. Significa descubrir que el amor que experimentaste a
través de esa relación no pertenecía exclusivamente a su forma.
Psique: Eso cuesta mucho comprenderlo cuando alguien se
va.
Lumen: Por supuesto. Y no debes utilizar estas ideas
para negar el duelo. La tristeza puede aparecer. La ausencia puede doler. El
Curso no te pide que te conviertas en piedra. Te invita a descubrir que, debajo
de ese dolor, existe algo que no puede perderse.
Psique: Entonces puedo echar de menos a alguien sin
concluir que he perdido el amor.
Lumen: Exactamente. Puedes perder una forma de relación.
Pero el amor verdadero no es una forma.
Psique: Entonces el miedo aparece cuando confundo el amor
con la forma en la que lo experimento.
Lumen: Muy bien visto. Quieres conservar a la persona,
la situación, la relación, las costumbres… porque has identificado todo eso con
el amor. Pero las formas cambian. El amor no.
Psique: Entonces quizá no tengo miedo de perder el amor. Tengo
miedo de perder la forma que he asociado con él.
Lumen: Exactamente. Y cuando comprendes esa diferencia,
algo comienza a relajarse dentro de ti.
Psique: ¿Eso significa que dejaré de tener miedo
inmediatamente?
Lumen: No necesariamente. Estas creencias son profundas.
Pero puedes empezar a observarlas.
Cuando aparezca el miedo, en lugar de decir: "Esto
demuestra cuánto amo", puedes preguntarte: "¿Qué estoy creyendo
necesitar de esta persona para sentirme completo?"
Psique: Esa pregunta vuelve la mirada hacia mí.
Lumen: Sí. No para culparte. Sino para liberarte.
Psique: Porque si descubro que la otra persona no es
realmente la fuente de mi plenitud…
Lumen: Dejas de pedirle una tarea imposible.
Psique: Y entonces puedo verla de otra manera.
Lumen: Por primera vez quizá puedas verla realmente. No
como la persona que debe satisfacer tus necesidades. No como quien tiene poder
para completarte o destruirte. Sino como un hermano que está aprendiendo
exactamente lo mismo que tú: a recordar que el amor no se obtiene. Se comparte.
Psique: Entonces una relación puede transformarse.
Lumen: Ese es precisamente su propósito espiritual. No
tienes que abandonar la relación especial. Puedes permitir que cambie de
propósito.
Psique: ¿De obtener a compartir?
Lumen: Sí. De necesitar a extender. De controlar a
confiar. De exigir a agradecer. De temer perder a aprender a amar.
Psique: Entonces quizá el amor verdadero comienza cuando
dejo de preguntarme: "¿Me amas lo suficiente?"
Lumen: Y empiezas a preguntarte: "¿Estoy dispuesto
a amar sin utilizarte para completar lo que creo que me falta?"
Psique: Eso cambia completamente la relación.
Lumen: Porque entonces el otro deja de ser responsable
de tu plenitud. Y cuando lo liberas de esa responsabilidad… también te liberas
tú.
Conclusión de
Lumen:
El amor no contiene miedo.
Somos nosotros quienes mezclamos el amor con
necesidad, apego, expectativas y carencia.
El ego dice: "Te necesito porque sin ti me
falta algo."
Y en ese mismo instante nace el miedo: "¿Qué
ocurrirá si te pierdo?"
El amor verdadero responde: "No necesito
poseerte para amarte."
Puedes desear compartir tu vida con alguien. Puedes
disfrutar profundamente de su presencia. Puedes sentir tristeza ante su
ausencia. Pero sin convertir a esa persona en la fuente de lo que eres.
Porque cuando dejas de pedirle al otro que te
complete, ocurre algo extraordinario: dejas de mirarlo desde la necesidad… y
comienzas a verlo desde la libertad.
Entonces el amor ya no pregunta: "¿Qué
necesito recibir de ti?" Sino: "¿Qué amor podemos recordar
juntos?"
Y quizá sea entonces cuando comenzamos a
descubrir algo que el ego nunca pudo comprender: El amor no necesita aferrarse
para permanecer. Solo el miedo necesita hacerlo.

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