miércoles, 7 de mayo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 127

LECCIÓN 127

No hay otro amor que el de Dios

1. Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. 2Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera y a otra persona de otra. 3El amor es uno. 4No tiene partes separadas ni grados; no hay ­diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay divergencias ni distinciones. 5Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna parte de él. 6Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. 7Es el Corazón de Dios y también el de Su Hijo.

2.  El significado del amor queda velado para todo aquel que crea que el amor puede cambiar, 2pues no se da cuenta de que un amor cambiante es algo imposible. 3Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. 4Cree también que se puede profesar amor sólo a una persona, y que el amor puede seguir siendo lo que es aunque se le niegue a los demás. 5El que crea estas cosas acerca del amor demuestra que no entiende su significado. 6Si el amor pudiese hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado.

3. El amor no puede juzgar. 2Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. 3Su significado reside en la unici­dad*4Y no puede sino eludir a la mente que piensa qué el amor es algo parcial o fragmentado. 5No hay otro amor que el de Dios, y todo amor es de Él. 6Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay amor. 7El amor es una ley que no tiene opuestos. 8Su plenitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente.

4. Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no puede haber dife­rencia entre lo que realmente eres y lo que es el amor. 2El significado  del amor es tu propio significado, el cual Dios Mismo comparte. 3Pues lo que tú eres es lo que Él es. 4No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es, es lo único que existe. 5Nada lo limita, y, por lo tanto, tú eres tan ilimitado como Él.

5. Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a enten­der el significado del amor. 2Las creencias del mundo fueron con­cebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. 3No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor, y de lo que, por ende, eres tú también.

6. No busques tu Ser en el mundo. 2El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. 3Sin embargo, es perfectamente evidente, para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del amor. 4La práctica de hoy consiste en liberar a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las limita­ciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte del destino humano. 5Hoy vamos a dar el paso más ambi­cioso de los que requiere este curso en tu avance hacia el objetivo que ha establecido.

7. Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que signi­fica el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años. 2Juntos, pues, regocijémonos de dedicarle algún tiempo a Dios y de comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo que ésa.

8. Dedica hoy quince minutos en dos ocasiones a escaparte de todas las leyes en las que ahora crees. 2Abre tu mente y descansa. 3Cualquiera puede escaparse del mundo que parece mantenerte prisionero si deja de atribuirle valor. 4Deja  de otorgarle valor a sus míseras ofrendas y absurdos regalos, y permite que el regalo que Dios te hace los reemplace a todos.

9. Invoca a tu Padre con la certeza de que Su Voz te responderá. 2Él Mismo lo ha prometido, 3y Él Mismo pondrá una chispa de verdad en tu mente cada vez que renuncies a una creencia falsa, o a una tenebrosa ilusión de tu realidad y de lo que significa el amor. 4Él irradiará hoy a través de tus vanos pensamientos y te ayudará comprender la verdad del amor. 5Con amorosa ternura morará contigo a medida que dejes que Su Voz le enseñe a tu mente abierta y despejada el significado del amor. 6Y bendecirá la lección con Su Amor.

10. Hoy la legión de años que tendrías que esperar en el futuro para tu salvación desaparece ante la intemporalidad de lo que estás aprendiendo. 2Demos gracias por habernos librado de un futuro que hubiese sido igual que el pasado. 3Hoy dejamos atrás el pasado para nunca jamás volver a recordarlo. 4Y alzamos los ojos para contemplar un presente muy distinto, en el cual se vis­lumbra un futuro que en nada se parece al pasado.

11. El mundo que acaba de nacer aún se encuentra en su infancia. 2lo veremos crecer fuerte y saludable, para derramar su bendi­ción sobre todos aquellos que vengan a aprender a desprenderse del mundo que pensaban había sido engendrado con odio para ser el enemigo del amor. 3Ahora todos ellos se liberan junto con nosotros. 4Ahora todos ellos son nuestros hermanos en el Amor de Dios.

12. Nos acordaremos de ellos en el transcurso del día, ya que no podemos excluir de nuestro amor a ninguna parte de nosotros si queremos conocer a nuestro Ser. 2Por lo menos tres veces por hora piensa en alguien que te acompaña en esta jornada, y que vino a aprender lo mismo que tú tienes que aprender. 3Y cuando te venga a la mente, comunícale este mensaje de parte de tu Ser:

4Te bendigo, hermano, con el Amor de Dios, el cual quiero com­partir contigo.
5Pues quiero aprender la gozosa lección de que no hay otro amor que el de Dios, el tuyo, el mío y el de todos.

¿Qué me enseña esta lección? 

Esta lección nos lleva al núcleo de todo el Curso: el Amor es uno solo.

