2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.¿Qué me enseña esta lección?
En verdad, el Hijo de Dios no está inmerso en un proceso de evolución ni necesita adquirir cualidades espirituales, pues ya fue creado pleno y perfecto. Lo que parece ser un recorrido de aprendizaje en este mundo no es más que un camino para recordar lo que jamás se perdió. El mundo —que el ego fabricó para ocultar la verdad— se convierte, cuando se pone en manos del Espíritu Santo, en un salón de clases donde se corrige la percepción y se deshace el error.
No estamos llamados a desarrollar atributos divinos, sino a aceptar que ya compartimos la Mente de Dios. Cada experiencia aquí es una oportunidad para elegir de nuevo: escuchar la voz del miedo o permitir que la Voz que habla por Dios reinterprete todo a la luz del Amor. Así, lo que el ego usa para reforzar la separación, el Espíritu Santo lo transforma en un medio para sanar.
No hay cursos que aprobar ni niveles que alcanzar, pues el tiempo solo sirve para aprender una única lección: reconocer que el error no tiene efectos y que la inocencia es nuestra naturaleza eterna. Las lecciones se repiten mientras deseemos mantener el pasado y el juicio; se liberan cuando estamos dispuestos a ver con la visión de Cristo. No avanzamos realmente a través de vidas ni etapas, sino que dejamos de repetir la misma elección equivocada.
No necesitamos seleccionar lecciones, pues solo existe una: reconocer que la separación jamás tuvo lugar. Todo lo que parece llegar a nuestro encuentro en este mundo no es una asignatura impuesta, sino una oportunidad para permitir que el Espíritu Santo reinterprete por nosotros lo que el ego fabricó para mantenernos en la confusión. Cuando dejamos de decidir por nuestra cuenta, cada situación se convierte en un recordatorio de nuestra inocencia, porque toda percepción entregada a la Luz pierde su propósito de ataque y se vuelve un medio para recordar nuestra única función aquí.
No estamos siendo guiados por fuerzas externas, sino por la Voz que Dios puso en nuestra mente y que habla por Él. Esta Voz nos conduce sin esfuerzo cuando dejamos de aferrarnos a nuestros juicios. Y así comprendereremos que no elegímos experiencias para aprender, sino que permitimos que el Espíritu Santo deshaga lo que jamás podría ser verdad.
Somos libres de elegir en cada instante, y aun así hemos elegido con frecuencia el sufrimiento, creyendo que es inevitable. Tal elección nace únicamente de la identificación con el ego, que siempre busca preservar el miedo. Sin embargo, ninguna de las elecciones es real, pues lo que procede del error no puede tener efecto sobre aquello que Dios creó invulnerable.
Las múltiples escuelas que intentan señalar la verdad forman parte del mismo sueño al que intentan poner fin. Sus mensajes, cuando se usan correctamente, no hacen sino recordarnos que somos los soñadores del sueño y no sus víctimas. Un Curso de Milagros también se halla dentro del sueño, pero su propósito es llevarnos hasta el punto en que podamos distinguir lo ilusorio de lo verdadero y permitir que la Luz revele lo que nunca ha cambiado. Pues lo real no necesita defensa, y lo irreal no tiene poder alguno sobre nosotros.
Las ideas de evolución o de involución pertenecen únicamente a la mente que aún cree en la separación y, por lo tanto, interpreta su experiencia en términos de dualidad. En verdad, el Hijo de Dios no puede cambiar ni apartarse de lo que es, porque fue creado Perfecto, Inocente e Inmutable. Lo que parece haberse perdido no es la plenitud, sino la conciencia de ella.
Nuestra identificación con las creencias falsas del ego —creencias basadas en el miedo, la culpa y la carencia— nos lleva a proyectar un mundo ilusorio donde el aprendizaje parece ocurrir mediante percepciones cambiantes. Pero este aprendizaje no hace sino reflejar la confusión inicial: la creencia de que la separación tuvo efectos. Cuando esta creencia se entrega al Espíritu Santo, la percepción se corrige, y el mundo deja de ser el lugar donde intentamos encontrar lo que pensamos haber perdido, para convertirse en un simple medio para recordar que nunca dejamos de ser tal como Dios nos creó.
Propósito y
sentido de la lección:
Instrucciones
prácticas:
- Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
- Dedica un minuto a mirar a tu alrededor y aplica la frase:
- “Sólo veo el pasado en este/a ______.”
- Aplica la idea a cualquier objeto que veas: una taza, un lápiz, una
mano, una cara, etc.
- No te detengas demasiado en ningún objeto, pero tampoco omitas nada
deliberadamente.
- Hazlo de manera relajada, sin forzar ni buscar entenderlo
intelectualmente.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
Esta lección puede generar cierta resistencia, ya
que desafía la creencia de que percibimos el presente. Psicológicamente, te
ayuda a darte cuenta de cómo tus juicios y reacciones están condicionados por
el pasado. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación de viejos patrones y
la apertura a una percepción más pura y verdadera, libre de condicionamientos.
Relación con
el resto del Curso:
La Lección 7 es fundamental porque introduce el
tema del tiempo y la percepción condicionada. Es un pilar para el entrenamiento
mental de UCDM, ya que te prepara para soltar el pasado y abrirte a la
experiencia del presente. Esta comprensión es esencial para avanzar hacia el
perdón y la verdadera visión.
Consejos para
la práctica:
- No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica
constante irá suavizando la resistencia.
- Haz el ejercicio con curiosidad, sin buscar resultados inmediatos.
- Si te distraes o te enganchas con algún objeto, simplemente vuelve a
la observación y aplica la frase.
- Recuerda que el objetivo no es entenderlo todo ahora, sino abrirte a
una nueva manera de ver.
Conclusión
final
La Lección 7 te invita a mirar con honestidad tu
percepción y a reconocer que ves el pasado en todo. Este reconocimiento es
liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la
práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.
Aunque hablamos del pasado y del tiempo como si fueran realidades que ejercen influencia sobre nosotros, UCDM enseña que ambos forman parte de la misma ilusión. El tiempo es una construcción de la mente que se ha puesto al servicio del ego para mantener la creencia en la separación. Dentro del sueño, parece haber un “pasado” que recordamos conscientemente y otro que atribuimos a causas ocultas o ancestrales. Pero ninguna de estas formas de pasado tiene efecto real, pues todo aprendizaje aparente se basa en la idea equivocada de que nuestra identidad puede cambiar.
El llamado “pasado reciente” no es más que la interpretación que hacemos de lo que creemos haber vivido desde nuestro nacimiento, y el “pasado ancestral” no es sino otro intento del ego de justificar la culpa proyectándola hacia lo que no recordamos. En verdad, no aprendemos a través de vidas ni de memorias antiguas, sino a través de la corrección del instante presente, donde el Espíritu Santo nos muestra que el pasado no existe y jamás pudo determinar lo que somos.
Aceptar esto es reconocer que no estamos condicionados por ninguna historia, sino libres en cada momento para recordar nuestra verdadera Identidad en Dios.
Hacemos esta distinción ilusoria únicamente para plantear una pregunta que puede impulsarnos a mirar más allá de la forma: ¿quién es realmente nuestro hijo? ¿Quién es nuestro padre o nuestra madre? En el nivel de la verdad, ninguna relación definida por el cuerpo expresa lo que somos, pues el Curso enseña que todas las relaciones en el mundo son proyecciones de la mente que cree estar separada y busca reencontrarse a sí misma en los demás.
Cuando analizamos nuestras vivencias desde la perspectiva del “pasado reciente”, solemos pensar que la explicación de lo que ocurre en nuestras relaciones actuales se encuentra en lo aprendido desde nuestra infancia hasta hoy. Así interpretamos la experiencia con nuestro hijo como el resultado de creencias o patrones heredados: quizá tuvimos un padre estricto, y ahora repetimos ese mismo rol con nuestro propio hijo, convirtiendo esa percepción en causa de conflicto.
Pero incluso después de reconocer esto, surge inevitablemente otra pregunta: ¿para qué tuve que encontrarme con ese padre, con esas características, y por qué permití que eso pareciera condicionarme ahora? Esta forma de cuestionamiento sigue siendo parte del sistema de pensamiento del ego, pues presupone que el pasado tiene efectos reales sobre nosotros.
Si extendemos la mirada hacia lo que se denomina “pasado ancestral”, incluso si creyéramos que la relación con nuestro hijo proviene de encuentros en otras vidas, seguiríamos manteniendo el error fundamental: la idea de que aprendemos mediante el tiempo. Pensar que regresamos para “arreglar” algo que antes no se resolvió no hace sino reforzar la creencia en la culpa y en la separación. Todo ello forma parte de las enseñanzas del ego, que utiliza el tiempo para perpetuar el sueño.
El Curso nos recuerda que el tiempo es una ilusión. Lo utilizaremos mientras creamos necesitarlo, pero solo para un propósito: permitir que el Espíritu Santo lo reinterprete en favor de la verdad. Lo único verdaderamente importante es reconocer que solo el presente —el instante santo— puede ofrecernos la oportunidad de deshacer los errores de percepción.
La creencia de que tenemos una “deuda pendiente” con nuestro hijo puede servir como punto de partida para mirar hacia adentro, pero no nos permitirá vivir la relación desde la paz. El único modo de sanar la experiencia es colapsar el tiempo: permitir que el pasado deje de tener influencia, entregarlo por completo, y recibir el instante presente como lo que es: un espacio eterno donde la corrección ya se ha dado.
“El milagro no hace nada. 2Lo único que hace es deshacer. 3Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. 4No añade nada, sino que simplemente elimina. 5Y lo que elimina hace mucho que desapareció, pero puesto que se conserva en la memoria, sus efectos parecen estar teniendo lugar ahora. 6Hace mucho que este mundo desapareció. 7Los pensamientos que lo originaron ya no se encuentran en la mente que los concibió y los amó por un breve lapso de tiempo. 8El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos. 9Recordar la causa de algo tan sólo puede dar lugar a ilusiones de su presencia, pero no puede producir efectos”. (T-28.1:1-9)
Lo que creímos que nos condicionaba es solo una sombra mantenida por elección. La verdad permanece intacta, y en este instante podemos permitir que se nos muestre.
Reflexión: Si lo que percibo es interpretado como un recuerdo del pasado, como algo aprendido y que nos condiciona, ¿qué te impide darle un significado diferente?


Gracias
ResponderEliminarMuchas Gracias !!!
ResponderEliminarGracias hermosa leccion y cuanto aprendizaje nos deja gracias
ResponderEliminarGratitud.
EliminarGrazie mille!!!!
EliminarMuchas gracias.
EliminarGracias Juan Jose en referencia a la reencarnación qué haces uso en tus reflexiones me gustaría saber en el texto de un curso de Milagros dónde hace referencia a esto
ResponderEliminarDesde el punto de vista de UCDM, la reencarnación no forma parte de sus enseñanzas, pues el cuerpo es una fabricación del ego. Desde esta afirmación la reencarnación no es real. Pero como todo lo que forma parte de esa ilusión, la reencarnación puede ser utilizada para alcanzar la percepción verdadera a través del empleo del perdón.
EliminarGracias
ResponderEliminarMuchas gracias por la lección muy sabia...En nuestro presente siempre me dará la oportunidad de corregir mis errores.... Gracias, Gracias....
ResponderEliminarIlimitada gratitud por este contenido. Voy a comenzar a poner en práctica esta lección ahora mismo, es otro pasito más hacia la unificación...
