lunes, 27 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 86

LECCIÓN 86

Éstas son las ideas para el repaso de hoy:

1. (71) Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.

2Es inútil que ande buscando febrilmente la salvación por todas partes. 3La he visto en muchas personas y en muchas cosas, pero cada vez que traté de alcanzarla no estaba allí. 4Estaba equivo­cado con respecto a dónde se encuentra. 5Estaba equivocado con respecto a lo que es. 6Ya no emprenderé más búsquedas inútiles. 7Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. 8Y me regoci­jaré porque Su plan jamás puede fallar.

2. Estas son algunas de las variaciones que se sugieren para las aplicaciones más concretas de la idea:

2El plan de Dios para la salvación me librará de mi percep­ción de esto.
3Esto no es una excepción al plan de Dios para la salvación.
4Quiero percibir esto únicamente a la luz del plan de Dios para la salvación.

3. (72) Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.

2Abrigar resentimientos es un intento de probar que el plan de Dios para la salvación fracasará. 3Sin embargo, sólo Su plan puede tener éxito. 4Al abrigar resentimientos, por lo tanto, estoy exclu­yendo de mi conciencia mi única esperanza de salvación. 5Mas no quiero seguir yendo en contra de mis propios intereses de esta manera tan descabellada. 6Quiero aceptar el plan de Dios para la salvación y ser feliz.

4. Las aplicaciones concretas de esta idea pueden hacerse utili­zando las siguientes variaciones:

2Según contemplo esto estoy eligiendo entre la percepción falsa y la salvación.
3Si veo motivos en esto para abrigar resentimientos, no veré motivos que justifiquen mi salvación.
4Esto es un llamamiento a la salvación, no al ataque.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.
  • Piénsalo. Toma conciencia de ello. La salvación es el fruto del Amor. ¿Acaso crees que el odio, el rencor, la venganza, el miedo, el ataque, puede aportarte una sola pizca de felicidad? Haz memoria. La felicidad depende de ti. Tan sólo tú puedes permitirte ser feliz.
  • ¿Aún sigues creyendo que alguien externo a ti puede perdonar lo que llamas tus pecados?
    ¿Aún sigues pensando que la salvación exige sacrificios y renuncias?
    ¿Aún sigues pensando que cambiando lo que no te gusta de este mundo podrás encontrar la salvación?
Abrigar resentimientos es un ataque contra el plan de Dios para la salvación.
  • Cuando amamos, unimos. Cuando albergamos resentimiento, separamos. Cuando me siento uno con todos mis hermanos, me siento pleno. Cuando me siento diferente a los demás, un ser especial, me lamento por percibir mi escasez.
  • ¿Cómo te sientes tú? ¿En paz?
    ¿Qué se interpone entre tu salvación y tu sentimiento de culpa?
    ¿Sigues creyendo que para ganar hay que atacar?

domingo, 26 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 85

LECCIÓN 85

El repaso de hoy abarcará las siguientes ideas:

1. (69) Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.

2Mis resentimientos me muestran lo que no está ahí y me ocultan lo que quiero ver. 3Habiendo reconocido esto, ¿para qué los quiero? 4Mis resentimientos me mantienen en la oscuridad y ocultan la luz. 5Los resentimientos y la luz no pueden coexistir, pero la luz y la visión tienen que unirse para que yo pueda ver. 6para poder ver tengo que desprenderme de mis resentimientos. 7Quiero ver, y ése será el medio por el que lo lograré.

2. Las aplicaciones concretas de esta idea podrían hacerse de la si­guiente manera:

2No permitas que haga de esto un obstáculo a la visión.
3La luz del mundo desvanecerá todo esto con su res­plandor.
4No tengo necesidad de esto.
5Lo que quiero es ver.

3. (70) Mi salvación procede de mí.

2Hoy reconoceré dónde está mi salvación. 3Está en mí porque ahí es donde está su Fuente. 4No ha abandonado su Fuente, por lo tanto, no pudo haber abandonado mi mente. 5Dejaré de buscarla fuera de mí mismo. 6No es algo que se encuentre afuera y luego tenga que traerse adentro. 7Se extenderá desde dentro de mí, y todo aquello que vea no hará sino reflejar la luz que brilla en mí y en sí mismo.

4. Las siguientes variaciones de la idea son apropiadas para las aplicaciones más concretas:

2No dejaré que esto me tiente a buscar mi salvación fuera de mí mismo.
3No permitiré que esto interfiera en la conciencia que tengo de la Fuente de mi salvación. 
4Esto no puede privarme de la salvación.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.
  • Donde no hay amor, no hay luz. Pues la luz es comprensión y conocimiento. El verdadero conocimiento nos permite saber quiénes somos; nos permite ver la realidad de las cosas. Cuando en mi corazón se alberga el resentir…, lo percibo como una tupida capa que me impide ver la luz y me mantiene sumido en las tinieblas.
  • ¿Acaso eres feliz cuando sientes resentimientos?
    ¿Acaso eres capaz de ver con nitidez cuando sientes rencor?
    ¿Acaso te sientes en paz cuando eliges el conflicto?

Mi salvación procede de mí.
  • Permanecer en la oscuridad, en las tinieblas, depende de mí. Es verdad, que cuando me siento perdido, sumido en la tristeza, albergando sentimientos de odio, de rencor, de furia, de venganza, de miedo, de escasez, de pérdida, me siento sin fuerzas para poner fin a esa situación. Entonces busco en el exterior, al terapeuta que sane mis heridas. Sin embargo, ese encuentro solo es posible cuando realmente busco la luz. Tenemos que tomar consciencia de que esa luz está en nuestro interior y es la vía que nos permitirá alcanzar la salvación. No hay nada externo a mí. Todo está en mi mente. Es mi mente la que me condena y es, igualmente, mi mente la que me libera y me salva. 
  • ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede hacer daño?
    ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede condenar?
    ¿Acaso crees que alguien desde el exterior te puede salvar?

sábado, 25 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 84

LECCIÓN 84

Éstas son las ideas para el repaso de hoy:

1. (67) El Amor me creó semejanza de Sí Mismo.

2He sido creado a semejanza de mi Creador. 3No puedo sufrir, no puedo experimentar pérdidas y no puedo morir. 4No soy un cuerpo. 5Hoy quiero reconocer mi realidad. 6No adoraré ídolos ni exaltaré el concepto que he forjado de mí mismo para reemplazar a mi Ser. 7He sido creado a semejanza de mi Creador. 8El Amor me creó a semejanza de Sí Mismo.

2. Las siguientes variaciones te pueden resultar útiles para las aplicaciones concretas de la idea:

2No me dejes ver en esto una ilusión de mí mismo.
3Mientras contemplo esto, quiero recordar a mi Creador.
4Mi Creador no creó esto como yo lo estoy viendo.

3. (68) El amor no abriga resentimientos.

2Los resentimientos son algo completamente ajeno al amor. 3Los resentimientos atacan al amor y oscurecen su luz. 4Si abrigo resentimientos estoy atacando al amor y, por ende, atacando mi Ser. 5De este modo, mi Ser se vuelve un extraño para mí. 6Estoy decidido a no atacar a mi Ser hoy, de manera que pueda recordar Quién soy.

4. Estas variaciones de la idea te resultarán útiles para las aplicacio­nes concretas:

2Esto no justifica el que niegue mi Ser.
3No me valdré de esto para atacar al amor.
4No dejaré que esto me tiente a atacarme a mí mismo.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

El Amor me creó semejanza de Sí Mismo.
  • Hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Si nuestro Creador es Unidad, es Amor y es Inteligencia, entonces, podemos tener la certeza, de que somos Unidad, somos Amor y somos Inteligencia. ¿Acaso podrías obtener fruto alguno, si no has sembrado la semilla? ¿Acaso el Hijo de Dios no es el fruto de la Creación? ¿Acaso, el fruto no lleva en su interior la semilla, imprescindible, para llevar a cabo una labor creadora? ¿Qué diferencia existe entre tú y Dios?
El amor no abriga resentimientos.
  • El resentimiento es el resultado de creer en la división y en la separación. Es la consecuencia de haberse identificado con lo temporal. En cambio, el amor, es la manifestación de la conciencia que ve la Unidad y actúa en coherencia con lo que ve. El amor es eternidad; el amor es real.
  • ¿Pones condiciones cuando amas?
    ¿Te produce miedo perder aquello que amas?
    ¿Exiges que el amor que das te sea devuelto?

viernes, 24 de marzo de 2017

Principio 35: Los milagros son expresiones de amor...

PRINCIPIO 35

Los milagros son expresiones de amor, pero puede que no siempre tengan efectos observables.


Este Principio, repite la misma idea expuesta en el Principio 3, cuyo contenido recordamos:

Los milagros ocurren naturalmente como expresiones de amor. El verdadero milagro es el amor que los inspira. En este sentido todo lo que procede del amor es un milagro”.

El hecho de esta repetición nos está indicando la importancia de su enseñanza. Me atrevería a decir, sin el menor temor a caer en la simplicidad, que todo el Curso de Milagros podríamos sintetizarlo como la invitación a extender lo que verdaderamente Somos: Amor.

Sin embargo, no podemos olvidar lo que nos refiere el Texto, “este curso no pretende enseñar el significado del amor, pues eso está más allá de lo que se puede enseñar. Pretende, no obstante, despejar los obstáculos que impiden experimentar la presencia del amor, el cual es tu herencia natural”.

El amor no es algo que se pueda aprender. Su significado re­side en sí mismo. Y su aprendizaje finaliza una vez que hemos reco­nocido todo lo que no es amor. Ésa es la interferencia, eso es lo que hay que eliminar. El amor no es algo que podamos aprender porque jamás ha habido un solo instante en que no lo conociésemos.

Pretender dedicar este Principio para hacer un monográfico sobre el amor, sería prácticamente una tarea que excedería los límites que estamos destinando a estos artículos, aparte de que dicha iniciativa nos llevaría a versionar casi al completo el Curso, pues, su contenido nos habla permanentemente del amor.

A pesar de ello, me he propuesto presentar alguna de las ideas que he considerado más interesantes para el propósito que nos anima, desarrollar el contenido de este Principio.

Me gusta pensar, que nuestra tarea no es ir en busca del amor, sino simplemente buscar y encontrar todas las barreras dentro de nosotros que hemos levantado con­tra él.

Se deduce del párrafo anterior, que el amor no es un valor externo a nosotros, sino que forma parte de nuestro verdadero Ser.

En este sentido, el Curso nos indica, que el Amor de Dios está en todo lo que Él creó, pues Su Hijo está en todas partes. Lo que quiere decir, que Dios Es Amor y Su Hijo, creado a Su Imagen y Semejanza, también lo es.

Somos única­mente amor, mas cuando lo negamos hacemos de lo que somos algo que tenemos que aprender a recordar. Si pasamos por alto el amor nos estamos pasando por alto a nosotros mismo, y no podremos sino tener miedo de la irrealidad porque nos habremos negado a nosotros mismo.

Cuando despertamos al amor, estamos simplemente olvidando lo que no somos, lo cual nos capacita para recordar lo que sí somos.

El hecho de que Dios es Amor no requiere que se crea en ello, pero sí requiere aceptación. Podemos cierta­mente negar los hechos, pero no podemos hacer que cambien.

Hemos actuado sin amor, al haber elegido sin amor y ésta es precisamente la situación para la que se insti­tuyó la Expiación. Si nuestra mente percibe sin amor, percibe tan sólo un armazón vacío y no se da cuenta del espíritu que mora adentro. Pero la Expiación restituye el espíritu al lugar que le corresponde. La mente que sirve al espíritu es invulnerable. Cuando la Expiación se haya completado, todos los Hijos de Dios compartirán todas las aptitudes. Dios es imparcial. Todos Sus Hijos disponen de todo Su Amor, y Él da todos Sus dones libremente a todos por igual.

Me pregunto, ¿por qué siendo Amor en Esencia, nuestra mente elige no amar?

El Curso en el Capítulo 12, en el apartado IV “Buscar y hallar”, nos refiere lo siguiente:

El ego está seguro de que el amor es peligroso, y ésta es siem­pre su enseñanza principal. Nunca lo expresa de este modo. Al contrario, todo el que cree que el ego es la salvación parece estar profundamente inmerso en la búsqueda del amor. El ego, sin embargo, aunque alienta con gran insistencia la búsqueda del amor, pone una condición: que no se encuentre. Sus dictados, por lo tanto, pueden resumirse simplemente de esta manera: "Busca, pero no halles". Esta es la única promesa que el ego te hace y la única que cumplirá. Pues el ego persigue su objetivo con fanática insistencia, y su juicio, aunque seriamente menoscabado, es completamente coherente”.

Cuando despertemos al verdadero Amor, dejaremos de creer en la separación; en el especialismo; en la individualidad; en el cuerpo; en la muerte… dejaremos de creer, en todos los ídolos en los que el ego ha otorgado poder y realidad. Esa es la razón por la que el ego piensa que el amor es peligroso. Aparentemente busca el amor, pero siempre le impone límites. El verdadero Amor no tiene límites y es Universal y Eterno. Así lo expresa el Curso:

“El amor es libertad. Ir en su busca encadenándote a ti mismo es separarte de él. ¡Por el Amor de Dios, no sigas buscando la unión en la separación ni la libertad en el cautiverio! Según concedas libertad, serás liberado. No te olvides de esto, o, de lo contrario, el amor será incapaz de encontrarte y ofrecerte consuelo”.

Tener al amor por objetivo es algo a lo que tenemos derecho, y ello es así a pesar de nuestros sueños. Mientras creamos que estamos en un cuerpo, podemos elegir entre canales de expresión sin amor o canales de expresión milagrosos.

Estar consciente del cuerpo es lo único que hace que el amor parezca limitado, pues el cuerpo es un límite que se le impone al amor. La creencia en un amor limitado fue lo que dio origen al cuerpo, que fue concebido para limitar lo ilimitado. No creamos que esto es algo meramente alegórico, pues el cuerpo fue concebido para limitarnos.

El amor no sabe nada de cuerpos y se extiende a todo lo que ha sido creado como él mismo. Su absoluta falta de límites es su significado. Es completamente imparcial en su dar, y abarca todo únicamente a fin de conservar y mantener intacto lo que desea dar.

Todo pensamiento amoroso que el Hijo de Dios jamás haya tenido es eterno. Los pensamientos amorosos que nuestra mente per­cibe en este mundo constituyen nuestra única realidad. Siguen siendo percepciones porque todavía creemos estar separados. Mas son eternos porque son amorosos. Y al ser amorosos son semejantes al Padre, y, por lo tanto, no pueden morir.

Cuando lo único que deseemos sea amor no veremos nada más.

He aprendido una lección importante gracias a las enseñanzas del Curso de Milagros, con relación al sacrificio y el amor. Desde pequeño, me han enseñado que para amar hay que sacrificarse. Sin embargo, el Curso nos revela en este sentido:

Tú que crees que el sacrificio es amor debes aprender que el sacrificio no hace sino alejarnos del amor. Pues el sacrificio conlleva culpabilidad tan inevitablemente como el amor brinda paz. La culpabilidad es la condición que da lugar al sacrificio, de la misma manera en que la paz es la condición que te permite ser consciente de tu relación con Dios”.

Mientras que el Espíritu Ama, el ego teme. Mientras que el Espíritu es Inocente e Impecable, el ego, hace el miedo y de la culpa su principales aliados para mantener y conservar su credibilidad.
El Curso en el Capítulo 19, dedica un apartado dedicado a la atracción de la culpabilidad. Veamos su contenido, pues resulta de gran interés:

La atracción de la culpabilidad hace que se le tenga miedo al amor, pues el amor nunca se fijaría en la culpabilidad en absoluto. La naturaleza del amor es contemplar solamente la verdad ­-donde se ve a sí mismo- y fundirse con ella en santa unión y en compleción. De la misma forma en que el amor no puede sino mirar más allá del miedo, así el miedo no puede ver el amor. Pues en el amor reside el fin de la culpabilidad tan inequívocamente como que el miedo depende de ella. El amor sólo se siente atraí­do por el amor. Al pasar por alto completamente a la culpabili­dad, el amor no ve el miedo. Al estar totalmente desprovisto de ataque es imposible que pueda temer. El miedo se siente atraído por lo que el amor no ve, y ambos creen que lo que el otro ve, no existe. El miedo contempla la culpabilidad con la misma devo­ción con la que el amor se contempla a sí mismo. Y cada uno de ellos envía sus mensajeros, que retornan con mensajes escritos en el mismo lenguaje que se utilizó al enviarlos.
El amor envía a sus mensajeros tiernamente, y éstos retornan con mensajes de amor y de ternura. A los mensajeros del miedo se les ordena con aspereza que vayan en busca de culpabilidad, que hagan acopio de cualquier retazo de maldad y de pecado que puedan encontrar sin que se les escape ninguno so pena de muerte, y que los depositen ante su señor y amo respetuosa­mente. La percepción no puede obedecer a dos amos que piden distintos mensajes en lenguajes diferentes. El amor pasa por alto aquello en lo que el miedo se cebaría. Lo que el miedo exige, el amor ni siquiera lo puede ver. La intensa atracción que la culpa­bilidad siente por el miedo está completamente ausente de la tierna percepción del amor. Lo que el amor contempla no signi­fica nada para el miedo y es completamente invisible”.

¿Por qué no creemos en el Amor de Dios?

Al estar identificada nuestra mente con el ego no podemos creer que Dios nos ame. No amamos lo que hemos hecho, y lo que hicimos no nos ama. El ego, que fue engendrado como resultado de haber negado al Padre, no nos guarda lealtad. No podemos ni imaginarnos la relación real que existe entre Dios y Sus creaciones debido al odio que le tenemos al ser que fabricamos. Proyectamos  sobre el ego nuestra decisión de estar separados, y esto entra en conflicto con el amor que, por ser su hacedor, sentimos por él. No hay amor en este mundo que esté exento de esta ambivalencia, y puesto que ningún ego ha experimentado amor sin ambivalencia, el amor es un con­cepto que está más allá de su entendimiento. El amor aflorará de inmediato en cualquier mente que de verdad lo desee, pero tiene que desearlo de verdad. Esto quiere decir desearlo sin ninguna ambivalencia, y esta forma de desear está completamente despro­vista de la "compulsión de obtener" del ego.

El ego, que es un producto del miedo, reproduce miedo. Le es leal a éste, y esa lealtad le hace traicionar al amor porque nosotros somos amor. El amor es nuestro poder, que el ego tiene que negar.

En el amor no hay cabida para el miedo. En el amor perfecto no hay cabida para el miedo porque el amor perfecto no conoce el pecado y sólo puede ver a los demás como se ve a sí mismo.

¿Cómo podemos amar en este mundo?

El Amor del Espíritu Santo es nuestra fortaleza, pues el nuestro está dividido y, por lo tanto, no es real. No podemos confiar en nuestro pro­pio amor cuando lo atacamos.  No podemos aprender lo que es el amor perfecto con una mente dividida, porque una mente dividida se ha convertido a  sí misma en un mal estudiante.

Me encanta este consejo del Curso:

Hazte a un lado y deja pasar al amor, el cual tú no creaste, pero sí puedes extender. En la tierra eso quiere decir perdonar a tu hermano, para que las tinieblas desaparezcan de tu mente”.

¿Podemos hablar de varios tipos de amor?

Para responder a esta cuestión, permítanme compartir el contenido de la Lección 127 del Libro de Ejercicios, el que tiene como título: “No hay otro amor que el de Dios”:

Lección 127: “No hay otro amor que el de Dios”

1. Tal vez creas que hay diferentes clases de amor. 2Tal vez creas que hay un tipo de amor para esto y otro para aquello; que es posible amar a alguien de una manera y a otra persona de otra. 3El amor es uno. 4No tiene partes separadas ni grados; no hay ­diferentes clases de amor ni tampoco diferentes niveles; en él no hay divergencias ni distinciones. 5Es igual a sí mismo, sin ningún cambio en ninguna parte de él. 6Ninguna persona o circunstancia puede hacer que cambie. 7Es el Corazón de Dios y también el de Su Hijo.

2.  El significado del amor queda velado para todo aquel que crea que el amor puede cambiar, 2pues no se da cuenta de que un amor cambiante es algo imposible. 3Y así, cree que algunas veces puede amar y otras odiar. 4Cree también que se puede profesar amor sólo a una persona, y que el amor puede seguir siendo lo que es aunque se le niegue a los demás. 5El que crea estas cosas acerca del amor demuestra que no entiende su significado. 6Si el amor pudiese hacer tales distinciones, tendría que discernir entre justos y pecadores, y percibir al Hijo de Dios fragmentado.

3. El amor no puede juzgar. 2Puesto que en sí es uno solo, contempla a todos cual uno solo. 3Su significado reside en la unici­dad*. 4Y no puede sino eludir a la mente que piensa qué el amor es algo parcial o fragmentado. 5No hay otro amor que el de Dios, y todo amor es de Él. 6Ningún otro principio puede gobernar allí donde no hay amor. 7El amor es una ley que no tiene opuestos. 8Su plenitud es el poder que mantiene a todas las cosas unidas, el vínculo entre Padre e Hijo que hace que Ambos sean lo mismo eternamente.

4. Ningún curso cuyo propósito sea enseñarte a recordar lo que realmente eres podría dejar de subrayar que no puede haber dife­rencia entre lo que realmente eres y lo que es el amor. 2El significado  del amor es tu propio significado, el cual Dios Mismo comparte. 3Pues lo que tú eres es lo que Él es. 4No hay otro amor que el Suyo, y lo que Él es, es lo único que existe. 5Nada lo limita, y, por lo tanto, tú eres tan ilimitado como Él.

5. Ninguna ley que el mundo obedezca puede ayudarte a enten­der el significado del amor. 2Las creencias del mundo fueron con­cebidas para ocultar el significado del amor y para mantenerlo oculto y secreto. 3No hay ni un solo principio de los que el mundo defiende que no viole la verdad de lo que es el amor, y de lo que, por ende, eres tú también.

