sábado, 12 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 317

LECCIÓN 317

Sigo el camino que se me ha señalado.


1. Tengo una misión especial que cumplir, un papel que sólo yo puedo desempeñar. 2La salvación espera hasta que yo elija asu­mir ese papel como mi único objetivo. 3Hasta que no tome esa decisión, seré un esclavo del tiempo y del destino humano. 4Pero cuando por mi propia voluntad y de buen grado vaya por el camino que el plan de mi Padre me ha señalado, reconoceré entonces que la salvación ya ha llegado, que se les ha concedido a todos mis hermanos y a mí junto con ellos.

2. Padre, Tu camino es el que elijo seguir hoy. 2Allí donde me conduce, es adonde elijo ir, y lo que quiere que haga, es lo que elijo hacer. 3Tu camino es seguro y el final está garantizado. 4Allí me aguarda Tu recuerdo. 5Y todos mis pesares desaparecerán en Tu abrazo, tal como le prometiste a Tu Hijo, quien pensó erróneamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos Brazos.


¿Qué me enseña esta lección? 


El camino que nos conduce al Cielo, a la Salvación, es el camino de la Unidad, del Amor, del Perdón. 

Todas las sendas, conducen a ese camino. Es el camino real y verdadero.

Podemos caminar por las sendas que elijamos. Podemos, incluso, perdernos en nuestro propósito de encontrar el verdadero camino, pero, al final, retomaremos la senda que nos conduzca a él.

Mientras que seguimos identificados con el ego, con el cuerpo, construiremos nuestros propios caminos. Esos caminos, son diferentes unos de otros. Su característica principal reside en la diferencia. Pensamos que nuestro camino es el mejor y perseguimos que sea el menos transitado, pues ello, nos permite sentirnos especial.

Un día nos damos cuenta, de que al final del camino, nos vemos obligados a retornar sobre nuestros pasos y partir de nuevo del punto de inicio. Probamos con nuevas rutas, nuevas sendas se bifurcan unas con otras, en un intento de alcanzar una meta cuyo final, realmente, no nos satisface.

Tan sólo, cuando comprendemos que todas las sendas deben confluir, es cuando somos capaces de encontrar la puerta que nos conduce al camino correcto. Ese camino siempre ha estado esperándonos. Ese camino nos conduce a un estado de percepción que nos hace consciente de que somos los soñadores del sueño en el que somos protagonista. 

Sí, ese camino nos permite encontrar el sendero que nos lleva de vuelta a nuestro verdadero hogar.

Hoy, elijo, el camino que el Padre ha dispuesto. Hoy, camino de su mano hasta el trono de la Paz.


Ejemplo-Guía: "Todos los camino llevan a ROMA-AMOR"

Durante mucho tiempo he creído que mi camino no era el correcto. Esa creencia no ha sido fortuita. Los demás se encargaban de decírmelo, en ocasiones amablemente, pero en otras, de manera enérgica y contundente. Como si la verdad fuese más fácil alcanzarla a golpes. Es evidente, que esa percepción nos deja una profunda huella y sobre todo, nos ofrece la oportunidad de reflexionar, de que otras formas son posibles.

Lo anterior, forma parte de los argumentos del ego. Visto desde la visión del Espíritu, el escenario se percibe de manera distinta, menos angustiosa. En primer lugar, creo que todos los caminos llevan a Roma-Amor. Estoy absolutamente convencido de ello, y lo estoy, por la sencilla razón de que creo que ese camino es mi elección, una decisión que tiene como propósito el hacerme conscientes de que soy un ser de luz.

He aprendido que todos los caminos son válidos, aunque es cierto que hay caminos más largos que otros. Digo esto con plena conciencia de que es una percepción del ego. Si tuviese que hacerla desde la visión de la eternidad, diría que, realmente, no hay camino. Somos el camino. Ese camino es Uno, pues en la eternidad no existe dualidad. El Hijo de Dios es una emanación del Creador. La Fuente es el Camino a la cual pertenecemos.

Mientras que alcanzamos ese estado de percepción verdadera que nos sitúa a las puertas del Cielo, el camino que estamos andando adquiere una diversidad de variables, pero todos forman parte del "escenario" que hemos elegido para alcanzar nuestro despertar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario