sábado, 30 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 121

LECCIÓN 121

El perdón es la llave de la felicidad.

1. He aquí la respuesta a tu búsqueda de paz. 2He aquí lo que le dará significado a un mundo que no parece tener sentido. 3He aquí la senda que conduce a la seguridad en medio de aparentes peligros que parecen acecharte en cada recodo del camino y soca­var todas tus esperanzas de poder hallar alguna vez paz y tran­quilidad. 4Con esta idea todas tus preguntas quedan contestadas; con esta idea queda asegurado de una vez por todas el fin de la incertidumbre.

2. La mente que no perdona vive atemorizada, y no le da margen al amor para ser lo que es ni para que pueda desplegar sus alas en paz y remontarse por encima de la confusión del mundo. 2La mente que no perdona está triste, sin esperanzas de poder hallar alivio o liberarse del dolor. 3Sufre y mora en la aflicción, mero­deando en las tinieblas sin poder ver nada, convencida, no obs­tante, de que el peligro la acecha allí.


3. La mente que no perdona vive atormentada por la duda, con­fundida con respecto a sí misma, así como con respecto a todo lo que ve, atemorizada y airada. aLa mente que no perdona es débil y presumida, tan temerosa de seguir adelante como de quedarse donde está, de despertar como de irse a dormir. aTiene miedo tam­bién de cada sonido que oye, pero todavía más del silencio; la oscuridad la aterra, mas la proximidad de la luz la aterra todavía más. 2¿Qué puede percibir la mente que no perdona sino su pro­pia condenación? 3¿Qué puede contemplar sino la prueba de que todos sus pecados son reales?

4. La mente que no perdona no ve errores, sino pecados. 2Con­templa el mundo con ojos invidentes y da alaridos al ver sus pro­pias proyecciones alzarse para arremeter contra la miserable parodia que es su vida. 3Desea vivir, sin embargo, anhela estar muerta. 4Desea el perdón, sin embargo, ha perdido toda espe­ranza. 5Desea escapar, sin embargo, no puede ni siquiera conce­birlo, pues ve pecado por doquier.

5. La mente que no perdona vive desesperada, sin la menor espe­ranza de que el futuro pueda ofrecerle nada que no sea desespe­ración. 2Ve sus juicios con respecto al mundo, no obstante, como algo irreversible, sin darse cuenta de que se ha condenado a sí misma a esta desesperación. 3No cree que pueda cambiar, pues lo que ve da testimonio de que sus juicios son acertados. 4No pre­gunta, pues cree saber. 5No cuestiona, convencida de que tiene razón.

6. El perdón es algo que se adquiere. 2No es algo inherente a la mente, la cual no puede pecar. 3Del mismo modo en que el pecado es una idea que te enseñaste a ti mismo, así el perdón es algo que tiene que aprender, no de ti mismo, sino del Maestro que repre­senta tu otro Ser. 4A través de Él aprendes a perdonar al ser que crees haber hecho, y dejas que desaparezca. 5Así es como le devuelves tu mente en su totalidad a Aquel que es tu Ser y que jamás puede pecar.

7. Cada mente que no perdona te brinda una oportunidad más de enseñarle a la tuya cómo perdonarse a sí misma. 2Cada una de ellas está esperando a liberarse del infierno a través de ti, y se dirige a ti implorando el Cielo aquí y ahora. 3No tiene esperan­zas, pero tú te conviertes en su esperanza. 4Y al convertirte en su esperanza, te vuelves la tuya propia. 5La mente que no perdona tiene que aprender, mediante tu perdón, que se ha salvado del infierno. 6Y a medida que enseñes salvación, aprenderás lo que es. 7Sin embargo, todo cuanto enseñes y todo cuanto aprendas no procederá de ti, sino del Maestro que se te dio para que te mos­trase el camino.

8. Nuestra práctica de hoy consiste en aprender a perdonar. 2Si estás dispuesto, hoy puedes aprender a aceptar la llave de la feli­cidad y a usarla en beneficio propio. 3Dedicaremos diez minutos por la mañana y otros diez por la noche a aprender cómo otorgar perdón y también cómo recibirlo.

9. La mente que no perdona no cree que dar y recibir sean lo mismo. 2Hoy trataremos, no obstante, de aprender que son uno y lo mismo practicando el perdón con alguien a quien consideras un enemigo, así como con alguien a quien consideras un amigo. 3Y a medida que aprendas a verlos a ambos como uno solo, extenderemos la lección hasta ti y veremos que su escape supone el tuyo.

10. Comienza las sesiones de práctica más largas pensando en alguien que no te cae bien, alguien que parece irritarte y con quien lamentarías haberte encontrado; alguien a quien detestas vehementemente o que simplemente tratas de ignorar. 2La forma en que tu hostilidad se manifiesta es irrelevante. 3Probablemente ya sabes de quién se trata. 4Ese mismo vale.

11. Cierra ahora los ojos y, visualizándolo en tu mente, contém­plalo por un rato. 2Trata de percibir algún atisbo de luz en alguna parte de él, algún pequeño destello que nunca antes habías notado. 3Trata de encontrar alguna chispa de luminosidad bri­llando a través de la desagradable imagen que de él has formado. 4Continúa contemplando esa imagen hasta que veas luz en alguna parte de ella, y trata entonces de que esa luz se expanda hasta envolver a dicha persona y transforme esa imagen en algo bueno y hermoso.

12. Contempla esta nueva percepción por un rato, y luego trae a la mente la imagen de alguien a quien consideras un amigo. 2Trata de transferirle a éste la luz que aprendiste a ver en torno de quien antes fuera tu "enemigo". 3Percíbelo ahora como algo más que un amigo, pues en esa luz su santidad te muestra a tu salvador, sal­vado y salvando, sano e íntegro.

13. Permite entonces que él te ofrezca la luz que ves en él, y deja que tu "enemigo" y tu amigo se unan para bendecirte con lo que tú les diste. 2Ahora eres uno con ellos, tal como ellos son uno contigo. 3Ahora te has perdonado a ti mismo. 4No te olvides a lo largo del día del papel que juega la salvación en brindar felicidad a todas las mentes que no perdonan, incluyendo la tuya. 5Cada vez que el reloj dé la hora, di para tus adentros:

6El perdón es la llave de la felicidad.
7Despertaré del sueño de que soy mortal, falible y lleno de pecado, y sabré que soy el perfecto Hijo de Dios.



¿Qué me enseña esta lección?

Muchos no relacionan, aún, el dolor físico con el dolor emocional. Sin embargo, si observásemos con atención como funciona la acción de Dar y Recibir, veríamos con total claridad, que tanto el dolor como el sufrimiento que experimentamos a través de nuestro cuerpo, es la consecuencia del dolor y el sufrimiento que ocupa nuestra mente.

Relacionar la manifestación del dolor de nuestro cuerpo con un sentimiento de odio hacia alguien, no forma parte del pensamiento de nuestro ego. La creencia en la venganza, cuando nos sentimos atacados nos lleva a justificar nuestro odio y rencor hacia la persona que nos ataca.

Si sembramos dolor o rencor, ¿qué esperamos cosechar?

Respondemos con dolor o rencor, hacia el ataque del otro, porque elegimos interpretar ese gesto como un ataque. Ahora bien, podemos ver las cosas de otra manera. Podemos dejar de vernos separados del mundo que nos rodea y ver en cada uno de nuestros hermanos el verdadero Ser de Luz que habita en su interior.

Si vemos tan sólo el envoltorio, el cuerpo, y las acciones que se desencadenan del ser temeroso que trata de dirigirlo, entonces no encontraremos nunca la paz.

Si elegimos perdonar, estaremos reconociendo al Ser verdadero y estaremos abriendo las puertas que nos conduce a la felicidad.

Ejemplo-Guía: "Perdonando a nuestros enemigos..., perdonando a nuestra propia oscuridad"

Esta Lección nos invita a experimentar la fuerza del amor. Y lo hace a través de la práctica del perdón.

Cómo bien expresa la Lección, el perdón es algo que se adquiere, algo que se aprende y yo me atrevería a decir, que es algo que se recuerda, pues en verdad somos esencias de amor.

Bien, este ejercicio nos queda bien explicado en el desarrollo de esta Lección. Tan sólo tenemos que identificar a aquella persona que tenemos catalogada en el grupo de "enemigos" y buscar en ella cualquier expresión de luz que nos invite a contemplarla desde la visión del perdón.

¿Tienes dificultad para realizar esta visualización? ¿No sabes cómo ver la luz en el otro? Te comparto lo que suelo hacer para ayudarme a encontrar esa luz.

Mientras que vea al otro como un ser separado de mi, tendré dificultad para encontrar en él su aspecto luminoso. Esto ocurre por la sencilla razón de que estoy mirándolo desde la oscuridad. Separación y oscuridad es lo mismo.
Por lo tanto, lo primero que hago es cambiar esa vieja creencia y en su lugar elijo verlo desde la unidad, es decir, cuando lo miro, lo hago como si me estuviese mirando en un espejo en el que su imagen es mi imagen proyectada.

Cuando tomo esa decisión, cuando al mirar al otro, lo hago con la certeza de que lo que estoy viendo en él, es la proyección de mi propio yo, entonces, no puedo menos que agradecerle desde el corazón la ayuda que me presta, pues gracias a su presencia, tengo acceso a una información de la que no soy consciente. Cuando al mirarlo, lo que veo, me lleva a juzgarlo y a condenarlo, lo que en verdad estoy haciendo es juzgarme y condenarme a mi mismo.

Esta visión es profundamente liberadora. El otro pasa de ser el enemigo, a la condición de maestro. Si veo en él la envidia, debo preguntarme, de forma inmediata, dónde se encuentra en mí la envidia.

Fijaros de la importancia de esta propuesta. Fijaros, igualmente, de la invitación que nos hace la Lección, cuando nos indica que busquemos la imagen de un amigo y cuando lo hayamos hecho, lo envolvamos en la luz que hemos visto en el enemigo. En verdad, lo que nos está diciendo es que no importa, la catalogación que hagamos del otro, enemigo o amigo, lo que verdaderamente importa, es que estamos viéndonos a nosotros mismos en ellos.

Si al visualizar al enemigo o al amigo, vemos aspectos positivos y aspectos negativos en ellos, dichos aspectos es lo de menos, la llave que ha de llevarnos a la felicidad, es reconocer, que ambos están reflejando la proyección que hacemos de nosotros mismos.

No podremos dar lo que no tenemos, por lo tanto, si vamos a envolver de luz, tanto al enemigo como al amigo, previamente, debemos encontrar esa luz en nosotros mismos. Este ejercicio, nos ayuda a comprender, que dando es como recibiremos y conservaremos.

Esta práctica, es un ejercicio de alquimia, pues lo que realmente estamos haciendo es transformar los "metales pesados", es decir, nuestros viejos miedos, en el metal más preciado, el oro, símbolo de la Consciencia.

viernes, 29 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 120

LECCIÓN 120

Para los repasos de mañana y noche:

1. (109) Descanso en Dios.

2Hoy descanso en Dios y dejo que Él obre en mí y a través de mí, mientras descanso en Él en silencio y con absoluta certeza.

2. (110) Soy tal como Dios me creó.

2Soy el Hijo de Dios.
3Hoy dejo a un lado todas las enfermizas ilusiones que albergo acerca de mí mismo y dejo que mi Padre me diga quién soy.

3. A la hora en punto:
4Descanso en Dios.

3Media hora más tarde:
4Soy tal como Dios me creó.
  
¿Qué me enseña esta lección?

1. (109) Descanso en Dios.

No se trata de una actitud pasiva, todo lo contrario, “Descansar en Dios” es la elección más importante y activa que podemos tomar.

Esta decisión conlleva el servir a nuestra personalidad espiritual, la única y verdadera.

Esta decisión nos lleva a no dar valor a la llamada de los instintos corporales provenientes del ego. Nos lleva a dejar de ver lo ilusorio, el conflicto, los problemas que acucian nuestros pensamientos llevándonos a identificarnos con el dolor y el sufrimiento, con la tristeza y la desolación.

Descansar en Dios, es tener la certeza de que somos Hijos de Dios y que hemos recibido la herencia que nos corresponde: la felicidad, la paz, la dicha, el amor, la abundancia, la eternidad.

Descansar en Dios es sentirse a salvo, sano y pleno. Es tener la certeza de que somos perfectos e impecables.

Tema de reflexión: ¿Qué me impide gozar del descanso de Dios?


2. (110) Soy tal como Dios me creó.

Soy tal como Dios me creó, esto es, Perfecto. Libre de toda limitación. Libre de pecado, de culpa.

Libre de la ilusión y poseedor de la verdad.

Libre de culpa y libre de ser perdonado.

Libre de la necesidad de ser castigado.

Soy todo Amor. Soy Uno con todos mis Hermanos.

Soy portador de dicha, de paz y de felicidad.

Soy Hijo de Dios.

Tema de reflexión: ¿Cómo te sientes, teniendo la certeza de que eres el Hijo de Dios?

jueves, 28 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 119

LECCIÓN 119

Para los repasos de mañana y noche:

1. (107) La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

2Me equivoco al pensar que hay algo que pueda hacerme daño.
3Soy el Hijo de Dios, Cuyo Ser des­cansa a salvo en la Mente de Dios.

2. (108) Dar y recibir son en verdad lo mismo.

2Hoy lo perdonaré todo, para así poder aprender a aceptar la verdad acerca de mí, y llegar a reconocer mi impecabilidad.

3. A la hora en punto:
2La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

3Media hora más tarde:
4Dar y recibir son en verdad lo mismo.

¿Qué me enseña esta lección?

1. (107) La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

El error principal del que emanan otros errores, es la creencia en la separación.

Esa creencia nos ha llevado a identificarnos con el envoltorio material del cuerpo físico, llevándonos a pensar que ese cuerpo es todo lo que somos.

Poseído de esa efímera identidad, atacamos aquello que nos recuerda nuestra creencia en la separación. El otro es nuestro enemigo y nuestras relaciones especiales se fundamentan en la búsqueda de acallar el sentimiento de culpabilidad que nos invade. Un sentimiento de deuda pendiente, nos lleva al encuentro de relaciones que en vez de aportarnos felicidad, nos lleva a sacrificarnos.

La verdad nos lleva a ser consciente de que nuestra única realidad es que Somos Seres de Luz, emanados por la Mente Creadora de nuestro Padre. Todos los seres humanos formamos parte de una misma Filiación.

Tema de reflexión: Mis relaciones especiales. ¿Qué me aportan? 


2. (108) Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Cuando la verdad nos eleve por encima de la visión de la separación y nos acerque al Plano de la Unidad, se producirá en nosotros la evidencia de que cuando damos a los demás, estaremos, al mismo tiempo, recibiendo.

Cuando sea capaz de ver, que tú y yo somos Uno, aquello que te dé, lo estaré recibiendo yo, al mismo tiempo. Si doy amor, estaré recibiendo amor; si en cambio, doy odio, recibiré tu odio.

Cuanta sabiduría encierra esta lección, ya que, si somos conscientes de que recibimos lo que damos, dejaremos de sentirnos víctimas cuando lo que recibimos no nos es grato.

Nuestra respuesta ante este tipo de experiencia, debe llevarnos a tomar consciencia de lo que los demás nos aportan, pues en ello va implícita una maravillosa lección.

Tema de reflexión: ¿Crees que recibimos, aquello que damos?

miércoles, 27 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 118

LECCIÓN 118

Para los repasos de mañana y noche:

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

2Hoy aceptaré la paz y la dicha de Dios en grato intercambio por todos los sustitutos de la felicidad y de la paz que yo mismo inventé.

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

2Permite que mi débil voz se acalle, para poder oír así la poderosa Voz de la Verdad Misma asegurarme que yo soy el perfecto Hijo de Dios.

3. A la hora en punto:
2Mías son la paz y la dicha de Dios.

3Media hora más tarde:
4Déjame aquietarme y escuchar la verdad.



¿Qué me enseña esta lección?

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

En el mundo de percepción fabricado por el ego, la paz y la dicha es una conquista que está condicionada por el tipo de relación que experimentamos.

Vivir en paz y gozar de la dicha, depende de los regalos que recibamos de los demás, por lo que ponemos en sus manos su logro.

Sin embargo, cuando despertamos y la visión de lo que verdaderamente somos se muestra a nuestra mente, a nuestra consciencia, la paz y la dicha forman parte de la esencia del Ser.

La paz y la dicha es el regalo que Dios pone a nuestra disposición al habernos creado a Su Imagen y Semejanza.

La paz y la dicha deben formar parte de nuestras acciones creadoras, pues es inevitable que, cuando expandimos nuestra mente, no se manifiesten los atributos con los que hemos sido dotados.

¿Dónde estás buscando la paz?
¿Qué precio estás dispuesto a pagar para lograr la paz?
¿Crees que tu paz depende de  los demás?

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Escuchar la voz del ego, supone dejarte llevar por las ensordecedoras voces del conflicto, de la sinrazón, de los enfrentamientos, de la venganza, de las tribulaciones, del miedo, del ataque, de la culpa y del castigo.

Quedar preso de la telaraña tejida por las redes del ego, es quedar prisionero de la turbulencia que nos impide gozar de un momento de paz y de dicha.

Es necesario acallar esas voces y sustituir ese enmarañado diálogo, por palabras y frases que nos permitan expresar la verdad que se manifiesta cuando nos sentimos en paz y dueños de la dicha divina.

Hoy ha sido un día turbulento en el ámbito profesional. He vivido momentos de gran tensión que apenas si me permitían pensar con lucidez. A pesar de ello, he encontrado el modo de no caer presa del desequilibrio y en parte de la desesperación. He conseguido mantenerme en paz y con un sentimiento de dicha, gracias a que he elegido vivir mi paz y mi dicha y he envuelto, aquello que me rodeaba, con el espíritu de la paz y de la dicha.

He sido consciente de la tensión de los momentos, pero también he sido consciente de la fortaleza de la que somos poseedores cuando nos manifestamos con plena consciencia espiritual.

¿Qué sueles hacer cuando vives una experiencia de conflicto?
¿Qué tiempo dedicas diariamente a la práctica de aquietar tu mente?

martes, 26 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 117

LECCIÓN 117

Para los repasos de mañana y noche:

1. (103) Dios, al ser Amor, es también felicidad.

2Quiero recordar que el amor es felicidad y que nada más me puede hacer feliz.
3Elijo, por lo tanto, no abrigar ningún sustituto para el amor.

2. (104) Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

2EI amor, al igual que la dicha, constituyen mi patrimo­nio.
3Éstos son los regalos que mi Padre me dio.
4Acep­taré todo lo que en verdad me pertenece.

3. A la hora en punto:
2Dios, al ser Amor, es también felicidad.

3Media hora más tarde:
4Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (103) Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Albergamos la falsa creencia de que merecemos el castigo de Dios por haberle fallado.

Nos sentimos pecadores y buscamos en el castigo, la redención de nuestros pecados.

Vemos el Rostro de nuestro Padre, con la faz transfigurada por la cólera y la ira…

Le tenemos miedo y temor.

¿Cómo podemos sentirnos feliz si alimentamos esta creencia?

¿Cómo podemos pensar que nuestro Padre, que nos ha creado a Su Imagen y Semejanza, libre de toda limitación, puede ser el brazo ejecutor del rigor, del dolor, de la pena?

Dios es Amor y nosotros, Sus Hijos, somos Amor.

Cuando esta Verdad forme parte de nuestra consciencia, entonces viviremos en una eterna felicidad.

Tema de reflexión: El amor hacia los hijos.

2. (104) Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

Somos Todo lo que es Verdadero.

Somos Amor. Somos Dicha.

Somos Paz. Somos Libertad.

Somos Abundancia. Somos Plenitud.

Somos Perfecto. Somos Eterno.

En Verdad, Somos Dios en Formación.

