1. Del mismo modo
en que cada uno de los regalos que mis hermanos hacen me pertenece, así
también cada regalo que yo hago me pertenece a mí. 2Cada uno de
ellos permite que un error pasado desaparezca sin dejar sombra alguna en la santa
mente que mi Padre ama. 3Su gracia se me concede con cada regalo que
cualquier hermano haya recibido desde los orígenes del tiempo, y más allá del
tiempo también. 4Mis arcas están llenas, y los ángeles vigilan sus
puertas abiertas para que ni un solo regalo se pierda, y sólo se puedan añadir
más. 5Déjame llegar allí donde se encuentran mis tesoros, y entrar a
donde en verdad soy bienvenido y donde estoy en mi casa, rodeado de los
regalos que Dios me ha dado.
2. Padre, hoy quiero aceptar Tus regalos. 2No los reconozco. 3Mas confío en que Tú que me los diste, me proporcionarás los medios para poder contemplarlos, ver su valor y estimarlos como lo único que deseo.
Padre, permíteme hacer conscientes los regalos con los que me has creado. Permíteme ser consciente de tu paz, pues es mi voluntad darla al mundo, para que siempre forme parte de mí.SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 316 enseña que dar y recibir son lo
mismo: cada acto de amor que ofrecemos regresa a nosotros, sana el pasado y nos
permite reconocer la abundancia infinita de Dios.
No doy para perder. Doy para recordar quién soy.
PROPÓSITO DE
LA LECCIÓN:
Practicar la idea: “Todos los regalos que les
hago a mis hermanos me pertenecen”.
Cada repetición refuerza la comprensión de la
unidad, disuelve la ilusión de pérdida y nos abre a la experiencia de la
abundancia divina.
No es sacrificio. Es reconocimiento.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Esta lección trabaja sobre la creencia en la
carencia y el miedo a la pérdida.
La mente egoica asocia dar con renunciar; sin
embargo, al aplicar esta idea se desarrolla una mentalidad de abundancia, se
fortalece la generosidad genuina,
y se reduce el apego y la inseguridad.
Dar se convierte en una fuente de alegría y
plenitud.
No me empobrezco al dar. Me expando.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
El Curso enseña que dar y recibir son uno en la
verdad.
Al compartir amor reconocemos nuestra unidad con
la Filiación,
aceptamos la gracia de Dios, y recordamos nuestra herencia eterna.
Todo lo que doy en nombre del amor regresa a mí
multiplicado en paz.
No doy desde el vacío. Doy desde la plenitud.
INSTRUCCIONES
PRÁCTICAS:
Hoy, al comenzar el día, recuérdalo: “Todos los
regalos que les hago a mis hermanos me pertenecen”.
Durante el
día, cuando ofrezcas amor, repite:
“Al dar,
recibo”.
“Este regalo también es mío”.
“Comparto la gracia de Dios”.
“Nada de lo que doy se pierde”.
“Mis tesoros son eternos”.
Permite
que cada acto de bondad sea una bendición compartida.
❌
No creer que dar implica sacrificio.
❌ No esperar
recompensas externas.
❌ No subestimar
los regalos espirituales.
✔
Dar con alegría y sinceridad.
✔ Reconocer la
abundancia divina.
✔ Confiar en la
gracia de Dios.
Esto no es
pérdida. Es plenitud.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
301 → No
juzgo, y por eso soy libre.
302 → La luz reemplaza la ilusión de oscuridad.
303 → Reconozco a Cristo como mi Ser.
304 → Dejo de proyectar y veo con claridad.
305 → La paz se revela al soltar el juicio.
306 → Elijo una sola cosa.
307 → Reconozco una sola voluntad.
308 → Permanezco en el ahora.
309 → Miro dentro sin miedo.
310 → Camino sin miedo, en amor.
311 → Entrego mis juicios a la verdad.
312 → Veo todas las cosas como quiero que sean.
313 → Acepto una nueva percepción.
314 → Elijo un futuro diferente del pasado.
315 → Reconozco los regalos de mis hermanos como míos.
316 → Reconozco que todo lo que doy también me pertenece.
La progresión se vuelve radiante: la mente
reconoce la abundancia, comprende la unidad y acepta que dar y recibir son un
mismo acto de amor.
No doy
para obtener. Doy porque ya lo tengo todo.
CONCLUSIÓN FINAL:
La lección 316 nos recuerda que cada acto de amor
que ofrecemos es un tesoro eterno que jamás se pierde.
Al dar, sanamos el pasado, aceptamos la gracia de
Dios y regresamos al hogar de la abundancia infinita.
Y en esa certeza… descubrimos que siempre hemos
sido ricos en amor.
FRASE
INSPIRADORA:
“Todo lo que doy con amor
regresa a mí como un regalo eterno de Dios”.
Ejemplo-Guía: "No somos conscientes de nuestra abundancia".
"Nadie aprende a menos que quiera aprender y crea que de alguna manera lo necesita. Si bien en la creación de Dios no hay carencia, en lo que tú has fabricado es muy evidente. De hecho, ésa es la diferencia fundamental entre lo uno y lo otro. La idea de carencia implica que crees que estarías mejor en un estado que de alguna manera fuese diferente de aquel en el que ahora te encuentras. Antes de la "separación", que es lo que significa la "caída", no se carecía de nada. No había necesidades de ninguna clase. Las necesidades surgen debido únicamente a que tú te privas a ti mismo. Actúas de acuerdo con el orden particular de necesidades que tú mismo estableces. Esto, a su vez, depende de la percepción que tienes de lo que eres" (T-1.VI.1:2-10).
"La única carencia que realmente necesitas corregir es tu sensación de estar separado de Dios. Esa sensación de separación jamás habría surgido si no hubieses distorsionado tu percepción de la verdad, percibiéndote así a ti mismo como alguien necesitado. La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya te habías fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades. A medida que te vas integrando te vuelves uno, y tus necesidades, por ende, se vuelven una. Cuando las necesidades se unifican, suscitan una acción unificada porque ello elimina todo conflicto" (T-1.VI.2:1-5).
"La idea de un orden de necesidades, que proviene del error original de que uno puede estar separado de Dios, requiere corrección en su propio nivel antes de que pueda corregirse el error de percibir niveles. No te puedes comportar con eficacia mientras operes en diferentes niveles. Sin embargo, mientras lo hagas, la corrección debe proceder verticalmente, desde abajo hacia arriba. Esto es así porque crees que vives en el espacio, donde conceptos como "arriba" y "abajo" tienen sentido. En última instancia, ni el espacio ni el tiempo tienen ningún sentido. Ambos son meramente creencias" (T-1.VI.3:1-6).
- Actuamos de acuerdo con el orden particular de necesidades que establecemos. Esto, a su vez, depende de la percepción que tenemos de lo que somos.
- La separación jamás habría surgido si no hubiésemos distorsionado nuestra percepción de la verdad, percibiéndonos como alguien necesitado.
- La idea de un orden de necesidades surgió porque, al haber cometido ese error fundamental, ya nos habíamos fragmentado en niveles que comportan diferentes necesidades.
Reflexión: ¿Qué doy? ¿Qué recibo?


No soy carente, todos los regalos me pertenecen. Soy uno con DIOS y la filiación.
ResponderEliminarGracias gracias gracias
ResponderEliminarExcelente. Muchas Gracias!
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarDoy a los demás lo que Quiero Recibir....porque Todos Somos Uno.....Gracias....Gracias...Gracias🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarSoy Uno con Dios y mis hermanos en el Perdón y el Amor🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨✨✨💙💙💙🤍✨💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍
ResponderEliminarGracias infinitas Juan Jose. Amor y bendicines. ❤❤❤
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