lunes, 27 de abril de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 117

LECCIÓN 117

Para los repasos de mañana y noche:

1. (103) Dios, al ser Amor, es también felicidad.

2Quiero recordar que el amor es felicidad y que nada más me puede hacer feliz.
3Elijo, por lo tanto, no abrigar ningún sustituto para el amor.

2. (104) Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

2EI amor, al igual que la dicha, constituyen mi patrimo­nio.
3Éstos son los regalos que mi Padre me dio.
4Acep­taré todo lo que en verdad me pertenece.

3. A la hora en punto:
2Dios, al ser Amor, es también felicidad.

3Media hora más tarde:
4Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

¿Qué me enseña esta lección?

1. (103) Dios, al ser Amor, es también felicidad.

Sin embargo, albergamos la falsa creencia de que hemos fallado a Dios y que merecemos Su castigo. Desde esa idea, nos identificamos como pecadores y buscamos en el dolor una forma de redención. Llegamos incluso a imaginar a nuestro Padre como una figura colérica, severa, dispuesta a juzgar y condenar. Y desde esa imagen, inevitablemente, surge el miedo.

El repaso de esta lección me enseña que no puede haber contradicción entre la naturaleza de Dios y la experiencia que Él desea para Su Hijo. Si Dios es Amor, todo lo que procede de Él es dicha, paz y plenitud. La felicidad no es un premio: es nuestra herencia.

Pero ¿cómo podríamos sentirnos felices sosteniendo esa creencia? ¿Cómo podríamos experimentar paz si pensamos que el Amor nos castiga? El Curso nos invita a cuestionar esta imagen distorsionada: «Dios no conoce el castigo» (T-19.II.1:7). Un Dios de Amor no puede ser la fuente del dolor.

Si fuimos creados a Su Imagen y Semejanza, libres y plenos, ¿cómo podríamos ser objeto de Su ira? La respuesta es clara: no lo somos. El miedo a Dios no proviene de Él, sino de la creencia en la separación. Es el ego quien proyecta esa figura castigadora, para sostener la culpa y mantenernos atrapados en la ilusión.

Dios es Amor, y nosotros, Sus Hijos, somos ese mismo Amor extendido. Cuando esta verdad se integra en nuestra conciencia, el miedo se disuelve y la felicidad emerge de forma natural. No como algo que deba construirse, sino como algo que siempre ha estado ahí.

La reflexión se vuelve íntima: ¿cómo es el amor hacia los hijos? ¿Castiga, condena, hiere? ¿O protege, cuida y sostiene? Si podemos vislumbrar aunque sea un destello de ese amor humano, cuánto más inmenso, constante e incondicional será el Amor de Dios.

Hoy elijo soltar la imagen de un Dios que castiga.
Hoy acepto el Amor como mi origen y mi destino.
Hoy reconozco que, al ser Dios Amor, yo también soy felicidad. 

2. (104) Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.

El repaso de esta lección me enseña que no necesito añadir nada a lo que soy, sino dejar de buscar en lo que no es real. Mi anhelo más profundo no está dirigido hacia el mundo, sino hacia el reconocimiento de mi propia verdad.

Somos todo lo que es verdadero. No en un sentido conceptual, sino en esencia. Somos Amor, porque fuimos creados por el Amor. Somos Dicha, porque no hay carencia en lo que Dios crea. Somos Paz, porque nada real puede ser perturbado. Somos Libertad, porque no estamos sujetos a límites. Como enseña el Curso: «Soy tal como Dios me creó» (L-pI.94.1:1).

También somos Abundancia y Plenitud, pues nada nos falta en nuestra realidad. Somos Perfectos y Eternos, más allá del tiempo y de toda forma cambiante. En verdad, somos el Hijo de Dios, íntegro y completo.

Entonces, ¿por qué elegir la senda del dolor, de la tristeza o del miedo? ¿Por qué dar valor al castigo o a la necesidad, si no forman parte de nuestra naturaleza? Estas elecciones no responden a lo que somos, sino a lo que hemos creído ser. El ego nos ofrece sustitutos de la verdad, pero ninguno puede satisfacer el anhelo de lo real.

