VII. La roca de la salvación (7ª parte).
7. Tu función especial es aquella forma en particular que a ti te parece más significativa y sensata para demostrar el hecho de que Dios no es demente. 2El contenido es el mismo. 3La forma se adapta a tus necesidades particulares, y al tiempo y lugar concretos en los que crees encontrarte, y donde puedes ser liberado de dichos conceptos, así como de todo lo que crees que te limita. 4El Hijo de Dios no puede estar limitado por el tiempo, por el espacio ni por ninguna cosa que
El Curso establece una distinción esencial entre contenido
y forma.
El contenido es único, universal e invariable: la cordura de Dios y la realidad
del Amor.
La forma, en cambio, es flexible, adaptativa y profundamente personal.
Cada uno recibe una forma que le resulta significativa
y sensata dentro de su propio marco perceptivo, porque es ahí —en el tiempo, el
lugar y las limitaciones aparentes— donde cree estar y donde necesita ser
liberado. La función especial utiliza exactamente esos mismos elementos
(tiempo, espacio, circunstancias, historia personal) como puente hacia la
liberación, no como prueba de limitación.
El texto afirma con claridad que el Hijo de Dios no
puede estar limitado por nada que la Voluntad de Dios no haya dispuesto. Sin
embargo, cuando se cree que la Voluntad de Dios es locura, la cordura debe
presentarse de una forma especialmente aceptable para una mente que se cree
demente.
Aquí aparece una idea clave: la decisión especial.
Esta decisión no consiste en elegir contenidos
distintos, sino en aceptar una forma de cordura que todavía pueda ser recibida
por una mente que no se reconoce cuerda. Los que se consideran dementes no
pueden tomar esta decisión por sí mismos, porque sus elecciones no son
verdaderamente libres ni están guiadas por la razón. Por eso, la función
especial no se elige desde el ego, sino que se acepta como una mediación
amorosa del Espíritu Santo.
Mensaje central del punto:
- La
función especial demuestra que Dios no es demente.
- El
contenido de la función es siempre el mismo.
- La forma
es personal y se adapta a tiempo, lugar y necesidades.
- La
función libera de las aparentes limitaciones.
- El Hijo
de Dios no está limitado por tiempo ni espacio.
- La
cordura debe presentarse de forma aceptable para una mente que se cree
demente.
- Esta
aceptación requiere una decisión especial que no puede surgir del ego.
Claves de comprensión:
- La función especial no define quién eres; refleja lo que ya eres.
- No hay jerarquías de funciones, solo diversidad de formas.
- La adaptación de la forma es un acto de misericordia, no de concesión
a la ilusión.
- La verdadera decisión no la toma la mente confundida, sino la voluntad
que se abre a ser guiada.
- La función especial es un puente, no un destino.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Deja de
comparar tu función con la de otros.
- Observa
qué formas de expresar la cordura te resultan naturales y significativas.
- Confía en
que tu contexto actual es el aula perfecta para la liberación.
- Permite
que el Espíritu Santo utilice lo que crees que te limita.
- Practica
aceptar la guía en lugar de diseñar tu misión.
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Qué
forma adopta para mí demostrar que Dios no es demente?
- ¿En qué
situaciones cotidianas se me invita a expresar cordura?
- ¿Confundo
mi función con una identidad personal?
- ¿Puedo
aceptar que mi contexto actual no es un obstáculo, sino el medio?
- ¿Estoy
dispuesto a dejar que la guía decida la forma?
Conclusión:
Este párrafo restituye la función especial a su verdadero lugar: no
como una misión separada, sino como una adaptación amorosa de la verdad
a una mente que aún necesita símbolos. La verdad no cambia; cambia la forma en
que se presenta.
La función especial no la inventas tú. La recibes cuando estás dispuesto a
aceptar una forma de cordura que aún puedes entender. Así, lo que parecía una
limitación se convierte en el medio exacto de liberación.
Frase inspiradora:
“Mi función especial es la forma que adopta la cordura para llegar a mí”.
Invitación práctica:
Hoy, ante cualquier situación ordinaria, repite:
“Espíritu Santo, muéstrame la forma en que aquí puedo demostrar la
cordura”.
Y permite que la función se exprese sin esfuerzo.
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