Hemos puesto nuestra identidad en la imagen de un cuerpo y nuestra verdad se ha dejado en manos de la información que obtenemos a través de la percepción.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 303 enseña que Cristo no nace como
algo nuevo, sino que es reconocido cuando la mente se aquieta y deja de
identificarse con el ego.
No estás trayendo a Cristo a ti. Estás dejando de
ocultarlo.
PROPÓSITO
DE LA LECCIÓN:
Practicar
la idea: “Hoy nace en mí el Cristo santo”.
Cada repetición abre espacio interior, debilita
la identificación con el ego, y permite experimentar una identidad más profunda
y estable.
No es un esfuerzo espiritual. Es una apertura.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Esta lección trabaja sobre la identidad.
La mente está acostumbrada a definirse por: roles,
historia, culpa y miedo.
Al aplicar esta idea, se afloja esa
identificación, disminuye la autoexigencia, y aparece una sensación de
autenticidad.
No porque cambies lo que eres. Sino porque dejas
de confundirte.
ASPECTOS
ESPIRITUALES:
El Curso señala que Cristo es el Ser que Dios
creó.
No es simbólico. Es real.
Reconocer a Cristo en mí es reconocer la unidad
con Dios, la inocencia original, y la imposibilidad de separación.
No es una experiencia mística lejana. Es la
verdad presente.
INSTRUCCIONES
PRÁCTICAS:
Hoy, busca
momentos de silencio. No para hacer, sino para permitir.
Repite
suavemente: “Hoy nace en mí el Cristo santo”.
Puedes
acompañarlo con:
- “Esto es lo que soy en verdad”.
- “No soy el personaje que inventé”.
- “Mi Ser permanece intacto”.
No
intentes sentir algo especial. Permite que la quietud revele.
❌
No intentar “crear” una experiencia espiritual.
❌ No forzar
sensaciones elevadas.
❌ No rechazar lo
que aún aparece en la mente.
✔
Permitir el silencio.
✔ Soltar la
identificación.
✔ Abrirse sin
expectativa.
Esto no es
alcanzar algo. Es dejar de interferir.
RELACIÓN
CON EL PROCESO DEL CURSO:
291 →
Permito ver con la visión de Cristo.
292 → El final ya está asegurado.
293 → El miedo no está aquí.
294 → No soy el cuerpo.
295 → No veo por mi cuenta.
296 → No hablo por mi cuenta.
297 → Doy lo que quiero recibir.
298 → Acepto el amor sin miedo.
299 → Soy tal como Dios me creó.
300 → El tiempo no me define.
301 → No juzgo, y por eso soy libre.
302 → La luz reemplaza la ilusión de oscuridad.
303 → Y ahora reconozco quién soy.
La progresión culmina en identidad: Al dejar de
juzgar, se disuelve el sufrimiento. Al desaparecer la oscuridad, la luz se hace
evidente. Y en esa luz, reconozco a Cristo como mi Ser.
No estoy
evolucionando. Estoy recordando.
CONCLUSIÓN
FINAL:
La lección 303 no te pide que te transformes. Te
invita a dejar de confundirte.
Cristo no nace como algo nuevo. Renace en tu
conciencia cuando dejas de identificarte con lo falso.
Y en ese reconocimiento… descubres que siempre
estuviste a salvo.
FRASE INSPIRADORA: “Cristo no nace hoy… hoy dejo
de olvidarlo”.
Ejemplo-Guía: "¿Cómo te imaginas ser Cristo?
Qué aparente contradicción estamos planteando al hacernos esta pregunta. Si soy el Hijo de Dios, soy su aspecto de amor, soy Cristo. Y si lo soy, ¿cómo puedo tener dificultad para imaginar lo que ya soy? Es como si, de repente, hubiésemos decidido padecer Alzheimer. Hemos decidido olvidar nuestra verdadera esencia y asumir una identidad diferente.
Para que nuestra mente alcance a imaginar "ser Cristo", más que imaginar, lo que debe hacer es "recordar", que en definitiva podríamos considerarlo como un renacimiento.
Ya hemos tenido ocasión de ver el significado de la palabra recordar. Decíamos, entonces, que recordar significa "pasar de nuevo por el corazón". Es curioso que una función que atribuimos a la mente, el recuerdo, nos lleve a un estado de consciencia donde el corazón adquiere un especial protagonismo. Algún día, la ciencia (ya hay precedentes científicos) descubrirá y aceptará que el corazón tiene mente. Desde el punto de vista espiritual, la mente lo es todo, mientras que a nivel científico, asociamos la mente con el cerebro. Pero debemos reflexionar sobre la mente que sirve a la visión de la separación, una mente con características seleccionadoras, y la mente que sirve a la unicidad, una mente con características unificadoras, una mente amorosa.
Los que han escrito sobre la conexión Espíritu-Cuerpo nos revelan que el espíritu está conectado con el cuerpo a través de lo que denominan "Cordón Plateado", cuyo vértice se sitúa en el corazón. Lo menciono como un dato curioso. Con la muerte física, dicho "cordón" se rompe y el espíritu se ve liberado de la conexión con el envoltorio material.
Retomando el hilo del tema que hemos planteado, la invitación que nos propone esta lección es recordar nuestra verdadera identidad. Ese recuerdo es a su vez una invitación a cambiar de sistema de pensamiento, una invitación a desaprender todo lo que el mundo nos ha enseñado, una invitación a adoptar la condición de inocencia propia de un niño, libres de toda limitación, impecables, plenos y amorosos.
“La visión de Cristo se otorga en el mismo instante en que se percibe” (T-14.II.8:3).
“Cristo es el Hijo de Dios que no está en modo alguno separado de Su Padre y cuyos pensamientos son tan amorosos como el Pensamiento de Su Padre, mediante el cual fue creado” (T-11.VIII.9:4).
El renacimiento de Cristo en nosotros es el significado del Segundo Advenimiento de Cristo, pues representa el fin del dominio del ego y la curación de la mente.
Recordar a Cristo ha de llevarnos a crear en Su Nombre, es decir, ha de llevarnos a extender el Amor y la belleza de Dios.
Si buscamos una señal para reconocer a Cristo, esa señal es el rostro de cada uno de los hermanos con quienes te cruzas, que se convierte en un testigo de Cristo o del ego, según lo que decidamos percibir en él.
"Cada Hijo de Dios es uno en Cristo porque su ser está en Cristo, al igual como el de Cristo está en Dios. El Amor de Cristo por ti es Su Amor por Su Padre, que Él conoce porque conoce el Amor de Su Padre por Él" (T-12.VI.6:1-2).
Un Curso de Milagros, en el capítulo 24, dedica un apartado que titula "El Cristo en ti", del cual quiero compartir parte de su contenido:
¿De dónde podría proceder tu paz sino del perdón? El Cristo en ti contempla solamente la verdad y no ve ninguna condenación que pudiese necesitar perdón. Él está en paz porque no ve pecado alguno. Identifícate con Él, ¿y qué puede tener Él que tú no tengas? Cristo es tus ojos, tus oídos, tus manos, tus pies. ¡Qué afables son los panoramas que contempla, los sonidos que oye! ¡Qué hermosa la mano de Cristo, que sostiene a la de Su hermano! ¡Y con cuánto amor camina junto a él, mostrándole lo que se puede ver y oír, e indicándole también dónde no podrá ver nada y dónde no hay ningún sonido que se pueda oír!” (T-24.V.3:1-7).
“Regocíjate de no tener ojos con los que ver, ni oídos con los que oír, ni manos con las que sujetar nada, ni pies a los que guiar. Alégrate de que el único que pueda prestarte los Suyos sea Cristo, mientras tengas necesidad de ellos. Los Suyos son ilusiones también, lo mismo que los tuyos. Sin embargo, debido a que sirven a un propósito diferente, disponen de la fuerza de éste. Y derraman luz sobre todo lo que ven, oyen, sujetan o guían, a fin de que tú puedas guiar tal como fuiste guiado” (T-24.V.5:1-5).
“El Cristo en ti está muy quedo. Él sabe adónde te diriges y te conduce allí dulcemente, bendiciéndote a lo largo de todo el trayecto. Su Amor por Dios reemplaza todo el miedo que creíste ver dentro de ti. Su santidad hace que Él se vea a Sí Mismo en aquel cuya mano tú sujetas, y a quien conduces hasta Él. Y lo que ves es igual a ti. Pues, ¿a quién sino a Cristo se puede ver, oír, amar y seguir a casa? Él te contempló primero, pero reconoció que no estabas completo. De modo que buscó lo que te completa en cada cosa viviente que Él contempla y ama. Y aún lo sigue buscando, para que cada una pueda ofrecerte el Amor de Dios” (T-24.V.6:1-9).
“Aun así, Él permanece muy quedo, pues sabe que el amor está en ti ahora, asido con firmeza por la misma mano que sujeta a la de tu hermano. La mano de Cristo sujeta a todos sus hermanos en Sí Mismo. Él les concede visión a sus ojos invidentes y les canta himnos celestiales para que sus oídos dejen de oír el estruendo de las batallas y de la muerte. Él se extiende hasta otros a través de ellos, y les ofrece Su mano para que puedan bendecir toda cosa viviente y ver su santidad. Él se regocija de que éstos sean los panoramas que ves, y de que los contemples con Él y compartas Su dicha. Él está libre de todo deseo de ser especial y eso es lo que te ofrece, a fin de que puedas salvar de la muerte a toda cosa viviente y recibir de cada una el don de vida que tu perdón le ofrece a tu Ser. La visión de Cristo es lo único que se puede ver. El canto de Cristo es lo único que se puede oír. La mano de Cristo es lo único que se puede asir. 10No hay otra jornada, salvo caminar con Él” (T-24.V.7:1-9).
Reflexión: ¿Cómo crees que nos salvará Cristo del "malvado" ser que hemos fabricado?



Gracias Gracias Gracias,
ResponderEliminarGracias Gracias Gracias,
ResponderEliminarGracias, te reconozco comi
ResponderEliminarmi hermano en Cristo, Uno con todo lo que existe, Bendiciones
Gracias gracias gracias que mensaje tan completo y explícito
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarSiendon uno con El,Uno con mis hermanos, y uno con mi propios Ser.
ResponderEliminarSoy Uno con Cristo,el es mi hermano,me guia,me sustenta,me inspira....Gracias,Gracias,Gracias por Ser en ti y tu en mi como una Sola Cosa🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarCristo nos salvará del malvado ser que hemos fabricado porque para él no existe ni el pecado ni la culpa, el hijo de Dios (tú y Yo) somos inocentes, impecables, invulnerables, sólo debemos reconocer nuestro Cristo interno, hacer renacer el Cristo en nuestros corazones, y por supuesto que nuestro corazón tiene mente y podemos conectar con nuestra esencia ser amor, he ir quitando las capitas cómo una Cebolla, seguros de que en el centro está la Luz, ésa Luz que realmente somos chispas divinas, fractales de Dios, es momento de ir descorriendo los velos del Ego, y recordar que somos Dioses en formación creadores de nuestro destino, en el aquí y ahora en este instante Santo podemos volver a decidir a favor de la felicidad.
ResponderEliminarAbrazos de Corazón desde aquí que es allá donde cada uno de nosotros nos encontramos. Gracias JJ
Gracias hermano
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