Buscar lo que en verdad me pertenece es dejar de proyectar hacia fuera y volver la mirada hacia dentro. Es reconocer que lo que busco ya está en mí. El Curso lo expresa con sencillez: «Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios» (W-pI.156.1:2). En ese espacio interior, todo lo que es verdadero permanece intacto.

La pregunta se vuelve inevitable: ¿qué estoy buscando realmente? Si busco paz, amor, felicidad o sentido, estoy buscando lo que ya soy. Y sólo lo encontraré cuando deje de buscarlo fuera.

Hoy dejo de perseguir ilusiones.
Hoy reconozco mi verdadera herencia.
Hoy acepto que lo que busco en verdad me pertenece y descansa en mí. Amén.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de este repaso es la purificación del deseo.

El ego dispersa el deseo en múltiples direcciones:

  • Logros.
  • Vínculos especiales.
  • Seguridad externa.
  • Reconocimiento.

El Curso lo devuelve a la Fuente: Solo lo que procede de Dios satisface.

Aquí la paz se convierte en brújula.

PROPÓSITO Y SENTIDO DEL REPASO:

El propósito de la Lección 117 es:

  • Afinar la percepción del deseo verdadero.
  • Retirar el valor de los sustitutos.
  • Disolver la frustración crónica.
  • Estabilizar la búsqueda interior.
  • Permitir una paz más constante.

Este repaso enseña que no todo deseo es erróneo, pero solo uno es real.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

  • Reducción de la dispersión mental: La mente deja de saltar entre objetos de satisfacción.
  • Disolución de la frustración repetitiva: No se espera que lo ilusorio satisfaga.
  • Claridad motivacional: El deseo se vuelve coherente.
  • Descanso emocional: Desaparece la compulsión por buscar fuera.

Clave psicológica: La mente se aquieta cuando sabe qué busca.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • El Amor es pleno y autosuficiente.
  • La felicidad no tiene opuestos reales.
  • Lo que procede de Dios no se agota.
  • El deseo espiritual es recuerdo, no carencia.

Buscar lo que te pertenece es volver a casa.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día:

  • A la hora en punto: “Dios, siendo Amor, es también felicidad.” Recuerda la Fuente.
  • Media hora más tarde: “Busco únicamente lo que en verdad me pertenece.” Ajusta la dirección del deseo.

No analices tus deseos. Obsérvalos con suavidad.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No usar la lección para reprimir deseos humanos.
No forzar desapego.
No juzgarte por seguir buscando fuera.

Usarla como orientación.
Permitir que el deseo se eduque.
Confiar en el proceso.
Recordar que la satisfacción es segura.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Lección 117:

  • 116 → Voluntad compartida
  • 117 → Fuente y dirección del deseo
  • 118–120 → Profundización en la visión y la paz vivida

Aquí el Curso enseña que la paz no es solo estado, sino criterio.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 117 afirma una verdad serena: No necesitas dejar de desear, solo recordar qué satisface de verdad.

Cuando el deseo se alinea con su Fuente, la búsqueda se convierte en descanso.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo de dónde procede la felicidad, dejo de buscar donde nunca estuvo.”

7 comentarios:

  1. buenas tardes yo busco sanarmis heridas por mis elecciones,de no tener unos padres amorosos para los cuales yo fuese importante de niña,y aun peor cuando me abandonaron tambien escoji unos padres sustitutos maltrtadores y muy hirientes de manera que mi trabajo en este planeta fue muy duro y me hiso mucho daño a mi misma...y busco como sanar,mi alma y espiritu,de tanto sufrimiento junto...esto es lo que busco...---

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    1. Perdonate perdónate vos por creerte separada de la fuente. y luego extende ese perdón a tus padres.

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  2. Tenemos en charola de plata lo que buscamos Dios nos lo ha dado, así que tomemos lo que creamos q nos falta...Somos amor, paz , plenitud, abundancia...etc.
    Gracias Dios!!

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  3. Soy Amor y un Instrumento de Dios en Acción🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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  4. Soy Amor,Soy Paz,Soy Dicha,Soy Dios haciendo una experiencia umana🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨💙💙💙🤍🤍🤍❤️❤️❤️🥳🥳🥳

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