miércoles, 9 de noviembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 314

LECCIÓN 314

Busco un futuro diferente del pasado.


1. De una nueva percepción del mundo nace un futuro muy dife­rente del pasado. 2El futuro se ve ahora simplemente como una extensión del presente. 3Los errores del pasado no pueden ensombrecerlo, de tal modo que el miedo ha perdido sus ídolos e imágenes, y, al no tener forma, deja de tener efectos. 4La muerte no podrá reclamar ahora el futuro, pues ahora la vida se ha con­vertido en su objetivo, y se proveen gustosamente todos los medios necesarios para su logro. 5¿Quién podría lamentarse o sufrir cuando el presente ha sido liberado, y su seguridad y paz se extienden hasta un futuro tranquilo y lleno de júbilo?

2. Padre, cometimos errores en el pasado, pero ahora elegimos valernos del presente para ser libres. 2Ponemos el futuro en Tus Manos, y deja­mos atrás nuestros errores pasados, seguros de que Tú cumplirás las promesas que nos haces en el presente, y de que bajo su santa luz dirigi­rás el futuro.


¿Qué me enseña esta lección? 


Si vivimos nuestro presente como el efecto de nuestro pasado, estamos atribuyendo a ese estado temporal la causa que da origen a nuestro estado actual. Si creemos que en nuestro pasado fuimos actores que propiciaron el pecado, estaremos justificando que el sufrimiento tenga lugar en nuestro presente.

Sin embargo, ese argumento no es real, ya que el pasado no es real, pues lo que pasó ya no existe. Si el pasado no es real, ¿cómo podemos vincular la causa de lo que nos ocurre en el presente, con un tiempo que no es real?

Cualquier asociación del presente con nuestro pasado, nos hará sufrir, nos limitará.

El presente es ilimitado. En el presente, tenemos libertad para elegir el modo de ver las cosas. Los efectos, sigue a su fuente, es decir, a la causa. Pero la causa, al dejar de pertenecer al pasado y al ubicarla en el presente, siempre nos ofrece la oportunidad de visionarla bajo la mirada del perdón, lo cual nos libera de la necesidad del sufrimiento y del dolor.

Lo que llamamos futuro es una visión anticipada de un nuevo presente. En verdad, tan sólo podemos hacer consciente el instante presente y este acto, significa “hacer un futuro diferente del pasado”. Si permitimos que el pasado ocupe nuestro presente, estaremos dando continuidad al pasado en el futuro, es decir, estamos permitiendo que el error que cometimos en un anterior presente se perpetúe eternamente. 

Esa es la razón por la que es tan importante tomar consciencia de que el presente es un oportunidad para llevar a cabo el milagro, es decir, de des-hacer el error.

Ejemplo-Guía: "El futuro es imposible sin un presente"

¿Acaso podrás cosechar tus frutos en un futuro próximo, si no has sembrado sus semillas en el presente?

En esta cuestión existen dos aspectos sobre los que conviene reflexionar detenidamente.

Si has sembrado en alguna ocasión alguna semilla, te será mucho más fácil entender lo que vamos a desarrollar. 

Cuando sembramos una semilla, lo hacemos con la intención de que esa semilla se transforme, con su crecimiento, en una hermosa planta que nos ofrezca sus regalos, bien en forma de bellas flores o de frondosos frutos. Si aprovechamos esa dinámica y la aplicamos a nuestras vidas, diremos que cada vez que sembramos un pensamiento, lo hacemos motivados por un deseo, por una voluntad de alcanzar un logro. Ese logro, podemos verlo como el efecto natural que surge del hecho de sembrar, es decir, podemos decir, que la siembra es la causa que, inevitable está estrechamente unida al efecto.

De igual manera, cada pensamiento, es la causa que origina un efecto al que llamamos experiencia.

Pero, la relación causa-efecto, a pesar de que nuestra mente la concibe en la línea del tiempo como presente-futuro, en verdad, esa percepción es ilusoria, pues desde el primer acto de sembrar, hasta que se alcanza la fase de madurez de la semilla, siempre podremos encontrar un solo estado temporal, el presente.

El agricultor sabe perfectamente, que con el hecho de sembrar la semilla no termina el ciclo del proceso de crecimiento de la planta. Es preciso prestarle un mantenimiento diario, es decir, es preciso el estado presente, y cuando hayamos alcanzado la fase final, tendremos la impresión de que todo el proceso se ha realizado en el estado presente.

Si nos limitamos a sembrar la semilla, o lo que es lo mismo, a tener un pensamiento, y no lo cuidamos, no lo regamos, no eliminamos las posibles plagas que atacan a la planta, no le quitamos las ramas secas, es decir, si a nuestros pensamientos no lo regamos con nuestros mejores sentimientos y no somos capaces de orientarlo adecuadamente, entonces, los resultados serán frustrantes. 

La importancia de vivir el presente como el único estado temporal real, nos garantizará ser co-creadores consciente de nuestra vida.

La mayoría de nosotros vamos por la vida con un total olvido de las acciones que sembramos, y lo hacemos permanentemente. Cuando llega el día en el que toca cosechar nuestras siembras, nos sorprendemos por la calidad del producto cosechado y nos decimos, que mala suerte tenemos, la vida nos trata mal...

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