Diálogos entre
Psique y Lumen
¿Qué significa
realmente “Dios es Amor”?
Psique: Hay una frase
que se repite mucho: “Dios es Amor”. Pero, si soy sincero… no sé si la entiendo realmente.
¿Es solo una idea bonita… o significa algo más profundo?
Lumen: Significa
mucho más… pero no como concepto.
Porque en cuanto dices “Dios es Amor”, la mente
traduce “amor” según lo que conoce: emoción, apego, afecto, intensidad.
Y ahí comienza la confusión.
Lumen: Ese es el amor
en el nivel de la experiencia humana.
Pero cuando el Curso habla de Amor, no se refiere a una emoción.
Se refiere a una condición de Ser.
Psique: ¿Una
condición?
Lumen: Sí.
Las emociones vienen y van. El Amor del que se
habla aquí no cambia.
No aparece en ciertos momentos ni desaparece en
otros. No depende de circunstancias.
Es lo que permanece cuando el miedo no está
presente.
Psique: Entonces,
¿Dios no “ama”… sino que es Amor?
Lumen: Exactamente.
No es un sujeto que ama a un objeto. No hay
relación en ese sentido.
Dios no ama algo externo a Sí mismo. Es una
totalidad en la que no hay separación.
Por eso el Amor no es una acción. Es una
realidad.
Psique: Pero eso es
difícil de imaginar… porque siempre entiendo el amor como relación.
Lumen: Porque en la
experiencia humana, el amor suele estar mezclado con necesidad, apego o
expectativa.
“Te amo porque…”
“Te amo si…”
“Te amo cuando…”
Ese tipo de amor depende de condiciones.
El Amor del que habla el Curso no depende de
nada.
No elige. No compara. No cambia.
Psique: Entonces no es
un amor selectivo.
Lumen: No.
El amor humano suele ser parcial: incluye a unos,
excluye a otros.
El Amor como esencia no excluye. No puede
hacerlo, porque no hay “otro”.
Donde no hay separación, no hay preferencia.
Psique: Entonces,
cuando se dice “Dios es Amor”… ¿se está diciendo que no hay juicio?
Lumen: Sí.
El juicio implica separación: esto es bueno, esto
es malo, esto merece, esto no.
El Amor no juzga, porque no percibe fragmentos
separados que evaluar.
El juicio pertenece a la percepción.
El Amor pertenece a la unidad.
Psique: Pero entonces…
¿Cómo encaja el sufrimiento en un universo donde Dios es Amor?
Lumen: El sufrimiento
surge en la percepción de separación.
Si te experimentas como aislado, vulnerable,
incompleto… el miedo aparece.
Y desde el miedo, el conflicto.
Pero eso no describe la realidad última. Describe
una forma de verla.
El Amor no crea sufrimiento. El sufrimiento
aparece cuando se pierde de vista el Amor.
Psique: Entonces el
Amor no interviene… simplemente es.
Lumen: Sí.
No actúa para corregir, castigar o recompensar.
No responde al mundo como si el mundo fuera real
en sí mismo.
Es como la luz: no elige a quién iluminar.
Simplemente está.
Psique: Entonces,
¿cómo se experimenta ese Amor?
Lumen: No como
emoción intensa… sino como ausencia de conflicto.
Un instante en el que no necesitas defenderte. En
el que no juzgas. En el que no temes.
Eso puede parecer pequeño… pero es una ventana a
algo mucho más profundo.
Psique: Entonces, esos
momentos de paz… ¿Son una forma de experimentar a Dios?
Lumen: Sí.
No son la totalidad, pero son reflejos.
La mente busca experiencias extraordinarias… pero
lo esencial suele ser silencioso.
La paz que no depende de nada… eso es una pista
clara.
Psique: Entonces,
cuando no hay miedo… el Amor está presente.
Lumen: No “está
presente”… es evidente.
Porque nunca se fue.
El miedo lo oculta, pero no lo destruye.
Psique: Entonces no
tengo que “crear” amor.
Lumen: No.
Tienes que dejar de bloquearlo.
No se trata de generar algo nuevo, sino de
permitir lo que ya es.
Psique: Entonces,
¿Dios es Amor significa que mi naturaleza también lo es?
Lumen: Sí.
Si la fuente es Amor, lo que surge de ella no
puede ser otra cosa en esencia.
Lo que llamas miedo, culpa o conflicto no es tu
naturaleza… es una capa aprendida.
Debajo de eso, lo que eres no ha cambiado.
Psique: Entonces no
tengo que convertirme en amor… sino reconocer que ya lo soy.
Lumen: Esa es la
comprensión.
No se trata de alcanzar algo, sino de recordar.
Conclusión de
Lumen:
“Dios es Amor” no describe una emoción, sino una
realidad que no cambia.
No es un amor que aparece y desaparece, ni que
depende de condiciones.
Es lo que permanece cuando el miedo desaparece.
No tienes que crearlo. No tienes que buscarlo
fuera.
Tienes que dejar de identificarte con lo que lo
oculta.
Y en ese reconocimiento, descubres que no estabas
separado de Él… ni un instante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario