jueves, 8 de enero de 2026

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (3ª parte).

IV. La luz que traes contigo.

3. Tú que eres el hacedor de un mundo que no es cierto, descansa y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. 2Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entonan su triste estri­billo. 3De ti puede proceder su descanso. 4De ti puede surgir un mundo cuya contemplación los hará felices y donde sus corazo­nes estarán rebosantes de dicha. 5De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz. 6Y en este creciente mundo de luz, las tinieblas que ellos pensaban que estaban ahí se desplazan hasta convertirse en sombras lejanas y distantes, que no se recordarán por mucho tiempo una vez que el sol las haya desvanecido. 7Y todos sus pensamientos "malvados" y todas sus esperanzas "pecaminosas", sus sueños de culpabili­dad y venganza despiadada, y todo deseo de herir, matar y morir, desaparecerán ante el sol que tú traes contigo.

Este fragmento es una invitación a reconocer el poder transformador de la visión interior y la paz, y a convertirnos en portadores de luz para los demás.

El mensaje central de este párrafo es que, aunque hayamos fabricado un mundo de sufrimiento y separación, existe otro mundo —el mundo de la paz— al que podemos acceder y compartir con los demás. Este mundo de luz y dulzura no solo nos ofrece descanso a nosotros, sino que también puede ser llevado a los 'ojos fatigados' y 'corazones desfallecidos' de quienes sufren, simplemente a través de nuestra visión y presencia.

El texto subraya que, al elegir la paz y la luz, nos convertimos en canales de transformación: las tinieblas y los pensamientos de culpa, ataque y muerte se disipan ante la luz que llevamos dentro. Así, nuestra visión puede envolver a los demás y ayudarles a dejar atrás el sufrimiento.

En la vida cotidiana, este fragmento nos invita a dejar de identificarnos con el mundo del conflicto y el juicio, y a descansar en la paz interior. Al hacerlo, no solo nos beneficiamos nosotros, sino que nos convertimos en una fuente de consuelo y esperanza para los demás. Practicar esta enseñanza implica buscar momentos de silencio y conexión con la paz interior, ser conscientes de que nuestra actitud y presencia pueden ser un refugio para quienes nos rodean, elegir conscientemente ver más allá de los errores y el sufrimiento, y ofrecer una mirada de dulzura, comprensión y luz.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: En una reunión donde hay tensión y críticas, decides no sumarte al juicio ni al conflicto. En vez de eso, mantienes una actitud serena y comprensiva, escuchando con empatía. Tu presencia calma el ambiente y otros empiezan a relajarse.

Ejemplo 2: Un amigo está pasando por un momento difícil y solo ve problemas y culpa. En vez de reforzar su visión negativa, le ofreces palabras de aliento, le recuerdas su valor y le ayudas a ver posibilidades de esperanza. Tu luz le ayuda a ver más allá de su sufrimiento.

Ejemplo 3: En tu familia, cuando surge un conflicto, eliges no reaccionar con ataque o defensa. Respiras, conectas con tu paz interior y respondes con amabilidad. Poco a poco, el clima cambia y las 'tinieblas' se disipan.

Citas relacionadas:

“De ti puede proceder su Descanso” (T-25.IV.3:3).
“De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz” (T-25.IV.3:5).
“La luz ha venido” (L-pI.75).
“La paz de Dios brilla en mí ahora”(L-pI.188).

Preguntas para la reflexión:

¿En qué momentos me identifico con el mundo del conflicto y olvido que puedo elegir la paz?
¿Cómo puedo ser un canal de descanso y esperanza para quienes me rodean?
¿Estoy dispuesto a dejar que mi visión y mi actitud sean una fuente de luz y dulzura para los demás?
¿Qué pensamientos o actitudes oscuras estoy dispuesto a dejar atrás hoy, para que el sol de mi interior las disuelva?

Conclusión o síntesis:

Este fragmento nos recuerda que somos portadores de una luz capaz de transformar el mundo. Al elegir la paz y la dulzura, no solo descansamos nosotros, sino que ofrecemos descanso y esperanza a los demás. Nuestra visión puede envolver a quienes sufren y ayudarles a dejar atrás la culpa, el ataque y el miedo. La verdadera transformación del mundo comienza en nuestro interior y se extiende, suavemente, a todos los corazones que tocamos.

Frase inspiradora: 'De ti puede surgir un mundo de luz y descanso para todos los corazones.'

Una invitación:

Este punto es una invitación a recordar tu poder de ser portador de luz y paz. 

No subestimes el impacto de tu actitud, tu mirada y tu presencia: puedes ser el sol que disuelve las tinieblas en los demás.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Haz una pausa cada día para conectar con tu paz interior. 

Cuando veas sufrimiento o juicio en otros, elige responder con dulzura y comprensión. 

Recuerda que tu visión puede envolver a los demás en luz, y que tu descanso puede ser el descanso de muchos.

Permítete ser el canal a través del cual desaparecen los pensamientos de culpa, ataque y miedo.

Invitación práctica: Hoy, cuando te encuentres con alguien que sufre o se siente perdido, repite para ti: 

“Elijo ser portador de luz y descanso. De mí puede surgir un mundo de paz”.

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