ResponderEliminarGracias!!!son muy claras tus explicaciones!!!!
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarExcelente reflexión Juan José, Solo veo el pasado porque a todo le he dado un significado en el pasado que forma parte de mi inconsciente individual, realmente lo que veo es el pasado y que buena alegoría para explicarlo con lo que llamamos el plan almico, yo si creo en la reencarnación y se que el día que deje de respirar me libero del cuerpo, no obstante Dalia no termina allí porque mi espíritu es incólume, invulnerable y eterno.
ResponderEliminarVolveré a la rueda cósmica para volver a la vida, cómo lo explica Disney en la película Soul, con un nuevo plan almico lo que nosotros llamamos destino en el cual hemos decidido las experiencias que vamos a vivir; estoy de acuerdo con lo que explicas podemos trascender ese plan cuando tenemos respuesta a la pregunta ¿Para qué estoy viviendo esto? ¿Qué tengo que aprender? Porque cuando ya aprendes la lección la vida no tendrá que seguir mostrándotelo, no tendrás que repetir ciclos cuando encuentras el aprendizaje, el curso nos dice puedes decidir de nuevo, la buena noticia es que tenemos el poder de decidir, jamás ocurre nada que no sea nuestra decisión, ni se te niega lo que eliges, nadie puede sufrir a menos que haya sido su desicion, siempre puedo tomar otra desicion y el espíritu santo si se lo permito anulará todas las consecuencias de mi desicion equivocada, puedo cambiar incluso un acuerdo almico.
Es muy útil respirar para conectar con el aqui y el ahora, en el instante santo podemos ver el mundo de otra manera.
Estoy de acuerdo contigo en el ejemplo que planteas con el (hijo, esposo, padres) cuyo comportamiento te desespera, es real puede ser una deuda pendiente de otra vida por ello es que sólo veo el pasado y tengo el poder de decidir nuevamente, hace poco entendí esto y lo estoy practicando espero tener éxito y no quedar sólo en conocimiento. Espero haberme hecho entender. Los abrazo desde aquí que es allá.
Gracias Dalia por tu contribución para comprensión y confirmación de la información. Infinitas bendiciones.
EliminarVivo desde el Amor en el Eterno Presente💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍♥️♥️♥️♥️♥️✨✨✨✨✨✨✨🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarHola, Juan José!, Hola a tod@s!. aquí, Presente.
ResponderEliminarGratitud, Ana. Tu entusiasmo es contagiante. ❤❤❤
ResponderEliminar¿Qué dice Un Curso de Milagros sobre la reencarnación?
ResponderEliminarUCDM no niega la reencarnación, pero tampoco la afirma como algo importante.
Lo que enseña es:
La reencarnación es una idea dentro del sueño: La mente que cree estar separada fabrica conceptos como “vidas pasadas” y “vidas futuras”. Pero todo eso forma parte del mismo sueño del ego. No es real en el sentido espiritual.
Lo único real es el presente: En UCDM, el tiempo (pasado y futuro) es una ilusión. Por eso, preocuparse por “otras vidas” no ayuda a despertar.
El Curso insiste en que la sanación solo puede ocurrir en el instante presente.
El propósito verdadero no es recordar vidas pasadas, sino corregir la percepción ahora: Aunque el ego use la idea de reencarnación para explicar conflictos o culpas, el Curso enseña que la causa del sufrimiento no está en otra vida, sino en nuestra elección actual por el miedo en lugar del amor.
Si la idea de reencarnación te sirve para perdonar, entonces puede ser útil: El Curso permite usar cualquier creencia mientras ayude a sanar. Pero deja claro que ninguna creencia basada en el tiempo es finalmente verdadera.
En resumen: UCDM dice que la reencarnación no es importante. Lo que importa es perdonar ahora, porque solo existe este instante.
🙏❤️♾️