miércoles, 11 de febrero de 2026

Capítulo 25. VII. La roca de la salvación (9ª parte).

VII. La roca de la salvación (9ª parte).

9. Ahora él tiene que poner todo esto en tela de juicio, pues la forma de la alternativa es una que no puede negar, pasar por alto, ni dejar de percibir completamente. 2La función especial de cada uno está diseñada de modo que se perciba como algo factible, como algo que se desea cada vez más a medida que se le demues­tra que es una alternativa que realmente desea. 3Desde esta pers­pectiva, su pecaminosidad así como todo el pecado que ve en el mundo, tienen cada vez menos que ofrecerle. 4por fin llega a entender que todo ello le ha costado su cordura y que se inter­pone entre él y cualquier esperanza de volver a ser cuerdo. 5Puesto que tiene un papel especial en la liberación de todos sus hermanos, no se le deja sin la posibilidad de escapar de la locura. 6Sería tan inaudito que se le excluyese y se le dejase sin una fun­ción especial en la esperanza de paz, como lo sería que el Padre ignorara a Su Hijo y lo pasase de largo sin ningún miramiento.

Este párrafo describe el momento de inflexión interior en el que la alternativa ofrecida por el Espíritu Santo se vuelve inevitablemente visible. Ya no puede ser negada, ignorada ni descartada, porque su forma ha sido cuidadosamente diseñada para resultar factible, deseable y reconocible para la mente que la recibe.

La función especial vuelve a aparecer como un elemento clave, no como una exigencia, sino como una propuesta que se valida por experiencia. No se impone desde fuera ni se justifica teóricamente; se vuelve cada vez más atractiva a medida que demuestra que satisface un deseo real del Hijo de Dios: recuperar la cordura.

Desde esta nueva perspectiva, el pecado —tanto el propio como el percibido en el mundo— pierde valor. No es combatido ni condenado; simplemente deja de ofrecer algo que se quiera. La mente comienza a reconocer que el pecado no solo no le ha dado lo que prometía, sino que le ha costado su cordura y ha actuado como un obstáculo entre ella y cualquier esperanza real de sanación.

El texto introduce entonces una afirmación crucial: nadie queda excluido de la liberación, porque cada uno tiene un papel especial en la liberación de todos. Por eso, a nadie se le deja sin una vía de escape de la locura. Excluir a uno sería tan impensable como que el Padre ignorase a Su Hijo. La función especial no es un privilegio, sino una garantía de inclusión absoluta en la esperanza de paz.

Mensaje central del punto:

  • La alternativa ya no puede ser ignorada.
  • La función especial se percibe como factible y deseable.
  • Se valida por experiencia, no por imposición.
  • El pecado pierde atractivo progresivamente.
  • Se reconoce que el pecado ha costado la cordura.
  • Nadie queda excluido de la liberación.
  • Cada uno tiene un papel esencial en la liberación de todos.

Claves de comprensión:

  • La corrección se vuelve inevitable cuando deja de ser amenazante.
  • El deseo de cordura sustituye al apego al pecado.
  • El abandono del error ocurre por falta de interés, no por sacrificio.
  • La función especial es inclusiva, nunca excluyente.
  • La salvación no puede dejar fuera a nadie sin negarse a sí misma.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

  • Observa qué alternativas comienzan a resultarte más atractivas que el conflicto.
  • Nota cuándo ciertos juicios ya no te satisfacen como antes.
  • Permite que el desinterés sustituya al esfuerzo por cambiar.
  • Recuerda que tu sanación contribuye a la de todos.
  • Confía en que siempre hay una salida, incluso cuando no la ves claramente.

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Qué alternativas empiezo a desear más que el conflicto?
  • ¿Qué ideas pierden atractivo cuando elijo la paz?
  • ¿Puedo reconocer el costo real de mantener el juicio?
  • ¿Cómo contribuye mi cordura a la de los demás?
  • ¿Estoy dispuesto a aceptar que no puedo quedar excluido?

Conclusión / síntesis:

Este párrafo muestra que la liberación no ocurre por presión externa, sino cuando la mente reconoce por sí misma que la alternativa ofrecida es mejor que aquello a lo que se aferraba. El pecado se abandona porque deja de tener valor, y la función especial se acepta porque demuestra ser el camino de regreso a la cordura.

La salvación no puede excluir a nadie, porque excluir sería negar la Filiación. Por eso, cada uno es indispensable en la esperanza de paz.

Frase inspiradora:

“Nada puede excluirme de la esperanza de paz.”

Invitación práctica:

Hoy, cuando notes que una vieja creencia pierde fuerza, repite:

“Estoy dispuesto a desear otra cosa.”

Y permite que la cordura se vuelva natural.

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