En el mundo del ego hablamos de muchos amores: amor de padres, amor romántico, amor a la patria, amor a una causa, amor a lo que poseemos… Parece que el amor tuviera matices distintos según el vínculo, la intensidad o el interés implicado. Pero esta multiplicidad no habla del Amor en sí, sino de la mente que lo interpreta desde la separación.

Es como la luz blanca atravesando un prisma: parece fragmentarse en colores distintos, pero su naturaleza no ha cambiado. La fragmentación pertenece al instrumento que la divide, no a la luz misma.

Del mismo modo, el Amor de Dios no se divide. No cambia según la persona, la circunstancia o el vínculo. No aumenta ni disminuye. No excluye. No selecciona. No negocia.

El ego convierte el amor en algo especial. Ama a unos y no a otros. Ama mientras es correspondido. Ama si no se siente amenazado. Ama mientras obtiene algo a cambio.

Por eso el “amor” del ego puede transformarse en celos, miedo, dependencia, culpa o ataque. Puede decir “te amo” y al mismo tiempo temer perder. Puede abrazar y controlar. Puede prometer eternidad y temer el abandono.

Ese no es el Amor que el Curso nos enseña. El Amor verdadero no conoce opuestos. Allí donde hay miedo, no es que el Amor se haya debilitado: es que no está siendo reconocido. El miedo no es lo contrario del Amor; es su ausencia en la conciencia.

La lección 127 nos recuerda que el Amor no es algo que hacemos. Es lo que somos.

Si Dios es Amor —como afirma el Curso— y nosotros somos Su creación, entonces no podemos ser otra cosa. Negarlo sería negar nuestra Fuente.

Cuando creemos que el amor depende de relaciones específicas, estamos reforzando la idea de que estamos separados y que debemos “conseguir” amor fuera. Pero el Amor no se consigue: se extiende.

Y aquí está la clave: El Amor no se adapta a la dualidad. Es la dualidad la que se disuelve ante el Amor. 

Cuando empezamos a reconocer que no hay otro amor que el de Dios:

  • Dejamos de clasificar a las personas en dignas e indignas de amor.

  • Dejamos de sentir que amar a uno implica restar amor a otro.

  • Dejamos de temer perder el amor.

  • Dejamos de utilizar el amor como moneda de intercambio.

La mente comienza a descansar. Porque donde el Amor es uno, no hay competencia, ni comparación, ni celos, ni exclusión.

Allí donde el Amor se reconoce como real:

  • El miedo pierde sentido.

  • La culpa se desvanece.

  • El castigo se vuelve innecesario.

  • La enfermedad deja de ser un símbolo de ataque.

  • La separación se revela como ilusión.

Permanece únicamente la unidad.

La enseñanza no es sentimental. Es metafísica. Nos está diciendo que el Amor no es una emoción cambiante, sino la sustancia misma de la realidad. Todo lo que no participa de esa cualidad —odio, resentimiento, miedo, juicio— no es una forma alternativa de amor; es simplemente una percepción errónea.

Por eso el Curso no nos pide que fabriquemos más amor. Nos invita a retirar los obstáculos que impiden reconocer el que ya está presente. Y cuando esa memoria despierta, sucede algo sencillo pero revolucionario, no amamos “desde el ego” a personas distintas, sino que reconocemos el mismo Amor extendiéndose a través de todos.

Entonces comprendemos que nunca hubo múltiples amores. Nunca hubo amores especiales. Nunca hubo grados. Solo hubo un Amor, esperando ser recordado. Y ese Amor no está fuera de nosotros. Es nuestra propia realidad.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de esta lección es deshacer la fragmentación del amor.

El ego convierte el amor en posesión, dependencia, exclusividad, e intercambio.

El Amor de Dios, en cambio no selecciona, no compite, no excluye, y no fluctúa.

La lección corrige la idea de que amar implica elegir unos y excluir otros.

PROPÓSITO Y SENTIDO DE LA LECCIÓN:

El propósito de la Lección 127 es:

  • deshacer la creencia en el amor especial,
  • eliminar la confusión entre apego y Amor,
  • estabilizar la identidad en el Amor inmutable,
  • liberar la mente del miedo a la pérdida,
  • restaurar la comprensión de que el Amor no depende de la forma.

Aquí el Curso corrige una ilusión central del ego: el amor que puede perderse nunca fue Amor.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce: 


• Reducción del miedo a la pérdida: El Amor deja de vivirse como frágil.

• Disminución de celos y posesividad: El amor no es competencia.

• Alivio del apego ansioso: La seguridad no depende del otro.

• Estabilidad afectiva: La emoción deja de oscilar dramáticamente.