¿Por qué vamos a elegir la senda del dolor, de la tristeza, del sufrimiento, del miedo, del castigo, de la necesidad?

Busco únicamente lo que en verdad me pertenece y esa verdad, la he encontrado en mi interior.

Tema de reflexión: ¿Qué estás buscando?

lunes, 25 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 116

LECCIÓN 116

Para los repasos de mañana y noche:


1. (101) La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
2La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.
3Lo único que me puede hacer sufrir es la creencia de que hay otra voluntad aparte de la Suya.


2. (102) Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.
2Comparto lo que la Voluntad de mi Padre dispone para mí, Su Hijo.
3Lo que Él me ha dado es lo único que quiero.
4Lo que Él me ha dado es lo único que existe.


 3. A la hora en punto:
2La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.


3Media hora más tarde:
4Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.


¿Qué me enseña esta lección?



1. (101) La Voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad.



Cuan equivocado estamos, cuando pensamos que somos herederos del pecado. 

Cuan equivocado estamos, cuando partiendo de la creencia del pecado buscamos el castigo como la única vía de redención.

Cuan equivocados estamos, cuando entendemos que para encontrar la salvación debemos sufrir, sacrificarnos e incluso morir.

Nada más lejos de la realidad. Todas esas creencias deben ser expiadas, pues dan cuerpo al error.

La Voluntad de Dios para su creación es la felicidad. Debemos regocijarnos de esa verdad y liberarnos del pesado fardo que nos mantiene prisionero de la tristeza.

Tema de reflexión: ¿Qué necesitas para ser feliz?



2. (102) Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz. 

¿Acaso encuentras satisfacción en el dolor?

¿Acaso encuentras felicidad en el sufrimiento?

¿Acaso encuentras libertad en el castigo?

¿Acaso encuentras paz en el sacrificio?

¿Te sientes bien aportándole significado a la culpa?

¿Encuentras valor dándole cabida al miedo?

Comparto con Dios Su Voluntad de que yo sea feliz.

Tema de reflexión: ¿Qué te impide ser feliz?

domingo, 24 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 115



LECCIÓN 115

Para los repasos de mañana y noche:


1. (99) La salvación es mi única función aquí.

2Mi función aquí es perdonar al mundo por todos los errores que yo he cometido. 3Pues así me libero de ellos junto con él.

2. (100) Mi papel en el plan de salvación de Dios es esencial.

2Soy esencial en el plan de Dios para la salvación del mundo. 3Pues Él me dio Su plan para que yo salvara al mundo.

3. A la hora en punto:
2La salvación es mi única función aquí.

3Media hora más tarde:
4Mi papel en el plan de salvación de Dios es esencial.



¿Qué me enseña esta lección?



1. (99) La salvación es mi única función aquí.

Albergar la creencia de que estamos separados de Dios, nuestro Creador, es un error que nos mantiene identificados con la culpa, el miedo, el dolor y el sufrimiento, como vías de pulgar y pagar por nuestros pecados.

Esa es la base de las creencias del ego y la causa que da origen al padecimiento y a la enfermedad.

La salvación se convierte en nuestra única función, pues es necesario que perdonemos el error que nos mantiene identificados con esas falsas creencias. En la medida que perdonamos al mundo por los errores cometidos, nos estamos liberando de ellos.

Tema de reflexión: Para salvarse no es necesario sufrir.


2. (100) Mi papel en el plan de salvación de Dios es esencial.

Sí es esencial, pues si cumplo con mi función de salvación, estaré uniéndome a todas las demás Voluntades que desarrollen igualmente la función de perdonar los errores cometidos.

Mi papel es esencial, porque soy una chispa de luz que unida a otras luces, formaremos un gran foco que disolverá cualquier vestigio de tristeza, sombra e infelicidad.

Ser conscientes de nuestro papel en el plan de Dios, nos lleva a aceptar la voluntad de ser sembradores del Amor, de la Dicha, de la Paz y de la Felicidad.

Tema de reflexión: ¿Cómo crees que puedes ser útil en el plan de salvación?

sábado, 23 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 114

LECCIÓN 114

Para los repasos de mañana y noche:

1. (97) Soy espíritu.

