LECCIÓN 95
Soy un solo Ser, unido a mi Creador.
1. La idea de hoy te describe exactamente tal como Dios te creó. 2Eres uno solo contigo mismo y uno solo con Él. 3Tuya es la unidad de toda la creación. 4Tu perfecta unidad hace que cualquier cambio en ti sea imposible. 5No aceptas esto, ni te das cuenta de que no puede sino ser verdad, debido únicamente a que crees que ya has efectuado un cambio en ti.
2. Crees ser una ridícula parodia de la creación de Dios: débil, perverso, lleno de fealdad y de pecado, abatido por la miseria y agobiado por el dolor. 2Tal es la versión que tienes de ti mismo: un ser dividido en muchas partes conflictivas y separadas de Dios que a duras penas se mantienen unidas por su errático y caprichoso hacedor, a quien rezas. 3Él no oye tus rezos, pues es sordo. 4No ve tu unidad, pues es ciego. 5No entiende que tú eres el Hijo de Dios, pues es insensato y no comprende nada.

3. Hoy trataremos de ser conscientes únicamente de lo que puede oír y ver, y tiene perfecto sentido. 2Una vez más, la meta de nuestros ejercicios será llegar hasta tu único Ser, el Cual está unido a Su Creador. 3Lleno de paciencia y esperanza, hoy volveremos a tratar de llegar hasta Él.
4. Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. 2Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si se la somete a largos períodos de práctica. 3Seguramente ya te habrás percatado de esto. 4Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la necesidad que tienes de entrenar a tu mente. 5Es necesario que reconozcas esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso.
5. Las sesiones de práctica más cortas y más frecuentes te ofrecen otras ventajas en este momento. 2Además de haber reconocido cuán difícil te resulta mantener tu atención fija por largos intervalos, tienes también que haber notado que, a no ser que se te recuerde frecuentemente tu propósito, tiendes a olvidarte de él por largos períodos de tiempo. 3A menudo te olvidas de llevar a cabo las aplicaciones cortas de la idea del día, y aún no has formado el hábito de utilizar la idea como respuesta automática a cualquier tentación.
6. Es necesario, pues, que, a estas alturas, dispongas de cierta estructura en la que se incluyen recordatorios frecuentes de tu objetivo e intentos regulares de alcanzarlo. 2La regularidad en cuanto al horario, no es el requisito ideal para la forma más beneficiosa de practicar la salvación. 3Es algo ventajoso, no obstante, para aquellos cuya motivación es inconsistente y cuyas defensas contra el aprendizaje son todavía muy fuertes.
7. Continuaremos, por lo tanto, con nuestras sesiones de práctica de cinco minutos cada hora por algún tiempo, y se te exhorta a que omitas las menos posibles. 2Utilizar los primeros cinco minutos de cada hora te resultará especialmente útil, ya que ello impone una estructura más firme. 3No obstante, no utilices tus desviaciones de este horario como una excusa para no volver a adherirte a él tan pronto como puedas. 4Puede que te sientas tentado de considerar el día como perdido simplemente porque dejaste de hacer lo que se requería de ti. 5Esto, no obstante, se debe reconocer sencillamente como lo que es: una renuencia por tu parte a permitir que el error sea corregido y una falta de buena voluntad para tratar de nuevo.
8. Tus errores no pueden hacer que el Espíritu Santo se demore en impartir Sus enseñanzas. 2Sólo tu renuencia a desprenderte de ellos puede hacerlo. 3Resolvamos, por consiguiente, especialmente durante los próximos siete u ocho días, estar dispuestos a perdonarnos a nosotros mismos nuestra falta de diligencia y el no seguir al pie de la letra las instrucciones que se nos dan para practicar la idea del día. 4Esta tolerancia con la debilidad nos permitirá pasarla por alto, en lugar de otorgarle el poder de demorar nuestro aprendizaje. 5Si le otorgarnos ese poder, creeremos que es fortaleza, y estaremos confundiendo la fortaleza con la debilidad.
