viernes, 30 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 274

LECCIÓN 274

Este día le pertenece al Amor. Hoy no tendré miedo de nada.

1. Padre, hoy quiero dejar que todas las cosas sean como Tú las creaste y ofrecerle a Tu Hijo el honor que se merece por su impecabilidad; el amor de un hermano hacia su hermano y Amigo. 2De ese modo soy redimido. 3Y del mismo modo, la verdad pasará ocupar el lugar que antes ocupaban las ilusiones, la luz reemplazará toda oscuridad y Tu Hijo sabrá que él es tal como Tú lo creaste.

2. Hoy nos llega una bendición especial de Aquel que es nuestro Padre. 2Dedícale a Él este día, y no tendrás miedo de nada hoy, pues el día habrá sido consagrado al Amor.


¿Qué me enseña esta lección?

Elegir el Amor al miedo, esa es la voluntad a  la que dedico esta jornada, y me hago el firme propósito, de extenderlo para cada instante de mi existencia.

Elegir el Amor, me lleva a no ver la separación en las relaciones con los demás.

Elegir el Amor, me lleva a no ver el ataque y a no responder, al mismo, con el ataque.

Elegir el Amor, me lleva a no juzgar condenatoriamente a los demás.

Elegir el Amor, me lleva a no ver el pecado y, por lo tanto, a no sentirme culpable y justificar el castigo como la única vía de liberación.

Elegir el Amor, me lleva a perdonarme y a perdonar.

Elegir el Amor, me hace bendecir el cuerpo como un canal de comunicación, a través del cual, doy testimonio de la Verdad.

Elegir el Amor, me lleva a ver la inocencia en los demás y a ver el Rostro de Dios en cada uno de mis hermanos.

Elegir el Amor, me lleva a cumplir con mi función en el mundo, a ejecutar fielmente, el Plan de Salvación establecido por Dios.

Hoy elijo el Amor.

Ejemplo-Guía: "¿Cómo vas a festejar el día del Amor?

Hoy celebramos un día festivo, en el que nuestra voluntad se pone al servicio de la verdad, del Amor. Este día, no podemos confundirlo con el que el ego conmemora su deseo de posesión, a través de las relaciones especiales. Me refiero al día de San Valentín.

La respuesta a la cuestión que hemos planteado es personal e individual, pero, a diferencia de cómo enfoquemos nuestra mente, nos daremos cuenta de que tu respuesta y la mía, pueden ser muy distintas o prácticamente, semejantes. Todo dependerá si lo hacemos con nuestra mente egoica o con nuestra mente Crística. 

Si lo hacemos desde la mente Crística, el patrón común será el perdón, la más elevada expresión del verdadero Amor en el mundo del sueño.

Si lo hacemos desde la mente egoica, no existirá un patrón común, sino el contenido de una serie de gestos y cultos simbólicos a ídolos que esta sociedad venera celosamente.

Este es mi homenaje a este día que entrego al Amor.

  • Agradezco a Dios que forme parte de Su Mente, lo que me hace consciente de  lo que Soy.
  • Entrego mi voluntad, en manos de la Voluntad de Dios.
  • Cada instante, del nuevo día, lo vivo desde el presente. Cada instante es una oportunidad de ver las cosas de otra manera.
  • Hago consciente en mí, el poder de elegir.
  • Mis ojos no darán valor a lo corporal, sino que verá detrás de ese envoltorio, la inocencia y la impecabilidad del Espíritu.
  • Veo en mi hermano la proyección de mi mismo, por lo que no dejaré que mi juicio emita condena, ni desaprobación alguna.
  • Perdonaré todos y cada uno de los pensamientos, sentimientos y acciones que puedan privarme de la Paz de Dios.
  • Daré y recibiré.
  • No dejaré que el miedo, altere la quietud que me dispensa el ser consciente de lo que verdaderamente Soy.
  • Dejaré marchar todos los apegos y caminaré libre, para compartir con mis hermanos la esencia del Amor.

jueves, 29 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 273

LECCIÓN 273

Mía es la quietud de la paz de Dios.

1. Tal vez estemos ahora listos para pasar un día en perfecta calma. 2Sl esto no fuese posible todavía, nos contentaremos y nos sentiremos más que satisfechos, con poder aprender cómo es posible pasar un día así. 3Si permitimos que algo nos perturbe, aprendamos a descartarlo y a recobrar la paz. 4Sólo necesitamos decirles a nuestras mentes con absoluta certeza: "Mía es la quie­tud de la paz de Dios", y nada podrá venir a perturbar la paz que Dios Mismo le dio a Su Hijo.

2. Padre, Tu paz me pertenece. 2¿Qué necesidad tengo de temer que algo pueda robarme lo que Tú has dispuesto sea mío para siempre? 3No puedo perder los dones que Tú me has dado. 4Por lo tanto, la paz con la que Tú agraciaste a Tu Hijo sigue conmigo, en la quietud y en el eterno amor que Te profeso.


¿Qué me enseña esta lección?


La creencia en el pecado originó el temor a Dios y, con ello, la pérdida de la Paz de la que gozaba su Hijo.

Me pregunto, ¿qué hubiese pasado, si el Hijo de Dios, no hubiese interpretado su acción de ver el mundo de otra manera, como un acto pecaminoso?

En la etapa conocida como “Paraíso”, el Hijo de Dios seguía las enseñanzas de Su Padre, vía directa, gracias a la conexión mental existente entre Creador y lo Creado.

El acto de “independencia”, o lo que es lo mismo, elegir aprender por vía propia, llevó al Hijo de Dios, a buscar externamente un canal de aprendizaje, con lo cual, abrió sus ojos al mundo exterior y descubrió que tenía un cuerpo que respondía a los mandatos de su mente.

La vía de la percepción se convirtió en el canal de aprendizaje por el cual iba adquiriendo conocimiento de sí mismo. La identificación con el cuerpo, le llevó a olvidar su verdadero origen y a adquirir la falsa creencia de que su realidad dependía de ese envoltorio material.

La idea de que el pecado era posible, le llevó a despertar un profundo temor a Dios. Su naturaleza divina, quedó relegada al olvido, y su única verdad procedía del mundo externo. Ese temor, puso fin, igualmente, al Estado de Unidad, Coherencia y Paz del que gozaba.

Recuperar ese Estado Espiritual, nos invita a rectificar el error con el que nos encontramos identificados. Debemos dejar de servir al ego, al cuerpo y a la conquista del mundo material, para reconocer nuestra verdadera identidad, nuestro verdadero Ser y expresar nuestra voluntad de ver la Unidad que impera en la Oleada de Vida Humana.

Esa visión de Unidad se traducirá en experimentar el Estado de Paz, que es nuestra condición Espiritual: Mía es la quietud de la paz de Dios.

Ejemplo-Guía: "¿Qué elegirías entre la Paz y el conflicto?

Yo lo tengo claro: la Paz. Pero, no es tan fácil como parece, el mundo no favorece ese estado de quietud.

La primera parte de lo expuesto, pienso que todos coincidiríamos al elegirla. Pero la aportación posterior, ¡cuidado!, tiene trampa. Si creemos que nuestra paz, nuestra quietud, está en manos del mundo exterior, en manos de los demás, entonces, seguiremos proyectando fuera, sin darnos cuenta, que todo lo externo es el reflejo de lo que se encuentra en nuestro interior.

En este sentido, si nos decimos, que el mundo exterior no favorece nuestro estado de quietud, lo que estamos diciendo, realmente, es que en nuestro interior no gozamos de esa paz, pues si así fuese, la veríamos en el mundo que nos rodea.

Ese proceso, forma parte de nuestro despertar. Este proceso, sitúa nuestra mente en el instante en el que reconocemos que somos los soñadores del sueño, en el instante en que reconocemos que nada externos a nosotros puede dañarnos, salvo que le otorguemos ese poder, en el instante en el que reconocemos que somos los únicos responsables de todas nuestras "causas" y por lo tanto, de todos nuestros "efectos".

Si continuamos identificados con el máximo representante del ego, el cuerpo, tan sólo podremos dar un paso importante hacia el estado, que hemos llamado quietud, si le otorgamos la función que realmente tiene en el sueño: ser un comunicador. Desde esta perspectiva, el cuerpo en si mismo no tiene capacidad para ofrecernos paz o conflicto. El cuerpo, actúa según los dictados de la mente. Por lo tanto, el no tiene la capacidad para atacar si la mente no le da esa orden; ni tiene la capacidad de hacernos gozar de un instante de paz, si la mente no le ofrece ese estado interno. Luego, dejado claro ese punto, dediquémonos a la "fuente", a la mente. Es en ella, donde debemos llevar a cabo la corrección. Si nuestra mente alcanza la visión de lo que somos; si despierta a lo que es real y lo que es ilusorio, nos permitirá gozar de la quietud que ofrece la Paz de Dios.

Es muy simple. Si te ves como Dios te ha creado, te recordarás como el Hijo de Dios: Inocente, Impecable, Pleno, Abundante, Amoroso y Uno con todo lo creado. ¿Qué puede turbar tu paz ante gloriosa visión?

miércoles, 28 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 272

LECCIÓN 272

¿Cómo iban a poder satisfacer las ilusiones al Hijo de Dios?

1. Padre, la verdad me pertenece. 2Mi hogar se estableció en el Cielo mediante tu voluntad y la mía. 3¿Podrían contentarme los sueños? 4¿Podrían brindarme felicidad las ilusiones? 5¿Qué otra cosa sino Tu recuerdo podría satisfacer a Tu Hijo? 6No me contentaré con menos de lo que Tú me has dado. 7Tu Amor, por siempre dulce y sereno, me rodea y me mantiene a salvo eternamente. 8El Hijo de Dios no puede sino ser tal como Tú lo creaste.

2. Hoy dejamos atrás las ilusiones. 2Y si oímos a la tentación lla­marnos e invitarnos a que nos entretengamos con un sueño, nos haremos a un lado y nos preguntaremos si nosotros, los Hijos de Dios, podríamos contentarnos con sueños cuando podemos ele­gir el Cielo con la misma facilidad que el infierno. aY el amor reemplazará gustosamente todo temor.


¿Qué me enseña esta lección?


Elegimos, soltarnos de la mano protectora de nuestro Padre, cuando formábamos una Unidad con Él, para ir a experimentar por nuestra propia iniciativa y descubrir una nueva realidad, que no lo era, tan sólo era una ilusión.

Sí, el Hijo de Dios, gozaba de esa libertad y la empleó. Dotado potencialmente de los Atributos de su Padre, utilizó su Voluntad para iniciar una nueva andadura. Aprender por sí mismo, le llevó a enfocar su mente en un mundo que, por ser temporal, no era real. El mundo material, le ofrecía a través de la vía sensorial, un canal de aprendizaje basado en la percepción. Sus ojos descubrieron un mundo nuevo, que favoreció la creencia en la separación, pues la percepción de cuerpos diferentes, unos de otros, le llevó a identificarse con él y determinar su identidad.

El Hijo de Dios, desde ese momento, descubrió su soledad.

Pero ¿qué padre no ofrece a su hijo su mano, para ayudarle a reencontrar el camino correcto? Ese padre, ha permanecido expectante, en espera, que su hijo reclamase su herencia.

Del mismo modo, nuestro Padre, permanece pacientemente en espera de que le tendamos de nuevo nuestras manos, para que nos haga sentir de nuevo que nos encontramos en nuestro verdadero Hogar.

Ese re-encuentro se producirá en el instante en que decidamos abandonar el mundo de la ilusión, para vivir tan sólo en el mundo de la Realidad, en el mundo de la Unidad.

Ejemplo-Guía: "¿Qué elegirías entre lo real y lo falso?

Yo lo tengo claro: lo real. Pero, la respuesta no es tan diáfana cuando no tenemos claro lo que es real. Es más, lo tenemos mucho más complicado, cuando nuestra mente percibe lo ilusorio, como real y lo, verdaderamente real, lo percibe como falso.

Nuestra percepción actual, guiada por las razones que le aportan los sentidos, está plenamente identificada con aquello que puede ver y tocar, oír o sentir, en definitiva, percibir en alguna de sus formas. En cambio, aquello que no es capaz de ver, medir, analizar, para la mente no existe. En este sentido, el mundo espiritual, no es real.

Sin embargo, la verdad no se puede ocultar. La vida, en el nivel del sueño en el que la percibimos, nos está mostrando que lo que venimos llamando real, el mundo material, no nos aporta los valores lógicos que debería aportarnos el mundo de la verdad. Es decir, sujetas a las leyes físicas de la temporalidad, todo lo material se convierte en una fuente de sufrimiento, de dolor, cuando nuestros deseos intentan gozar de ella permanentemente. 

La propia fuente del deseo de donde emanan nuestros anhelos, es efímera y cambiante; inestable y caprichosa, lo que nos lleva a estados anímicos depresivos y caóticos.

¿Qué elegirías entre lo eterno y lo efímero?

Yo lo tengo aún más claro: lo eterno. Quizás ahora, te resulte más fácil elegir. Lo eterno favorece la condición del desapego. Si sabes que permanecerá por siempre, para qué desear apegarse a ello. El apego es fruto del miedo a perder. Ese miedo, es consecuencia del olvido de conocer que somos el Hijo de Dios. Ese miedo, ha sustituido al Amor. No es su opuesto, pues el Amor no tiene opuestos. El miedo es una fabricación ilusoria que surge como consecuencia de una falsa creencia en el pecado, en haber desobedecido a nuestro Creador.

Recordar que somos Hijo de Dios, que somos tal y como Él nos ha creado, nos llevará a elegir lo eterno, pues ese reconocimiento nos permite vernos como verdaderamente somos, y somos eternos.

martes, 27 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 271

¿Qué es el Cristo?

1. Cristo es el Hijo de Dios tal como Él lo creó. 2Cristo es el Ser que compartimos y que nos une a unos con otros, y también con Dios. 3Es el Pensamiento que todavía mora en la Mente que es Su Fuente. 4No ha abandonado Su santo hogar ni ha perdido la ino­cencia en la que fue creado. 5Mora inmutable para siempre en la Mente de Dios.

2. Cristo es el eslabón que te mantiene unido a Dios, y la garantía de que la separación no es más que una ilusión de desesperanza, pues toda esperanza morará por siempre en Él. 2Tu mente es parte de la Suya, y Ésta de la tuya. 3Él es la parte en la que se encuentra la Respuesta de Dios, y en la que ya se han tomado todas las decisiones y a los sueños les ha llegado su fin. 4Nada que los ojos del cuerpo puedan percibir lo afecta en absoluto. 5Pues aunque Su Padre depositó en Él los medios para tu salvación, Él sigue siendo, no obstante, el Ser que, al igual que Su Padre, no conoce el pecado.

3. Al ser el hogar del Espíritu Santo y sentirse a gusto única­mente en Dios, Cristo permanece en paz en el Cielo de tu mente santa. 2Él es la única parte de ti que en verdad es real. 3Lo demás son sueños. 4Mas éstos se le entregarán a Cristo, para que se des­vanezcan ante Su gloria y pueda por fin serte revelado tu santo Ser, el Cristo.

4. El Espíritu Santo se extiende desde el Cristo en ti hasta todos tus sueños, y los invita a venir hasta Él para que puedan ser transformados en la verdad. 2Él los intercambiará por el sueño final que Dios dispuso fuese el fin de todos los sueños. 3Pues cuando el perdón descanse sobre el mundo y cada, uno de los Hijos de Dios goce de paz, ¿qué podría mantener las cosas sepa­radas cuando lo único que se puede ver es la faz de Cristo?

5. ¿Y por cuánto tiempo habrá de verse esta santa faz, cuando no es más que el símbolo de que el período de aprendizaje ya ha concluido y de que el objetivo de la Expiación por fin se ha alcan­zado? 2Tratemos, por lo tanto, de encontrar la faz de Cristo y de no buscar nada más. 3Al contemplar Su gloria, sabremos que no tenemos necesidad de aprender nada, ni de percepción, ni de tiempo, ni de ninguna otra cosa excepto del santo Ser, el Cristo que Dios creó como Su Hijo.


LECCIÓN 271

Hoy sólo utilizaré la visión de Cristo.

1. Cada día, cada hora y cada instante elijo lo que quiero contem­plar, los sonidos que quiero oír y los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. 2Hoy elijo contemplar lo que Cristo quiere que vea; hoy elijo escuchar la Voz de Dios, así como buscar los testigos de lo que es verdad en la creación de Dios. 3En la visión de Cristo, el mundo y la creación de Dios se encuentran, y según se unen, toda percepción desaparece. 4La dulce visión de Cristo redime al mundo de la muerte, pues todo aquello sobre lo que Su mirada se posa no puede sino vivir y recordar al Padre y al Hijo: la unión entre Creador y creación.

2. Padre, la visión de Cristo es el camino que me conduce a Ti. 2Lo que Él contempla restaura Tu recuerdo en mí. 3Y eso es lo que elijo contem­plar hoy.


¿Qué me enseña esta lección?


Hoy, elijo ver la Inocencia. Hoy, elijo ver la Unidad. Hoy proclamo mi afinidad con la Filiación Divina.

Hoy retorno a mi Hogar, del cual me creía, erróneamente, escindido.

Hoy, tomo consciencia de la perfección del Ser; tomo consciencia de la Abundancia que me rodea; tomo consciencia de mi impecabilidad; tomo consciencia de mi Divinidad.

Hoy, mi mente es Una con la Mente de Dios. Mi voz es Su Voz, y mi palabra es Su Palabra.

Hoy contemplo la Eternidad.

Gracias, Cristo, por permitirme ver en tu Faz, el Rostro de mi Divinidad.


Ejemplo-Guía: "¿Qué mundo te muestra la visión de Cristo?

En la Lección 263, tuvimos ocasión de reflexionar sobre el significado de la visión de Cristo. Elegimos, entonces, como ejemplo-guía, la reflexión "Contemplando el mundo con los ojos de Cristo". Hoy, vamos a continuar profundizando en este mismo tema, y lo haremos, con una nueva propuesta.

Mira tu mundo y hazte la siguiente pregunta: ¿lo que veo me muestra escenas propias de la visión de Cristo?

¿Lo que ves te muestra un mundo que condenas?
¿Acaso odias el comportamiento que estás percibiendo?
¿Te horroriza la enfermedad, la pobreza, las guerras...?

Podríamos enumerar, a título de ejemplo, muchas escenas que se muestran ante nuestra la mirada de nuestro mundo. Pero, ¡ojo!, ¿en verdad el mundo es como tú lo percibes o lo que percibes es tu propia percepción, tu propia proyección de lo que ocultas en lo más profundo de tu interior?

La visión de actos condenatorios, hablan de nuestra propia condena. La visión de un mundo dividido, en guerra, habla de nuestra propia división interna. La visión de un mundo enfermo, nos habla de nuestra mente enferma. No, no te sientas culpable por tener esa visión falsa. Recuerda que nos encontramos en el mundo del sueño y es muy importante de que tomes conciencia de que eres el soñador del mismo. Ese despertar te llevará a desear ver las cosas de otra manera, te llevará a dejar de ver con los ojos del cuerpo y a ver con la visión de Cristo.

No sientas culpa por tu anterior visión, por haber fabricado sueños dementes ye insensatos. Ahora, tu atención se centra en lo verdadero y desechas seguir utilizando una visión que te ha llevado a percibir erróneamente. La visión de la oscuridad te ha llevado a desear ver la luz. 

El sueño te seguirá mostrando escenas grotescas, pero no le darás el valor que le dabas antes. En el sueño, dabas valor al cuerpo material, pero ahora lo utilizas para compartir con tus hermanos tu nueva visión. Ahora no ves en ellos un objeto del pecado, ni te sientes temeroso por su presencia por miedo a ser atacado. Ahora los percibes desde la visión de la inocencia y de la impecabilidad y con esa visión los liberas del pecado. Ya no condenas, tan sólo comprendes que viven su sueño, al igual como tú vives el tuyo. Ahora le ayudas a despertar de ese sueño y a ser conscientes de que son los únicos soñadores y de que tienen el poder para elegir soñar sueños felices.