2Soy el Hijo de Dios. 3No hay cuerpo que pueda conte­ner mi espíritu o imponerme una limitación que Dios no haya creado.

2. (98) Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.

2¿Cuál podría ser mi función sino aceptar la Palabra de Dios, Quien me creó para ser lo que soy y lo que por siempre he de ser?

3. A la hora en punto:
2Soy espíritu.

3Media hora más tarde:
4Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (97) Soy espíritu.

Exclamar ¡Soy Espíritu!, con total certeza, es el mejor regalo que podemos ofrecer a nuestro Padre, el cual, está esperando nuestro despertar.
Soy Espíritu, un santo Hijo de Dios, Hijo de la Luz.
Libre de toda limitación.
A salvo, sano y pleno.
Libre para perdonar.
Libre para salvar el mundo.

Tema de reflexión: ¿qué límites te autoimpones? ¿qué límites impones a los demás? Ambas respuestas nos llevarán a la misma conclusión, pues siempre estamos proyectando nuestro interior.

2. (98) Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios para la salvación.

Conocer nuestro verdadero origen, lleva implícito, conocer que estamos llamados a alcanzar la condición divina de nuestro Padre: Dios Creador.
Somos Espíritus emanados de su Mente Creadora a través de un acto de expansión y nuestra función es expresar sus Atributos Espirituales: La Voluntad, el Amor y la Ley.
Ese Aspecto Trino expresa una sola Unidad.
Nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestras acciones, deben expresar, igualmente, una sola Unidad.
Esa es nuestra función dentro del Plan de Dios para la salvación: Ser y Vivir la Unidad.

Tema de reflexión: ¿Cuál es el sentido de la vida?

viernes, 22 de abril de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 113

LECCIÓN 113

Para los repasos de mañana y noche:

1. (95) Soy un solo Ser, unido a mi Creador.

2Mías son la serenidad y la paz perfecta, pues soy un solo Ser, completamente íntegro, uno con toda la creación y con Dios.

2. (96) La salvación procede de mi único Ser.

2Desde mi único Ser, cuyo conocimiento aún permanece en mi mente, veo el plan perfecto de Dios para mi salva­ción perfectamente consumado.

3. A la hora en punto:
2Soy un solo Ser, unido a mi Creador.

3Media hora más tarde:
4La salvación procede de mi único Ser.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (95) Soy un solo Ser, unido a mi Creador.
 
La primera Manifestación del Padre es la Unidad y dicha Unidad es el Origen de Todo lo Creado.
Si observamos el compás y la secuencia de los números, todos son deducibles a la unidad básica, al 1.
La Filiación de Dios es Una, aunque para nuestra visión actual se manifiesta en una Multiplicidad de Consciencias. La Multiplicidad no niega a la Unidad, y la Unidad se proyecta, dando lugar a la Multiplicidad. Este proceso ha dado lugar a la fabricación del mundo tal y como lo conocemos. 
Aunque la manifestación de la Unidad haya adoptado diferentes Vehículos – Cuerpo del Pensamiento, Cuerpo de Deseos y Cuerpo Físico -, esa Unidad debe verse reflejada en cada uno de ellos. Lo contrario daría lugar a la ilusión y a la incoherencia (enfermedad).

Tema de reflexión: El cuerpo, expresándose en una unidad, es al mismo tiempo el conjunto de órganos, de células, etc.

2. (96) La salvación procede de mi único Ser.

La salvación tan sólo será posible cuando dejemos de creer en la dualidad y de servir a dos amos a la vez.
Mientras que nuestros pensamientos interprete la realidad bajo el prisma de la división, la separación, la dualidad, la puerta que nos conduce a la Salvación (visión del Ser) permanecerá cerrada.
Puedo permanecer en un cuerpo físico y no por ello, pensar que es real, pues tan sólo es un envoltorio temporal en el que debo manifestarme poniendo de manifiesto la Verdad: la Unidad.
Puedo sentir a través del cuerpo emocional y expresar el sentimiento  más elevado, el Amor Incondicional.

Tema de reflexión: Estar dividido y separado nos mantiene alejados de la verdad.