6. No busques tu Ser en el mundo. 2El amor no se puede encontrar en las tinieblas ni en la muerte. 3Sin embargo, es perfectamente evidente, para los ojos que ven y para los oídos que oyen la Voz del amor. 4La práctica de hoy consiste en liberar a tu mente de todas las leyes que crees que debes obedecer, de todas las limita­ciones que rigen tu vida y de todos los cambios que crees forman parte del destino humano. 5Hoy vamos a dar el paso más ambi­cioso de los que requiere este curso en tu avance hacia el objetivo que ha establecido.

7. Si hoy consigues tener el más leve vislumbre de lo que signi­fica el amor, habrás salvado una distancia inconmensurable hacia tu liberación y te habrás ahorrado un tiempo que no se puede medir en años. 2Juntos, pues, regocijémonos de dedicarle algún tiempo a Dios y de comprender que no hay mejor manera de emplear el tiempo que ésa.

He dejado para el final de este artículo, la coletilla que acompaña a la afirmación que recoge este Principio y que expresa lo siguiente: “pero puede que no siempre tengan efectos observables”.

Quisiera compartir lo que Kenneth Wapnick escribe con respeto a este tema:

“Esto es muy importante. Una de las trampas en las cuales cae la gente, como he dicho ya, bien sea que trabaje con Un curso en milagros o que siga cualquier otra forma de curación, es que quiere resultados. Si no obtengo resultados, si su catarro no desaparece, si la herida no se sana, si este tumor no desaparece, entonces quiere decir que no soy un buen sanador. Todo lo que ha ocurrido es que hemos caído en la misma trampa de hacer real el cuerpo.
Una de las advertencias principales que el Curso expresa consistentemente es: No hagan el error real. Un curso en milagros no cree en el pecado; pero si creyera, el pecado en contra del Curso sería hacer el error real. Hacemos el error real cuando creemos que debemos hacer algo al respecto o en contra del error. Una vez creamos que hay un problema en el nivel del cuerpo que tiene que curarse, estamos entonces haciendo el error real. Tratar de proyectar un círculo de luz alrededor de usted o alrededor de otra persona es un ejemplo de hacer el error real, porque entonces usted afirma que la luz tiene que proteger a esta persona o a mí mismo en contra de la oscuridad. Obviamente, pues, usted hace la oscuridad real. Usted no tiene que luchar en contra de algo que es irreal. Usted sólo lucha o se protege en contra de éste cuando cree que es real. La protección de que habla el Curso es la de nuestro sistema de pensamiento, lo cual quiere decir que corrijamos los pensamientos erróneos que tenemos”.

El Curso nos refiere lo siguiente sobre esta cuestión:

“Los milagros se dan en la mente que está lista para ellos. Dicha mente, al estar unida, se extiende a todos aun cuando el que obra milagros no se dé cuenta de ello. La naturaleza impersonal del milagro se debe a que la Expiación en sí es una, lo cual une a todo lo creado con su Creador. Como expresión de lo que verdaderamente eres, el milagro sitúa a la mente en un estado de gracia. La mente, entonces, naturalmente da la bienvenida tanto al Huésped interno como al desconocido externo. Al invitar adentro al desco­nocido, éste se convierte en tu hermano.
El hecho de que el milagro pueda tener efectos en tus herma­nos de los que ni siquiera eres consciente no debe preocuparte. El milagro siempre te bendecirá. Los milagros que no se te ha pedido que hagas no dejan de tener valor. Siguen siendo expre­siones de tu estado de gracia, pero dado mi absoluto conoci­miento del plan en su totalidad, yo debo controlar su ejecución. La naturaleza impersonal de la mentalidad milagrosa asegura tu gracia, pero sólo yo estoy en posición de saber dónde pueden concederse”. (T. 1.III.7:8)


En otra parte de la enseñanza, se nos dice que los milagros demuestran que el aprendizaje ha tenido lugar bajo la debida dirección, pues el aprendizaje es invisible y lo que se ha aprendido sólo se puede reconocer por sus resultados.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 83

LECCIÓN 83

Hoy repasamos estas ideas:

1. (65) Mi única función es la que Dios me dio.

2No tengo otra función salvo la que Dios me dio. 3Este reconoci­miento me libera de todo conflicto porque significa que no puedo tener metas conflictivas. 4Al tener un solo propósito, siempre estoy seguro de lo que debo hacer, de lo que debo decir y de lo que debo pensar. 5Toda duda no puede sino desaparecer cuando reconozco que mi única función es la que Dios me dio.

2. Las aplicaciones más concretas de esta idea podrían hacerse con las siguientes variaciones:

2Mi percepción de esto no altera mi función.
3Esto no me confiere una función distinta de la que Dios me dio.
4No me valdré de esto para justificar una función que Dios no me dio.

3. (66) Mi función y mi felicidad son una.

2Todas las cosas que proceden de Dios son una 3Proceden de la Unicidad y tienen que ser recibidas cual una sola. 4Desempeñar mi función es mi felicidad porque ambas cosas proceden de la misma Fuente. 5debo aprender a reconocer lo que me hace feliz, si es que he de encontrar la felicidad.

4. Algunas variaciones útiles para aplicar concretamente esta idea podrían ser:

2Esto no puede separar mi felicidad de mi función.
3La unidad que existe entre mi felicidad y mi función no se ve afectada en modo alguno por esto.
4Nada, incluido esto, puede justificar la ilusión de que puedo ser feliz si dejo de cumplir mi función.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Mi única función es la que Dios me dio.
  • Si hemos tomado conciencia de quiénes somos; si hemos reconocido nuestra verdadera filiación, entonces no dudaremos sobre cuál es nuestra función pues, ésta, no puede proceder de otro origen distinto a nuestro Creador. Soy tal como Dios me ha creado, un Pensamiento de Él emanado de Su Mente Amorosa. Mi función es expandir en el mundo ese amor a través del perdón.
  • ¿Acaso crees que tienes alguna otra función que la que te ha dado Dios?

Mi función y mi felicidad son una.
  • No podré alcanzar la felicidad, salvo que pueda manifestar la función que se me ha encomendado. ¿Acaso puedo ser feliz, dejando de ser yo mismo? ¿Acaso puedo ser feliz, si reniego de mi función? ¿Acaso puedo ser feliz, negando mi condición de Hijo de Dios? Mi felicidad y mi función es mi única voluntad, pues mi Amor es la semilla de mi felicidad.  Aquellos que han sido perdonados, conocen esa sensación de inmensa felicidad que le inunda al saberse liberado de la culpa. Desde ese momento, la vida adquiere un sentido maravilloso. Ser obrador de milagros, perdonar, se convierte en el único propósito. Esa es la mayor felicidad que podemos experimentar, pues es la única que nos lleva a gozar de la Paz de Dios.
  • Hoy he oído la Voz que habla por El Padre, anunciándome, que despierte de la ilusión del pecado y de la culpa. ¡Eres inocente e impecable! Nunca has dejado de serlo. He ahí tú salvación. Eres libre para perdonarte y para salvar al mundo. 

jueves, 23 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 82

LECCIÓN 82

Hoy repasaremos estas ideas:

1. (63) La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.

2Mi perdón es el medio por el que la luz del mundo se expresa a través de mí. 3Mi perdón es el medio por el que cobro conciencia de la luz del mundo en mí. 4Mi perdón es el medio por el que el mundo sana, junto conmigo. 5Permítaseme, entonces, perdonar al mundo para que éste pueda sanar junto conmigo.

2. Algunas sugerencias para las aplicaciones concretas de esta idea son:

2Que la paz se extienda desde mi mente hasta la tuya, [nombre].
3Comparto la luz del mundo contigo, [nombre].
4Mediante mi perdón puedo ver esto tal como es.

3. (64) No dejes que me olvide de mi función.

2No me olvidaré de mi función porque quiero recordar mi Ser. 3No puedo desempeñar mi función si la olvido. 4Y a menos que desempeñe mi función, no experimentaré la dicha que Dios dis­pone que yo tenga.

4. Algunas variaciones específicas de esta idea son:

2No me valdré de esto para ocultarme a mí mismo mi función.
3Me valdré de esto como una oportunidad para desem­peñar mi función.
4Esto podrá ser una amenaza para mi ego, pero no pue­de alterar mi función en modo alguno.

¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

La luz del mundo le brinda paz a todas las mentes a través de mi perdón.
  • El verdadero acto de crear, supone Extender nuestro Ser y compartirlo con el mundo que fluye a nuestro alrededor. Si soy luz, mis acciones deben ser portadoras de esa luz. La Luz toma cuerpo a través del Amor y esa elevada cualidad la expresamos, la compartimos, la extendemos, a través de nuestro perdón.
  • ¿A quién vas a perdonar hoy?
No dejes que me olvide de mi función.
  • Si me olvidase de mi función, todo a mi alrededor, sería el reflejo de mi confusión. La oscuridad prevalecería sobre la luz; el odio ocuparía el lugar del amor; la guerra y el ataque, reemplazaría a la paz y a la armonía; la culpa ahogaría la expresión natural del perdón; la división ocultaría el rostro de la unidad. Si me olvidase de mi función, confundiré mi verdadera identidad.
  • ¿Qué estás dispuesto a hacer para no olvidarte de tu función?

miércoles, 22 de marzo de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 81

SEGUNDO REPASO

Introducción

1. Estamos listos ahora para otro repaso. 2Comenzaremos donde el anterior terminó y abarcaremos dos ideas por día. 3La primera parte del día se dedicará a una de estas ideas, y la segunda parte a la otra. Llevaremos a cabo una sola sesión de ejercicios larga, y varias sesiones cortas en las que practicaremos con cada una de las ideas.

2. Las sesiones más largas deben hacerse siguiendo estas sugeren­cias: asigna aproximadamente quince minutos a cada una de ellas, y comienza pensando en las ideas correspondientes a ese día, así como en los comentarios que las acompañan. 2Dedica tres o cuatro minutos a leerlos lentamente, varias veces si así lo deseas, y luego cierra los ojos y escucha.

3. Repite la primera fase del ejercicio si notas que tu mente divaga, pero trata de pasar la mayor parte del tiempo escuchando sosega­damente aunque con mucha atención. 2Hay un mensaje esperán­dote. 3Confía en que lo vas a recibir. 4Recuerda que es para ti y que quieres recibirlo.

4. No permitas que tu intención vacile en presencia de aquellos pensamientos que vengan a distraerte. 2Comprende que sea cual sea la forma que adopten, no tienen sentido ni poder. 3Reemplá­zalos con tu determinación de triunfar. 4No olvides que tu volun­tad tiene poder sobre todas las fantasías y sobre todos los sueños. 5Confía en que tu voluntad te apoyará y te llevará más allá de ellos.

5. Considera estas sesiones de práctica como consagraciones al camino, a la verdad y a la vida. 2No dejes que ninguna ilusión, ningún pensamiento de muerte ni ninguna senda sombría te des­víe de tu propósito. 3Estás comprometido a la salvación. 4Resuél­vete cada día a no dejar de cumplir tu función.

6. Reafirma tu determinación asimismo en las sesiones de práctica más cortas, usando la idea en su forma original para las aplicacio­nes generales y variaciones más específicas cuando sea necesario. 2En los comentarios que siguen a las ideas se incluyen algunas variaciones específicas. 3Éstas son, no obstante, meras sugeren­cias. 4Las palabras que utilices no es lo que realmente importa.



LECCIÓN 81

Nuestras ideas para el repaso de hoy son las siguientes:

1. (61) Yo soy la luz del mundo.

2¡Cuán santo soy yo, a quien se le ha encomendado la función de iluminar el mundo! 3Concédaseme poder permanecer en quietud ante mi santidad. 4Que en su serena luz desaparezcan todos mis conflictos. 5Y que en su paz pueda recordar Quién soy.

2. Algunas variaciones específicas para aplicar esta idea cuando parezcan surgir dificultades podrían ser:

2No he de nublar la luz del mundo en mí.
3Que la luz del mundo resplandezca a través de esta apa­riencia.
4Esta sombra desaparecerá ante la luz.

3. (62) Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.

2Sólo aceptando mi función podré ver la luz en mí. 3Y en esa luz mi función se perfilará claramente y sin ambigüedad alguna ante mis ojos. 4Esta aceptación no depende de que yo reconozca lo que mi función es, pues aún no comprendo lo que es el perdón. 5Sin embargo, confío en que en la luz lo veré tal como es.

4. Algunas variaciones para las aplicaciones más concretas de esta idea podrían ser:

2Que esto me ayude a aprender el significado del perdón.
3No dejes que separe mi función de mi voluntad.
4No me valdré de esto para apoyar un propósito ajeno a mí.


¿Qué me enseñan estas afirmaciones?

Yo soy la luz del mundo.
  • Se trata de la manifestación más elevada que podemos expresar. Es el reconocimiento de la realidad que Somos. Es el despertar de la consciencia espiritual; el reencuentro con la Unidad. Es el fin de la hegemonía del ego. Es el retorno a la Verdad, el retorno a nuestro Hogar.
  • ¿Qué darás hoy, la verdad emanada en tu luz o las ilusiones, fabricadas por tus tinieblas?Tu luz es eternidad. Tu oscuridad es muerte.
Perdonar es mi función por ser la luz del mundo.
  • La Luz disipa las tinieblas. El perdón limpia el error. Perdonar es mi única función. Cuando perdono estoy expresando mi  verdadera identidad, pues me reconozco como Hijo de la Luz, como Hijo del Amor.
  • Si apuestas por el rencor, ¿sabes que estás apostando por el sufrimiento?
    Si apuestas por el perdón, ¿sabes que estás apostando por la paz?