¿Qué mundo te muestra la visión de Cristo? Un mundo perdonado y unido.

lunes, 26 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 270

LECCIÓN 270

 Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.

1. Padre, la visión de Cristo es el don que me has dado, el cual tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de un mundo perdonado. 2¡Cuán glorioso y lleno de gracia es ese mundo! 3No obstante, ¡cuánto más podré contemplar en él que lo que puede ofrecerme la vista! 4Un mundo perdonado significa que Tu Hijo reconoce a su Padre, permite que sus sueños sean llevados ante la verdad y aguarda con gran expectación el último instante de tiempo en el que éste acaba para siempre, conforme Tu recuerdo aflora en su memoria. 5ahora su voluntad es una con la Tuya. 6Ahora su función no es sino la Tuya Propia, y todo pensamiento salvo el Tuyo ha desaparecido.

2. El sosiego de hoy bendecirá nuestros corazones y, a través de ellos, la paz descenderá sobre todo el mundo. 2Cristo se convierte en nuestros ojos hoy. 3mediante Su vista le ofrecemos curación al mundo a través de Él, el santo Hijo que Dios creó íntegro; el santo Hijo a quien Dios creó como uno solo.


¿Qué me enseña esta lección?

¿Qué visión te ofrece los ojos del cuerpo?

¿Acaso piensas que tus ojos te llevarán a evidenciar aquello que no se encuentre previamente en tu mente?

No. No verás aquello en lo que tu mente no crea.

Has deseado ver una realidad que no es real, y tus ojos te han mostrado un cuerpo material y un mundo en el que crees interactuar. A ese cuerpo, tus ojos le han otorgado el poder de tu identidad.

Tal vez hayas comprendido que esa visión, es tan sólo una ilusión fabricada por ti, y que aquello que llamas existencia forma parte de un sueño.

Sí, aún no has despertado de ese sueño, pero eres consciente de que estás soñando y ello te ha llevado a bendecir aquello que tus ojos ve.

Hoy podemos dar un paso más. Hoy elegimos no ver con los ojos del cuerpo; elegimos ver ese mundo, perdonado. Hoy elegimos ver con los ojos de Cristo.

¡Cuánta paz y sosiego aporta Su Visión! Ya no percibimos la multiplicidad, la separación. Ya no vemos el conflicto. Todos formamos una Unidad: el Hijo de Dios.

¿Qué sentido tiene ahora el percibirnos separados? ¿Qué vamos a desear para nuestro hermano, que no deseamos para nosotros mismos? La Visión de Cristo, nos traslada a ese Estado de Consciencia. Hemos retornado a nuestro Verdadero Hogar: El Paraíso, del que nos escindimos voluntariamente, y al que voluntariamente hemos retornado. En verdad, nunca hemos estado fuera de Él, pero así lo habíamos creído y así lo hemos experimentado.

Gracias, Hermano Mayor, por permitirnos ver con tu Santa Visión.

Ejemplo-Guía: "El firme propósito de ver la verdad"

Hasta hoy, hemos permanecido ciegos, pues aunque nuestros ojos físicos ven el mundo que le rodea, el mundo que percibe, ese mundo no es real, es una ilusión fabricada por nuestra mente, una mente que nos ha mostrado una percepción falsa, basada en la separación, en la división.

No tienes más que mirar tu propia vida, para comprender que el mundo que ves y en el que crees existir, no puede ser el Hogar que Dios ha dispuesto para Su Hijo. ¿Acaso tú dispondrías un mundo tan demente para tu hijo?

Observa tu existencia. Te crees un ser limitado, necesitado y escaso, cuando en verdad, eres Pleno y Abundante. Demandas ser querido y protegido, cuando en verdad, eres Amor y gozas del amparo de tu Creador. Sientes miedo y una destructiva culpabilidad al creer que has fallado a tu Padre, cuando en verdad no puedes cambiar, ni has cambiado ni una sola línea del Plan de Salvación dispuesto por Él para Su Hijo.

Haces necesario el dolor, el sufrimiento e incluso la muerte, para justificar tu erróneo sistema de pensamiento, cuando en verdad, eres inocente, eres impecable, eres eterno.

¿Qué mundo estás dispuesto a seguir viendo? El que te muerto en vida o el que te libera, para siempre de la muerte ofreciéndote la eternidad. Vas a elegir, la tristeza, cuando puedes gozar de la Dicha, de la Felicidad.

Te sientes agotado, cansado, cuando experimentas la vida del mundo falso, pues vivir en él, te priva de la paz, mientras que elegir ver el mundo perdonado, te mantendrá animado y en pleno júbilo. Cada instante se convierte en una experiencia de gozo, pues cada uno de esos instantes gozas de la Presencia del Cristo en ti y en cada uno de tus hermanos.

El firme propósito de ver la verdad, no es una iniciativa que te afecte tan sólo a ti o a mí. Cuando ese propósito se convierte en nuestro único deseo, es la señal de que Cristo ha realizado el milagro de curar al ciego que hay en nosotros y ese regalo, lo expandimos con el resto del mundo, de tal modo que compartimos la verdadera visión con ellos.

Hoy veo tu inocencia y tu impecabilidad, pues esa inocencia y esa impecabilidad se ha hecho consciente en mí.

domingo, 25 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 269

LECCIÓN 269

Mi vista va en busca de la faz de Cristo.

1. Te pido que hoy bendigas mi vista. 2Mi vista es el medio que Tú has elegido para mostrarme mis errores y para poder ver más allá de ellos. 3Se me ha concedido poder tener una nueva percepción a través del Guía que Tú me diste, y, mediante Sus lecciones, superar la percepción y regresar a la verdad. 4Pido la ilusión que trasciende todas las que yo inventé. 5Hoy elijo ver un mundo perdonado en el que todo lo que veo me muestra la faz de Cristo y me enseña que lo que contemplo es mío, y que nada existe, excepto Tu santo Hijo.

2. Hoy nuestra vista es bendecida. 2Compartimos una sola visión cuando contemplamos la faz de Aquel Cuyo Ser es el nuestro. 3Somos uno por razón de Aquel que es el Hijo de Dios, Aquel que es nuestra Identidad.


¿Qué me enseña esta lección?


La vista, al igual que la mente, puede servir al Amor-Unidad o al miedo-separación.

Ese órgano de percepción debe ser bendecido y utilizado para llevar a cabo la función encomendada al cuerpo físico: comunicar.

El Hijo de Dios, al fabricar el mundo de la ilusión, dotó a la vista de un gran poder, pues a través de ella, se recibía información sobre la realidad que percibíamos. Para el hijo del hombre, para el ego, esa percepción le llevó a creer tan sólo en aquello que veía, negando cualquiera otra identidad que no fuese capaz de ver y tocar.

La vista, al igual como el resto de los órganos de percepción, ha reforzado la conciencia de separación que fundamenta la existencia del ego. Al ver un mundo separado de mí, le doy validez y lo establezco como verdad.

Pero, la vista por sí misma no tiene ninguna capacidad de decisión. Es la mente, la que posee esa capacidad, pues sirve directamente al Espíritu. La mente se acostumbra a interpretar aquello que la vista le enseña, pero ese objeto que se evidencia, puede adquirir diferentes significados, dependiendo de las creencias adquiridas por la mente.

La vista, al ser bendecida, la ponemos al servicio del Amor-Unidad, y cuando así lo hacemos, nuestra visión verá las cosas de otra manera, de tal modo, que dejará de ver un mundo separado, un mundo hostil, un mundo desconocido. Cuando esto ocurra, mente y vista, servirán, tan sólo, a la Unidad, servirán, al Amor.

Ejemplo-Guía: "¿Percibimos correctamente?

El mundo en el que creemos estar viviendo, es un mundo irreal, ilusorio, pero que nuestra mente hace real, al percibirlo por sus sentidos.

La visión de ese mundo, a través de la percepción, presenta una serie de características que se perpetúan en el tiempo: miedo, culpabilidad, dolor, sufrimiento, pérdida, necesidad, escasez, enfermedad, muerte...

Es un mundo demente, que nos agota y consume, llevándonos a una situación de cansancio. Es el mundo de la percepción errada o falsa.
"La per­cepción verdadera, o percepción inocente, significa que nunca percibes falsamente y que siempre ves correctamente. Dicho de una manera más llana, significa que nunca ves lo que no existe y siempre ves lo que sí existe".
¿Podemos corregir la percepción falsa?
"La manera de corregir las distorsiones es dejando de tener fe en ellas y depositandola únicamente en lo que es verdad. 2No puedes hacer que lo que no es verdad lo sea. Si estás dispuesto a aceptar aquello que es verdad en todo lo que percibes, dejas que sea verdad para ti. La verdad supera todo error, y aquellos que viven inmersos en el error y en la vacuidad jamás pueden encon­trar consuelo duradero. Cuando percibes correctamente cance­las tus percepciones falsas y las de los demás simultáneamente. Puesto que los ves tal como son, les ofreces tu aceptación de su verdad para que ellos puedan aceptarla en sí mismos. Ésta es la curación que el milagro produce".
"La percepción es temporal. Al ser un atributo de la creencia en el espacio y en el tiempo, es susceptible de producir miedo o amor. Las percepciones falsas producen miedo y las ver­daderas fomentan el amor, mas ninguna de ellas brinda certeza porque toda percepción está sujeta a cambios. Por eso es por lo que la percepción no es conocimiento. La verdadera percepción es la base del conocimiento, pero gozar de conocimiento es la afir­mación de la verdad y esto se encuentra allende cualquier percep­ción".
"La verdadera visión es la percepción natural de la visión espiri­tual, pero es todavía una corrección en vez de un hecho. La visión espiritual es simbólica, y, por lo tanto, no es un instrumento de conocimiento. 3Es, no obstante, un medio de percepción correcta, lo cual la sitúa dentro del propio ámbito del milagro. Una "visión de Dios" sería un milagro más que una revelación. El hecho en sí de que la percepción esté involucrada demuestra que la experien­cia no pertenece a la esfera del conocimiento. De ahí que las visio­nes, por muy santas que sean, son efímeras".
La percepción correcta es necesaria antes de que Dios pueda comunicarse directamente con nosotros. 

