2. Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. 2Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. 3¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? 4Por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?¿Qué me enseña esta lección?
La personalidad identificada con el ego busca la confianza, la fortaleza, fuera de sí misma. Cuando se enfrenta a las dificultades, busca en los demás a la persona que le aporte la ayuda necesaria para solucionar su dificultad.
Ese comportamiento es fruto de la conciencia de separación, de la falta de autoconocimiento. La verdadera identidad del Ser no se encuentra, aún, integrada en la consciencia. Para el ego es vital seguir buscando, en el exterior, las respuestas que le permitan seguir creyendo en el mundo que ha fabricado. De hecho, su existencia depende en exclusividad de seguir creyendo en el mundo que percibe, en el mundo de la forma. Sin embargo, ese mundo no le aporta, por mucho que la busque, la solución definitiva que ha de permitirle gozar de la paz, de la alegría, de la felicidad, de la vida.
El ego deposita toda su confianza, toda su
fortaleza, en el "dios de la posesión". Desde su primer acto de
conciencia, se lanza a la desenfrenada aventura de poseer, lo que le lleva a
atesorar todo cuanto se cruza en su existencia. Se siente necesitado, un ser
escaso, y el "tener" se convierte en su principal objetivo en lo que
llama "vida". Su creencia de que dar es perder lo convierte en un ser celoso de
lo que posee.
Tan sólo cuando se adquiere la comunión con la
naturaleza divina, podremos encontrar el poder, la fortaleza, dentro de
nosotros mismos y, en ese encuentro, descubrir la respuesta a nuestras
necesidades.
Hoy me he hecho una pregunta que me gustaría compartir y desarrollar en el Ejemplo-Guía de esta lección.
Propósito y sentido de la lección:
El propósito de esta lección es deshacer la creencia de que la confianza puede depositarse en algo externo o personal: el cuerpo, las capacidades individuales, las circunstancias, las personas o el futuro.
Hasta ahora,
el ego se ha sostenido sobre otra premisa básica:
“Estoy seguro
si controlo, si me defiendo, si anticipo, si me esfuerzo.”
Desde esa idea
surge la ansiedad, la vigilancia constante y la sensación de vulnerabilidad. El
Curso corrige esta creencia afirmando que la verdadera fortaleza no es algo que
el yo deba construir, sino algo que ya está dado en Dios.
Esta lección
no niega la experiencia de confiar, sino que corrige su fundamento.
No se trata de aprender a confiar mejor, sino de reconocer en qué estoy
confiando realmente.
Cuando acepto que Dios es la fortaleza en la que confío, la confianza deja de ser una estrategia mental y se convierte en reposo interior.
Instrucciones prácticas:
La práctica
mantiene la sencillez característica del Curso:
- Aplicaciones breves y frecuentes durante el día.
- Uso inmediato cuando aparezcan:
- miedo,
- inseguridad,
- sensación de debilidad,
- necesidad de protegerse,
- preocupación por el
futuro.
La lección no
pide analizar las causas del miedo ni demostrar valentía.
La práctica
consiste en recordar la Fuente de la fortaleza y permitir que la mente deje de
apoyarse en defensas ilusorias.
No se nos pide
que seamos fuertes, sino que dejemos de buscar fortaleza donde no existe.
Aspectos psicológicos y espirituales:
Psicológicamente,
esta lección confronta una creencia profundamente arraigada:
“Debo ser
fuerte por mí mismo.”
Desde esta
creencia surge el agotamiento emocional, la hipervigilancia y el miedo a
fallar. El ego confunde fortaleza con resistencia y control, y por eso vive en
tensión permanente.
Aceptar que
Dios es la fortaleza en la que confío produce un efecto psicológico inmediato:
- disminuye la presión interna,
- se relaja la necesidad de control,
- aparece una sensación de sostén.
No porque
desaparezcan los desafíos, sino porque ya no se viven como amenazas personales.
Espiritualmente,
esta lección afirma una verdad central del Curso: La fortaleza no pertenece al
yo separado, sino a la Fuente.
Confiar en
Dios no significa delegar responsabilidades externas, sino retirar la fe puesta
en el ego. La verdadera fortaleza no defiende, no ataca y no se justifica;
simplemente es.
