V. El pequeño obstáculo (11ª parte).
11. El Hijo que Dios creó sigue siendo tan libre como Dios lo creó. 2Renació en el mismo instante en que eligió morir en vez de vivir. 3¿Y te negarías ahora a perdonarlo porque cometió un error en un pasado que Dios ni siquiera recuerda y que no existe? 4Estás ahora oscilando entre el pasado y el presente. 5A veces el pasado te parece real, como si fuese el presente. 6Oyes voces del pasado y luego dudas de que las has oído. 7Eres como alguien que aún tiene alucinaciones, pero que no está seguro de lo que percibe. 8Ésta es la zona fronteriza entre los dos mundos, el puente entre el pasado y el presente. 9Aquí todavía ronda la sombra del pasado; sin embargo, se vislumbra ya la luz del presente. 10Una vez que esta luz se ve, es imposible olvidarse de ella. 11Y esa luz te rescatará del pasado y te conducirá al presente, donde realmente te encuentras.
Este párrafo
describe un momento muy preciso del proceso: ya no crees del todo en la
ilusión… pero aún la escuchas.
Hay una
oscilación: a veces ves con claridad, y otras veces vuelves a percibir desde el
pasado.
Y eso puede
generar duda, confusión… incluso inestabilidad.
Pero aquí hay
algo muy importante: esa oscilación no es retroceso… es transición.
- Tu libertad nunca se ha perdido.
- El error no afectó tu verdadera naturaleza.
- La mente puede oscilar entre pasado y presente.
- La percepción puede mezclar ilusión y verdad.
- La “zona fronteriza” es parte del proceso.
- La luz ya está siendo reconocida.
- Esa luz te conducirá definitivamente al presente.
Claves de
comprensión:
- La confusión no significa error, sino cambio.
- La percepción no se corrige de golpe, sino gradualmente.
- La duda surge cuando dos sistemas se superponen.
- La luz, una vez vista, no se puede olvidar.
- El pasado pierde fuerza progresivamente.
- La claridad ya está activa en la mente.
- El proceso tiene dirección, no es circular.
Aplicación
práctica en la vida cotidiana:
- Si sientes momentos de claridad seguidos de duda o confusión, no lo interpretes como fallo.
- Prueba este cambio: → “Esto no es retroceso… es transición.”
- Cuando surjan pensamientos del pasado: no luches contra ellos,
- pero tampoco los tomes como verdad.
- → “Esto aún aparece, pero ya
no es lo que soy.”
- Y sobre todo: confía en los momentos de claridad.
- Porque esos… son los que permanecen.
Preguntas para
la reflexión personal:
- ¿Siento que avanzo y retrocedo en mi proceso?
- ¿Me identifico con la confusión cuando aparece?
- ¿Reconozco momentos reales de claridad?
- ¿Confío en que la luz ya está presente en mí?
- ¿Puedo aceptar la transición sin juzgarla?
Conclusión:
No estás perdido entre dos mundos. Estás
cruzando.
La sombra aún puede aparecer, pero ya no domina.
La luz ya ha sido vista. Y eso cambia todo.
Porque una vez que ves, no puedes volver a no
ver.
Y aunque a veces parezca que dudas, aunque a
veces parezca que vuelves atrás… no lo haces.
Porque la luz ya está en ti. Y ahora… es ella la
que guía.
Frase inspiradora: “Aunque a veces dude, la luz ya
ha sido vista… y ahora es ella la que me guía.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario