sábado, 7 de febrero de 2026

Cuando la espiritualidad hiere: una reflexión necesaria sobre el uso no violento de Un Curso de Milagros.

Cuando la espiritualidad hiere: una reflexión necesaria sobre el uso no violento de Un Curso de Milagros (Lección 38).

En ocasiones, algunas frases del Libro de Ejercicios pueden provocar una reacción profunda de rechazo, incomodidad o incluso indignación. Y no porque estén mal formuladas, sino porque pueden ser usadas de manera peligrosa si se sacan de su contexto interno.

Una de ellas es esta afirmación de la Lección 38: “Tu santidad puede eliminar todo dolor, acabar con todo pesar y resolver todo problema”.

Ante frases así, alguien preguntaba con toda honestidad:

¿Quién es el valiente que le dice esto a una persona con una enfermedad degenerativa y dolor físico intenso? ¿Quién se lo dice a un niño víctima de la guerra que acaba de presenciar la violación de su madre y el asesinato de su familia?

La pregunta no es irreverente. Es imprescindible.

La primera aclaración es fundamental: Un Curso de Milagros no está escrito para ser usado como discurso hacia otros. Está escrito como entrenamiento interno de la mente del estudiante.

Las lecciones no son consignas para corregir la experiencia ajena, ni herramientas para negar el dolor del otro. Cuando se usan así, el Curso deja de sanar y empieza a herir.

Decirle a alguien que sufre: “Todo es una ilusión”; “Si aceptaras tu santidad, no te dolería”; “Esto no es real” no es enseñanza espiritual. Es violencia espiritual. Y el Curso no la avala.

El propio comentario del lector introduce una distinción crucial:

  • Dolor: experiencia física, neurológica, corporal. El Curso no niega el dolor del cuerpo.
  • Sufrimiento: interpretación mental, desesperación, culpa, condena. Aquí es donde el Curso actúa.

Cuando el Curso habla de “eliminar todo dolor”, no está negando la experiencia física, ni prometiendo anestesia corporal mediante la santidad.

Está señalando algo mucho más profundo y delicado, que el dolor no define lo que eres, que no puede destruir tu valor y que no puede tocar tu Ser.

Eso no se predica al otro. Eso se aprende internamente.

Uno de los mayores riesgos en el estudio de UCDM es usar ideas absolutas para negar experiencias relativas reales.

Cuando una persona ha sido violada, ha perdido a su familia o vive con dolor crónico, no necesita lecciones, no necesita correcciones, no necesita explicaciones metafísicas.

Necesita presencia, protección, cuidado, acompañamiento y ayuda concreta.

El Curso no sustituye a la medicina, la justicia, la psicoterapia ni la acción humana compasiva. El Curso las incluye.

¿Qué significa entonces la Lección 38?

Significa esto —y solo esto— dicho con extremo cuidado:

  • Que incluso en el dolor más extremo, la persona no ha perdido su valor.
  • Que incluso en la injusticia más brutal, la inocencia esencial no ha sido destruida.
  • Que incluso cuando el mundo es insoportable, hay algo en el Ser que no ha sido tocado.

Pero eso no se exige, no se impone, no se verbaliza al que sufre. Se sostiene en silencio mientras se acompaña.

El Curso no pide valentía para hablar, sino humildad para callar.

La pregunta del lector es certera cuando dice: ¿Quién es el valiente que se atreve a decir esto?

Desde la comprensión profunda del Curso, la respuesta sería: Nadie que lo haya entendido de verdad.

El Curso no enseña a hablar desde lo alto, enseña a descender a la compasión.

La santidad no se proclama. Se reconoce silenciosamente mientras se ama.

Una regla sencilla y muy fiel al espíritu del Curso:

Si una idea no aumenta la compasión, no es del Curso, aunque use su lenguaje.

Si una interpretación endurece el corazón, invalida el dolor, separa y juzga al que sufre, entonces no es Espíritu Santo. Es ego disfrazado de espiritualidad.

La Lección 38 no niega el horror del mundo. Niega que el horror tenga poder sobre lo que somos.

Pero eso no se enseña con palabras elevadas, sino con presencia humana, ternura y responsabilidad.

Un Curso de Milagros no se usa para explicar el dolor del mundo. Se usa para no perder el Amor mientras lo atravesamos.

Y si una enseñanza no sirve para amar mejor, entonces todavía no ha sido comprendida.

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