Aquí se
refuerza una enseñanza clave del Texto: la debilidad es una ilusión nacida de
la creencia en la separación. Al recordar nuestra unión con Dios, la debilidad
pierde todo fundamento.
Cuando la
mente deja de identificarse con su fragilidad imaginada, la fortaleza se revela
como algo natural.
Relación con el Curso:
La progresión sigue siendo clara y coherente:
- 42 → Dios es mi fortaleza
- 43 → Dios es mi Fuente
- 44 → Dios es la Luz en la que veo
- 45 → Dios es la Mente con la que pienso
- 46 → Dios es el Amor en el que perdono
- 47 → Dios es la fortaleza en la que confío
Después de corregir:
- desde dónde me sostengo,
- desde dónde veo,
- desde dónde pienso,
- desde dónde perdono,
el Curso consolida ahora desde dónde confío.
Aquí se deshace otra defensa esencial del ego:
la creencia de que la seguridad depende del esfuerzo personal.
Consejos para la práctica:
- No intentar “sentirse fuerte”.
- No negar el miedo.
- No usar la idea como afirmación defensiva.
- No evaluar si la confianza “funciona”.
Aplicar la idea especialmente cuando aparezcan
pensamientos como:
- “No puedo con esto”,
- “Tengo que protegerme”,
- “Y si sale mal…”,
- “No soy suficiente”.
La lección no pide valentía, pide rendición de la
falsa autosuficiencia.
Conclusión final:
La Lección 47
enseña que la inseguridad no proviene de lo que ocurre, sino de haber puesto la
confianza en una fuente equivocada.
Cuando acepto
que Dios es la fortaleza en la que confío:
- el miedo pierde su base,
- la tensión se disuelve,
- la mente descansa.
Aquí el Curso
consolida otra verdad profundamente liberadora:
No necesito
protegerme, porque no soy el origen de mi propia fortaleza.
Y en ese
reconocimiento, la confianza deja de ser un acto mental
y se convierte en un estado natural.
Frase inspiradora:
“Cuando dejo de sostenerme solo, la fortaleza que
siempre estuvo ahí se hace evidente.”
Ejemplo-Guía: ¿Cómo podemos resolver nuestros
problemas?
Es evidente que la pregunta la hago desde
conciencia de ego. Lo hago así, pues me interesa poner de manifiesto su
"modus operandi". Lo que llamamos "problema", para el ego,
siempre es una percepción, por lo que trata de resolverlo, no en su punto de
origen, sino donde fue experimentado.
Por ejemplo, en un problema de relación, el ego
enfocará su estrategia tratando los efectos conflictivos, pero de este modo, no
tardará en darse cuenta de que en ese nivel no encontrará la solución, pues ésta se encuentra en su origen, es decir, en los pensamientos identificados
con la creencia en la separación.
Por lo tanto, no es en manos del ego donde
debemos dejar la búsqueda de la solución de lo que llamamos problemas, sino en
las manos del Espíritu Santo, al cual tan solo le inspira el deseo de resolver
desde la integridad, lo que le lleva a encontrar la causa en la mente, donde
deshace el error.
Un Curso de Milagros nos dice: “No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes. Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. Reconocer esto sienta las bases para un buen comienzo. No es que estés desencaminado, es que no has aceptado ningún guía. De lo que más necesidad tienes es de aprender a percibir, pues no entiendes nada. Reconoce esto, pero no lo aceptes, pues el entendimiento es tu herencia (T-11.VIII.3:1-6)".
El Espíritu Santo nos dará la respuesta para
cada problema específico mientras creamos que los problemas son específicos. Su
respuesta es a la vez una y muchas mientras sigamos creyendo que el que es Uno
es muchos.
¿Cómo resuelve el Espíritu Santo lo que
llamamos problemas?
Las actuaciones inspiradas por el Espíritu
Santo se caracterizan por su sello particular: “Aquello que resuelva será siempre una solución en la que nadie pierde.
Y esto tiene que ser verdad porque Él no le exige sacrificios a nadie.
Cualquier solución que le exija a alguien la más mínima pérdida, no habrá
resuelto el problema, sino que lo habrá empeorado, haciéndolo más difícil de
resolver y más injusto (T-25.IX.3:1-3)”.