9. Cuando no cumples con los requisitos de este curso, estás simplemente cometiendo un error. 2Y lo único que ello requiere es corrección. 3Permitir que el error siga repitiéndose es cometer errores adicionales, que se basan en el primero y que lo refuerzan. 4Éste es el proceso que debes dejar a un lado, pues no es sino otra manera de defender las ilusiones contra la verdad.
10. Deja atrás todos estos errores reconociéndolos simplemente como lo que son: 2intentos de mantener alejado de tu conciencia el hecho de que eres un solo Ser, unido a tu Creador, uno con cada aspecto de la creación y dotado de una paz y un poder infinitos. 3Esto es la verdad y nada más lo es. 4Hoy volveremos a afirmar esta verdad y a tratar de llegar a aquel lugar en ti donde no existe la menor duda de que sólo eso es verdad.
11. Comienza las sesiones de práctica de hoy con la siguiente garantía y ofrécesela a tu mente con toda la certeza de que puedas hacer acopio:
2Soy un solo Ser, unido a mi Creador, uno con cada aspecto de la creación, dotado de una paz y un poder infinitos.
3Luego cierra los ojos y repítela otra vez para tus adentros, lentamente y a conciencia, tratando de dejar que el significado de las palabras penetre en tu mente y reemplace todas tus ideas falsas:
4Soy un solo Ser.
5Repite esto varias veces y luego trata de experimentar lo que las palabras quieren decir.
12. Eres un solo Ser, unificado y a salvo en la luz, la dicha y la paz. 2Eres el Hijo de Dios, un solo Ser, con un solo Creador y un solo objetivo: brindar a todas las mentes la conciencia de esta unidad, de manera que la verdadera creación pueda extender la Totalidad y Unidad de Dios. 3Eres un solo Ser, completo, sano y pleno, con el poder de levantar el velo de tinieblas que se abate sobre el mundo y dejar que la luz que mora en ti resplandezca a fin de enseñarle a éste la verdad de lo que eres.
13. Eres un solo Ser, en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que jamás existirá. 2Eres un solo Ser, el santo Hijo de Dios, unido a tus hermanos en ese Ser y unido a tu Padre en Su Voluntad. 3Siente a este único Ser en ti, y deja que Su resplandor disipe todas tus ilusiones y dudas. 4Éste es tu Ser, el Hijo de Dios Mismo, impecable como Su Creador, Cuya fortaleza mora en ti y Cuyo Amor es eternamente tuyo. 5Eres un solo Ser, y se te ha concedido poder sentir este Ser dentro de ti y expulsar todas tus ilusiones fuera de la única Mente que es ese Ser, la santa verdad en ti.
14. No te olvides hoy. 2Necesitamos tu ayuda, el pequeño papel que te corresponde desempeñar para brindar felicidad a todo el mundo. 3Y el Cielo te contempla sabiendo que hoy vas a intentarlo. 4Comparte, por lo tanto, su certeza con él, pues es tuya. 5Mantente alerta. 6No te olvides hoy. 7Recuerda tu objetivo a lo largo del día. 8Repite la idea de hoy tan a menudo como puedas, comprendiendo que cada vez que lo haces, alguien oye la voz de la esperanza, el alborear de la verdad en su mente y el sereno batir de las alas de la paz.
15. Tu propio reconocimiento de que eres un solo Ser, unido a tu Padre, es un llamamiento a todo el mundo para que se una a ti. 2Asegúrate de extender la promesa de la idea de hoy a todo aquel con quien te encuentres en este día diciéndole:
3Tú y yo somos un solo Ser, unidos con nuestro Creador en este Ser. 4Te honro por razón de lo que soy, y de lo que es Aquel que nos ama a ambos cual uno solo.
¿Qué me enseña esta lección?
