Diálogos entre Psique y Lumen
¿El cuerpo
tiene algún propósito espiritual?
Psique: Hay algo del Curso que a veces me resulta difícil
de conciliar con nuestra experiencia cotidiana.
Si el cuerpo no es lo que realmente somos y
pertenece al mundo de la percepción, ¿qué sentido tiene?
¿Es simplemente una ilusión que debemos ignorar? ¿O puede tener algún propósito espiritual?
Lumen: El cuerpo no tiene un propósito por sí mismo. Su
propósito depende de la mente que lo utiliza.
Psique: ¿Quieres decir que el cuerpo puede servir tanto
al ego como al Espíritu Santo?
Lumen: Exactamente. El cuerpo es neutral.
El ego puede utilizarlo para demostrar
separación. El Espíritu Santo puede utilizarlo para enseñar comunicación,
perdón y unión.
Psique: Entonces el problema no es tener un cuerpo.
Lumen: No. El problema es creer que eres únicamente un
cuerpo.
Psique: Pero resulta difícil no identificarme con él.
Lo veo. Lo siento. Envejece. Puede enfermar. Siente
placer y dolor.
Y además todos los demás parecen verme como un
cuerpo. ¿Cómo no voy a pensar que soy eso?
Lumen: Porque experimentar algo no significa
necesariamente que eso defina lo que eres.
Conduces un automóvil y no crees ser el
automóvil. Utilizas unas gafas y no crees ser las gafas.
Del mismo modo, desde la perspectiva del Curso,
puedes aprender a utilizar el cuerpo sin convertirlo en tu identidad.
Psique: Entonces el cuerpo sería una especie de
instrumento.
Lumen: Sí.
Y la pregunta fundamental sería: ¿Para qué
quiero utilizarlo?
Psique: Nunca me había planteado el cuerpo de esa manera.
Normalmente pienso en él como "yo".
Lumen: Y esa identificación es precisamente una de las
bases del sistema de pensamiento del ego.
Si eres un cuerpo, eres vulnerable. Si eres un
cuerpo, puedes ser atacado. Si eres un cuerpo, estás separado de los demás
cuerpos. Y si eres un cuerpo, inevitablemente morirás.
Psique: Entonces identificarse con el cuerpo conduce
necesariamente al miedo.
Lumen: Sí. Porque has colocado tu identidad en algo
temporal.
Psique: Pero el cuerpo existe en mi experiencia. No puedo
simplemente fingir que no está ahí.
Lumen: Y el Curso no te pide que lo hagas.
Negar el cuerpo mientras todavía lo experimentas
sería otra forma de confusión. La cuestión no es negar el cuerpo. Es dejar de
pedirle que te diga quién eres.
Psique: Eso cambia mucho las cosas.
Lumen: Completamente.
Puedes cuidar el cuerpo. Puedes alimentarlo. Puedes
descansar. Puedes hacer ejercicio. Puedes buscar ayuda médica cuando sea
necesario. Puedes disfrutar de sus sentidos. Nada de eso contradice el
aprendizaje espiritual. El error aparece cuando conviertes su estado en la
medida de tu Ser.
Psique: Entonces cuidar el cuerpo no significa hacerlo
real en un sentido espiritual.
Lumen: No. Significa utilizar responsablemente el
instrumento mientras creas necesitarlo.
Psique: ¿Y cuál sería su verdadero propósito?
Lumen: La comunicación.
Psique: ¿Comunicación?
Lumen: Piensa en lo que estamos haciendo ahora. Utilizamos
palabras. Gestos. Miradas. Sonidos.
Todo eso necesita aparentemente del cuerpo. Pero
el propósito no está en los cuerpos. Está en las mentes que intentan
encontrarse a través de ellos.
Psique: Entonces el cuerpo puede convertirse en un medio
para acercarnos.
Lumen: Sí. El ego utiliza el cuerpo para separar. La
claridad puede utilizarlo para comunicar.
Psique: ¿Cómo utiliza el ego el cuerpo para separar?
Lumen: Comparándolo. Juzgándolo. Deseándolo. Rechazándolo.
Idealizándolo. Temiéndolo. Convirtiéndolo en objeto de orgullo o de vergüenza.
El ego observa cuerpos y dice: "Este soy
yo." "Ese eres tú." "Somos diferentes." "Tenemos
intereses distintos." "Lo que tú ganas, yo puedo perderlo."
Psique: Y entonces el cuerpo se convierte en la prueba de
que estamos separados.
Lumen: Exactamente. Parece demostrar que cada uno vive
encerrado dentro de una frontera de piel.
Psique: ¿Y el Espíritu Santo qué hace con esa misma
percepción?
Lumen: Le da otro propósito. Donde el ego ve separación,
utiliza la relación para enseñar unión.
Donde el ego ve ataque, ofrece una oportunidad de
perdón.
Donde el ego ve diferencias, recuerda un
contenido compartido.
Psique: Entonces el cuerpo no tiene que desaparecer para
que cambie su propósito.
Lumen: No. Solo tiene que cambiar el maestro que lo
utiliza.
Psique: Ponme un ejemplo sencillo.
Lumen: Imagina unas manos. Las mismas manos pueden
golpear o acariciar.
Pueden apartar o acercar. Pueden señalar
acusadoramente o ayudar a alguien a levantarse.
Las manos no decidieron nada. La mente decidió
para qué utilizarlas.
Psique: Entonces el cuerpo expresa el propósito de la
mente.
Lumen: Exactamente.
La boca puede condenar o consolar. Los ojos
pueden buscar defectos o mirar con comprensión. Los pies pueden llevarte hacia
alguien para atacar o hacia alguien para ayudar. El cuerpo no establece el
propósito. Lo ejecuta.
Psique: Entonces podría comenzar cada día preguntándome: "¿Para
qué quiero utilizar hoy mi cuerpo?"
Lumen: Esa sería una pregunta profundamente espiritual.
Psique: Y quizá la respuesta fuese: "Para comunicar
paz."
Lumen: Sí. Entonces el cuerpo adquiere un propósito
completamente diferente. Ya no tiene que demostrar quién eres. Solo tiene que
servir a lo que quieres extender.
Psique: Pero ¿qué ocurre cuando el cuerpo enferma? Ahí la
identificación vuelve con mucha fuerza.
Lumen: Naturalmente. El dolor reclama atención. Y no
necesitas sentirte culpable por ello.
El Curso no debería utilizarse para convertir la
enfermedad en una acusación contra quien la experimenta.
Psique: Eso me parece importante. Porque algunas
interpretaciones espirituales pueden hacer sentir a una persona responsable o
culpable de estar enferma.
Lumen: Y añadir culpa al dolor nunca puede ser una
enseñanza de sanación.
Puedes atender el cuerpo con todos los medios que
consideres adecuados mientras trabajas interiormente con el miedo, la culpa o
la interpretación que acompañan a la experiencia.
Una cosa no excluye la otra.
Psique: Entonces el propósito espiritual no consiste
necesariamente en conseguir que el cuerpo nunca enferme.
Lumen: No. Si conviertes la salud corporal perfecta en
prueba de evolución espiritual, simplemente has dado al cuerpo otra forma de
especialismo.
Psique: Eso es interesante.
Lumen: Porque seguirías diciendo: "Mi cuerpo
demuestra quién soy." Solo que ahora querrías que demostrara que eres
espiritual.
Psique: Entonces incluso la búsqueda obsesiva de salud
puede reforzar la identificación con el cuerpo.
Lumen: Puede hacerlo.
El propósito no es conseguir un cuerpo perfecto. Es
aprender que tu verdadera identidad no depende de su condición.
Psique: ¿Y qué ocurre con la muerte? Si el cuerpo es un
instrumento, llega un momento en que deja de funcionar.
Lumen: Y eso es precisamente lo que hace tan profunda la
enseñanza del Curso.
Si realmente eres el cuerpo, la muerte es el
final de lo que eres. Pero si el cuerpo ha sido solamente un instrumento
temporal de comunicación, entonces su desaparición no puede destruir aquello
que lo utilizaba.
Psique: Entonces el miedo a la muerte está relacionado
con la identificación corporal.
Lumen: Profundamente.
El ego dice: "Cuando el cuerpo desaparezca,
desaparecerás tú."
La enseñanza espiritual pregunta: "¿Estás
seguro de que alguna vez fuiste el cuerpo?"
Psique: Y supongo que eso no puede resolverse únicamente
de manera intelectual.
Lumen: No. Puedes repetir mil veces: "No soy un
cuerpo." Pero si continúas viviendo desde el miedo, la defensa y la
separación, seguirá siendo solamente una idea. El aprendizaje consiste en
experimentarlo poco a poco.
Psique: ¿Cómo?
Lumen: Cada vez que ves a alguien más allá de su
apariencia. Cada vez que perdonas una conducta sin convertirla en identidad. Cada
vez que utilizas tus palabras para unir en lugar de atacar. Cada vez que dejas
de medir tu valor por tu apariencia, tu edad o tu estado físico. Cada vez que
recuerdas que detrás de dos cuerpos aparentemente separados existe una misma
necesidad de paz.
En esos momentos estás aprendiendo que el cuerpo
no es el contenido de la relación. Es solamente el medio.
Psique: Entonces el cuerpo puede formar parte del camino
sin ser la meta.
Lumen: Exactamente. Y esa distinción es esencial.
Psique: Creo que ahora comienzo a comprenderlo. No
necesito despreciar el cuerpo. No necesito idolatrarlo. No necesito tenerle
miedo. Puedo simplemente utilizarlo.
Lumen: Sí. Cuidarlo sin adorarlo. Escucharlo sin
convertirlo en identidad. Utilizarlo sin pedirle que te salve. Y dejar que
sirva a un propósito diferente.
Psique: Entonces quizá la pregunta no sea: "¿Cómo
puedo trascender mi cuerpo?"
Lumen: Sino: "¿A qué propósito quiero entregarlo
mientras lo experimento?"
Psique: Y si lo entrego al amor...
Lumen: Entonces aquello que parecía demostrar separación
puede convertirse en un instrumento para recordar la unión.
Conclusión de
Lumen:
El cuerpo no es el enemigo.
Tampoco es tu identidad.
Es un instrumento cuyo propósito depende de la
mente que lo utiliza.
El ego dice: "Este cuerpo demuestra que
estoy separado."
La claridad responde: "Este cuerpo puede ser
utilizado para comunicar, perdonar y unir."
No necesitas despreciarlo para despertar.
Puedes cuidarlo.
Puedes disfrutarlo.
Puedes atenderlo cuando enferma.
Puedes utilizar sus manos para ayudar, sus
palabras para consolar y su presencia para acompañar.
Pero sin pedirle que te diga quién eres.
Porque el propósito espiritual del cuerpo no
consiste en demostrar la realidad del cuerpo.
Consiste en utilizar aquello que parecía separar
para aprender nuevamente a unir.
Y quizá llegue un momento en el camino en que
puedas mirar tu cuerpo con una serenidad completamente nueva y decir: "No
soy esto que veo.
Pero mientras crea necesitarlo, puedo convertirlo
en un instrumento del Amor."

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