Otra cuestión importante que nos ayuda a
reconocer su "inspiración" es la siguiente: “Es imposible que el Espíritu Santo pueda ver cualquier clase de
injusticia como la solución. Para Él, lo que es injusto tiene que ser corregido
porque es injusto. Y todo error es una percepción en la que, como mínimo, se ve
a uno de los Hijos de Dios injustamente. De esta forma es como se priva de
justicia al Hijo de Dios. Cuando se considera a alguien un perdedor, se le ha
condenado. Y el castigo, en vez de la justicia, se convierte en su justo
merecido (T-25.IX.3:4-9)".
“Ver la inocencia
hace que el castigo sea imposible y la justicia inevitable. La percepción del
Espíritu Santo no da cabida al ataque. Lo único que podría justificar el ataque
son las pérdidas, y Él no ve pérdidas de ninguna clase (T-25.IX.4:1-3)".
“El ego, ya lo hemos
adelantado, resuelve problemas de otra manera. Pues ve la solución a cualquier
problema como un estado en el que se ha decidido quién ha de ganar y quién ha
de perder; con cuánto se va a quedar uno de ellos y cuánto puede todavía
defender el perdedor (T-25.IX.4:4-5)".
Desde las enseñanzas del Curso, “ningún problema se puede resolver mediante
la venganza, que en el mejor de los casos no haría sino dar lugar a otro
problema (T-25.IX.4:7)".
“La forma en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es la manera de solventarlo. El problema queda resuelto porque se ha tratado con justicia. Hasta que esto no se haga, seguirá repitiéndose porque aún no se habrá solventado. El principio según el cual la justicia significa que nadie puede perder es crucial para el objetivo de este curso. Pues los milagros dependen de la justicia. Mas no como la ve el mundo, sino como la conoce Dios y como este conocimiento se ve reflejado en la visión que ofrece el Espíritu Santo (T-25.IX.5:1-6)".
Reflexión: ¿Crees que para que una situación de
conflicto de relación se solucione, alguien tiene que perder o ganar?

gracias....
ResponderEliminarA tí por tu amabilidad y generosidad.
EliminarGracias por la ayuda
EliminarHola !! Muchas gracias , a estas pagina recurro cuando quiero comprender aun mas cada leccion , Asia que muchisimas gracias por Toda TU ayuda .
EliminarAgradecido por tu refuerzo. 🙏❤👍
EliminarDesde que encontré esta página, todos los días la leo y trato de poner en práctica. Es de mucha ayuda para mi. Gracias
ResponderEliminarMuchas gracias
ResponderEliminarMuchas gracias Juan José! No sabes a cuántas personas nos ayudas en el día a día a encontrar nuestra paz interior.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarBuen día....es un consuelo saber que Dios, y el Espíritu Santo nos dan fortaleza, y justicia...divina, para todos nuestros conflictos.... muchas gracias....
ResponderEliminarJuan Jose gracias por tu sencilla manera de aplicación de cada lección al dia a día de este mundo ilusorio, fue de mucha utilidad tu explicación de la leccion DIOS ES LA FORTALEZA EN QUE CONFIO..Gracias y todos los días te leo desde que te encontre...Bendito seas!!!!
ResponderEliminarMi gratitud.
EliminarHola, muchas gracias J. José, todo se entiende con claridad bajo la lupa de tu explicación.
ResponderEliminarQué haríamos sin esa visión, sin ese amor, sin esa fortaleza que tenemos por ser hijos de Dios.
Saludos.
Gracias.
EliminarGracias juan jose
ResponderEliminarAgradecida, agradecida y agradecida infinitamente
ResponderEliminarGracias!
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarR: Yo creo que todo debe ser equitativo.
ResponderEliminarJ.j muchas gracias por la explicación de las lecciones me han ayudado demasiado para entender el curso gracias 🙏
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarSin Dios no Soy Nada,el me guía y inspira con Su Santo Espíritu para que se cumpla su Santa y Verdadera Voluntad♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarYo Soy Abundancia,Yo Soy Amor,Yo Soy Paz Yo Soy Dios Expresándose a través de mi🙏🙏🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨✨✨💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
ResponderEliminarComparto que la justicia entendida como castigo no acaba con el problema, sino que lo prolonga y agranda
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