2. La verdadera luz que hace posible la verdadera visión no es la luz que los ojos del cuerpo contemplan. 2Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la oscuridad no se puede percibir en absoluto. 3Y de esta manera, lo que es igual se ve como lo mismo, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.2Dar y recibir son en verdad lo mismo.
3Recibiré lo que estoy dando ahora.
¿Qué me enseña esta lección?
La Lección 108 de Un
Curso de Milagros, «Dar y recibir son en verdad lo mismo», me enseña que no
existe separación entre lo que doy y lo que recibo, pues ambos forman parte de
un mismo acto en la mente. Esta lección deshace la creencia del ego en la
dualidad y me invita a reconocer la Unidad que subyace en toda experiencia. Al
comprender esta verdad, dejo de buscar fuera lo que sólo puede originarse en mi
interior.
El pensamiento del ego,
identificado con el mundo terrenal y con la separación, es dual. Interpreta el
mundo físico como real y establece sus juicios bajo el código de “bueno” y
“malo”. Desde esa perspectiva, atribuye a lo externo la causa de sus estados
emocionales. Cree que la felicidad, la paz o la dicha dependen de las
circunstancias y de las respuestas que recibe del mundo. Sin embargo, esta
interpretación ignora una verdad fundamental: nada externo puede estar separado
de lo interno.
El Curso lo expresa con
claridad: «Dar y recibir son en verdad lo mismo» (L-pI.108.1:1). Esto significa
que lo que experimento no es más que el reflejo de lo que doy en mi mente.
Ignorar esta ley conduce al ego a vivir en la ilusión de que es víctima de lo
que percibe. Pero en realidad, «no soy víctima del mundo que veo» (L-pI.31.1:1).
La causa siempre reside en la mente, y la percepción es su efecto.
Lo interno y lo externo
son una misma cosa, pues la percepción es una proyección de los pensamientos.
Cuando doy amor, recibo amor; cuando doy juicio, recibo juicio. No hay
separación entre ambos movimientos, pues forman parte de un mismo flujo. La
mente que comprende esto deja de culpar al mundo y asume la responsabilidad de
su experiencia.
Los valores del ego se
desmoronan cuando el velo de la ilusión cae y la mente reconoce la Unidad. En
ese instante, comprendemos que dar y recibir no son actos separados, sino
expresiones de una misma verdad. El Curso nos invita a practicar esta idea para
liberarnos del miedo y de la culpa, y para restablecer la paz en nuestra
conciencia.
Hoy acepto que aquello
que recibo es la respuesta a lo que doy. Elijo dar amor, perdón y comprensión,
sabiendo que al hacerlo me los estoy otorgando a mí mismo. En esta certeza
reconozco la Ley de la Unidad que gobierna el universo y descanso en la paz que
surge de vivir en coherencia con la verdad.
SENTIDO
GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 108
enseña que dar y recibir son lo mismo. Al ofrecer paz, amor y ternura,
recibimos esos mismos dones y despertamos a la unidad de la mente en Dios.
Dar y recibir
son en verdad lo mismo.
PROPÓSITO DE
LA LECCIÓN:
Practicar la
idea: “Dar y recibir son en verdad lo mismo”.
Cada
repetición fortalece la comprensión de la unidad y disuelve la creencia en la
separación.
Hoy recibo lo
que doy.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Esta lección
trabaja sobre la percepción de pérdida, la separación y la creencia en la
escasez.
La mente
egoica cree que dar implica perder. Al aplicar esta idea, se cultiva la
generosidad, se libera el miedo a la carencia y se experimenta una profunda
sensación de plenitud.
Me libero de
la escasez y abrazo la abundancia.
ASPECTOS
ESPIRITUALES:
El Curso
enseña que todas las mentes están unidas y comparten un solo Pensamiento.
Al aceptar
esta verdad, reconocemos que todo lo que damos lo recibimos, pues no hay
separación en Dios.
Permanezco en
la unidad de Dios.
INSTRUCCIONES
PRÁCTICAS:
Hoy, al
comenzar el día, recuérdalo: “Dar y recibir son en verdad lo mismo”.
Durante el
día, practica ofreciendo pensamientos de amor y repite:
“Ofrezco paz a
todo el mundo”.
“Ofrezco amor a todo el mundo”.
“Ofrezco ternura a todo el mundo”.
“Recibo lo que estoy dando”.
“La paz retorna a mí”.
“Compartimos una sola mente”.
Permite que
cada pensamiento refleje esta certeza.
❌ No creer en la pérdida.
❌ No aferrarte a la separación.
❌ No negar la unidad.
✔ Reconocer la abundancia.
✔ Extender paz y amor.
✔ Confiar en la ley divina.
Esto no es
teoría. Es experiencia.
CONCLUSIÓN
FINAL:
La lección 108 nos recuerda que no hay diferencia
entre dar y recibir. Al ofrecer paz y amor, los recibimos de inmediato,
reconociendo la unidad que compartimos con todos.
Y en esa certeza… descansamos en la plenitud de Dios.
FRASE INSPIRADORA: “Lo que doy con amor, lo recibo en
la misma medida, pues dar y recibir son uno en Dios.”
Ejemplo-Guía: "Los opuestos son complementarios y no enemigos".
Esta lección encierra una enseñanza fundamental que trasciende tanto la
metafísica como la experiencia cotidiana: aquello que percibimos como opuesto
no es, en verdad, un enemigo, sino un complemento. El conflicto surge
únicamente cuando interpretamos la diferencia desde la creencia en la
separación.
En el mundo de la percepción, la mente dual clasifica, compara y enfrenta.
Así nacen los pares de opuestos: luz y oscuridad, dar y recibir, masculino y
femenino, acción y reposo. Sin embargo, desde una visión más profunda, estos
aparentes contrarios no compiten entre sí, sino que cooperan para dar lugar a
una experiencia coherente de la vida.
Podemos comprender esta idea recurriendo a los principios universales que
gobiernan la manifestación. Aquello que se opone, cuando es reconocido sin
juicio, se complementa. No para anularse, sino para sostener un equilibrio. La
vida misma se expresa gracias a esa interacción armónica entre fuerzas que,
desde la mente dual, parecerían irreconciliables.
El problema no reside en la diferencia, sino en el exceso y en la
identificación egoica. Cuando una fuerza pretende imponerse sobre la otra,
cuando una parte busca dominar o anular a su opuesta, la armonía se rompe y
aparece el conflicto. Así ocurre también en las relaciones humanas,
especialmente en las llamadas relaciones especiales. Allí donde dos aparentes
opuestos se encuentran, existe una oportunidad de unificación; pero si cada
parte se aferra a su identidad separada y defiende su posición desde el ego, la
relación deja de ser un espacio de aprendizaje y se convierte en un campo de
batalla.
Un Curso de Milagros nos enseña que toda relación es un aula en la que
aprendemos a deshacer la ilusión de la separación. El otro no es un adversario
ni un complemento externo que viene a completarnos, sino un espejo que nos
muestra lo que aún no hemos integrado en nuestra propia mente. Cuando
reconocemos esto, la oposición deja de vivirse como amenaza y comienza a
experimentarse como una invitación al perdón y a la unión.
Lo mismo ocurre con el dar y el recibir. Mientras creamos que el mundo está
fuera de nosotros y que los demás son entidades separadas, seguiremos
sosteniendo la creencia de que dar es perder y recibir es ganar. Desde esa
lógica, el intercambio se convierte en negociación, defensa o sacrificio. Pero
cuando la mente despierta a la verdad de la unidad, comprende que dar y recibir
son un mismo acto, dos expresiones inseparables de una única realidad.
Dar sin permitir recibir genera desequilibrio, del mismo modo que querer
recibir sin dar desconoce la ley natural de la extensión. El ego puede
disfrazar el dar de generosidad mientras persigue reconocimiento, control o
deuda; y puede disfrazar el recibir de derecho mientras se niega a compartir.
En ambos casos, la armonía se pierde porque la acción no surge del amor, sino
del miedo.
Esta lección nos invita a ir más allá de la visión dual y a reconocer que
toda aparente oposición puede ser sanada cuando es llevada a la conciencia de
la unidad. No se trata de eliminar las diferencias, sino de permitir que
encuentren su lugar correcto en una mente que ya no juzga.
Cuando los opuestos dejan de verse como enemigos y son reconocidos como
expresiones complementarias de una misma verdad, la experiencia se transforma.
El conflicto se disuelve, la relación se vuelve santa y el dar y recibir
recuperan su significado real: la extensión natural del Amor.
Reflexión: ¿Has tenido alguna experiencia en la que hayas comprobado la afirmación "dar es recibir"?

buen día referente ha la pregunta,ayer yo dije en el comentario de lo que das recibes y también depende de como lo das.por eje..si piensas sintiendo una emoción eso se cristaliza en el entorno y pasa.y se cumple la premisa de lo que das recibes...y también los echos si abandonas la gente se olvida de uno...el que ama no abandona...
ResponderEliminarMuchas gracias. Muy clara explicación sobre los opuestos. Muchas bendiciones
ResponderEliminarEntendí que si doy "juicio", si eriqueto como bueno o malo, no estoy pidiendo ver "de otra manera", me pierdo de arribar a la verdad y encima recibo tantos juicios como haya hecho... Gracias!!!!
ResponderEliminarCada vez que doy es realmente a mi misma a quien doy. Cómo me ha costado entender que él otro soy yo, que es el hijo perfecto y puro de mi padre y que si me conecto con su oscuridad me muestra mi propia oscuridad, ahora decido ver la luz en mi hermano que es uno conmigo. Hoy le pido al espíritu santo sabiduría para poner en práctica a diario le carencia en la filiación todos somos una mente conectada con la gran mente de Dios unidos a él. Gracias Juan José fuerte abrazo desde aquí que es allá 🤗
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarDoy y Recibo en la misma medida, según n la ley del Amor🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarDar y recibir. Ya no pienso en ello , lo que sale de corazón . La retribución es esa paz interior el gozo, logramos esa plenitud. Que no se puede explicar. Acambio Recivo la dicha de un dia más. Gracias Juan José
ResponderEliminarSi expreso un mensaje de amor, brota de mi pensamiento, a la experiencia, que siento, al expresársela proyectado de la Fuente de mi en Dios :)
ResponderEliminarAlejandra, l o estás viendo con mucha claridad: el amor no nace del yo, sino que se reconoce y se deja extender desde la Fuente a través de ti. 🙏❤️♾️
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