jueves, 22 de diciembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 357

LECCIÓN 357

La verdad contesta toda invocación que le hacemos a Dios, respondiendo en primer lugar con milagros, y retornando luego a nosotros para ser ella misma.


1. El perdón -el reflejo de la verdad- me enseña cómo ofrecer milagros y así escapar de la prisión en la que creo vivir. 2Tu santo Hijo me es señalado, primero en mi hermano, y después en mí. 3Tu Voz me enseña con gran paciencia a oír Tu Palabra y a dar tal como recibo. 4Y conforme contemplo a Tu Hijo hoy, oigo Tu Voz indicándome la manera de llegar a Ti, tal como Tú dispusiste que ésta debía ser:

5"Contempla su impecabilidad y sé curado".

¿Qué me enseña esta lección?


Mantener la visión que nos identifica con el mundo material, donde la vía de aprendizaje se encuentra en la verdad percibida, es la fuente, la causa, que nos conduce al encuentro con un mundo donde estamos experimentando el fruto de lo sembrado, es decir, el castigo, el dolor, el sufrimiento, la enfermedad y la muerte.

Vivimos en un mundo que nos produce temor. Para protegernos de la necesidad, decidimos no dar, y cuanto más nos esforzamos en garantizar la continuidad de lo que poseemos, más rápido lo perdemos y ello nos produce un profundo dolor. Preferimos atacar, antes de dar lo que tantos esfuerzos nos ha costado conseguir. En lo que poseemos, hemos puesto nuestra frágil seguridad, y cuando lo perdemos, se nos derrumba ese falso edificio en el que los pilares no son firmes.

Los demás, son seres separados de nosotros y los juzgamos como los posibles agresores que tratan de arrebatarnos nuestras posesiones. En esa demente relación, se establecen lazos de continuo odio, los cuales se ganan un reguero de víctimas que, desde ese punto de vista, bien justifica la agresión y el odio.

Ese camino oscuro y tenebroso, no nos conduce a la felicidad, que es lo que más valoramos. Pensamos que lo externo tiene la capacidad de aportarnos la deseada felicidad, pero no tardaremos en darnos cuenta, que lo externo, no nos aporta ni un solo gramo de bienestar y de paz.

El despertar de la consciencia, una vez agotada las idas y venidas en pos de una búsqueda insensata, nos permitirá descubrir, que aquel que veíamos como nuestro agresor, nuestro peor enemigo, es nuestro mejor aliado, pues su Ser y nuestro Ser forman la descendencia del Creador, el Hijo de Dios. Esa visión, nos hará ver con claridad lo equivocado que habíamos estado, y ello nos llevará a emplearnos en la hermosa y transmutadora labor de perdonar todos y cada uno de nuestros actos juzgados como pecaminosos.

Nos levantaremos una mañana y daremos vida al instante santo, en el cual la verdad nos será revelada, invitándonos a perdonar y a salvar al mundo.


Ejemplo-Guía: "El error es la respuesta, cuando invocamos al ego. La verdad es la respuesta, cuando invocamos a Dios"

La búsqueda de la verdad, ha sido siempre motivo de confusión, cuando nuestra mente ha buscado la respuesta en el mundo donde impera las leyes y el sistema de pensamiento del ego, basado, como sabemos, en la separación y en la creencia en el pecado.

En honor a la verdad, el hombre mata a su hermano, si ello fuese necesario. Los países se levantan, en guerra, contra sus vecinos, para alcanzar el dominio de la verdad. Las religiones, enarbolan sus estandartes para pregonar que son poseedores de la verdad, y en nombre de ella, no les importa iniciar guerras, a las que llaman santas.

Cuando miramos, con sinceridad, en nuestros corazones, podemos recordar que la verdad es una: la Filiación de Dios es una Unidad. Esa es la única verdad. No hay otra verdad, al igual, como que no hay más error, que el creer que estamos separados y de que somos el cuerpo a través percibimos esa separación.

Así expuesto, parece una idea simple, pero que sea simple, no significa que sea fácil, pues aceptar esa verdad, significa para el ego, para la entidad que creemos ser, el final de sus días. De ahí que nuestra mente errada, nos ponga tanta resistencia a admitir la verdad.

La Tradición nos habla de la búsqueda del Santo Grial. El símbolo de la sangre de Cristo, adquiere ese significado trascendente que nos lleva a la verdad. Cristo, o lo que es lo mismo, el Amor, es el Camino que nos conduce  a la verdad. Es por ello, que la Lección de hoy, nos revela que la verdad responde con los milagros, la máxima expresión, junto al perdón, del Amor.

Con todo lo dicho, debemos tener presente, que si deseamos hallar la verdad, el camino más recto para ello, es verla en cada uno de nuestros hermanos. De este modo, la recibiremos y la conservaremos.

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