lunes, 9 de febrero de 2026

Del sacrificio al amor: Una reflexión desde la Lección 343.

Del sacrificio al amor: Una reflexión desde la Lección 343.

Hay una experiencia muy común en la vida cotidiana que suele generar confusión y culpa: hacer algo por otro —cuidar, acompañar, sostener— y vivirlo internamente como un sacrificio. Especialmente cuando ese cuidado parece implicar renunciar a tiempo, proyectos, descanso o incluso a una parte de la propia vida.

Desde ese lugar surge la pregunta: Si esto lo hago “por amor”, ¿por qué me pesa tanto?

La Lección 343 de Un Curso de Milagros aborda esta cuestión de forma directa, pero no desde la exigencia moral, sino desde una revisión profunda de cómo interpretamos el dar.

El sacrificio no está en el acto, sino en la interpretación.

El Curso no dice que cuidar sea un error.
No dice que el cansancio sea una falta espiritual.
No dice que debamos forzarnos a sentir amor cuando no lo sentimos.

Dice algo mucho más preciso: El sacrificio no es un hecho, es una interpretación.

El sufrimiento aparece cuando el acto de cuidar se acompaña de pensamientos como:

  • “Estoy perdiendo mi vida”.
  • “Yo debería estar haciendo otra cosa”.
  • “Esto no me corresponde”.
  • “Si no fuera por esto, sería más feliz”.

En ese punto, el cuidado deja de ser un gesto presente y se convierte en una renuncia forzada. No por lo que se hace, sino por cómo se vive internamente.

Lo que el ego llama sacrificio.

Para el ego, sacrificarse significa perder algo valioso, quedar en desventaja, dar más de lo que se recibe, postergarse a uno mismo.

Por eso el sacrificio casi siempre va acompañado —aunque sea en silencio— de resentimiento, cansancio emocional, sensación de injusticia y culpa por desear otra cosa.

El Curso es muy claro al respecto: El amor no exige sacrificio. Si hay sacrificio, no es amor, aunque la forma externa sea correcta.

El giro que propone la Lección 343:

La Lección 343 no nos pide que demos más.
Nos pide que cuestionemos la idea de pérdida.

En esencia, nos recuerda: Nada real puede perderse.

Esto no significa que no haya esfuerzo, no haya límites, no haya cansancio y no necesitemos ayuda.

Significa algo más profundo: no estás perdiendo tu Ser por cuidar.

El dolor aparece cuando creemos que nuestra vida verdadera está en lo que no estamos haciendo, y que el amor nos está alejando de ella.

Elegir no es lo mismo que imponerse.

Hay una diferencia clave entre “tengo que hacer esto” y “estoy eligiendo esto ahora”.

El Curso no niega que haya circunstancias difíciles, pero sí señala que el sufrimiento se intensifica cuando el cuidado se vive como obligación moral, deuda o castigo.

El amor empieza a sentirse cuando el acto se elige internamente, aunque sea con cansancio, cuando se deja de usar el cuidado como prueba de valor o de culpa y cuando se reconoce que el propio valor no depende de cuántas cosas se renuncian.

Amar no es anularse.

Desde la visión de UCDM, amar no significa agotarse hasta desaparecer, no poner límites, no pedir ayuda, no descansar o no decir “hasta aquí”.

Si el cuidado te destruye, no es amor lo que se está expresando, sino una creencia inconsciente de que debes pagar algo, compensar algo o demostrar algo.

A veces, poner un límite es el acto más amoroso, incluso cuando genera incomodidad.

Una pregunta honesta que transforma la percepción.

La Lección 343 nos invita a mirar con suavidad: ¿Qué creo que estoy perdiendo al cuidar? ¿Y quién sería yo sin esa idea de pérdida?

No para juzgar la respuesta, sino para descubrir si aquello que creemos perder es real… o es solo una identidad que el ego se resiste a soltar.

Cuando el sacrificio se afloja.

Cuando empieza a asentarse —aunque sea poco a poco— la idea de que el amor no empobrece, algo cambia: el resentimiento se suaviza, la culpa pierde fuerza, el cuidado se vuelve más humano y el acto sigue siendo el mismo, pero la vivencia interna se transforma. No porque todo sea fácil, sino porque deja de ser una condena.

A título de resumen diremos que la Lección 343 no idealiza el cuidado ni exige heroísmo espiritual. Nos recuerda algo esencial:

Nada real puede perderse.
Y el amor nunca te quita lo que eres.

Si hoy algo se vive como sacrificio, el Curso no acusa. Solo invita a mirar ahí con honestidad y amabilidad. Porque no es el amor lo que duele. Es la creencia de que amar nos deja sin nada. Y esa creencia —como todas— puede ser revisada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

"Atravesar la nube y llegar a la luz": Una reflexión desde la Lección 41.

"Atravesar la nube y llegar a la luz": Una reflexión desde la Lección 41. En la Lección 41 del Libro de Ejercicios encontramos una...