La percepción falsa nos lleva a percibir falsamente a nuestros hermanos convirtiéndolos en extraños impidiendonos conocerlos. Tendremos que percibirlos correctamente, desde la visión de la inocencia, desde la visión Crística, para que lo puedas conocer.

sábado, 24 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 268

LECCIÓN 268

Que todas las cosas sean exactamente como son.

1. No permitas que hoy sea Tu crítico, Señor, ni que juzgue contra Ti. 2No permitas que interfiera en Tu creación, desfigurándola y convirtién­dola en formas enfermizas. 3Permítaseme estar dispuesto a no atacar su unidad imponiéndole mis deseos, y así dejarla ser tal como Tú la creaste. 4Pues de esta manera seré también capaz de reconocer a mi Ser tal como Tú lo creaste. 5Fui creado en el Amor y en el Amor he de morar para siempre. 6¿Qué podría asustarme si dejo que todas las cosas sean exacta­mente como son?

2. Que nuestra vista no sea blasfema hoy, y que nuestros oídos no hagan caso de las malas lenguas. 2Sólo la realidad está libre de dolor. 3Sólo en la realidad no se experimentan pérdidas. 4Sólo la realidad ofrece completa seguridad. 5esto es lo único que bus­camos hoy.


¿Qué me enseña esta lección?


Nuestra mente puede servir a la Verdad o a la Ilusión; puede servir a lo Real o a lo irreal; puede servir al Ser o al ego; puede servir a lo Espiritual o a lo material; puede servir a la Unidad o a la separación.

Si sirve a la Verdad, a lo Real, al Ser, a lo Espiritual, a la Unidad, entonces está sirviendo a la Verdadera Vida, a lo Eterno, a la Perfección, está sirviendo al Plan de Salvación que Dios ha dispuesto para su Hijo.

Si sirve a la ilusión, a lo irreal, al ego, a lo material, a la separación, entonces está sirviendo a la muerte, a lo temporal, al error, está sirviendo a la falsa creencia del pecado.

Servir a la Verdad, es servir al Amor. Servir a la ilusión, es servir al miedo.

Servir al Amor, nos conduce a experimentar la Felicidad y la Paz; nos ofrece completa seguridad.

Servir al miedo, nos conduce a experimentar el dolor, el castigo, la enfermedad, el conflicto; nos ofrece una constante inseguridad.

Hoy, acepto y elijo Ser como Dios me ha creado. En mi resplandece su Grandeza, en la medida que le permito expresarse a través de mi Mente, de mi Corazón y de mis actos.

Ejemplo-Guía: "El deseo, nos hace ver las cosas de manera diferente a como son"

Dios no ha creado las cosas que nosotros creemos ver. Estas cosas, que creemos ver, son fabricaciones nuestras, son nuestras "creaciones", y responden a las leyes que le hemos impuestos en un entorno espacio-temporal.

Es preciso hacer esta aclaración, para no mal interpretar el título de la Lección de hoy, cuando nos enseña que todas las cosas sean exactamente como son.

Las cosas, todas las cosas, responden y proceden de una misma fuente, la Mente de Dios. En su origen, todo cuanto existe, es energía mental y en ese nivel, es donde encontramos su estado de unidad. Todas sirven a su Creador.

Cuando interviene el deseo, tenemos la capacidad de ver la energía de otra manera y de darle un valor diferente al que tiene.

Te propongo un ejercicio. Te propongo imaginar conmigo una historia. Tú imaginas una historia y yo haré lo mismo. Cuando terminemos este ejercicio, tendremos dos historia, probablemente diferentes una de la otra. Pero, la fuente de donde han emanado ambas historias, tiene un mismo origen. ¿Entonces por qué son distintas? Sencillamente, porque cada uno de nosotros, hemos utilizado el deseo, como filtro para darle contenido a nuestra historia.

¿Cual es la realidad de la historia? Si contestamos que su realidad es el contenido, estaremos viendo el mundo del ego, el mundo de la separación. Es un mundo tintado por el filtro de nuestros deseos. El deseo, el tuyo y el mio, son diferentes, dando historias diferentes. Pero lo real, es uno, no puede ser diferente. Lo real, responde a lo que es verdadero, y la verdad no puede ser diferente y cambiante.

En cambio, si decimos que la realidad de la historia es su origen, su causa mental, entonces, esa visión nos lleva a la posibilidad de elegir desde la unidad y no desde la separación.

Dios ha creado a Su Hijo y no ha escrito historias diferentes para cada él. Existe tan solo un Plan de Salvación y ese guion responde a un único Propósito: el retorno a la Unidad.

Entonces, ¿el deseo es malo? Pregunta equivocada, pues está realizada bajo la visión del ego, de lo dual, de lo bueno y de lo malo, es decir, bajo la visión de lo irreal.

Debemos aprender a vivir con una visión de integración -no-dualidad-, de modo que todo cuanto veamos, sepamos que es el efecto causado por la interferencia de nuestros deseos a la hora de mirar.

La percepción errónea es el deseo de que las cosas sean diferentes de como son.

