domingo, 11 de diciembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 346

LECCIÓN 346

Hoy me envuelve la paz de Dios, y me olvido de todo excepto de Su Amor.


1. Padre, al despertar hoy los milagros corrigen mi percepción de todas las cosas. 2Y así comienza el día que voy a compartir Contigo tal como compartiré la eternidad, pues el tiempo se ha hecho a un lado hoy. 3No ando en pos de cosas temporales, por lo tanto, ni siquiera las veré. 4Lo que hoy busco trasciende todas las leyes del tiempo, así como las cosas que se perciben en él. 5Quiero olvidarme de todo excepto de Tu Amor. 6Quiero morar en Ti y no saber nada de ninguna otra ley que no sea Tu ley del amor. 7Quiero encontrar la paz que Tú creaste para Tu Hijo, y olvidarme, conforme contemplo Tu gloria y la mía, de todos los absurdos juguetes que fabriqué.


2. Y al llegar la noche; recordaremos únicamente la paz de Dios. 2Pues hoy veremos qué clase de paz es la nuestra, cuando nos olvidamos de todo excepto del Amor de Dios.



¿Qué me enseña esta lección? 


La sincronicidad, ese hilo de tintes mágicos que nos acompaña cuando decidimos ajustar nuestro comportamiento a las Leyes Cósmicas, me ha visitado en el día de hoy. El primer pensamiento del día, nada más despertar, me hizo consciente de mi voluntad de ponerme al servicio del amor y sentirme un hacedor de milagros.

Por encima de todo, deseaba ser consciente de que soy un mensajero de la Ley del Amor y quería demostrarlo haciendo posible la manifestación del milagro. 

Ese pensamiento, me llevó a tomar consciencia de algunos errores que me invitaban a ser corregidos. Comprendí, que esa visión era fruto de que el milagro se estaba haciendo consciente en mí. Ese paso, es indispensable, pues de lo contrario, no podremos dar lo que no tenemos. Lo damos, porque lo hemos recibido y dándolo, lo recibiremos nuevamente.

Cuando leí el contenido de la lección de hoy, me di cuenta de que durante el sueño debí recibir información sobre su contenido y al despertar se hizo consciente.

Puedo afirmar, que mi corazón añora, por encima de todo, sentir la Paz de Dios. Tan sólo existe un camino para poder satisfacer esa añoranza, amar sin descanso, amar eternamente, amar conscientemente, amar, pues nuestra condición es, sencillamente, amar.

Ejemplo-Guía: "La paz tan solo tiene un camino, y ese camino, es amar"

Me pregunto, cómo sería nuestra existencia en ausencia del miedo, en ausencia de todo el significado temporal que le otorgamos a las cosas de este mundo. 

Me pregunto, cómo sería nuestra vida, si en vez de dirigir todos nuestros pensamientos en la obtención y logro de nuestros deseos materiales, los dirigiésemos únicamente hacia el propósito de construir un mundo donde compartir el amor sea una realidad.

Tendrían que cambiar muchas cosas. Tendríamos que comenzar cambiando nuestras creencias. Sustituir el miedo, significa que hemos alcanzado la visión real de lo que somos y por lo tanto, estamos en condiciones de ver con la Visión de Cristo. Desde esa rectificación, la semilla de la Unidad debe extenderse a través de la educación. Los hogares, las familias, se convertirán en el seno donde debe crecer la nueva idea, como el germen de donde ha de emanar el amor. En este sentido, el amor de sangre, debe dar paso al amor unificador que fluye desde la Fuente donde hemos sido creados.

A esta altura del aprendizaje, ya debe quedarnos claro, que la paz sobre es posible cuando experimentamos desde la conciencia del amor. No es posible experimentar paz, cuando nuestros pensamientos sirven a la creencia de la separación, del pecado y de la culpa.

Si nos vemos separados, alimentaremos el ataque. Si nos creemos pecadores, la culpa exigirá redención, dolor y sufrimiento.

Si nos vemos unidos, formando parte de una misma Filiación, compartiremos la visión de la inocencia, de la invulnerabilidad, de la impecabilidad. 

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