martes, 21 de abril de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 111

TERCER REPASO

Introducción

1. Hoy comienza nuestro siguiente repaso. 2Cada día repasare­mos dos de las últimas veinte lecciones durante diez días consecutivos de práctica. 3Para estas sesiones de práctica seguiremos un formato especial, que se te exhorta a seguir tan fielmente como puedas.

2. Entendemos, por supuesto, que tal vez te resulte imposible hacer cada día y cada hora del día lo que aquí se sugiere como óptimo. 2Tu aprendizaje no se verá afectado si se te pasa una sesión de práctica porque te resultó imposible llevarla a cabo en el momento señalado. 3No es necesario tampoco que te esfuerces excesivamente por recuperar el número de sesiones perdidas. 4Nuestro objetivo no es hacer un rito de las sesiones de práctica, pues ello impediría el logro de nuestra meta.

3. Pero el aprendizaje definitivamente se vería afectado si dejases de llevar a cabo una sesión de práctica por no haber estado dis­puesto a dedicarle el tiempo requerido. 2No te engañes a ti mismo con respecto a esto. 3Esa falta de buena voluntad puede estar muy cuidadosamente disimulada tras la falsa apariencia de situaciones que parecen estar fuera de tu control. 4Aprende a distinguir aque­llas situaciones que no son propicias para tu práctica de aquellas que urdes para enmascarar tu falta de buena voluntad.

4. Aquellas sesiones de práctica que dejaste de hacer porque por una razón u otra no quisiste llevarlas a cabo, deberías hacerlas tan pronto como hayas cambiado de parecer con respecto a tu objetivo. 2No estás dispuesto a cooperar en la práctica de la salva­ción sólo si ello supone un obstáculo para los objetivos que son más importantes para ti. 3Una vez que dejes de otorgarles valor, permite entonces que tus sesiones de práctica se conviertan en los sustitutos de las letanías que les dedicabas. 4Pues no te aporta­ron nada. 5Mas llevar a cabo tus prácticas te lo ofrece todo. 6Por lo tanto, acepta su ofrecimiento y permanece en paz.

5. El formato que debes seguir en estos repasos es el siguiente: dedica cinco minutos dos veces al día, o más si así lo prefieres, a reflexionar sobre los pensamientos que se han asignado. 2Lee las ideas y comentarios que se ofrecen para los ejercicios de cada día. 3Luego piensa en ellos, mientras dejas que tu mente los relacione con tus necesidades, tus aparentes problemas y todas tus preocu­paciones.

6. Invita las ideas a tu mente y deja que ésta las use según crea conveniente. 2Ten fe en que sabrá usarlas debidamente, pues para tomar sus decisiones cuenta con la ayuda de Aquel que te dio los pensamientos a ti. 3¿En qué otra cosa podrías confiar sino en lo que se encuentra en tu mente? 4Ten fe, durante estos repasos, en que los medios que el Espíritu Santo utiliza no pueden fallar. 5La sabiduría de tu mente acudirá en tu ayuda. 6Dale instrucciones al principio, luego relájate con completa confianza y deja que la mente utilice los pensamientos que le diste tal como te fueron dados para que ella los utilizara.

7. Se te dieron con absoluta confianza y con la absoluta seguri­dad de que harías un buen uso de ellos; con la absoluta fe de que entenderías sus mensajes y los utilizarías en beneficio propio. 2Ofréceselos a tu mente con esa misma confianza, seguridad y fe. 3Ella no fallará. 4Pues es el medio del que el Espíritu Santo se vale para tu salvación. 5Y, puesto que ella goza de Su confianza, debe ser sin duda merecedora de la tuya también.

8. Hacemos hincapié en lo beneficioso que sería para ti dedicar los primeros cinco minutos del día a tus repasos, así como los últimos cinco antes de irte a dormir. 2Si esto no es factible, trata por lo menos de dividirlos de tal manera que lleves a cabo uno por la mañana y el otro durante la última hora antes de irte a dormir.

