¿Pueden los
ojos físicos mostrarme lo que soy? Reflexión
desde la Lección 42.
Vivimos
completamente identificados con lo que vemos. Creemos que los ojos físicos nos
muestran la realidad. Confiamos en ellos como si fueran una fuente neutral de
verdad.
Pero la
Lección 42 nos invita a cuestionar algo muy profundo: ¿Y si lo que vemos no es
lo que somos?
Lo que los
ojos muestran… y lo que no pueden mostrar.
Los ojos del cuerpo perciben formas, colores, movimientos, cuerpos, cambios, nacimiento y
muerte. Es decir, perciben lo temporal y lo limitado.
Desde la
perspectiva del Curso, el cuerpo pertenece al ámbito de la percepción, no al
del Ser. Por tanto, los ojos físicos solo pueden mostrar formas dentro del
sueño de separación.
No pueden mostrar la inocencia, la
eternidad, la unidad, la santidad ni la Mente que somos. Porque nada de eso es
visible con órganos sensoriales.
La confusión
original.
El problema no
está en tener ojos. El problema está en creer que lo que vemos define lo que
somos.
Si veo un
cuerpo vulnerable, una historia personal, errores pasados, limitaciones, y
concluyo: “Eso soy yo”, entonces he confundido percepción con identidad.
El Curso
afirma algo radical: Lo que ves no es lo que eres. Lo que ves es una imagen
interpretada por una mente que olvidó su origen.
Percepción no
es conocimiento.
Aquí aparece una distinción central
en UCDM:
- Percepción: interpretación sensorial, variable, subjetiva.
- Conocimiento: certeza directa, no mediada por sentidos.
Los ojos físicos pertenecen a la
percepción.
La realidad del Ser pertenece al conocimiento.
Por eso el Curso insiste en que la
visión verdadera no es un acto óptico, sino un cambio de mente.
¿Qué significa
entonces “ver”?
Cuando el
Curso habla de visión, no se refiere a ver más cosas, sino a ver de otra manera.
Ver desde el ego es juzgar, comparar,
medir, categorizar, separar.
Ver desde la mente recta es reconocer
inocencia, no identificar con la forma, no reducir al otro a su conducta y no
reducirte a tu historia.
La visión del Curso no añade
información visual. Deshace interpretaciones.
Aplicación
práctica.
Cuando te
miras al espejo y ves tu edad, tus imperfecciones, tu cansancio, ¿estás viendo
lo que eres? ¿O solo estás viendo una forma cambiante?
Cuando miras a
otro y ves su carácter, su error, su cuerpo, su rol, ¿estás viendo su realidad?
¿O solo una imagen mental?
La Lección 42
nos invita a empezar a sospechar de nuestras conclusiones visuales.
El giro que
propone el Curso:
No se trata de negar lo que los
ojos muestran. Se trata de no darle autoridad absoluta.
Podríamos
resumirlo así: Los ojos físicos muestran forma. La mente interpreta.
Pero lo que eres no es una forma.
Y mientras
sigamos creyendo que la forma define la identidad, seguiremos sintiéndonos
vulnerables.
¿Entonces qué
somos?
Desde UCDM,
somos Mente, extensión de Amor, conciencia no limitada por forma, lo que Dios
creó y no puede cambiar.
Eso no se ve
con los ojos. Se reconoce cuando la mente deja de identificarse con lo visible.
En síntesis, la Lección 42 no nos pide cerrar los
ojos. Nos pide dejar de creer que lo visible es lo real. Porque si lo que veo
define lo que soy, soy frágil.
Si lo que soy no depende de lo que veo, soy invulnerable.
Y ese cambio —más que óptico— es
mental.

No hay comentarios:
Publicar un comentario