sábado, 11 de febrero de 2017

UCDM: Libro de Ejercicios. Lección 42

LECCIÓN 42

Dios es mi fortaleza. La visión es Su regalo.

1. La idea de hoy combina dos pensamientos muy poderosos, ambos de gran importancia. 2Plantea también una relación de causa y efecto que explica por qué tus esfuerzos por alcanzar la meta del curso no pueden ser en vano. 3Verás, porque ésa es la Voluntad de Dios. 4Es Su fortaleza, no la tuya, la que te da poder. 5es Su regalo, no el tuyo, el que te ofrece visión.

2. Dios es ciertamente tu fortaleza, y lo que Él da, es verdadera­mente dado. 2Esto quiere decir que lo puedes recibir en cualquier momento o lugar, donde quiera que estés y en cualquier circuns­tancia en la que te encuentres. 3Tu paso por el tiempo y por el espacio no es al azar. 4No puedes sino estar en el lugar perfecto, en el momento perfecto. 5Tal es la fortaleza de Dios. 6Tales Sus dones.

3. Hoy llevaremos a cabo dos sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada una; una tan pronto como te despiertes, y la otra, lo más cerca posible de la hora de irte a dormir. 2Es mejor, no obs­tante, esperar hasta que puedas sentarte tranquilamente por tu cuenta en un momento en que te sientas listo, que preocuparte de la hora en sí.

4. Da comienzo a estas sesiones de práctica repitiendo la idea de hoy lentamente mientras miras a tu alrededor. 2Luego cierra los ojos y repite la idea otra vez, aún más despacio que antes. 3Des­pués de eso, trata de no pensar en nada, excepto en los pensa­mientos que se te ocurran relacionados con la idea de hoy. 4Puedes pensar, por ejemplo:

5La visión tiene que ser posible. 6Dios da verdaderamente,
o:
7Los regalos que Dios me ha hecho tienen que ser míos porque Él me los dio.

5. Cualquier pensamiento que esté claramente relacionado con la idea de hoy es adecuado. 2De hecho, tal vez te asombre la canti­dad de entendimiento relacionado con el curso que algunos de tus pensamientos reflejan. 3Déjalos que te vengan sin censurarlos, a menos que notes que tu mente está simplemente divagando y que es obvio que has permitido que se infiltren pensamientos irrelevantes. 4Es posible también que llegue un punto en el que parece que no te van a venir más pensamientos a la mente. 5De ocurrir tales interferencias, abre los ojos y repite el pensamiento una vez más mientras miras lentamente a tu alrededor; después ciérralos, repite la idea otra vez, y continúa buscando en tu mente pensamientos afines.

6. Recuerda, no obstante, que en conexión con los ejercicios de hoy no es apropiado que te esfuerces por encontrar pensamientos afines. 2Trata sencillamente de hacerte a un lado y dejar que te vengan a la mente por su cuenta. 3Si esto te resulta difícil, es mejor pasar la sesión de práctica alternando entre repeticiones lentas de la idea con los ojos abiertos y luego con los ojos cerra­dos, que esforzarte por encontrar pensamientos adecuados.

7. No hay límite en el número de sesiones de práctica cortas que podrían resultarte beneficiosas hoy. 2La idea de hoy es uno de los pasos iniciales en el proceso de unificar tus pensamientos y de enseñarte que estás estudiando un sistema de pensamiento unificado que no carece de nada que sea necesario, y en el que no se incluye nada contradictorio o irrelevante.

8. Cuanto más a menudo repitas la idea de hoy durante el trans­curso del día, más a menudo estarás recordando que el objetivo del curso es importante para ti y que no lo has olvidado.

¿Qué me enseña esta lección?


Esta afirmación, es realmente la confirmación de que somos Dioses en formación, y esa formación se fundamenta en la confianza plena de que en todo momento y en todo lugar, siempre podemos gozar la Fuerza que Dios nos insufla.

Tener la certeza de que Dios es mi fortaleza, me aporta una profunda paz, pues reconozco que cualquier circunstancias que pueda experimentar, lleva la impronta de su Voluntad, lo que me lleva a vivirla con una actitud amorosa.

Por otro lado, la fortaleza que me aporta la permanente presencia de Dios en mi mente, me lleva a la seguridad de que siempre tendré a un "amigo" con quien compartir mi mundo interno, al que acudir cuando sea tentado a percibir un mundo fraguado en la falsa creencia de la separación.

El despertar de la conciencia nos lleva a la verdadera identificación del Ser. A partir de ese nuevo Estado, de ese despertar, la visión o lo que es lo mismo, el poder de nuestra mente, se pone al servicio del Yo Espiritual, del Hijo de Dios. Esa visión nos habla de Unidad, de Amor Incondicional, de Liberación, de Santidad, de Bendición.

El mundo del ego, ya no nos confunde, impresionándonos con sus ilusiones, con sus placeres, con sus juegos de vanidad y de posesión,  de culpa y de dolor.

Es importante compartir esa Visión con nuestros hermanos, pues es la única manera de alcanzar la meta con plenitud. Ver, sentir y amar a Dios en nuestros hermanos es el verdadero camino que debemos, juntos, andar.

Nos dice la Lección, que Dios nos ofrece el regalo de la Visión. ¿Qué nos quieres enseñar? ¿A qué Visión se refiere?


Un Curso de Milagros nos revela que "el Amor de Dios, por un breve período de tiempo, todavía tiene que expresarse de un cuerpo a otro, ya que la visión es aún muy tenue. El mejor uso que podemos hacer del cuerpo es utilizarlo para que nos ayude a ampliar nuestra percepción, de forma que podamos alcanzar la verdadera visión de la que el ojo físico es incapaz. Aprender a hacer esto es la única utilidad real del cuerpo".

Es muy importante, lo que acabamos de exponer, pues cuando decidimos vivir nuestra vida desde una perspectiva, que llamamos espiritual, suele ocurrir que despreciemos a nuestro cuerpo, al cual dotamos con capacidades que realmente no tiene, como por ejemplo ser el causante de nuestras debilidades, de nuestras tentaciones. 
Por otro lado, el párrafo anterior nos habla de la verdadera visión, de la cual el ojo físico es incapaz. Sin duda se está refiriendo a la visión espiritual, la que a diferencia de la física que tan solo percibe cuerpos separados, se fundamenta en la Visión de la Verdad, la que nos hace conscientes de que Somos Uno con todo lo Creado.

Mientras que nos encontremos en el mundo físico, al que UCDM llama el mundo del sueño, ¿la visión espiritual qué significado tiene?

A este respecto, el Curso nos refiere lo siguiente: "La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiritual, pero es todavía una corrección en vez de un hecho. La visión espiritual es simbólica, y, por lo tanto, no es un instrumento de conocimiento. Es, no obstante, un medio de percepción correcta, lo cual la sitúa dentro del propio ámbito del milagro. Una "visión de Dios" sería un milagro más que una revelación. El hecho en sí de que la percepción esté involucrada demuestra que la experiencia no pertenece a la esfera del conocimiento. De ahí que las visiones, por muy santas que sean, son efímeras".


Ejemplo-Guía: ¿Qué debo hacer para despertar la Visión Espiritual?

A estas alturas, puede que te encuentres en la necesidad de dar respuesta a esta cuestión que no pocos estudiantes se hacen.

Mi experiencia me lleva a creer, que la Visión Espiritual es, ya lo hemos dicho anteriormente, un regalo de Dios, pero tenemos que aceptar ese presente. Muchas veces, no estamos dispuestos a aceptar aquello que nos regalan, pues en este caso en particular, podemos creer que la Visión Espiritual requiere un sacrificado esfuerzo, un camino de renuncias a todos nuestros viejos hábitos. Peo no es cuestión de lo que hacemos, por eso la Visión no se adquiere a través de técnicas, sino de des-hacer el pensamiento erróneo que nos lleva a creer ilusoriamente en la separación.

Un Curso de Milagros, nos enseña que el arte de des-hacer se denomina Expiación. En este sentido, el Curso nos dice:

El que todos acepten la Expiación es sólo cuestión de tiempo. Tal vez parezca que esto contradice su libre albedrío, dada la inevitabilidad de la decisión final, pero en realidad no es así. Pue­des aplazar lo que tienes que hacer y eres capaz de enormes dila­ciones, pero no puedes desvincularte completamente de tu Creador, Quien fija los límites de tu capacidad para crear falsa­mente. Una voluntad aprisionada engendra una situación tal, que, llevada al extremo, se hace completamente intolerable. La resistencia al dolor puede ser grande, pero no es ilimitada. A la larga, todo el mundo empieza a reconocer, por muy vagamente que sea, que tiene que haber un camino mejor. A medida que este reconocimiento se arraiga más, acaba por convertirse en un punto decisivo en la vida de cada persona. Esto finalmente vuelve a despertar la visión espiritual y, al mismo tiempo, mitiga el apego a la visión física. Este alternar entre los dos niveles de percepción se experimenta normalmente como un conflicto que puede llegar a ser muy agudo. Aun así, el desenlace final es tan inevitable como Dios.

La visión espiritual literalmente no puede ver el error, y busca simplemente la Expiación. Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan se desvanecen. La visión espiritual mira hacia adentro e inmediatamente se da cuenta de que el altar ha sido profanado y de que necesita ser reparado y protegido. Perfectamente consciente de la defensa apropiada, la visión espiritual pasa por alto todas las demás y mira más allá del error hacia la verdad. Debido a la fuerza de su visión, pone a la mente a su servicio. Esto re-establece el poder de la mente y hace que las demoras le resulten cada vez más intolerables al darse cuenta de que lo único que hacen es añadir dolor innecesario. Como resultado de ello, la mente se vuelve cada vez más sensible a lo que antes habría considerado sólo pequeñas molestias.

Los Hijos de Dios tienen derecho al perfecto bienestar que resulta de tener perfecta confianza. Hasta que no logran esto, se agotan a sí mismos y desperdician sus verdaderos poderes creativos en fútiles intentos de obtener un mayor bienestar valiéndose de medios inadecuados. Sin embargo, los medios reales ya les han sido provistos y no requieren esfuerzo alguno por su parte. La Expiación es la única ofrenda digna de ser ofrecida en el altar de Dios, debido al valor que el altar en sí tiene. Fue creado perfecto y es absolutamente digno de recibir perfección. Entre Dios y Sus creaciones existe una perfecta interdependencia. ÉI depende de ellas porque las creó perfectas. Les dio Su paz para que nada las pudiese alterar ni engañar. Siempre que tienes miedo, te engañas a ti mismo, y tu mente no puede servir al Espíritu Santo. Eso te deja hambriento, pues te niega el pan de cada día. Dios se siente solo sin Sus Hijos, y Sus Hijos se sienten solos sin Él. Tienen que aprender a ver el mundo como un medio para poner fin a la separación. La Expiación es la garantía de que finalmente lo lograrán. (T.2.III.3-5)

Reflexión: ¿Creemos que los ojos físicos nos permite ver la realidad de lo que somos?

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