9. Los ejercicios a llevar a cabo a lo largo del día son igualmente importantes, o incluso más importantes. 2Te has sentido inclinado a hacer los ejercicios únicamente en los momentos señalados, y luego a ocuparte de otras cosas a las que no aplicas lo que has aprendido. 3Como resultado de ello, no has reforzado suficiente­mente tu aprendizaje, ni le has dado la oportunidad de probar cuán grandes son los regalos que te puede ofrecer. 4He aquí otra oportunidad de hacer un buen uso de él.

10. Durante estos repasos subrayamos la necesidad de no dejar que lo aprendido permanezca inactivo entre tus dos sesiones de práctica más largas. 2Intenta dar a tus dos ideas diarias un repaso breve, aunque serio, cada hora. 3Usa una de ellas a la hora en punto, y la otra, media hora más tarde. 4No necesitas dedicar más de un momento a cada una de ellas. 5Repite la idea, y deja que tu mente descanse en silencio y en paz por un rato. 6Luego puedes dedicarte a otras cosas. aTrata, sin embargo, de mantener el pensamiento vivo en ti, y deja que sirva también para ayudarte a conservar la paz a lo largo del día.

11.
Si algo te sobresalta, piensa de nuevo en la idea. 2Estas sesiones de práctica están diseñadas para ayudarte a formar el hábito de aplicar lo que aprendes cada día a todo lo que haces. 3No es cues­tión de repetir el pensamiento y luego olvidarte de él. 4La ayuda que te puede prestar es infinita. 5Y su propósito es serte útil en toda circunstancia, en todo momento y lugar, así como siempre que necesites cualquier clase de ayuda. 6Procura, pues, tener pre­sente la idea en todas tus actividades diarias, y haz que sean san­tas, dignas del Hijo de Dios y aceptables para Dios y para tu Ser.

12. Cada repaso diario debe concluir con una afirmación más del pensamiento que se debe repetir a la hora en punto, así como del que se debe repetir media hora más tarde. 2No te olvides. 3Esta segunda oportunidad de repasar cada una de estas ideas produ­cirá avances tan grandes que emergeremos de estos repasos con ganancias tan extraordinarias en nuestro aprendizaje que de ahí en adelante marcharemos sobre un terreno más firme, con pasos más seguros y con mayor fe.

13. No te olvides de lo poco que has aprendido. 2No te olvides de lo mucho que puedes aprender ahora. 3No te olvides de lo mucho que tu Padre te necesita, según repasas los pensamientos que Él te dio.


LECCIÓN 111

Para los repasos de mañana y noche:

1. (91) Los milagros se ven en la luz.

2No puedo ver en la oscuridad.
3Permite que la luz de la santidad y de la verdad ilumine mi mente y me deje ver la inocencia que mora en mí.

2. (92) Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.
2Veo a través de la fortaleza el regalo que Dios me dio.
3Mi debilidad es la oscuridad que Su regalo disipa, al ofrecerme Su fortaleza para que ocupe su lugar.

3. A la hora en punto:
2Los milagros se ven en la luz.

3Media hora más tarde:
4Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.


¿Qué me enseña esta lección?

1. (91) Los milagros se ven en la luz.

Me invita a comprender que sólo desde la claridad de la mente puedo reconocer la verdad de lo que soy. La luz no es algo externo, sino el Principio Inteligible que habita en mí y que ilumina mi verdadera identidad. Es en esa luz donde reconozco que no soy un cuerpo limitado ni una entidad separada, sino una expresión de la Unidad.

Cuando mi mente se encuentra en la oscuridad, me identifico con el ego. Desde ahí, percibo un mundo fragmentado, dual, donde todo parece estar separado de mí. Esa percepción me conduce al miedo, a la culpa y al dolor, pues creo ser pequeño, vulnerable y necesitado. La oscuridad no es más que la ausencia de la conciencia del Amor.

Sin embargo, cuando elijo la luz, mi visión cambia por completo. En la luz comprendo que nunca estoy solo, que formo parte de la Filiación y que comparto una misma esencia con todo lo creado. En ese estado, la separación desaparece y es sustituida por la experiencia de la Unidad. La dicha, el amor y la paz no son entonces metas a alcanzar, sino la condición natural de mi Ser.

