La
Lección 264 de Un Curso de Milagros, «Soy rodeado por el Amor de Dios»,
me enseña que la Presencia divina nos envuelve constantemente y que nada existe
fuera de Su Amor. Esta lección nos invita a reconocer que nuestra existencia
tiene su origen en Dios y que, por lo tanto, estamos eternamente sostenidos por
Su gracia. Al aceptar esta verdad, disolvemos la ilusión de la separación y
recordamos nuestra unión con la Fuente de la Vida.
Si
Dios no nos hubiese creado, no existiríamos. Esta afirmación, aparentemente
sencilla, encierra una profunda revelación: el Amor de Dios se encuentra en
todo lo que es real. Como enseña el Curso: «Soy tal como Dios me creó» (L-pI.94.1:1).
Reconocer esta verdad implica aceptar que nuestra esencia es amorosa, eterna e
inmutable. Somos Sus Hijos, creados a Su Imagen y Semejanza, y portadores de Su
potencial creador.
Tan
sólo el Amor tiene la propiedad de crear. Todo aquello que no ha sido creado
con su esencia carece de realidad y está destinado a desaparecer. El Curso lo
afirma con claridad: «Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe»
(T-2.VI.2:2-3). Desde esta perspectiva, comprendemos que el mundo de la ilusión
no puede alterar nuestra verdadera naturaleza, la cual permanece intacta en la
Mente de Dios.
El
Hijo de Dios, haciendo uso de su facultad de elegir, creyó escindirse de su
Creador y fabricó una realidad paralela basada en la ilusión. Esta percepción
dio lugar a la experiencia del tiempo, de la vida y de la muerte. Sin embargo,
tal separación jamás ocurrió en verdad. La Filiación permanece unida a su
Fuente, y el Amor divino continúa envolviéndola sin interrupción.
El
retorno a la conciencia de la Unidad está asegurado por el propio Creador. No
podemos separarnos de la Fuente que nos dio la Vida. En nuestras manos está
aceptar el camino de regreso al verdadero Hogar, permitiendo que el Espíritu
Santo nos guíe hacia la verdad. Recordar a Dios es recordar nuestra identidad y
reconocer que estamos eternamente rodeados por Su Amor.
Nuestra
experiencia en el mundo material nos brinda la oportunidad de aprender a crear
con amor y a reconocer la Unidad en la multiplicidad. Al contemplar a nuestros
hermanos con la visión de Cristo, descubrimos en cada rostro el reflejo de
nuestro Creador. Así, el mundo se transforma en un aula de aprendizaje donde la
ilusión se disuelve ante la verdad.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 264 enseña que nunca estás separado
del Amor de Dios. Estás completamente rodeado por Él.
El tiempo y el espacio no son reales en esencia.
Todo comparte la misma fuente. La seguridad es
total y constante.
No es alcanzar el Amor, es reconocer que nunca lo
has dejado.
PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:
Practicar la idea: “El Amor de Dios me rodea”.
Cada repetición disuelve la sensación de soledad,
reduce el miedo, fortalece la confianza y abre la experiencia de estar
sostenido.
No se trata de imaginarlo, sino de permitir
reconocerlo.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Esta
lección trabaja directamente sobre la sensación de aislamiento.
Cuando te percibes solo, aparece ansiedad, necesidad
de control, miedo al futuro, y sensación de vulnerabilidad.
Cuando esto se corrige, surge calma, aumenta la
confianza, disminuye la tensión, y aparece una sensación de acompañamiento
interno.
No porque algo externo cambie, sino porque
reconoces lo que siempre ha estado ahí.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente, esta lección afirma que Dios es
omnipresente, el Amor lo envuelve todo, no existe separación real, y el Hijo de
Dios permanece en Él.
Y revela algo profundamente consolador: No estás
buscando a Dios, estás dentro de Él.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Hoy:
Recuerda a
lo largo del día: “El Amor de Dios me rodea”.
Especialmente
cuando aparezca el miedo, la duda o la sensación de soledad.
Puedes acompañarlo con:
- “No estoy solo”.
- “Estoy sostenido ahora mismo”.
No
necesitas forzar la experiencia, sólo abrirte a ella.
❌
No intentar sentir algo especial a la fuerza.
❌ No usar la idea
para evitar emociones.
