miércoles, 30 de abril de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 120

LECCIÓN 120

Para los repasos de mañana y noche:

1. (109) Descanso en Dios.

2Hoy descanso en Dios y dejo que Él obre en mí y a través de mí, mientras descanso en Él en silencio y con absoluta certeza.

2. (110) Soy tal como Dios me creó.

2Soy el Hijo de Dios.
3Hoy dejo a un lado todas las enfermizas ilusiones que albergo acerca de mí mismo y dejo que mi Padre me diga quién soy.

3. A la hora en punto:
4Descanso en Dios.

3Media hora más tarde:
4Soy tal como Dios me creó.
  
¿Qué me enseña esta lección?

1. (109) Descanso en Dios.

No se trata de una actitud pasiva, todo lo contrario, “descansar en Dios” es la elección más importante y activa que podemos tomar.

Esta decisión conlleva el servir a nuestra personalidad espiritual, la única y verdadera.

Esta decisión nos lleva a no dar valor a la llamada de los instintos corporales provenientes del ego. Nos lleva a dejar de ver lo ilusorio, el conflicto, los problemas que acucian nuestros pensamientos, llevándonos a identificarnos con el dolor y el sufrimiento, con la tristeza y la desolación.

Descansar en Dios es tener la certeza de que somos Hijos de Dios y que hemos recibido la herencia que nos corresponde: la felicidad, la paz, la dicha, el amor, la abundancia, la eternidad.

Descansar en Dios es sentirse a salvo, sano y pleno. Es tener la certeza de que somos perfectos e impecables.

Tema de reflexión: ¿Qué me impide gozar del descanso de Dios?


2. (110) Soy tal como Dios me creó.

Soy tal como Dios me creó, esto es: Perfecto. Libre de toda limitación. Libre de pecado, de culpa.


Libre de la ilusión y poseedor de la verdad.

Libre de culpa y libre de ser perdonado.

Libre de la necesidad de ser castigado.

Soy todo Amor. Soy Uno con todos mis Hermanos.

Soy portador de dicha, de paz y de felicidad.

Soy Hijo de Dios.

Tema de reflexión: ¿Cómo te sientes, teniendo la certeza de que eres el Hijo de Dios?

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de este repaso es el fin de la búsqueda.

Ya no se trata de aprender nuevas ideas, corregir errores, practicar técnicas ni vigilar la mente.

La mente ha aprendido lo suficiente como para descansar.

PROPÓSITO Y SENTIDO DEL REPASO:

El propósito de la Lección 120 es:

  • sellar la confianza total en Dios,
  • disolver la necesidad de control,
  • estabilizar la identidad recordada,
  • permitir un descanso sin condiciones,
  • preparar la mente para vivir desde la certeza.

Este repaso no impulsa, detiene suavemente.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

• Relajación profunda del sistema mental: La vigilancia deja de ser necesaria.

• Disolución del miedo residual: No queda nada que defender.

• Sensación de seguridad basal: La mente se siente sostenida.

• Integración completa: No hay fragmentación entre pensamiento y Ser.

Clave psicológica: La mente sana sabe cuándo detenerse.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios es el sostén de todo lo real.
  • La identidad divina es inmutable.
  • El descanso no contradice la función.
  • La paz es el estado natural del Ser.
  • No hay nada más que demostrar.

Descansar en Dios es aceptar la creación tal como es.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

  • A la hora en punto: “Descanso en Dios.” Suelta la carga.
  • Media hora más tarde: “Yo soy tal como Dios me creó.” Afirma la seguridad del Ser.

No intentes mantener el descanso. Permite que ocurra.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No confundir descanso con pasividad.
No exigir estados de paz constantes.
No juzgarte si surge inquietud.

Volver a la idea con suavidad.
Confiar en el proceso.
Recordar que no hay prisa.
Permitir pausas reales.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 120 cierra el Tercer Repaso:

  • 116 → Voluntad compartida
  • 117 → Dirección del deseo
  • 118 → Quietud y herencia
  • 119 → Corrección y extensión
  • 120 → Descanso e identidad asegurada

Aquí el Curso afirma: cuando la identidad es recordada, el descanso es inevitable.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 120 declara una verdad definitiva:

Nada más se requiere.
Nada más se espera.
Nada más se necesita.

La mente puede descansar porque la verdad ya fue aceptada.

El camino no termina, se vuelve silencioso.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo quién soy, descansar en Dios se vuelve natural.”

Capítulo 20. II. La ofrenda de azucenas (2ª parte).

II. La ofrenda de azucenas (2ª parte).

3. Cada regalo es una evaluación tanto del que recibe como del que da. 2No hay nadie que no considere como un altar a sí mismo aquello que ha elegido como su hogar. 3Y no hay nadie que no desee atraer a los devotos de lo que ha depositado allí, haciendo que sea digno de la devoción de éstos.  4Y todo el mundo ha puesto una luz sobre su altar para que otros puedan ver lo que ha depositado en él y lo hagan suyo. 5Este es el valor que le conce­diste a tu hermano y que te concediste a ti mismo. 6Éste es el regalo que le haces a él y que te haces a ti mismo: el veredicto acerca del Hijo de Dios por lo que él es. 7No te olvides de que es a tu salvador a quien le ofreces el regalo. 8Ofrécele espinas y te crucificas a ti mismo. 9Ofrécele azucenas y es a ti mismo a quien liberas.

Elegir conscientemente a la mente como el lugar sagrado de donde emanan nuestras creencias nos sitúa en el plano de la verdad. La única verdad procede del amor, la esencia con la que Dios nos ha creado a Su imagen y semejanza. Ser Hijo de Dios es ser Hijo del Amor. La mente crea vida cuando sirve al amor. Cuando la mente expande amor, está reconociendo que forma parte de la Unidad de la Filiación. De la causa del amor crecen frutos de paz y felicidad. Todo altar erigido al culto del amor está adornado por azucenas y la luz que se desprende de él se convierte en un faro para todo aquel que busca alcanzar el puerto de la salvación.

4. Tengo gran necesidad de azucenas, pues el Hijo de Dios no me ha perdonado. 2¿Y puedo ofrecerle perdón cuando él me ofrece espinas? 3Pues aquel que le ofrece espinas a alguien está todavía contra mí, mas ¿quién podría ser íntegro sin él? 4Sé su amigo en mi nombre, para que yo pueda ser perdonado y tú puedas ver que el Hijo de Dios goza de plenitud. 5Pero examina primero el altar del hogar que has elegido, y observa lo que allí has depositado para ofrecérmelo a mí. 6Si son espinas cuyas puntas reful­gen en una luz de color sangre, has elegido al cuerpo como hogar y lo que me ofreces es separación.  7
Las espinas, no obstante, han desaparecido. 8Examínalas más de cerca ahora y podrás ver que 
tu altar ya no es lo que era antes.

Nuestra voluntad es libre para elegir. Ya hemos hablado en el punto anterior de los regalos que nos ofrece la mente cuando elige servir al amor. Cada pensamiento de amor es un regalo de azucena que compartimos con la Filiación. Pero la mente puede elegir un camino ausente de amor, puede elegir ver fuera de la consciencia crística, y cuando así lo hace, sustituye su poder de crear por el de imaginar, inventando una realidad ilusoria y temporal con la cual se identifica. Podemos decir que la mente se nubla, se oscurece, entra en un estado de sopor semejante al sueño y, a partir de ese nuevo estado, cree que las sombras son la realidad y deja de distinguir la luz. 

El cuerpo no es nuestra verdadera esencia, pues de serlo, Dios sería un cuerpo y eso no es verdad. Las consecuencias de habernos identificado con el cuerpo nos llevan a rendirle culto y a ocultar el temor que nos origina dicha identificación. 

5. Todavía miras con los ojos del cuerpo, y éstos sólo pueden ver espinas. 2Sin embargo, has pedido ver otra cosa y se te ha conce­dido. 3Aquellos que aceptan el propósito del Espíritu Santo como su propósito comparten asimismo Su visión. 4lo que le permite a Él ver irradiar Su propósito desde cada altar es algo tan tuyo como Suyo. 5Él no ve extraños, sino tan sólo amigos entrañables y amorosos. 6Él no ve espinas, sino únicamente azucenas que reful­gen en el dulce resplandor de la paz, la cual irradia su luz sobre todo lo que Él contempla y ama.­

Las espinas a las que se refiere este punto son los efectos que causa la creencia en la separación y la identificación con el cuerpo. Al mirar desde esa creencia a nuestros hermanos, vemos en el otro la representación de aquello que tememos y que inconscientemente reconocemos como la causa de nuestra perdición, nuestra naturaleza pecadora. Es por tal motivo que elegimos atacar esa falsa percepción y cada ataque se convierte en una espina que clavamos en la conciencia crística.

El Espíritu Santo, la Voz que habla por Dios en nuestra mente, iluminará el camino que ha de conducirnos a la salvación. Ese camino no es otro que el que nos llevará de vuelta a nuestro verdadero hogar. El Cielo, el símbolo de la unidad, es nuestro destino, es nuestra verdadera realidad. Para alcanzarlo, tan solo debemos cumplir un requisito: ir de la mano de nuestros hermanos y ofrecerles nuestras azucenas, esto es, nuestro perdón.

martes, 29 de abril de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 119

LECCIÓN 119

Para los repasos de mañana y noche:

1. (107) La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

2Me equivoco al pensar que hay algo que pueda hacerme daño.
3Soy el Hijo de Dios, Cuyo Ser des­cansa a salvo en la Mente de Dios.

2. (108) Dar y recibir son en verdad lo mismo.

2Hoy lo perdonaré todo, para así poder aprender a aceptar la verdad acerca de mí, y llegar a reconocer mi impecabilidad.

3. A la hora en punto:
2La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

3Media hora más tarde:
4Dar y recibir son en verdad lo mismo.

¿Qué me enseña esta lección?

1. (107) La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

El error principal del que emanan otros errores es la creencia en la separación.

Esa creencia nos ha llevado a identificarnos con el envoltorio material del cuerpo físico, llevándonos a pensar que ese cuerpo es todo lo que somos.

Poseído de esa efímera identidad, atacamos aquello que nos recuerda nuestra creencia en la separación. El otro es nuestro enemigo y nuestras relaciones especiales se fundamentan en la búsqueda de acallar el sentimiento de culpabilidad que nos invade. Un sentimiento de deuda pendiente nos lleva al encuentro de relaciones que, en vez de aportarnos felicidad, nos lleva a sacrificarnos.

La verdad nos hace ser conscientes de que nuestra única realidad es ser seres de luz, emanados por la Mente Creadora de nuestro Padre. Todos los seres humanos formamos parte de una misma Filiación.

Tema de reflexión: Mis relaciones especiales. ¿Qué me aportan?


2. (108) Dar y recibir son en verdad lo mismo.

Cuando la verdad nos eleve por encima de la visión de la separación y nos acerque al plano de la Unidad, se producirá en nosotros la evidencia de que cuando damos a los demás, estaremos, al mismo tiempo, recibiendo.

Cuando sea capaz de ver que tú y yo somos uno, aquello que te dé, lo estaré recibiendo yo al mismo tiempo. Si doy amor, estaré recibiendo amor; si en cambio doy odio, recibiré tu odio.

Cuanta sabiduría encierra esta lección, ya que, si somos conscientes de que recibimos lo que damos, dejaremos de sentirnos víctimas cuando lo que recibimos no nos es grato.

Nuestra respuesta ante este tipo de experiencia debe llevarnos a tomar consciencia de lo que los demás nos aportan, pues en ello va implícita una maravillosa lección.

Tema de reflexión: ¿Crees que recibimos aquello que damos?

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de este repaso es la suavidad de la sanación.

El ego cree que los errores deben castigarse, la corrección requiere esfuerzo, y hay que “mejorarse” antes de dar.

El Curso afirma lo contrario, el error desaparece al ser visto en la verdad,
y la verdad se reconoce al compartirse.

PROPÓSITO Y SENTIDO DEL REPASO:

El propósito de la Lección 119 es:

  • deshacer el autoataque espiritual,
  • liberar a la mente del miedo a equivocarse,
  • mostrar que la corrección es amorosa,
  • unir sanación personal y extensión,
  • preparar la mente para el descanso final.

Este repaso enseña que sanar y dar no son procesos distintos.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

• Disolución de la autocrítica: El error deja de vivirse como amenaza.

• Reducción del miedo a compartir: No hay que “estar perfecto” para dar.

• Alivio del perfeccionismo: La corrección no depende del control.

• Integración relacional: Dar se vuelve natural y seguro.

Clave psicológica: La mente sana no teme mostrarse tal como es.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • La verdad es activa y auto-correctiva.
  • Dios no castiga el error; lo deshace.
  • Compartir la verdad la fortalece.
  • La corrección no separa; une.
  • La sanación es extensión del Amor.

Aceptar la corrección es aceptar la gracia.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

  • A la hora en punto: “La verdad corregirá todos los errores de mi mente.” Suelta el control.
  • Media hora más tarde: “Dar y recibir son en verdad lo mismo.” Permite la extensión.

No intentes corregirte antes de dar. Permite que la verdad fluya.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No usar la lección para justificar errores.
No confundir corrección con permisividad.
No juzgarte por equivocarte.

Usarla para soltar el miedo.
Permitir la corrección natural.
Confiar en la suavidad del proceso.
Recordar que el error no tiene poder.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Dentro del Tercer Repaso:

  • 116 → Voluntad compartida
  • 117 → Dirección del deseo
  • 118 → Quietud y herencia
  • 119 → Corrección y extensión unidas
  • 120 → Descanso total en Dios

Aquí el Curso enseña que: la corrección no termina en ti, se extiende como paz.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 119 afirma una verdad profundamente liberadora:

No tienes que castigarte para sanar, ni perfeccionarte para compartir.

La verdad corrige suavemente y se extiende naturalmente.

Donde se suelta el miedo, aparece el Amor.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando 

Capítulo 20. II. La ofrenda de azucenas (1ª parte).

II. La ofrenda de azucenas (1ª parte).

1. Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que él las use. 2Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. 3Piensa en las muchas  ofrendas que se le hacen para su deleite, y recuerda que todas ellas se concibieron para que aque­llo que aborreces pareciera hermoso. 4¿Utilizarías eso que aborre­ces para cautivar a tu hermano y atraer su atención? 5Date cuenta de que lo único que le ofreces es una corona de espinas, al no reconocer el cuerpo como lo que es y al tratar de justificar la interpretación que haces de su valor basándote en la aceptación que tu hermano hace de él. 6Aún así, el regalo proclama el poco valor que le concedes a tu hermano, del mismo modo en que el agrado con que él lo acepta refleja el poco valor que él se concede a sí mismo.

No te sientas mal, no te sientas traicionado por aquellos que te han educado y que te han enseñado lo que han aprendido, aunque su contenido sea un error. Mientras que el feto se encuentra en el interior de su madre, se puede interpretar que forma parte de ella. No tiene conciencia de lo que realmente es, pero se siente parte de ella. 

Cuando se produce el alumbramiento, este viene acompañado de la separación del nuevo cuerpo de aquel que le ha creado durante 9 meses. A partir de ese momento, comienza el aprendizaje de lo que creemos ser, pues es lo que percibimos que somos. 

Aquellos que han escrito sobre la evolución espiritual de la consciencia y del ser nos dicen que el niño al nacer conserva la visión verdadera; esta es la condición espiritual, lo que lo mantiene unido a su creador. Será con el paso del tiempo que esa visión se sustituya por la visión perceptiva y se olvide por completo.

La creencia en la separación de los cuerpos se instituye como una verdad irrefutable para el sistema de pensamiento del ego y sitúa al cuerpo como nuestra verdadera identidad y todo gira alrededor de esa falsa creencia.

Cada vez que nos expresamos, lo hacemos desde conciencia corporal, desde la percepción en la separación. Lo más demente de todo es que, en lo más profundo de nuestra inconsciencia, seguimos identificados con la creencia en que el cuerpo es el único causante de todas nuestras desgracias, pues es la causa de nuestra naturaleza pecadora.

2. Si los regalos se han de dar y recibir de verdad, no se pueden dar a través del cuerpo. 2El cuerpo no puede ofrecer ni aceptar nada; tampoco puede dar o quitar nada. 3Sólo la mente puede evaluar, y sólo ella puede decidir lo que quiere recibir y lo que quiere dar. 4Y cada regalo que ofrece depende de lo que ella misma desea. 5La mente engalanará con gran esmero lo que ha elegido como hogar, y lo preparará para que reciba los regalos que ella desea obtener, ofreciéndoselos a aquellos que vengan a dicho hogar, o a aquellos que quiere atraer a él. 6Y allí intercam­biarán sus regalos, ofreciendo y recibiendo lo que sus  mentes hayan juzgado como digno de ellos.

Decía en el punto anterior que no debemos sentirnos mal al considerar al cuerpo como nuestra verdadera realidad. Culpar al cuerpo de nuestras desgracias, de nuestros sufrimientos, es reconocer su realidad para poder ofrecernos esos regalos. Es más coherente, es más lógico verlo tal y como es. Conociéndolo, podemos otorgarle su verdadera función y permitirle prestar sus servicios a la única causa que nos mueve, el reencontrarnos con la verdad, con la felicidad y con la paz.

Para reconocer su función, debemos sustituir su papel en nuestra conciencia y otorgárselo a la mente, la cual ha permanecido oculta y desconocida. Ser consciente de que la mente es la causa de todas nuestras creencias y que no pertenece al mundo perceptivo, sino al espiritual, no aporta una visión nueva y, fruto de ello, podremos conocer nuestra verdadera identidad y la de los demás. Ese es el regalo que debemos ofrecer a nuestros hermanos.

lunes, 28 de abril de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 118

LECCIÓN 118

Para los repasos de mañana y noche:

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

2Hoy aceptaré la paz y la dicha de Dios en grato intercambio por todos los sustitutos de la felicidad y de la paz que yo mismo inventé.

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

2Permite que mi débil voz se acalle, para poder oír así la poderosa Voz de la Verdad Misma asegurarme que yo soy el perfecto Hijo de Dios.

3. A la hora en punto:
2Mías son la paz y la dicha de Dios.

3Media hora más tarde:
4Déjame aquietarme y escuchar la verdad.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (105) Mías son la paz y la dicha de Dios.

En el mundo de percepción fabricado por el ego, la paz y la dicha son conquistas que están condicionadas por el tipo de relación que experimentamos.

Vivir en paz y gozar de la dicha depende de los regalos que recibamos de los demás, por lo que ponemos en sus manos su logro.

Sin embargo, cuando despertamos y la visión de lo que verdaderamente somos se muestra a nuestra mente, a nuestra consciencia, la paz y la dicha forman parte de la esencia del Ser.

La paz y la dicha son el regalo que Dios pone a nuestra disposición al habernos creado a Su Imagen y Semejanza.

La paz y la dicha deben formar parte de nuestras acciones creadoras, pues es inevitable que, cuando expandimos nuestra mente, no se manifiesten los atributos con los que hemos sido dotados.

¿Dónde estás buscando la paz?
¿Qué precio estás dispuesto a pagar para lograr la paz?
¿Crees que tu paz depende de los demás?

2. (106) Déjame aquietarme y escuchar la verdad.

Escuchar la voz del ego supone dejarte llevar por las ensordecedoras voces del conflicto, de la sinrazón, de los enfrentamientos, de los resentimientos, de la venganza, de las tribulaciones, del miedo, del ataque, de la culpa y del castigo.


Quedar preso de la telaraña tejida por las redes del ego es quedar prisionero de la turbulencia que nos impide gozar de un momento de paz y de dicha.

Es necesario acallar esas voces y sustituir ese enmarañado diálogo por palabras y frases que nos permitan expresar la verdad que se manifiesta cuando nos sentimos en paz y dueños de la dicha divina.

Hoy ha sido un día turbulento en el ámbito profesional. He vivido momentos de mucha tensión que apenas si me permitían pensar con lucidez. A pesar de ello, he encontrado el modo de no caer presa del desequilibrio y en parte de la desesperación. He conseguido mantenerme en calma, gracias a que he elegido vivir mi paz y mi dicha, y he envuelto aquello que me rodeaba con el espíritu de la paz y de la dicha.

He sido consciente de la tensión de los momentos, pero también he sido consciente de la fortaleza de la que somos poseedores cuando nos manifestamos con plena consciencia espiritual.

¿Qué sueles hacer cuando vives una experiencia de conflicto?
¿Qué tiempo dedicas diariamente a la práctica de aquietar tu mente?

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de este repaso es el descanso interior.

El ego cree que la paz se alcanza, la dicha se construye, y la verdad se entiende.

El Curso corrige esto afirmando que la paz se acepta, la dicha se recibe, y la verdad se escucha.

Aquí la práctica se vuelve radicalmente simple.

PROPÓSITO Y SENTIDO DEL REPASO:

El propósito de la Lección 118 es:

  • retirar el esfuerzo espiritual,
  • disolver la búsqueda ansiosa,
  • establecer la quietud como vía directa,
  • unificar paz, dicha y verdad,
  • consolidar la confianza.

Este repaso enseña que la felicidad no requiere movimiento, sino silencio.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

• Reducción del sobreesfuerzo mental: La mente deja de “hacer”.

• Descenso de la autoexigencia: No hay nada que demostrar.

• Aparición de calma estable: No dependiente de circunstancias.

• Sensación de suficiencia interna: La carencia se disuelve.

Clave psicológica: Cuando dejo de buscar, aparece lo que ya estaba.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • La paz es un atributo divino heredado.
  • La dicha no tiene causa externa.
  • La verdad es silenciosa.
  • Dios no habla a través del ruido.
  • Escuchar es un acto de humildad.

Aquietarse no es pasividad, es alineación con la Fuente.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

  • A la hora en punto: “Mías son la paz y la dicha de Dios.” Afirma la herencia.
  • Media hora más tarde: “Déjame aquietarme y escuchar la verdad.” Suelta el control.

No intentes entender la verdad. Permite que se revele.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No confundir quietud con represión.
No forzar el silencio.
No evaluar si “lo estás haciendo bien”.

Usar la idea como invitación.
Permitir pausas reales.
Confiar en la simplicidad.
Recordar que la verdad no se pierde.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Dentro del Tercer Repaso:

  • 116 → Voluntad compartida
  • 117 → Dirección del deseo
  • 118 → Quietud y herencia reconocida
  • 119 → Corrección de errores
  • 120 → Descanso total en Dios

Aquí el Curso enseña que la paz no se logra, se recuerda.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 118 transmite una verdad profundamente consoladora:

Nada de lo que buscas falta.
Nada de lo que eres necesita corregirse.
Sólo aquietarte y escuchar.

La paz y la dicha no vienen después son ahora.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando me aquieto, descubro que la paz siempre fue mía.”

Capítulo 25. VIII. La restitución de la justicia al amor (11ª parte).

VIII. La restitución de la justicia al amor (11ª parte). 11.  De la misma manera en que al especialismo no le importa quién paga el costo de...