Por eso, los milagros sólo pueden ser reconocidos en la luz. El milagro no es un acontecimiento extraordinario en el mundo, sino un cambio de percepción: pasar de ver con los ojos del ego a ver con la visión del Espíritu. Es en esa luz donde todo cobra sentido y donde la verdad se revela sin distorsión.

La lección también me invita a una reflexión honesta: ¿dónde estoy eligiendo ver? ¿En la luz o en la oscuridad? ¿Qué estoy compartiendo con el mundo: amor o miedo? Pues aquello que comparto es lo que refuerzo en mi propia mente.

Hoy elijo ver en la luz. Hoy elijo reconocer que los milagros están disponibles para mí en cada instante en que abandono el juicio y abrazo la Unidad. Hoy elijo ser portador de esa luz y extenderla, recordando que al darla, la recibo.


2. (92) Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.

Nos revela que la verdadera fortaleza no proviene de lo externo, sino de la conexión consciente con la luz que habita en nuestro interior. Esa luz es la expresión de nuestra grandeza, de nuestra naturaleza divina, intacta e inalterable.

La luz no compite, no lucha, no se defiende. Simplemente es. Y en su presencia, todo se ordena. Desde ella, reconocemos la abundancia como un estado natural del Ser, la plenitud como una condición inherente, y la fortaleza como la consecuencia de vivir en coherencia con la verdad.

La oscuridad, por el contrario, surge cuando olvidamos lo que somos. Es la percepción de pequeñez, de carencia y de debilidad. No tiene entidad propia; es tan sólo la ausencia de luz, la falta de conciencia del Amor. Desde ahí, el mundo se percibe fragmentado, dividido, y el miedo se convierte en el motor de nuestras decisiones.

La luz responde al impulso del Amor, a la fuerza que une, que integra, que reconoce la Unidad en todo. Es una atracción natural hacia lo que somos en esencia. La oscuridad, en cambio, responde a la ilusión de separación, a la creencia en la división, generando rechazo, conflicto y desconexión.

Elegir la luz es elegir la verdad. Es reconocer lo real más allá de las apariencias, más allá de la percepción limitada. En la luz encontramos salud, equilibrio y armonía, pues todo se alinea con la fuente de la que procede. En la oscuridad, en cambio, se experimenta la enfermedad como reflejo de una mente dividida.

Esta lección nos invita a una decisión consciente: ¿desde dónde queremos vivir? No se trata de juzgarnos, sino de observar con honestidad qué estamos eligiendo en cada instante.

Hoy puedo elegir la luz.
Hoy puedo reconocer mi fortaleza en la Unidad.
Hoy puedo permitir que los milagros se manifiesten al ver con la claridad del Amor.

Sentido general del repaso:

Las ideas de la Lección 111 articulan un mismo movimiento interior:

  1. Recordar que el milagro es una visión clara (no una intervención externa).
  2. Aceptar que esa visión proviene de la luz (no del análisis ni del esfuerzo).
  3. Entender que la luz es fortaleza, y la fortaleza es un regalo, no un mérito.
  4. Dejar que esta luz reemplace la debilidad, que solo era oscuridad perceptiva.

En conjunto, la Lección 111 enseña que los milagros no dependen de lo que sucede fuera, sino de la disponibilidad interna a ver desde la luz y no desde el miedo.

Propósito del repaso:

Este repaso busca:

  • Corregir la creencia de que los milagros son excepcionales, difíciles o  ajenos a uno mismo.
  • Recordar que la visión verdadera no es producto del ego, sino de la luz; deshacer la identificación con la debilidad personal.
  • Fortalecer la confianza en que la fortaleza de Dios es la base de la percepción milagrosa.

El propósito final es que el estudiante entienda que: la visión milagrosa es natural cuando la mente deja de oscurecerse a sí misma.

Aspectos psicológicos:


(91) “Los milagros se ven en la luz”

Psicológicamente, esta idea:

  • Reduce la autocrítica compulsiva.
  • Suaviza el pensamiento oscuro y rumiativo.
  • Disuelve la asociación entre percepción y miedo.
  • Separa la identidad del error.
  • Invita a un estado de receptividad no defensiva.

