jueves, 5 de febrero de 2026

No tienes que sentirte santa para serlo.

No tienes que sentirte santa para serlo.

“No puedo sentirme santa... con reflejos tal vez, pero eres o no eres. ¿Podríais explicar más, por favor?”

La duda que trae esta estudiante es muy fina y honesta. No es resistencia; es alguien que está pensando con rigor y ha detectado una tensión real en el lenguaje del Curso. Tratemos de explicarlo.

Lo que planteas es muy acertado, y el Curso no lo contradice. Tienes razón en algo esencial: la santidad no es gradual. O se es, o no se es.

Desde el punto de vista de la Verdad, no existe una “media santidad” ni una santidad que vaya aumentando. Si eres parte de la Mente de Dios, eres plenamente santa, aunque no lo sientas.

Entonces, ¿por qué el Curso habla de reflejos, de aprendizaje, de práctica?

Ahí está la clave.

El Curso trabaja siempre con dos niveles simultáneos:

El nivel de lo que eres (verdad). En este nivel:

  • Eres tal como Dios te creó.
  • No te falta nada.
  • No puedes ser más ni menos santa.
  • No hay proceso ni cambio.

Aquí no hay nada que aprender.

El nivel de lo que crees ser (experiencia). En este nivel:

  • Te percibes como un yo separado.
  • Dudas.
  • No sientes la santidad.
  • Experimentas miedo, culpa o conflicto.

Aquí sí hay un proceso, pero no para llegar a ser santa, sino para deshacer la creencia de que no lo eres.

Entonces, ¿por qué no “se siente” la santidad?

Porque el Curso no pretende que primero sientas y luego creas.
Propone lo contrario:

Primero aceptar intelectualmente la idea, y permitir que la experiencia vaya alcanzándote después.

La Lección 36 no te pide que te sientas santa. Te pide que no niegues tu santidad porque aún no la experimentas.

Eso sería poner la percepción por encima de la Verdad.

¿Qué significa entonces “ver reflejos”?

No significa que la santidad sea parcial. Significa que la percepción solo puede reflejar de forma indirecta algo que no pertenece al mundo perceptual.

Un ejemplo sencillo: La luz del sol es plena. Pero cuando se refleja en el agua, puede verse fragmentada por las ondas.

La luz no está incompleta. El reflejo sí puede estarlo.

La santidad es plena. La percepción la recibe de forma fragmentaria mientras la mente aún cree estar separada.

No tienes que sentirte santa para serlo. Y no sentirlo no lo pone en duda.

El Curso no te pide que fabriques una experiencia, sino que dejes de usar tu experiencia actual como medida de la verdad.

El propósito real de la Lección 36, no es que logres sentirte santa. Es que dejes de excluirte mentalmente.

La lección actúa como una corrección suave a un hábito muy profundo: “Si no lo siento, no es verdad.”

El Curso responde: “Es verdad, aunque aún no lo sientas.”

Tu intuición es correcta: La santidad no es gradual.

Lo que es gradual no es la santidad, sino el abandono de la creencia en lo contrario.

Y el Curso no te pide que te convenzas emocionalmente, solo que no te opongas a la idea.

Eso es suficiente para empezar. 

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