miércoles, 10 de septiembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 253

LECCIÓN 253

Mi Ser es amo y señor del universo.

1. Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. 2Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino. 3Lo que sucede es lo que deseo. 4Lo que no ocurre es lo que no deseo que suceda. 5Tengo que aceptar esto. 6Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones -las criaturas de mi volun­tad- , las cuales moran en el Cielo junto con mi santo Ser y con Aquel que me creó.

2. Tú eres el Ser Quien Tú creaste como el Hijo, el cual crea como Tú y es uno Contigo. 2Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma.

¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 253 de Un Curso de Milagros, «Mi Ser es amo y señor del universo», me enseña que poseo el poder de elegir y crear desde la verdad de mi naturaleza divina. Esta afirmación no exalta al ego, sino que reconoce la grandeza del Espíritu que Dios creó en mí. Como Hijo de Dios, mi voluntad es poderosa y participa de la Voluntad de mi Padre. Comprender esta verdad me invita a asumir la responsabilidad de mis elecciones y a dirigirlas hacia la unidad, el amor y la paz.

«Lo que sucede es lo que deseo». Si logramos tomar conciencia de esta enseñanza y la utilizamos para anhelar la unión con Dios y con la Filiación, retornaremos a nuestro verdadero Hogar. Así pondremos fin a la hegemonía que hemos cedido a la personalidad pasajera, al ego, y reconoceremos que nuestra verdadera identidad reside en el Espíritu. El Curso lo expresa con claridad: «Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento» (T-21.II.2:3-4).

La cuestión esencial es responder a la siguiente pregunta: ¿qué estamos deseando? Podemos descubrir la respuesta observando nuestra vida sin juzgar. ¿Experimentamos felicidad o castigo? ¿Amor o miedo? ¿Alegría o desolación? ¿Perdón o culpa? ¿Dicha o sufrimiento? ¿Libertad o apego? ¿Salud o enfermedad? ¿Vida o muerte? ¿Unidad o separación? ¿Eternidad o temporalidad? Estas experiencias reflejan el sistema de pensamiento que hemos elegido y ponen de manifiesto la orientación de nuestra mente.

Somos Hijos de Dios y debemos hacer consciente esta realidad no sólo como una idea, sino como una vivencia profunda. Para ello, es necesario desearla con todo nuestro corazón, con certeza y confianza en el Ser que realmente somos. Como enseña el Curso: «Mi santidad envuelve todo lo que veo» (L-pI.36.1:1). Al aceptar esta verdad, reconocemos la presencia de Dios en nosotros y en toda la creación.

La condición divina nos dota de la capacidad creadora heredada de nuestro Hacedor. Este potencial reside en la mente, que en el mundo del sueño expresa pensamientos e intenciones. La armonía entre pensamientos y sentimientos fortalece la mente recta y nos conduce a la paz. Por el contrario, la incoherencia genera conflicto y se manifiesta en el cuerpo como sufrimiento. El Curso nos recuerda: «La mente es muy poderosa, y jamás pierde su fuerza creadora» (T-2.VI.9:5).

Hoy elijo crear en armonía con la Voluntad de Dios. Reconozco mi verdadera Identidad y acepto mi herencia divina. En esta certeza hallo la libertad, la paz y la plenitud eternas. Amén.


SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN_

La lección 253 enseña que:

  • No eres víctima de lo que experimentas.
  • La mente participa en la percepción.
  • El verdadero poder es creador, no reactivo.
  • Tu voluntad está unida a la de Dios.
  • Tu Ser es extensión del Amor.

No es control del mundo. Es reconocimiento del origen interno.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Mi Ser es amo y señor del universo.”

Cada repetición debilita la mentalidad de víctima, fortalece la responsabilidad interna, alinea la mente con su poder real  y abre la conciencia a la unidad con Dios.

No es afirmación de ego… es recuerdo de la verdadera Autoría.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección trabaja sobre la sensación de impotencia y  la percepción de falta de control-

Cuando te ves como víctima, aparece frustración, surge miedo, se refuerza la dependencia y se mantiene el conflicto.

Cuando asumes participación interna aumenta la claridad, se reduce la reactividad, aparece sensación de poder tranquilo y se abre la posibilidad de cambio.

No porque controles todo… sino porque dejas de sentirte ajeno a lo que ocurre.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que eres creador con Dios, que tu voluntad es divina en esencia, que la separación no afecta tu poder real y que el universo verdadero es creación del Amor.

Y revela algo muy profundo: El poder no es dominar… es extender la Voluntad de Dios.

Tu Ser no impone… expresa.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

  • Observa cualquier situación donde te sientas víctima.
  • Detecta el pensamiento de “esto me pasa a mí”.

Y entonces: “Mi Ser es amo y señor del universo.”

O también: “Participo en cómo percibo esto.”  “Puedo elegir ver de otra manera.”

No para culparte… sino para recuperar tu poder interno.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No interpretar esto como control del ego.
No usar la idea para culparte por lo que ocurre.
No confundir responsabilidad con culpa.

Diferenciar el Ser del yo personal.
Usar la idea para empoderarte, no para juzgarte.
Entender que el poder es interno, no externo.

El Curso no dice que controlas el mundo… dice que tu mente no está separada de la creación.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión aquí se vuelve culminante:

  • 247 → El perdón permite ver.
  • 248 → No soy lo que sufre.
  • 249 → El sufrimiento se disuelve.
  • 250 → No hay límites en mí.
  • 251 → No necesito nada más.
  • 252 → Sé lo que soy.
  • 253 → Reconozco mi poder creador.

Primero ves. Luego te liberas. Después te reconoces.
Y ahora… asumes tu poder verdadero.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 253 no te hace responsable desde la culpa… te devuelve a la autoría desde la verdad.

No eres una pieza movida por el mundo. No eres un efecto sin causa.

Eres origen, extensión y creación.

Pero no como individuo separado… sino como uno con Dios.

Y cuando esto comienza a integrarse, desaparece la sensación de impotencia y aparece una paz firme, estable.

Porque sabes que nada real está fuera de la Voluntad que compartes.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de verme como víctima, recuerdo el poder silencioso de la verdad que soy.”



Ejemplo-Guía: "Lo que llamamos vida, en el mundo del sueño, ¿está programada?".

La lección de hoy es clara y contundente: «Aun en este mundo, soy yo el que rige mi destino». Este principio nos invita a reflexionar profundamente sobre la naturaleza de la vida que experimentamos. ¿Está programada nuestra existencia en el mundo del sueño o somos los artífices de ella?

Es importante comprender que el “yo” al que se refiere esta afirmación no es el ego. El ego, o mente dividida, se percibe en el mundo de los efectos, en el ámbito de las formas. La causa debe buscarse en el origen, en lo esencial y verdadero: el Espíritu, la expansión de la Mente de Dios, el Hijo de Dios. Desde esta perspectiva, somos creadores y no meras víctimas de un destino impuesto.

Todo cuanto percibimos en este mundo responde a la proyección de la mente del Hijo de Dios, la cual ha dado lugar a la fabricación de un universo ilusorio al que llamamos mundo. El sistema de pensamiento del ego no acepta esta verdad, pues niega la realidad de aquello que no puede percibir a través de los sentidos. Como el Espíritu no es visible, el ego lo descarta y se aferra a la ilusión de la materia.

Cuando el Hijo de Dios eligió contemplar un mundo separado del de su Creador, surgió el germen de la división. De esa percepción errada nació el escenario donde se representa el guion de la separación. El cuerpo se convirtió en la evidencia visible de esa creencia, y sobre él se edificó un sistema de pensamiento basado en la individualidad y en la aparente autonomía del ser.

Si el mundo que percibimos ha sido diseñado por nuestra mente en respuesta al deseo de experimentar la separación, surge una pregunta inevitable: ¿qué libertad tiene el ego para cambiar lo percibido? La respuesta es clara: ninguna. El ego no crea, sólo interpreta. Sin embargo, la mente conserva el poder de elegir, y esta capacidad constituye la clave de nuestra liberación.

La elección adquiere sentido en el mundo dual, en el mundo del sueño. En el Cielo, donde reina la unidad, no existe la elección, pues sólo hay verdad. En cambio, en el mundo de la ilusión, elegir se convierte en una herramienta que nos conduce a la percepción verdadera. Ver las cosas de otra manera y poner nuestra mente al servicio del Espíritu son decisiones que, aunque pertenecen al ámbito de la ilusión, nos ayudan a recordar nuestra verdadera identidad.

La voluntad del Hijo de Dios es favorecer el despertar. Para ello, cuenta con un guía perfecto: el Espíritu Santo, la Voz que habla por Dios. A través de la Expiación, Él corrige nuestra percepción y nos conduce suavemente hacia la verdad.

El ego, al percibir sus limitaciones, interpreta esta situación como un destino inevitable y se considera víctima de él. Olvida que su propia existencia responde a la mente que lo fabricó. El ego y sus percepciones, incluidas las especificaciones del cuerpo, son el resultado del deseo proyectado por su hacedor: el Hijo de Dios.

A medida que se produce el despertar del mundo ilusorio, la percepción errada se transforma en percepción verdadera. Entonces comprendemos que nuestro libre albedrío no reside en controlar las circunstancias externas, sino en decidir cómo responder a ellas. Podemos reaccionar desde el victimismo o desde la comprensión de que somos los soñadores del sueño.

En este sentido, elegimos entre sueños de sufrimiento o sueños felices. Como nos enseña el Curso, la salvación consiste en elegir de nuevo y aceptar la verdad que siempre ha permanecido en nosotros.

Hoy reconozco que no soy víctima del mundo que veo.
Hoy acepto que soy responsable de mi destino.
Hoy elijo despertar y recordar que soy el Hijo de Dios.


Reflexiones: Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido.

9 comentarios:

  1. Una vez más, muchas gracias Juan José por tus comentarios, que me parecen acertados, los cuales vengo siguiendo.Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Que gran responsabilidad.


    Muchas gracias

    ResponderEliminar
  3. Cuanto me ha costado entender que todo lo que vivo es creación de mi mente, no podía creer que mi mente pudiera hacer creaciones que me hacen sufrir, en muchas ocasiones me dije no pude haber creado esto pues nunca lo pensé, el curso me enseño que me conviene decir: "No se cuando pude haber creado este mundo que no es de amor, acepto que es mi creación y si yo lo cree yo puedo deshacerlo.
    El deshacimiento del ego mediante la expiacion: Espíritu Santo debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz yo misma tomé esta desicion por lo tanto puedo tomar otra decisión y se que el espíritu santo si se lo permito anulará todas las consecuencias de mi desicion equivocada yo elijo permitirselo para que se haga la voluntad de Dios que es mi felicidad. Gracias Juan José 🤗

    ResponderEliminar