sábado, 10 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 10

LECCIÓN 10

Mis pensamientos no significan nada.

1. Esta idea es aplicable a todos los pensamientos de los que eres —o te vuelves— consciente durante las sesiones de práctica. 2La razón de que se pueda aplicar a todos ellos es que no son tus pensamientos reales. 3Hemos hecho esta distinción con anterioridad y la volveremos a hacer de nuevo.   4Todavía no tienes base de comparación.  5Cuando la tengas, no te cabrá la menor duda de que lo que una vez creíste, que eran tus pensamientos, en realidad no significaban nada.

2. Esta es la segunda vez que usamos este tipo de idea.  2Sólo la forma es ligeramente distinta.  3Esta vez la idea se introduce con "Mis pensamientos" en lugar de "Estos pensamientos", y no se establece expresamente ningún vínculo con las cosas que se encuentran a tu alrededor.  4Lo que enfatizamos ahora es la falta de realidad de lo que piensas que piensas.

3. Este aspecto del proceso de corrección comenzó con la idea de que los pensamientos de que eres consciente no significan nada y de que se encuentran afuera en vez de adentro; luego se subrayó el hecho de que son del pasado y no del presente.  2En lo que ahora estamos haciendo hincapié es en el hecho de que la presencia de esos "pensamientos" significa que no estás pensando en absoluto.  3Esto no es más que otra forma de repetir nuestra afirmación previa de que tu mente está realmente en blanco.  4Reco­nocer esto es lo mismo que reconocer la nada cuando piensas que la ves.  5Como tal, es el requisito previo para la visión.

4. Cierra los ojos durante estos ejercicios, e inícialos repitiendo para tus adentros la idea de hoy muy lentamente.  2Luego añade:

3Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.

4Estos ejercicios consisten, al igual que los anteriores, en escudriñar tu mente en busca de todos los pensamientos que puedas encontrar, sin seleccionarlos ni juzgarlos.  5Trata de evitar cualquier tipo de clasificación.  6De hecho, si te resulta útil, puedes imaginarte que estás viendo pasar una procesión compuesta de un extraño repertorio de pensamientos que tienen muy poco o ningún significado personal para ti.  7A medida que cada uno de ellos cruce tu mente, di:

8Mi pensamiento acerca de _____ no significa nada.
9Mi pensamiento acerca de _____ no significa nada.

5. La idea de hoy puede servir, obviamente, para cualquier pensamiento que te perturbe en cualquier momento.  2Se recomiendan además cinco sesiones de práctica, en las cuales debes escudriñar tu mente durante no más de un minuto aproximadamente.  3No es recomendable alargar ese período de tiempo, y en caso de que se experimente incomodidad, el mismo debería reducirse a medio minuto o menos.  4Acuérdate, no obstante, de repetir la idea muy despacio antes de aplicarla concretamente, así como de añadir:

5Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.

¿Qué me enseña esta lección?

Cuando leí esta lección por primera vez, no me di cuenta de la valiosa enseñanza que nos transmite.

Hoy, al recordarla, la veo como una lección fundamental para aprender a entrenar nuestra mente y enfrentar las experiencias que convertimos en “reales” dentro del mundo de la percepción.

Desde la perspectiva del Texto de Un Curso de Milagros, el acercamiento al Curso no es simplemente la búsqueda de un cambio externo en nuestras vidas, sino el reconocimiento de que la verdadera transformación ocurre en la mente. El Curso nos enseña que el mundo que percibimos es el resultado de nuestras creencias y pensamientos, y que todo cambio real debe comenzar con la corrección de nuestra percepción. Por ello, el Curso no nos pide aprender más conceptos del mundo, sino desaprender las creencias erróneas que hemos aceptado sobre nosotros mismos y sobre la realidad. Este proceso de desaprendizaje nos lleva a soltar el juicio, la culpabilidad y el miedo, permitiendo así que la visión del Espíritu Santo reemplace a la percepción del ego.

La enseñanza central del Curso es que la mente es la causa de toda experiencia, y que sólo cambiando nuestra manera de pensar podemos experimentar paz y plenitud. El dominio de la mente, según el Curso, no es un control forzado, sino la disposición a entregar nuestros pensamientos al Espíritu Santo para que sean reinterpretados a la luz de la verdad. Así, el Curso nos invita a asumir la responsabilidad de nuestra mente, reconociendo que no somos víctimas del mundo que vemos, sino los soñadores del sueño, y que en nuestra decisión de elegir de nuevo reside la posibilidad de despertar a la paz y al amor que son nuestra herencia natural.

