sábado, 24 de enero de 2026

¿Tenemos claro qué es lo que más nos conviene?

La respuesta del ego: “Yo sé lo que me conviene”

El ego parte de una premisa no cuestionada:

“Si algo me produce placer, seguridad, reconocimiento o control, entonces me conviene.”

Desde ahí, decide constantemente qué relaciones mantener, qué defender, qué evitar, qué atacar.

Pero el Curso señala que este criterio está profundamente distorsionado, porque se basa en el miedo, en la creencia en la de escasez, en la identificación con el cuerpo y en la idea de intereses separados.

Por eso el ego puede buscar alivio y encontrar conflicto, buscar felicidad y experimentar ansiedad, buscar amor y reforzar el apego. 

La Lección 24 (“No percibo lo que más me conviene”) no acusa ni desvaloriza. Tan sólo desarma una falsa autoridad.

No dice: “Estás equivocado por elegir mal”

sino:

“No sabes aún qué te conviene porque estás usando un criterio aprendido en el miedo.”

Esta lección introduce humildad mental: Tal vez no sé qué es lo mejor para mí.

Y esa humildad es la puerta de la guía.

Tal vez te estés preguntando: ¿por qué no sabemos lo que nos conviene?

Según UCDM, no lo sabemos porque confundimos paz con placer, confundimos amor con necesidad, confundimos seguridad con control y confundimos bienestar con ausencia de conflicto externo.

Pero la paz no depende de nada externo.

Y todo lo que el ego llama “conveniente” exige defensa, esfuerzo o sacrificio.

Si algo necesita ser protegido, no puede ser lo que más conviene.

 

¿Qué es lo que realmente nos conviene?

El Curso redefine radicalmente el concepto de conveniencia: Lo que más me conviene es lo que me devuelve a la paz.

No lo que me da razón, lo que me hace ganar, lo que me coloca por encima, lo que confirma mi historia.

Sino lo que deshace el miedo, restaura la unidad, libera la mente del juicio y me recuerda quién soy.

Y eso, muchas veces, no coincide con lo que el ego desea.

 

La función práctica de esta reflexión:

Esta pregunta no se responde con análisis, sino con entrega.

En la práctica, la lección nos entrena a detener el impulso de decidir solos, de reconocer la confusión sin culpa y de pedir una nueva forma de ver.

No se trata de elegir mejor, sino de dejar de decidir desde el miedo. 

Desde UCDM, esta reflexión se resume así:

No sé qué me conviene mientras crea que perder la paz puede ser útil.

Cuando acepto no saber, la guía se vuelve posible. Y cuando la paz es el criterio, la elección deja de ser un problema.

La verdadera conveniencia no se negocia: si me quita la paz, no me conviene, aunque parezca deseable.

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