Algunas citas del Curso, referentes al tema que estamos analizando:
"No es éste un mundo que provenga de la voluntad, pues está regido por el deseo de ser diferente de Dios, y ese deseo no tiene nada que ver con la voluntad. El mundo que has fabricado es, por lo tanto, completamente caótico, y está regido por "leyes" arbitrarias que no tienen sentido ni significado alguno".
"Tu deseo de cambiar la realidad es, por lo tanto, lo único que es temible, pues al desear que la realidad cambie crees que tu deseo se ha cumplido".
"Tu deseo de construir otro mundo que no es real sigue vivo en ti. Y pareces despertar a lo que no es sino otra forma de ese mismo mundo que viste en tus sueños. Estás soñando continuamente. Lo único que es diferente entre los sueños que tienes cuando duermes y los que tienes cuando estás despierto es la forma que adoptan, y eso es todo. Su contenido es el mismo. Constituyen tu protesta contra la realidad, y tu idea fija y demente de que la puedes cambiar".

viernes, 23 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 267

LECCIÓN 267

Mi corazón late en la paz de Dios.

1. Lo que me rodea es la vida que Dios creó en Su Amor. 2Me llama con cada latido y con cada aliento; con cada acción y con cada pensamiento. 3La paz llena mi corazón e inunda mi cuerpo con el propósito del perdón. 4Ahora mi mente ha sanado, y se me concede todo lo que necesito para salvar al mundo. 5Cada latido de mi corazón me inunda de paz; cada aliento me infunde fuerza. 6Soy un mensajero de Dios, guiado por Su Voz, apoyado por Su amor y amparado eternamente en la quietud y en la paz de Sus amorosos Brazos. 7Cada latido de mi corazón invoca Su Nombre, y cada uno es contestado por Su Voz, que me asegura que en Él estoy en mi hogar.

2. Que preste atención sólo a Tu Respuesta, no a la mía. 2Padre, mi corazón late en la paz que el Corazón del Amor creó. 3Y es ahí y sólo ahí donde estoy en mi hogar.


¿Qué me enseña esta lección?


Si tienes la certeza de que eres Hijo de Dios, disfrutarás de la Paz del Reino del Padre y habitarás, de nuevo, de una manera consciente, en tu Verdadero Hogar.

Esa certeza tan sólo es posible, si has integrado en tu consciencia, el Principio de la Unidad, es decir, cuando tu Mente es Una con la Mente de Todos tus Hermanos; cuando tu Mente es Una con la Mente de tu Creador. Ese estado de Unidad, se manifestará en una plena coherencia entre los pensamientos, los sentimientos y las acciones.

La conquista de ese Estado de Consciencia hará que nuestro Corazón vibre al unísono con el Amor Incondicional latente en cada Ser, lo que nos llevará a establecer relaciones basadas en la Unidad y en la Igualdad.

Ejemplo-Guía: "La paz de Dios"


El título de esta Lección, sugiere que en este mundo, gozar de la paz, tan solo es posible cuando conseguimos que nuestro corazón lata a la vibración emanada de Dios, esto es, a la vibración de la Unidad y del Amor. Cuando nuestro corazón alcanza esa nota, alcanza el estado que el Curso denomina "paz de Dios".

Cuando consultamos el contenido del Texto del Curso, lo primero que podemos leer en él, es el siguiente mensaje:
"Este curso puede, por lo tanto, resumirse muy simplemente de la siguiente manera:Nada real puede ser amenazado.Nada irreal existe.En esto radica la paz de Dios
Continuando con citas del Curso:
"Cuando tienes miedo de algo, estás admitiendo que ello tiene el poder de hacerte daño. Recuerda que donde esté tu corazón allí también estará tu tesoro. Crees en lo que conside­ras valioso. Si tienes miedo, es que estás equivocado con respecto a lo que es valioso. Tu entendimiento inevitablemente evaluará erróneamente, y al otorgar el mismo poder a todos los pensamien­tos, destruirás inevitablemente la paz. Por eso es por lo que la Biblia habla de "la paz de Dios que supera todo razonar" No hay error que pueda alterar esa paz en lo más mínimo. Dicha paz no permite que nada que no proceda de Dios te afecte".
Es evidente, que para disfrutar de la paz de Dios, no podemos identificarnos con el mundo de la ilusión en el que creemos que estamos viviendo. Este mundo no nos ofrece el escenario propicio para que podamos gozar de esa paz, pues ese mundo es el que nos lleva a creer en el miedo y en la culpabilidad.

Sin embargo, cuando nuestra mente se pone al servicio de nuestro Padre, entonces:

"Nada puede prevalecer contra un Hijo de Dios que encomienda su espíritu en las Manos de su Padre. Al hacer esto, la mente despierta de su sueño y recuerda a su Creador. Toda sensación de separación desaparece. El Hijo de Dios es parte de la Santísima Trinidad, pero la Trinidad en sí es una sola entidad. No hay confusión entre Sus Niveles porque éstos son de una sola Mente y de una sola Voluntad. Este propósito único crea perfecta integración y establece la paz de Dios".
Por último:
"La paz de Dios radica en entender esto: Sólo hay una manera de escaparse del pensamiento del mundo, del mismo modo en que sólo hubo una manera de adentrarse en él: entendiendo totalmente al entender la totalidad".