“La conciencia ha sido
correctamente identificada como perteneciente al ámbito del ego. El ego es un
intento erróneo de la mente de percibirse tal como desea ser, en vez de como
realmente es. Sin embargo, sólo podemos conocernos a nosotros mismos como realmente
somos, ya que de eso es de lo único que podemos estar seguros” (T-3.IV.2:2-4).
El ego y el espíritu no
pueden comunicarse entre sí, pues responden a órdenes de realidad completamente
distintos:
“Nada puede llegar al
espíritu desde el ego, ni nada puede llegar al ego desde el espíritu. El
espíritu no puede ni reforzar al ego, ni aminorar el conflicto interno de éste.
El ego en sí es una contradicción” (T-4.I.2:6-8).
Nuestro falso ser y el Ser de
Dios se oponen en su origen, en su propósito y en su desenlace. Son
irreconciliables, porque el espíritu no percibe y el ego no puede conocer. No
existe comunicación posible entre ambos. Sin embargo, el ego sí puede aprender,
aunque su aprendizaje consista, finalmente, en ser abandonado:
“El espíritu no tiene
necesidad de que se le enseñe nada, pero el ego sí. El proceso de aprender se
percibe, en última instancia, como algo aterrador porque conduce, no a la
destrucción del ego, sino a su abandono a la luz del espíritu” (T-4.I.3:1-3).
El estado de conciencia del
Ser nos permite reconocer nuestra verdadera identidad. Su rostro es la Unidad y
su manifestación es el Amor. Todo lo que procede del Ser lleva impreso el sello
de su Fuente, pues se rige por la Ley del Amor y no por la del miedo.
La Unidad actúa como un imán
que atrae a lo semejante. La coherencia es la condición natural del Amor.
Cuando vivimos en coherencia, pensamiento, sentimiento y acción vibran al
unísono. No hay disonancia interna. La orquesta interior interpreta una misma
melodía y esa armonía se traduce en paz.
Hoy, Padre, he proclamado Tu
Santo Nombre y mi mente ha reconocido la fortaleza de la Unidad.
He puesto en manos del
Espíritu Santo todos los asuntos del mundo que oprimían mi mente con el peso
del temor y del conflicto, oscureciendo la visión de la paz. Al entregarlos, la
nube densa que los cubría se ha disipado y la luz ha podido penetrar. Entonces
he experimentado, con claridad y certeza, el inmenso poder de la Unidad.
Soy un solo Ser.
Propósito y sentido de la lección:
La Lección 95 tiene una función absolutamente
central en el Curso: restaurar la identidad real del Hijo de Dios.A diferencia de lecciones anteriores que
corregían aspectos parciales de la identidad (fortaleza, luz, paz, inocencia),
esta lección afirma de forma total: Eres uno con tu Creador. No estás separado. Nunca
ocurrió la separación.
Esta afirmación corrige:
- la culpa existencial,
- la sensación de carencia,
- la creencia en la autonomía
del ego,
- el miedo a Dios,
- la identificación con el
cuerpo,
- la percepción de aislamiento.
El propósito es que la mente vuelva a su punto de
origen: unidad, no individualidad. La lección pide aceptación, no creencia
emocional.
Instrucciones prácticas:
Períodos largos
- Cierra los ojos.
- Repite suavemente: “Soy uno
con mi Creador.”
- Permite que cualquier
pensamiento surja sin resistencia.
- No intentes luchar contra el
ego.
- No busques experiencias
místicas ni sensaciones.
- Deja que la idea sustituya
gradualmente a las creencias habituales.
- Repite cuando surja
resistencia:
“Mi mente está en paz porque soy uno con mi
Creador.”
La práctica apunta a la corrección de la falsa
identidad.
Práctica durante el día
Repetir la idea:
- en momentos de conflicto,
- en momentos de autocrítica,
- cuando aparezca miedo,
- cuando sientas aislamiento,
- cuando surja la tentación de
definirte a ti mismo,
- cuando las apariencias
parezcan tener poder sobre ti.
