No tienes que sentirte santa para serlo.
“No
puedo sentirme santa... con reflejos tal vez, pero eres o no eres. ¿Podríais
explicar más, por favor?”
Lo que
planteas es muy acertado, y el Curso no lo contradice. Tienes razón en algo
esencial: la santidad no es gradual. O se es, o no se es.
Desde el punto
de vista de la Verdad, no existe una “media santidad” ni una santidad que vaya
aumentando. Si eres parte de la Mente de Dios, eres plenamente santa, aunque no
lo sientas.
Entonces, ¿por
qué el Curso habla de reflejos, de aprendizaje, de práctica?
Ahí está la
clave.
El Curso
trabaja siempre con dos niveles simultáneos:
El nivel de lo que eres (verdad). En este nivel:
- Eres tal como Dios te creó.
- No te falta nada.
- No puedes ser más ni menos
santa.
- No hay proceso ni cambio.
Aquí no hay
nada que aprender.
El nivel de lo que crees ser (experiencia). En este
nivel:
- Te percibes como un yo
separado.
- Dudas.
- No sientes la santidad.
- Experimentas miedo, culpa
o conflicto.
Aquí sí hay un
proceso, pero no para llegar a ser santa, sino para deshacer la creencia de que
no lo eres.
Entonces, ¿por qué no “se siente” la santidad?
Porque el
Curso no pretende que primero sientas y luego creas.
Propone lo contrario:
Primero
aceptar intelectualmente la idea, y permitir que la experiencia vaya
alcanzándote después.
La Lección 36
no te pide que te sientas santa. Te pide que no niegues tu santidad porque aún
no la experimentas.
Eso sería
poner la percepción por encima de la Verdad.
¿Qué significa entonces “ver reflejos”?
No significa
que la santidad sea parcial. Significa que la percepción solo puede reflejar de
forma indirecta algo que no pertenece al mundo perceptual.
Un ejemplo
sencillo: La luz del sol es plena. Pero cuando se refleja en el agua, puede
verse fragmentada por las ondas.
La luz no está
incompleta. El reflejo sí puede estarlo.
La santidad es
plena. La percepción la recibe de forma fragmentaria mientras la mente aún cree
estar separada.
No tienes que
sentirte santa para serlo. Y no sentirlo no lo pone en duda.
El Curso no te
pide que fabriques una experiencia, sino que dejes de usar tu experiencia
actual como medida de la verdad.
El propósito real de la Lección 36, no es que logres
sentirte santa. Es que dejes de excluirte mentalmente.
La lección
actúa como una corrección suave a un hábito muy profundo: “Si no lo siento, no
es verdad.”
El Curso
responde: “Es verdad, aunque aún no lo sientas.”
Tu intuición
es correcta: La santidad no es gradual.
Lo que es
gradual no es la santidad, sino el abandono de la creencia en lo contrario.
Y el Curso no
te pide que te convenzas emocionalmente, solo que no te opongas a la idea.
Eso es suficiente para empezar.

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