El propósito esencial de las lecciones del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros es entrenar nuestra mente. Si antes de adentrarnos en este camino alguien nos hubiese dicho que nuestros pensamientos no significan nada, probablemente lo habríamos considerado absurdo o incluso una locura. Sin embargo, al practicar las lecciones, comenzamos a comprender por qué el Curso insiste en que lo que pensamos carece de significado real. Descubrimos que, en realidad, no estamos pensando en absoluto, sino proyectando sobre el mundo nuestras creencias, deseos y juicios, y así fabricamos una realidad ilusoria que parece verdadera para nosotros. El Curso nos invita a observar estos pensamientos sin juzgarlos, a reconocer su falta de significado y a abrirnos a una nueva manera de ver, en la que dejamos de proyectar y comenzamos a percibir con la mente recta, permitiendo que la verdad y la paz ocupen el lugar de las ilusiones.

Cerremos los ojos y permitamos que las imágenes que surgen de nuestra mente fluyan libremente. Observemos cómo todas ellas tienen su origen en recuerdos teñidos de emociones y sentimientos, ya sean recientes o antiguos. Dejémoslas pasar sin juzgarlas ni aferrarnos a ellas. Si intentamos reprimirlas, sólo conseguiremos mantenerlas vivas en nuestra conciencia. Si, por el contrario, las dejamos fluir, se desvanecerán, pues no son reales. Quizá ahora, en este instante, podamos vislumbrar el inmenso poder de nuestra mente y reconocer que tenemos la capacidad de elegir, una potestad que emana de nuestra verdadera voluntad.

Estamos habituados a otorgar un significado profundo a nuestros pensamientos y, en defensa de ellos, solemos atacar a quienes los cuestionan o desafían. Sin embargo, cuando estos pensamientos nacen de la creencia en la dualidad y la separación, cuando carecen de la certeza de la Unidad y del Amor, sólo alimentan el error y la ilusión, pues la separación no es real y sólo el Amor es verdad.

Nuestra capacidad de proyectar pensamientos debe ser liberada para que la mente pueda expresar una percepción verdadera, aquella que nos conduce al conocimiento real a través del Espíritu Santo. El pensamiento, para ser portador de verdad, debe estar libre del filtro emocional que distorsiona la visión auténtica del Ser.

El pensamiento no sublimado, aquel que permanece al servicio del ego, se fundamenta en la creencia en la escasez. El ego busca obtener y poseer, y para ello mantiene la mente ocupada en la consecución de sus objetivos. Así, la necesidad se convierte en su lema y el sufrimiento en su vía de aprendizaje. Pero el Curso nos recuerda que sólo el Amor es real y que la paz se alcanza cuando elegimos dejar de lado los pensamientos del ego y permitimos que la mente se abra a la guía del Espíritu Santo.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es que reconozcas que los pensamientos que crees tener no son tus pensamientos reales y, por tanto, no tienen significado. El Curso te invita a observar tu mente y a darte cuenta de que la mayoría de tus pensamientos son irrelevantes, repetitivos y carecen de valor real. Este reconocimiento es el primer paso para abrirte a una mente más clara y receptiva a la verdad.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio cinco veces al día, con los ojos cerrados.
  • Dedica un minuto (o menos si te resulta incómodo) a observar los pensamientos que surgen en tu mente.
  • No selecciones ni juzgues los pensamientos; simplemente obsérvalos pasar.
  • Aplica la frase:
    • “Mi pensamiento acerca de ______ no significa nada.”
  • Antes de comenzar, repite para ti:
    • “Mis pensamientos no significan nada. Esta idea me ayudará a liberarme de todo lo que ahora creo.”
  • Si algún pensamiento te perturba durante el día, puedes aplicar la idea en ese momento.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección puede generar cierta sorpresa o resistencia, ya que desafía la creencia de que tus pensamientos son importantes o verdaderos. Psicológicamente, te ayuda a soltar la identificación con la mente automática y a abrirte a la posibilidad de una percepción más profunda. Espiritualmente, es un paso hacia la humildad y la receptividad, condiciones necesarias para la visión verdadera.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 10 profundiza en el entrenamiento mental para soltar el apego a los pensamientos y prepararte para recibir la visión que el Curso promete. Reconocer que tus pensamientos no significan nada es esencial para poder experimentar la paz y el perdón.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Haz el ejercicio con curiosidad y desapego, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún pensamiento, simplemente vuelve a la observación y aplica la frase.
  • Recuerda que el objetivo no es dejar la mente en blanco, sino reconocer la falta de significado de los pensamientos habituales.