La frase funciona como un ancla identitaria:
No soy lo que pienso. No soy lo que siento. No
soy un cuerpo. Soy uno con mi Fuente.
Aspectos psicológicos:
Psicológicamente, esta lección:
- disminuye la ansiedad derivada
de la autoimagen,
- alivia la carga del “yo
separado” que debe defenderse,
- corrige la autoevaluación
basada en éxito o fracaso,
- reduce la identificación con
los pensamientos negativos,
- genera estabilidad emocional
profunda,
- desactiva la búsqueda
compulsiva de valía externa.
La frase “Soy uno con mi Creador” actúa como reestructuración
cognitiva profunda, que rebaja:
- la autocrítica,
- la sensación de insuficiencia,
- la necesidad de control,
- la preocupación por la imagen
personal.
Y despierta:
- pertenencia,
- interioridad,
- seguridad esencial.
Aspectos espirituales:
Espiritualmente, esta lección es una afirmación
absoluta:
- La separación nunca ocurrió.
- El ego no puede definir lo que
eres.
- Tu identidad es idéntica en
naturaleza a la de tu Fuente.
- Nada puede alterar la creación
divina.
- La unidad no se negocia: es.
- Lo que eres es eterno,
invulnerable y completo.
La idea corrige la raíz de todo error espiritual:
la creencia de estar separado de Dios.
Si la unidad es la verdad, entonces:
- la culpa no tiene fundamento,
- el miedo se disuelve,
- la salvación no es un proceso
sino un reconocimiento,
- la visión se vuelve natural,
- la paz es inevitable.
Relación con la progresión del Curso:
Esta lección continúa una secuencia impecable:
- 91 → veo
milagros en la luz
- 92 → esa
luz es fortaleza
- 93 → esa
luz y fortaleza son mi identidad
- 94 → esa
fortaleza es la que me permite ver
- 95 → esa
identidad es una con mi Creador
Este bloque redefine por completo quién es el
estudiante.
La lección 95 marca un punto de integración:
Las cualidades que has aprendido a reconocer en
ti son reflejo directo de tu unión con tu Fuente. El Curso ya no solo corrige
percepciones: corrige la ontología del yo.
Consejos para la práctica:
• No esperes sentir la unidad: solo recuerda la idea.
• No luches contra pensamientos contradictorios.
• No te esfuerces por “creer”: se te pide aceptar, no demostrar.
• No juzgues tu práctica.
• No uses la lección para negar emociones humanas.
• No busques resultados inmediatos.
✔ Usa la
idea como sustituto del pensamiento del ego.
✔ Recuerda que toda
resistencia es una forma de miedo a la verdad.
✔ Déjate sostener por la
frase, no por tu esfuerzo mental.
✔ Usa la idea como un regreso
constante a tu identidad real.
Conclusión final:
La lección 95 enseña la verdad central del Curso:
Eres uno con tu Creador. Nunca has estado
separado. Nunca has dejado de ser lo que eres.
Toda sensación de debilidad, miedo, conflicto o
insuficiencia proviene únicamente del olvido.
Recordar tu unidad elimina la necesidad de
defenderte, de buscar valor fuera,
de explicar tu identidad en términos del cuerpo o del ego.
Desde esta unidad, la paz deja de ser un objetivo
y se vuelve el estado natural.
Frase inspiradora: “Cuando
dejo de definirme desde el ego, descubro que ya soy uno con mi Fuente.”
Ejemplo-Guía: ¿Qué podemos hacer para favorecer que la paz impere en el mundo?
Muchos de nosotros, al sentir insatisfacción ante la visión
del mundo que percibimos, nos planteamos tomar iniciativas para que el mundo
cambie. Este impulso es comprensible y, para muchos, incluso urgente. ¿Quién no
ha deseado alguna vez un mundo más justo, más humano, más pacífico?
Desde esta inquietud, no es raro que lleguemos a cuestionar
aquellas posturas que proponen el hacer sin hacer, interpretándolas como
una forma de pasividad o de indiferencia ante el sufrimiento. Desde esa mirada,
resulta difícil comprender cómo es posible no intervenir activamente frente a
lo que consideramos una realidad dura e injusta.
Sin embargo, conviene aclarar que el hacer sin hacer
no implica inhibición ni desinterés. Muy al contrario, es una actitud
profundamente coherente con una visión consciente de la vida. Parte del
reconocimiento de que todo lo que ocurre responde a un sentido profundo, a un para
qué y a un por qué, dentro del proceso evolutivo y conciencial de
cada ser y de la humanidad en su conjunto.
Un Curso de Milagros nos recuerda que nadie puede dar lo que
no tiene. El mundo, como espejo fiel, nos devuelve exactamente aquello que le
ofrecemos. Esta afirmación no necesita ser creída: basta con experimentarla.
Si deseas paz, haz que tus pensamientos, tus sentimientos y
tus acciones sean portadores de paz. No como un ideal, sino como una práctica
viva. ¿Qué experiencias crees que emergerán entonces? Recibirás paz, porque dar
y recibir son lo mismo.
Esto nos invita a dirigir la mirada hacia el interior, el
único lugar donde puede encontrarse la verdad. Preguntarnos honestamente:
¿Desde dónde estoy viviendo?
¿Desde el amor o desde el miedo?
¿Desde la paz o desde la defensa?
Sólo así podemos reconocer que somos los auténticos autores
de la experiencia que vivimos.
Imagina por un instante que todo lo que acontece, tanto a
nivel individual como colectivo, es una proyección del mundo interno. El mundo
se convierte entonces en una gran pantalla donde cada uno proyecta su propio
guion mental. Lejos de ser una condena, esto es una extraordinaria oportunidad
de aprendizaje: podemos reforzar aquello que expresa amor y corregir lo que
nace del miedo.
Lo esencial de este proceso es reconocer el vínculo
inseparable entre lo interno y lo externo, entre la causa y el efecto, entre la
energía y su fuente.
Cuando estamos identificados con el ego —es decir, con la
creencia en la separación—, el mundo que percibimos no puede sino reflejar
conflicto, caos y enfrentamiento. Pero cuando despertamos de esa ilusión y
recordamos que somos Uno con todo lo Creado, la pregunta cambia de sentido.
Entonces ya no nos preguntamos qué hacer para que haya paz en
el mundo.
La paz simplemente se expresa a través de nosotros.
Y el mundo, fiel reflejo de nuestra mente, acoge naturalmente
ese nuevo código de pensamiento, de percepción y de relación.
Reflexión: ¿Qué te hace sentir la afirmación "eres uno con todo lo creado"?
Soy un solo Ser, unido a mi Creador.

¿Qué me enseña esta lección?
“La conciencia ha sido
correctamente identificada como perteneciente al ámbito del ego. El ego es un
intento erróneo de la mente de percibirse tal como desea ser, en vez de como
realmente es. Sin embargo, sólo podemos conocernos a nosotros mismos como realmente
somos, ya que de eso es de lo único que podemos estar seguros” (T-3.IV.2:2-4).
El ego y el espíritu no
pueden comunicarse entre sí, pues responden a órdenes de realidad completamente
distintos:
“Nada puede llegar al
espíritu desde el ego, ni nada puede llegar al ego desde el espíritu. El
espíritu no puede ni reforzar al ego, ni aminorar el conflicto interno de éste.
El ego en sí es una contradicción” (T-4.I.2:6-8).