Clave psicológica: Cuando el amor no depende, la mente descansa.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • El Amor es la esencia de Dios.
  • El Amor es la esencia del Hijo.
  • No existe amor separado del Amor divino.
  • La unidad no admite preferencia.
  • Amar es reconocer identidad compartida.

Aquí el Curso declara algo radical: No hay otro amor que el de Dios,
y ese Amor es lo que eres.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Períodos largos

  • Repite lentamente: “No hay otro amor que el de Dios.”
  • Permite que la mente cuestione sus conceptos previos.
  • Observa imágenes de amor condicionado sin juzgarlas.

Durante el día:

Aplica la idea cuando surjan:

  • celos,
  • miedo a perder,
  • sensación de exclusión,
  • apego intenso,
  • preferencia que excluye.

Recuerda: El Amor no cambia con la forma.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No negar emociones humanas reales.
❌ No usar la idea para reprimir afectos.
❌ No confundir Amor con indiferencia.

✔ Usarla para ampliar la visión.
✔ Permitir transformación gradual.
✔ Reconocer el apego sin culpa.
✔ Confiar en la estabilidad del Amor real.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Después de:

  • aprender que dar es recibir (126),

la Lección 127 clarifica qué es lo que realmente se da: El Amor es uno, y es indivisible.

Aquí el Curso estabiliza el fundamento afectivo de la mente: no hay múltiples amores, solo uno que se extiende.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 127 enseña una verdad profundamente liberadora: El Amor no se pierde, no se divide, no se agota.

No depende de forma, no fluctúa con circunstancias.

Es lo que eres, y no puede dejar de serlo.

FRASE INSPIRADORA: “El Amor no cambia con el mundo, porque no pertenece al mundo.”

 

Ejemplo-Guía: "Amo a mi pareja, sin embargo, su manera de ser a veces..." 

Esta frase es más común de lo que parece. Empieza afirmando amor… y termina señalando una condición. Ahí es donde la lección nos invita a mirar con honestidad.

Muchas relaciones comienzan desde una conciencia compartida de mundo: expectativas, deseos, proyectos, afinidades. Con el tiempo, uno de los dos puede iniciar un despertar interior. Y entonces aparece la fricción: ritmos distintos, prioridades distintas, sensibilidad distinta.

En ese punto solemos preguntarnos: ¿Nos estamos distanciando? ¿Estoy evolucionando y el otro no? ¿Debo seguir aquí?

Pero el Curso no nos lleva primero a cuestionar la relación, sino a cuestionar la interpretación que hacemos de ella.

Lo que llamamos amor de pareja suele estar teñido de especialismo. Queremos que el otro nos complete, nos comprenda, nos confirme, nos dé seguridad. Y cuando su “manera de ser” no coincide con nuestra expectativa, sentimos incomodidad. Esa incomodidad no prueba falta de amor.Revela apego.

Cuando el amor depende de cómo el otro actúe, piense o cambie, ya no estamos ante el Amor de Dios, sino ante una versión condicionada. El Amor verdadero no exige transformación del otro para mantenerse intacto.

Es frecuente que, cuando una persona inicia un camino espiritual, aparezca una nueva idealización del amor: se quiere transformar la relación conyugal en algo “más elevado”, más fraternal, más puro. Pero si esa elevación no incluye libertad, se convierte en una forma sutil de juicio.

A veces el conflicto surge en torno a la sexualidad, los valores, los límites. Y rápidamente aparece la culpa: “Esto no es espiritual.” “Esto no debería ser así.” “Estoy fallando.”

La culpa es siempre señal de que el ego está interpretando la situación.

El Curso nos recuerda que no es la forma de la relación lo que importa, sino el propósito que le damos. Una relación puede ser utilizada para reforzar la separación —posesión, celos, dependencia— o para deshacerla.

Cuando decimos: “Amo a mi pareja, pero su manera de ser…”, lo que realmente estamos diciendo es: “Hay algo en mí que aún no he perdonado.”

El otro actúa como espejo. Lo que nos irrita, nos hiere o nos desconcierta suele señalar un juicio activo en nuestra propia mente. Mientras veamos al otro como causa de nuestra perturbación, estaremos manteniendo la separación.

La relación especial se convierte en relación santa cuando dejamos de pedirle que nos haga felices y empezamos a usarla como espacio de perdón.

Toda relación donde hay posesión, control o miedo a perder aún no ha recordado su Fuente.Amar no es retener. No es vigilar.No es moldear al otro según nuestro ideal espiritual.

Amar es permitir que el otro sea, sin que eso amenace nuestra paz. El Amor verdadero no nace del deseo, porque el deseo implica carencia. El Amor de Dios es expansión, da porque es pleno, no porque necesite.

El Curso afirma que las relaciones especiales pueden convertirse en el medio más poderoso para deshacer la culpa. No hay relación equivocada; hay interpretaciones equivocadas.

Cuando entregamos la relación al Espíritu Santo, ocurre un giro silencioso: Dejamos de querer cambiar al otro. Dejamos de usar la relación para confirmar nuestra identidad separada. Dejamos de medir cuánto damos y cuánto recibimos. Y comenzamos a preguntar internamente: ¿Cómo puedo ver aquí la inocencia? ¿Cómo puedo responder sin juicio? ¿Cómo puedo amar sin miedo?

Entonces la relación ya no es un campo de batalla emocional. Se convierte en aula.

La lección 127 nos recuerda que solo hay un Amor. Cuando ese Amor se reconoce, desaparece el “pero”. “Amo a mi pareja” deja de ir seguido de condiciones. No significa que no haya diferencias. No significa que no haya decisiones prácticas que tomar. Significa que la paz ya no depende de que el otro cambie.

Cuando el amor se libera del miedo, la relación respira. Cuando se libera de la culpa, sana. Cuando se libera de la posesión, se expande.

Y entonces comprendemos que el verdadero propósito de la pareja no era completarnos, sino enseñarnos a amar sin condiciones. Ese es el paso del amor especial al Amor de Dios.


Reflexión ¿Cuántos tipos de amor practicas?

14 comentarios:

  1. buen dia Juan Jose.. en realidad te confiezo que leyendo el curso de milagros extraño a mi ex esposo,e podido recordarlo mucho pero el ya no esta a mi lado y tampoco me llama ni saludos me manda.y tengo pretendientes pero quieren poserme nada mas no hay el sentido de la amistad,,de manera que me queda mi hija y algunos amigos..para esperimentar el amor sublime...gracias hermoso aprendisaje...

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  2. volvi a leer la leccion de ayer, para comprender mejor el aprendisaje...muchas gracias por todas las explicaciones del amor.. mil gracias...creo que practico el amor filial...y hoy estoy oyendo a carlos fraga..alguie que me ah ayudado mucho en esta vida...por lo menos he aprendido a ser mas feliz...

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  3. Amo sin culpa,desde la Unidad y la Libertad🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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  4. Muchas gracias Juan José por tu dedicación a UCDM y gracias por tus comentarios. Así es mucho más fácil de entender.
    Dios te bendiga!!

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  5. Gracias por tus publicaciones, son de gran ayuda para seguir avanzando en este camino a Dios

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  6. Gracias, Juan José. Amor y bendiciones. ❤❤

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  7. Hola , no entiendo muy bien el texto de ucdm relativo a esto que publicas , al final …gracias

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    Respuestas
    1. Hola. Si te refieres al concepto "relaciones especiales", te dejo una explicación del mismo que puede ayudarte a su comprensión: ¿Qué son las relaciones especiales en UCDM?
      En Un Curso de Milagros (UCDM), las “relaciones especiales” son vínculos que el ego utiliza para reforzar la sensación de separación, carencia e individualidad. Estas relaciones se fundamentan en la exclusividad, el intercambio condicionado y la búsqueda de algo externo que “complete” al individuo. Pueden ser de pareja, familiares, amistades o incluso enemistades, pero todas parten de la creencia de que el otro tiene algo que uno necesita para sentirse feliz o seguro.
      Principales características:
      • Exclusividad y comparación: Se busca ser especial para alguien, lo que genera competencia y celos.
      • Condicionalidad: El amor y el valor se otorgan bajo condiciones (“te amo si…”, “te valoro porque…”).
      • Proyección de carencias: Se espera que el otro satisfaga necesidades, miedos o deseos propios.
      • Dependencia emocional: El bienestar depende de lo que el otro haga o piense.
      Propósito del ego:
      El ego perpetúa la creencia en la separación y la carencia, viendo al otro como “ídolo” o “enemigo”, nunca como igual. Las relaciones especiales se convierten en un campo de batalla para obtener o defender algo, en vez de compartir amor.
      Transformación a relación santa:
      UCDM enseña que el propósito de toda relación es la sanación y el perdón. El Espíritu Santo puede transformar cualquier relación especial en una “relación santa” si se permite. Esto ocurre cuando se deja de buscar la satisfacción de carencias en el otro y se utiliza la relación para aprender el perdón, la aceptación y el amor incondicional.
      En una relación santa:
      • Se reconoce la igualdad y la unidad.
      • Se dejan de lado exigencias y expectativas.
      • Se busca el bien común y la sanación mutua.
      • El amor se extiende sin condiciones ni excepciones.

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