❌ No convertirlo
en una creencia intelectual.
✔
Aplicarla suavemente en momentos cotidianos.
✔ Permitir que
reduzca la ansiedad.
✔ Usarla como
recordatorio, no como exigencia.
El Amor no
viene y va, siempre está.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
La
progresión continúa profundizándose:
260 → Dios
es mi origen.
261 → Dios es mi refugio.
262 → Somos uno en Él.
263 → Todo es puro en Él.
264 → Estoy completamente rodeado por Su Amor.
Ahora no
sólo reconoces la verdad, comienzas a sentirte sostenido por ella.
CONCLUSIÓN FINAL:
La Lección
264 es profundamente reconfortante:
No estás
solo.
No estás desprotegido.
No estás separado.
El Amor de Dios te envuelve completamente, ahora
y siempre.
Y cuando esto empieza a sentirse, el miedo pierde
sentido. Porque descubres que nunca estuviste fuera de casa.
FRASE
INSPIRADORA:
“El Amor de Dios no me
encuentra, porque nunca me ha perdido”.
Ejemplo-Guía: "Viviendo el Amor".
Cuando me refiero al
Amor, no estoy aludiendo a la pasión, a la emoción ni al sentimiento. Y ello
por una sencilla razón: el Amor es sinónimo de unidad. Mientras que la pasión,
la emoción y el sentimiento suelen surgir en el ámbito de la percepción y pueden
dar lugar a la visión de la separación, el Amor verdadero trasciende toda
dualidad. No nace del deseo de ser especial, sino de la certeza de ser Uno con
todo lo creado.
El Amor, tal como lo
presenta Un Curso de Milagros, no es una experiencia pasajera ni una
reacción emocional; es una condición eterna del Ser. No depende de
circunstancias externas ni de vínculos particulares. Es la esencia misma de
nuestra identidad como Hijos de Dios.
¿Qué significa,
entonces, vivir el Amor? Para mí, más que un acto aislado, es un estado de
conciencia que nos lleva a vivir la vida desde la aceptación, la indefensión,
la alegría y la abundancia. Es habitar la inocencia, la impecabilidad y la
perfección que nos fueron dadas en nuestra creación. Vivir el Amor es reconocer
que nada real puede ser amenazado y que nada irreal existe.
Desde este estado
interior se despliega un comportamiento inusual para el mundo que estamos
acostumbrados a experimentar. No se trata de desafiar sus leyes mediante la
confrontación, sino de trascenderlas silenciosamente. El Amor no ataca ni se
defiende; simplemente es. Su sola presencia pone en entredicho los principios
del miedo, sin necesidad de oponerse a ellos.
Vivir desde el Amor
significa actuar con serenidad ante el conflicto, responder con perdón ante la
ofensa y ofrecer comprensión donde antes había juicio. Significa dar sin temor
a perder, compartir sin esperar recompensa y reconocer la inocencia en cada ser.
En este sentido, el Amor se convierte en la expresión más elevada de la
libertad.
Este estado de
conciencia nos permite contemplar el mundo con una nueva visión. Ya no vemos
enemigos, sino hermanos; ya no percibimos carencia, sino plenitud; ya no
experimentamos separación, sino unidad. Así, la percepción se transforma en un
reflejo de la verdad.
Vivir el Amor es vivir
la Visión de Cristo. Es recordar que somos el Hijo de Dios y que formamos una
unidad inseparable con nuestro Creador y con toda Su Creación. Es aceptar
nuestra verdadera identidad y permitir que se exprese a través de cada pensamiento,
palabra y acción.
Cuando elegimos vivir
desde el Amor, la paz se convierte en nuestra compañera constante, la alegría
en nuestro lenguaje y la luz en nuestro camino. Y en ese estado de Ser,
comprendemos que el Amor no es algo que debamos alcanzar, sino algo que siempre
hemos sido.
Porque vivir el Amor es,
en esencia, recordar a Dios.

frecuentemente me encantan. todos los días tempranito la leo, pero esta, en mi opinión esta demasiado apologética. me permito recomendar el canal de you tube: adelgaza con un curso de milagros.
ResponderEliminarSoy uno en el Amor de Dios con todos mis hermanos.Con El Espíritu Santo y con Su Amado Hijo Jesucristo.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarSi
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