Conclusión final:

La Lección 10 te invita a mirar con honestidad tu mente y a reconocer que la mayoría de tus pensamientos no tienen significado real. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

Apliquemos la lección de hoy al ejemplo guía. 

No es la primera vez que acudimos al “gimnasio” mental donde estamos entrenando nuestra mente. Todavía sentimos las “agujetas” de los primeros ejercicios, pero poco a poco nos vamos adaptando al nuevo ritmo. Sabemos que aún nos esperan muchas horas de práctica antes de que nuestros “músculos” mentales adquieran fortaleza y estabilidad, pero si mantenemos la confianza y la constancia, iremos comprobando, paso a paso, los frutos de nuestro esfuerzo.

Cuando nos encontramos ante una situación de conflicto con nuestro hijo, es evidente que nuestros pensamientos están siendo guiados por nuestras emociones. Estas emociones nos ofrecen motivos para juzgar desde el pasado, intentando “sanar” viejas heridas que ahora se reactivan y duelen. Esta dinámica, por lo general, nos lleva a actuar de manera impulsiva y nos dificulta aplicar con serenidad lo que nos proponen las lecciones del Curso. Nos falta el dominio interior necesario para recordar que, en realidad, lo que percibimos es una proyección de nuestra mente, y que la verdadera sanación comienza cuando elegimos ver la situación desde la paz y la comprensión, en lugar de desde el juicio y la reacción.

Todo esto lo comparto desde la experiencia personal. Recordemos que, al igual que los músculos físicos, nuestra mente está en pleno proceso de entrenamiento y aún no tenemos un dominio total sobre ella. Saber que esto puede ocurrir nos ayuda a reconocerlo cuando nos suceda: en medio de un conflicto, es fundamental recordar que los pensamientos que surgen en ese instante no significan nada. Ese es el momento propicio para cerrar los ojos y permitir que los pensamientos fluyan sin añadirles nuestra carga emocional. Busquemos aquietar la mente, evitando alimentar nuevas cadenas de pensamiento. No sigas el eco de sus voces; simplemente obsérvalos pasar. Lleva tu atención, de forma consciente, a tu mente, sabiendo que en cada momento tienes la capacidad de elegir, pues cuentas con el inmenso poder de tu voluntad.

No le des importancia a lo que la otra persona pueda pensar al observar tu actitud. Puede que te sorprenda comprobar que su agitación disminuye. Esto ocurre porque has dejado de proyectar sobre ella tu propio ataque. No interpretes tu actitud como un acto de debilidad; el desenfreno y la reacción impulsiva son, en realidad, manifestaciones del miedo. No temas. Cuando aquietas tu mente, estás buscando la Voz de tu verdadero Ser. Y cuando la escuches, su mensaje será siempre de amor.


Reflexión: ¿Cuál crees que es la clave para saber que lo que estamos pensando es real?

19 comentarios:

  1. Para mi entendimiento es cuando te haces consciente del presente y todo lo que experimentas es una profunda paz frente al cualquier conflicto y de forma muy natural lo observas con una sonrisa

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  2. Es cuando tu estado de conciencia crece y se empieza a desarrollar , te das cuenta que debe dominar tus pensamientos, darle vida al aquí y al ahora.

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  3. Porque el pensamiento nos traerá paz y veremos las cosas de manera diferente

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  4. Lo que estamos pensando es real cuando nos da paz y tranquilidad. Me encanta esta lección, me viene genial en este momento. Mi, gracias !!!!!!!

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  5. Porque lo unico Real es el amor , es Ser aqui , ahora , soy amor y mi paz el resplandor

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  6. Cuando actúan en conjunto los aspectos del pensamiento, sentimientos y emoción, acompañado de una práctica, creo que estamos más cerca de lo que se puede llegar a conceptualizar como real. Pero en definitiva la realidad no es existe como la pensamos, solo vemos como la sentimos

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  7. La acción Verdadera surge de la Paz del Corazón 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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  8. Ama y haz lo que Quieras🙏🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙💙✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  9. Os dejo una referencia extraída del Curso sobre el mundo real: Siéntate sosegadamente, y según contemplas el mundo que ves, repite para tus adentros: "El mundo real no es así. En él no hay edificios ni calles por donde todo el mundo camina solo y separado. En él no hay tiendas donde la gente compra una infinidad de cosas innecesarias. No está iluminado por luces artificiales, ni la noche desciende sobre él. No tiene días radiantes que luego se nublan. En el mundo real nadie sufre pérdidas de ninguna clase. En él todo resplandece, y resplandece eternamente. (T-13.VII.1:1-7)

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  10. Gracias por esta referencia.

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  11. Me encantaría que quitaran el color rojo del fondo de pantalla. Es muy difícil leer así.

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  12. ¿Cuál crees que es la clave para saber que lo que estamos pensando es real?
    Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, la clave para saber si lo que estamos pensando es real radica en el origen y el efecto de ese pensamiento. El Curso nos invita a distinguir entre los pensamientos que proceden del ego (la mente separada, basada en el miedo, la escasez y la culpa) y los pensamientos que provienen del Espíritu Santo (la Voz de la Unidad, el Amor y la Verdad).
    Algunas claves para discernir la realidad de un pensamiento según UCDM:
    Paz interior: Un pensamiento real siempre trae consigo paz, serenidad y una sensación de plenitud. Si lo que piensas te inquieta, te separa de los demás o te genera conflicto, probablemente no es real.
    Amor y Unidad: Los pensamientos reales reflejan amor, comprensión, compasión y unión. Si tu pensamiento te lleva a juzgar, atacar o sentirte separado, es una ilusión.
    Ausencia de miedo: El pensamiento real no está teñido de miedo, culpa ni resentimiento. El miedo es siempre señal de que el ego está al mando.
    Efectos duraderos: Lo real es eterno e inmutable. Si el pensamiento cambia, se contradice o depende de circunstancias externas, es una percepción, no una verdad.
    Inspiración y guía: Los pensamientos reales suelen venir acompañados de una sensación de inspiración, claridad y guía interior, como si una Voz suave y amorosa te susurrara la respuesta.
    En resumen: La realidad de un pensamiento se reconoce por sus frutos: si te acerca a la paz, al amor y a la unidad, es real. Si te lleva al conflicto, la separación o el miedo, es una ilusión. El Curso nos anima a practicar la observación desapegada de nuestros pensamientos y a elegir de nuevo, entregando a la guía del Espíritu Santo todo aquello que no nos conduzca a la paz.
    Ejercicio práctico para discernir pensamientos:
    Haz una pausa consciente: Siéntate en un lugar tranquilo. Cierra los ojos y respira profundamente unas cuantas veces.
    Observa tus pensamientos: Deja que los pensamientos fluyan libremente por tu mente, sin intentar controlarlos ni juzgarlos. Simplemente obsérvalos como si fuesen nubes pasando por el cielo.
    Elige uno: Selecciona un pensamiento que llame tu atención, especialmente si te genera alguna emoción (inquietud, miedo, juicio, preocupación, etc.).
    Pregúntate:
    • ¿Este pensamiento me trae paz o me inquieta?
    • ¿Me acerca al amor, la comprensión y la unidad, o me separa y me hace juzgar?
    • ¿Es un pensamiento que me inspira, o me limita y me encierra en el pasado o el futuro?
    • ¿Siento miedo, culpa o carencia cuando lo pienso?
    Aplica la clave del Curso: Repite mentalmente: “Este pensamiento no significa nada. Estoy dispuesto a ver esto de otra manera.”
    Entrega el pensamiento: Imagina que entregas ese pensamiento al Espíritu Santo (o a tu Sabiduría Interior) y pide: “Muéstrame la verdad detrás de este pensamiento. Elijo la paz.”
    Permanece en silencio: Quédate unos instantes en silencio, abierto a recibir una nueva percepción, una sensación de alivio o simplemente paz.
    Puedes practicar este ejercicio cada vez que notes que un pensamiento te perturba o te aleja de la paz.
    Con la práctica, aprenderás a discernir rápidamente cuáles pensamientos provienen del ego (miedo, separación) y cuáles de tu Ser (amor, unidad).
    🙏❤️♾️

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