La luz representa aquí una mente regulada, equilibrada y honesta, capaz de ver sin distorsiones.

(92) “La luz y la fortaleza son una”

Psicológicamente, esto implica:

  • Reemplazar la autoexigencia por confianza.
  • Soltar la necesidad de controlar.
  • Abandonar el ideal del “yo fuerte”.
  • Abrirse a una estabilidad que no fluctúa.

La fortaleza deja de ser tensión y se convierte en descanso interno.

Aspectos espirituales:

(91) La luz es la condición natural del espíritu. No se crea ni se conquista: se recuerda.

El milagro ocurre siempre que la mente se alinea con esta luz y reconoce la inocencia —en uno mismo y en los demás— como la realidad.

(92) La fortaleza de Dios es la certeza absoluta de la unidad. La debilidad es la creencia en la separación.

Aceptar la fortaleza divina significa reconocer que no estás solo, no tienes que resolver nada por tu cuenta, no tienes una visión aislada y no necesitas defenderte.

La luz es fortaleza porque la unidad no puede amenazarse.

Instrucciones prácticas:

Durante el día:

Cada hora: “Los milagros se ven en la luz.”

A la media hora: “Los milagros se ven en la luz, y la luz y la fortaleza son una.”

Además:

  • Observar cuándo la mente se oscurece (culpa, juicio, miedo).
  • Recordar que la oscuridad nunca es un hecho, sino una interpretación.
  • Permitir que la luz reemplace esa interpretación.
  • No intentar “forzar” el milagro: solo crear las condiciones interiores para verlo.

Advertencias importantes:

❌ No usar estas ideas para negar el dolor o la vulnerabilidad.
❌ No convertir la luz en un ideal de perfección personal.
❌ No interpretar la debilidad como culpa: es solo oscuridad perceptiva.
❌ No forzar estados emocionales.

✔ Sí permitir que la luz actúe por sí sola.
✔ Sí sostener una disposición interna suave.
✔ Sí recordar que la fortaleza de Dios reemplaza, no combate.
✔ Sí usar estas ideas para deshacer la autocondenación.

Relación con el proceso del Curso:

Este repaso continúa la línea progresiva del Segundo Repaso:

  • Lección 91 → La percepción milagrosa requiere luz.
  • Lección 92 → Esa luz es fortaleza, no esfuerzo.
  • Lección 111 → Se integran ambas verdades como práctica unificada.

La enseñanza que se está consolidando: La visión milagrosa no proviene de mejorar la percepción del ego, sino de cambiar totalmente la fuente desde la cual se percibe.

Conclusión final:

La Lección 111 revela que:

  • La oscuridad no puede ver milagros porque no puede ver inocencia.
  • La luz no necesita luchar: simplemente ilumina.
  • La fortaleza no es oposición, sino presencia.
  • Lo que parecía debilidad desaparece cuando se acepta el regalo de Dios.

En última instancia, la lección afirma: El milagro es inevitable cuando dejo que la luz reemplace mi forma habitual de ver.

Frase inspiradora: “Cuando permito que la luz a, la fortaleza de Dios se convierte en mi visión.”

5 comentarios:

  1. Bendiciones gracias por lo compartido.

    ResponderEliminar
  2. BUENOS DÍAS..JUAN GRACIAS POR TU DEDICACIÓN Y AMOR HACIA TODO EL PRÓJIMO..VIVO EN LA LUZ GRACIAS POR COMPARTIR TANTO CONOCIMIENTO..

    ResponderEliminar
  3. Vivo en la Luz o quiero vivir en ella, es: vivo en la luz o no???
    No se. A veces me siento tan bien que se q vivo en la luz, pero otras, me siento debilitada.
    Estoy confundida.

    ResponderEliminar
  4. Soy Luz,Soy Amor,Soy Paz,Soy Tu Presencia en el Mundo....Eso Es🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙💙💙♥️♥️♥️♥️♥️♥️❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥✨✨✨✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳

    ResponderEliminar