jueves, 1 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios: Lección 1

PRIMERA PARTE 

LECCIÓN 1 

1. Nada de lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar) significa nada.
Mira ahora lentamente a tu alrededor, y aplica esta idea de manera muy concreta a todo lo que veas:
2 Esa mesa no significa nada.
3Esa silla no significa nada.
4Esta mano no significa nada.
5Este pie no significa nada.
6Esta pluma no significa nada. 

2. Luego mira más allá de lo que se encuentra inmediatamente alrededor tuyo, y aplica la idea dentro de un campo más amplio: 

2Esa puerta no significa nada.
3Ese cuerpo no significa nada.
4Esa lámpara no significa nada.
5Ese letrero no significa nada.
6Esa sombra no significa nada.

3. Observa que estas expresiones no siguen ningún orden deter­minado, ni hacen distinción entre la clase de cosas a las que se aplican. 2Ése es el propósito del ejercicio. 3La afirmación debe apli­carse sencillamente a cualquier cosa que veas. 4Al practicar con la idea del día, hazlo con total imparcialidad. 5No trates de aplicarla a todo lo que se encuentre dentro de tu campo visual, pues estos ejercicios no deben convertirse en un ritual. 6Asegúrate solamente de no excluir nada en particular. 7Desde el punto de vista de la aplicación de la idea, una cosa es igual que cualquier otra.

4. Las tres primeras lecciones no deben hacerse más de dos veces al día, preferiblemente una vez por la mañana y otra por la noche. 2No deben pasar de un minuto más o menos, a no ser que eso cause una sensación de premura. 3Una cómoda sensación de reposo es esencial. 


¿Qué me enseña esta lección? 

Me hace reflexionar sobre una facultad muy importante, la capacidad de ver. Normalmente, relacionamos esta acción con una función propia y característica de los ojos. Es gracias a ellos y a la aportación de la luz que adquirimos la condición de percibir. Cuando experimentamos a través de estos órganos de percepción, por lo general atribuimos lo percibido como una realidad incuestionable del mundo material. 

Sin embargo, seguro que todos hemos tenido experiencias adquiridas a través de la vista que no siempre nos han llevado a conocer con certeza aquello que hemos creído ver con total nitidez. De ahí el refrán: “La vista engaña”, y no me estoy refiriendo tan solo a las ilusiones ópticas. 

Lo experimentado a través de la vista parece dar seguridad a la personalidad egoica. Es más, el ego llega a negar aquello que no ve y, cuando esto ocurre, estamos adoptando el papel estelar de Santo Tomás, que tuvo que meter el dedo en la llaga de las heridas de Cristo para creer. 

Pero la acción de ver no tan sólo queda circunscrita a la facultad de percepción de los ojos. Ver es también cuando percibimos algo con cualquiera de los sentidos o con la inteligencia (Diccionario de la RAE). De hecho, un invidente, cuando se expresa de este modo: “veo que eres una persona íntegra”, en verdad, está transmitiendo un conocimiento, una profunda visión, de aquello que percibe internamente, mental o emocionalmente. 

¿Podríamos aventurarnos a cuestionar cuál de las dos visiones es más real o verdadera?

Teniendo en cuenta la lección que estamos analizando, yo diría que aquella que proviene de la mente, pues es la mente el vehículo más elevado con el que contamos, pues nuestro "Cuerpo Mental" es el más cercano al Mundo de Dios. 

Es obvio que tenemos que purificar nuestros pensamientos, para que la Luz del Padre se manifieste en ellos, llevándonos a la percepción más pura, al verdadero Conocimiento. Estamos en el camino para lograr alcanzar esta meta o, mejor dicho, para reencontrarnos con nuestro "Principio", con nuestra verdadera "Esencia". 

En este sentido, este ejercicio me enseña e invita a mi mente a no interpretar, a no juzgar, a no aportar un valor, un significado a lo que percibo como real, pues no lo es, ya que todo lo material está sujeto al cambio, y lo verdaderamente real es eterno.

Por otro lado, al no aportarle significado a lo que perciben mis ojos, se me ofrece la oportunidad de decidir la acción sin influencia emocional o perceptiva. Las cosas son como son y no como yo creo que son. Aprendo a no juzgar y, con ello, evito condicionar mi estado anímico.

Propósito y sentido de la lección:

  • Deshacer el significado personal: El objetivo es comenzar a deshacer el sistema de pensamiento del ego, que da significado personal y subjetivo a todo lo que percibimos. UCDM enseña que lo que vemos no tiene significado en sí mismo, sino que todo significado se lo hemos dado nosotros, desde nuestra mente condicionada.
  • Entrenamiento mental: Esta lección es el primer paso para entrenar la mente a soltar juicios automáticos y percepciones aprendidas, abriéndose a una nueva forma de ver.
  • Neutralidad: Se busca que el practicante aplique la idea a todo lo que ve, sin jerarquías ni distinciones, para empezar a experimentar la igualdad de todas las cosas a nivel perceptual. 

Instrucciones prácticas:

  • Aplicación concreta: Mira a tu alrededor y aplica la frase “esto no significa nada” a cada objeto, sin importar su naturaleza o importancia aparente.
  • No ritualizar: No es necesario cubrir todos los objetos ni seguir un orden. Lo importante es la imparcialidad y no excluir nada deliberadamente.
  • Duración: No más de un minuto por sesión, una o dos veces al día.
  • Actitud: Hazlo con una sensación de reposo, sin prisa ni presión. 

Aspectos psicológicos y espirituales:

  • Desapego: Al afirmar que nada significa nada, se empieza a soltar el apego a las cosas, personas y situaciones, y a la interpretación personal de la realidad.
  • Vacío fértil: Esta lección puede generar una sensación de vacío o de desconcierto, pero es un vacío fértil, necesario para que la mente pueda ser reeducada y recibir una nueva visión.
  • Resistencia: Es normal que surja resistencia, ya que el ego se siente amenazado cuando se le dice que sus significados no son reales. El curso invita a no luchar contra esa resistencia, sino a observarla. 

Relación con el resto del Curso:

  • Fundamento para las siguientes lecciones: Esta lección es la base para las siguientes, que profundizarán en la idea de que todo significado es proyectado por la mente y que la percepción puede ser completamente reinterpretada.
  • No se trata de nihilismo: UCDM no enseña que la vida no tenga sentido, sino que el sentido real no proviene del ego, sino de Dios. Al vaciar los significados personales, se abre la mente a la visión verdadera, que es la visión del Espíritu Santo. 

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si no lo crees: No es necesario aceptar la idea intelectualmente ni estar de acuerdo con ella. Basta con practicarla tal como se indica.
  • Observa tus reacciones: Si surge incomodidad, aburrimiento, escepticismo o incluso enfado, simplemente obsérvalo. Todo eso forma parte del proceso de deshacimiento.
  • Sé amable contigo mismo: Si olvidas practicar o lo haces “mal”, no pasa nada. El curso es un entrenamiento progresivo. 

Conclusión final:

La Lección 1 de UCDM es radical porque desafía la base de nuestra percepción y nos invita a cuestionar todo lo que creemos saber sobre el mundo. Es el primer paso para vaciar la mente de juicios y abrirse a una experiencia completamente nueva de la realidad, basada en la paz y el amor de Dios, en vez de en el miedo y la separación.


Ejemplo guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

Cuando esto ocurre, es una experiencia muy común en la mayoría de las familias; nuestra respuesta se encuentra condicionada por el modo en cómo vemos las cosas. Estamos siendo testigos de un comportamiento y nuestra mente lo juzga, determinando de este modo una reacción que, al ser compartida, expresada, nos conducirá a experimentar una vivencia de conflicto padre-hijo. Esa es nuestra respuesta habitual. 

Ahora bien, si aplicamos a esta experiencia las enseñanzas de esta primera lección, ¿cómo actuaríamos? ¿Juzgaríamos lo que vemos si verdaderamente no es real? ¿Para qué estamos experimentando esa visión? ¿Para qué nuestra mente proyecta fuera esa vivencia? 

Reflexión: ¿Estás seguro de que lo que crees ver con tus ojos es la realidad o lo que crees ver es el significado que le da tu mente?

Capítulo 25. III. Percepción y elección (7ª parte).

III. Percepción y elección (7ª parte).

7. ¿Cómo podría ser que una percepción errónea fuese un pecado? 2Deja que todos los errores de tus hermanos sean para ti únicamente una oportunidad más de ver las obras del Ayudante que se te dio para que vieses el mundo que Él construyó en vez del tuyo. 3¿Qué puede estar entonces justificado? 4¿Qué es lo que quieres? 5Pues estas dos preguntas son lo mismo. 6cuando hayas visto que son lo mismo, habrás tomado una decisión. 7Pues ver ambas preguntas como una sola es lo que te libera de la creencia de que hay dos maneras de ver. 8Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón. 9Tal es el propósito que encierra para aquellos que desean ver la paz y el perdón descen­der sobre ellos y ofrecerles la luz.

Este fragmento nos invita a soltar el juicio y a reinterpretar los errores como oportunidades para ver con la ayuda del Espíritu Santo, reconociendo que el perdón y la paz son el verdadero propósito del mundo.

¿Qué nos enseña este mensaje?

Nos enseña que los errores no son pecados, sino percepciones equivocadas que pueden ser corregidas. El Espíritu Santo —el Ayudante— nos fue dado para ver el mundo desde la verdad, no desde la ilusión. Las preguntas “¿Qué puede estar justificado?” y “¿Qué es lo que quieres?” son en realidad la misma, porque lo que justificamos revela lo que deseamos ver. Al reconocer esto, elegimos una sola manera de ver: la del perdón. El mundo, entonces, se convierte en un espacio fértil para extender la paz y la luz.

Llevando al terreno práctico la enseñanza:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que no necesitamos condenar los errores de los demás ni los propios. Podemos verlos como oportunidades para practicar el perdón y elegir la paz. Al hacerlo, el mundo deja de ser un campo de batalla y se convierte en un aula de aprendizaje amoroso.

¿Cómo lo aplicamos?:

  • Cuando alguien comete un error, en lugar de juzgar, pregúntate: ¿Qué quiero ver aquí: pecado o oportunidad de perdón?
  • En momentos de conflicto, recuerda que el mundo puede ofrecerte paz si eliges verla.

Algunos ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Julia se siente herida por una crítica injusta. Antes habría respondido con ira, justificando su reacción. Pero ahora se pregunta: “¿Qué quiero ver?” Decide ver una oportunidad para perdonar y liberar su mente.
  • Ejemplo simbólico: Un niño ve que otro rompe su juguete. En lugar de gritar, recuerda que tiene una “lupa mágica” que le permite ver con el corazón. Al usarla, ve que el otro niño está triste y no quiso hacer daño. Decide perdonar y compartir otro juego.

 Citas relacionadas con el mensaje:

  • "El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad no ocurrió". (W-pII.1.1:1)
  • "El pecado no es más que un error en juicio por parte de alguien que está engañado acerca de sí mismo". (T-19.II.1:6)
  • "El Espíritu Santo ve lo que tú ves, pero sabe que no es verdad". (T-12.I.2:1)

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Estoy dispuesto a ver los errores como oportunidades para perdonar?
  • ¿Qué quiero justificar: el ataque o el amor?
  • ¿Puedo aceptar que sólo hay una manera de ver si deseo la paz?

Síntesis:

Este punto nos enseña que el perdón transforma la percepción. No hay pecado, sólo error que puede ser corregido. Al elegir ver con el Espíritu Santo, unificamos nuestra visión y descubrimos que el mundo está lleno de oportunidades para extender la paz y la luz.

“Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón.”

Una invitación: Hoy, deja que cada error que veas sea una oportunidad para elegir la paz. La luz está esperando tu decisión.

UCDM. Libro de Ejercicios: Lección 1

PRIMERA PARTE  LECCIÓN 1  1. Nada de lo que veo en esta habitación (en esta calle, desde esta ventana, en este lugar) significa nada. Mira...