Nuestro falso ser y el Ser de
Dios se oponen en su origen, en su propósito y en su desenlace. Son
irreconciliables, porque el espíritu no percibe y el ego no puede conocer. No
existe comunicación posible entre ambos. Sin embargo, el ego sí puede aprender,
aunque su aprendizaje consista, finalmente, en ser abandonado:
“El espíritu no tiene
necesidad de que se le enseñe nada, pero el ego sí. El proceso de aprender se
percibe, en última instancia, como algo aterrador porque conduce, no a la
destrucción del ego, sino a su abandono a la luz del espíritu” (T-4.I.3:1-3).
El estado de conciencia del
Ser nos permite reconocer nuestra verdadera identidad. Su rostro es la Unidad y
su manifestación es el Amor. Todo lo que procede del Ser lleva impreso el sello
de su Fuente, pues se rige por la Ley del Amor y no por la del miedo.
La Unidad actúa como un imán
que atrae a lo semejante. La coherencia es la condición natural del Amor.
Cuando vivimos en coherencia, pensamiento, sentimiento y acción vibran al
unísono. No hay disonancia interna. La orquesta interior interpreta una misma
melodía y esa armonía se traduce en paz.
Hoy, Padre, he proclamado Tu
Santo Nombre y mi mente ha reconocido la fortaleza de la Unidad.
He puesto en manos del
Espíritu Santo todos los asuntos del mundo que oprimían mi mente con el peso
del temor y del conflicto, oscureciendo la visión de la paz. Al entregarlos, la
nube densa que los cubría se ha disipado y la luz ha podido penetrar. Entonces
he experimentado, con claridad y certeza, el inmenso poder de la Unidad.
Soy un solo Ser.
Propósito y sentido de la lección:
A diferencia de lecciones anteriores que corregían aspectos parciales de la identidad (fortaleza, luz, paz, inocencia), esta lección afirma de forma total: Eres uno con tu Creador. No estás separado. Nunca ocurrió la separación.
Esta afirmación corrige:
- la culpa existencial,
- la sensación de carencia,
- la creencia en la autonomía
del ego,
- el miedo a Dios,
- la identificación con el
cuerpo,
- la percepción de aislamiento.
El propósito es que la mente vuelva a su punto de origen: unidad, no individualidad. La lección pide aceptación, no creencia emocional.
Instrucciones prácticas:
Períodos largos
- Cierra los ojos.
- Repite suavemente: “Soy uno
con mi Creador.”
- Permite que cualquier
pensamiento surja sin resistencia.
- No intentes luchar contra el
ego.
- No busques experiencias
místicas ni sensaciones.
- Deja que la idea sustituya
gradualmente a las creencias habituales.
- Repite cuando surja
resistencia:
“Mi mente está en paz porque soy uno con mi
Creador.”
La práctica apunta a la corrección de la falsa
identidad.
Práctica durante el día
Repetir la idea:
- en momentos de conflicto,
- en momentos de autocrítica,
- cuando aparezca miedo,
- cuando sientas aislamiento,
- cuando surja la tentación de
definirte a ti mismo,
- cuando las apariencias
parezcan tener poder sobre ti.
La frase funciona como un ancla identitaria:
No soy lo que pienso. No soy lo que siento. No
soy un cuerpo. Soy uno con mi Fuente.
Aspectos psicológicos:
Psicológicamente, esta lección:
- disminuye la ansiedad derivada
de la autoimagen,
- alivia la carga del “yo
separado” que debe defenderse,
- corrige la autoevaluación
basada en éxito o fracaso,
- reduce la identificación con
los pensamientos negativos,
- genera estabilidad emocional
profunda,
- desactiva la búsqueda
compulsiva de valía externa.
La frase “Soy uno con mi Creador” actúa como reestructuración
cognitiva profunda, que rebaja:
- la autocrítica,
- la sensación de insuficiencia,
- la necesidad de control,
- la preocupación por la imagen
personal.
Y despierta:
- pertenencia,
- interioridad,
- seguridad esencial.
Aspectos espirituales:
Espiritualmente, esta lección es una afirmación
absoluta:
- La separación nunca ocurrió.
- El ego no puede definir lo que
eres.
- Tu identidad es idéntica en
naturaleza a la de tu Fuente.
- Nada puede alterar la creación
divina.
- La unidad no se negocia: es.
- Lo que eres es eterno,
invulnerable y completo.
La idea corrige la raíz de todo error espiritual:
la creencia de estar separado de Dios.
Si la unidad es la verdad, entonces:
- la culpa no tiene fundamento,
- el miedo se disuelve,
- la salvación no es un proceso
sino un reconocimiento,
- la visión se vuelve natural,
- la paz es inevitable.
Relación con la progresión del Curso:
Esta lección continúa una secuencia impecable:
- 91 → veo
milagros en la luz
- 92 → esa
luz es fortaleza
- 93 → esa
luz y fortaleza son mi identidad
- 94 → esa
fortaleza es la que me permite ver
- 95 → esa
identidad es una con mi Creador
Este bloque redefine por completo quién es el
estudiante.
La lección 95 marca un punto de integración:
Las cualidades que has aprendido a reconocer en
ti son reflejo directo de tu unión con tu Fuente. El Curso ya no solo corrige
percepciones: corrige la ontología del yo.
Consejos para la práctica:
• No esperes sentir la unidad: solo recuerda la idea.
• No luches contra pensamientos contradictorios.
• No te esfuerces por “creer”: se te pide aceptar, no demostrar.
• No juzgues tu práctica.
• No uses la lección para negar emociones humanas.
• No busques resultados inmediatos.
✔ Usa la
idea como sustituto del pensamiento del ego.
✔ Recuerda que toda
resistencia es una forma de miedo a la verdad.
✔ Déjate sostener por la
frase, no por tu esfuerzo mental.
✔ Usa la idea como un regreso
constante a tu identidad real.
Conclusión final:
La lección 95 enseña la verdad central del Curso:
Eres uno con tu Creador. Nunca has estado
separado. Nunca has dejado de ser lo que eres.
Toda sensación de debilidad, miedo, conflicto o
insuficiencia proviene únicamente del olvido.
Recordar tu unidad elimina la necesidad de
defenderte, de buscar valor fuera,
de explicar tu identidad en términos del cuerpo o del ego.
Desde esta unidad, la paz deja de ser un objetivo
y se vuelve el estado natural.
Frase inspiradora: “Cuando
dejo de definirme desde el ego, descubro que ya soy uno con mi Fuente.”
Ejemplo-Guía: ¿Qué podemos hacer para favorecer que la paz impere en el mundo?
Muchos de nosotros, al sentir insatisfacción ante la visión
del mundo que percibimos, nos planteamos tomar iniciativas para que el mundo
cambie. Este impulso es comprensible y, para muchos, incluso urgente. ¿Quién no
ha deseado alguna vez un mundo más justo, más humano, más pacífico?
Desde esta inquietud, no es raro que lleguemos a cuestionar
aquellas posturas que proponen el hacer sin hacer, interpretándolas como
una forma de pasividad o de indiferencia ante el sufrimiento. Desde esa mirada,
resulta difícil comprender cómo es posible no intervenir activamente frente a
lo que consideramos una realidad dura e injusta.
Sin embargo, conviene aclarar que el hacer sin hacer
no implica inhibición ni desinterés. Muy al contrario, es una actitud
profundamente coherente con una visión consciente de la vida. Parte del
reconocimiento de que todo lo que ocurre responde a un sentido profundo, a un para
qué y a un por qué, dentro del proceso evolutivo y conciencial de
cada ser y de la humanidad en su conjunto.
Un Curso de Milagros nos recuerda que nadie puede dar lo que
no tiene. El mundo, como espejo fiel, nos devuelve exactamente aquello que le
ofrecemos. Esta afirmación no necesita ser creída: basta con experimentarla.
Si deseas paz, haz que tus pensamientos, tus sentimientos y
tus acciones sean portadores de paz. No como un ideal, sino como una práctica
viva. ¿Qué experiencias crees que emergerán entonces? Recibirás paz, porque dar
y recibir son lo mismo.
Esto nos invita a dirigir la mirada hacia el interior, el único lugar donde puede encontrarse la verdad. Preguntarnos honestamente:
¿Desde dónde estoy viviendo?
¿Desde el amor o desde el miedo?
¿Desde la paz o desde la defensa?
Sólo así podemos reconocer que somos los auténticos autores
de la experiencia que vivimos.
Imagina por un instante que todo lo que acontece, tanto a
nivel individual como colectivo, es una proyección del mundo interno. El mundo
se convierte entonces en una gran pantalla donde cada uno proyecta su propio
guion mental. Lejos de ser una condena, esto es una extraordinaria oportunidad
de aprendizaje: podemos reforzar aquello que expresa amor y corregir lo que
nace del miedo.
Lo esencial de este proceso es reconocer el vínculo
inseparable entre lo interno y lo externo, entre la causa y el efecto, entre la
energía y su fuente.
Cuando estamos identificados con el ego —es decir, con la
creencia en la separación—, el mundo que percibimos no puede sino reflejar
conflicto, caos y enfrentamiento. Pero cuando despertamos de esa ilusión y
recordamos que somos Uno con todo lo Creado, la pregunta cambia de sentido.
Entonces ya no nos preguntamos qué hacer para que haya paz en
el mundo.
La paz simplemente se expresa a través de nosotros.
Y el mundo, fiel reflejo de nuestra mente, acoge naturalmente ese nuevo código de pensamiento, de percepción y de relación.
Reflexión: ¿Qué te hace sentir la afirmación "eres uno con todo lo creado"?

Graias Juan Jose Mejias Peral.
ResponderEliminarLa afirmación eres uno con todo lo creado me hace sentir en paz.
Gracias J.J
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarLa afirmación eres uno con todo lo creado me recuerda que soy la creadora de toda esa realidad qué proyecto a través de mí mente, qué sí me creo separada de la fuente estaré creando desde el ego un mundo de sufrimiento, que Dios no ha creado el mundo de caos y enfermedad en el cual me he visto envuelta, sin duda estar en congruencia entre lo qué pienso, siento, y hago es el entrenamiento al cuál debemos estar atentos y darnos cuenta cuándo estamos actuando desde la unicidad puesto que desde el ego también se puede ser congruente.
ResponderEliminarPadre permíteme recordar siempre que soy un ser unido a ti, uno con cada aspecto de la creación, dotada de una paz y un poder infinitos.
Quise decir desde el ego también se puede ser congruente.
ResponderEliminarSoy Uno con mi Padre y Todos mis Hermanos🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarEsta es la segunda vez que hago las 365 lecciones y aún noto mucha resistencia en mi. En este caso, no estoy alineado con la paz, aunque lo digo y hago la lección, el mundo exterior me indica que tengo caos y que elijo al ego sin ser consciente.
ResponderEliminarSer uno con el Ser me genera responsabilidad de todo lo que me rodea y que todo me da información de mi interior. Gracias por las lecciones!!❤️❤️
Soy Uno con Dios y Todos mis Hermanos en la Paz y el Milagro de la Vida🙏🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙❤️❤️❤️❤️✨✨✨✨✨
ResponderEliminarbuen día. En estos tiempos de conflicto global, sus reflexiones me sacuden un poco de lo que estoy experimentando al ver el comportamiento de las personas y muchas veces me mezclo con los mismos y me alteran la paz.
ResponderEliminarComo dice Usted deberé profundizar en mi interior para descubrir la verdad y ver de que estoy hecho.
el curso me dice que estoy dotado de una paz y poder infinitos.
Muchas gracias por iluminar.