jueves, 6 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 280

LECCIÓN 280

¿Qué límites podría imponerle yo al Hijo de Dios?

1. Aquel que Dios creó ilimitado es libre. 2Puedo inventar una prisión para él, mas sólo en ilusiones, no en la realidad. 3Níngún Pensamiento de Dios ha abandonado la Mente de su Padre; 4nin­gún Pensamiento de Dios está limitado en modo alguno; 5ningún Pensamiento de Dios puede dejar de ser eternamente puro. 6¿Puedo acaso imponerle límites al Hijo de Dios, cuando su Padre dispuso que fuese ilimitado y semejante a Él en libertad y amor?

2. Hoy quiero rendir honor a Tu Hijo, pues sólo así puedo encontrar el camino que me conduce hasta Ti. 2Padre, no le impondré límite alguno al Hijo que Tú amas y que creaste ilimitado. 3El honor que le rindo a él Te lo rindo a Ti, y lo que es para Ti es también para mí.


¿Qué me enseña esta lección?

Quedar sumido en lo que se ha llamado “sueño”, ha supuesto, al Hijo de Dios, la identificación con la individualidad y el abandono de la Unicidad.

Hacer uso de los atributos con los que nuestro Padre nos ha dotado, ha propiciado la experiencia de lo individual y, al mismo tiempo, ha supuesto la toma de conciencia de un mundo donde imperan las leyes del espacio y del tiempo, o lo que es lo mismo, el sometimiento a las leyes de causa y efecto.

En la medida, en que el Hijo de Dios, cedió su hegemonía al ego, y estableció su identidad en lo corporal, podemos decir, que perdió la libertad. Al establecer las leyes físicas como su única verdad, adquirió la creencia de que su vida se resumía en un triste viaje desde el nacimiento a la muerte.

El ego ha fabricado leyes para argumentar a favor de su verdad. Ha establecido leyes para defender la credibilidad del pecado y del miedo; ha fabricado leyes para justificar el uso del castigo y ha fabricado fórmulas magistrales para atender la enfermedad.

El Hijo de Dios, se cree víctima de sus acciones pecaminosas, y merecedor de todos los males que su Hacedor, le quiera enviar. Sustituyó el Amor por el miedo, pues el miedo, es el resultado de su proyección en el mundo material.

Un niño, a su corta edad, siente la iniciativa de experimentar por sí sólo. Decide asirse de la mano de su padre y correr en busca de aquello que ha llamado su atención. Al poco, pierde la referencia de su tutor y se ve perdido. Tal vez, recuerde las recomendaciones de su padre advirtiéndole de que no se alejara de su lado y, ahora, sienta el temor de recibir la regañina de éste. Pero al poco tiempo, cuando toma consciencia de que se encuentra perdido, su prioridad se dirige a encontrar de nuevo a su padre, pues el mundo que le rodea, le produce un profundo miedo y una profunda inseguridad.

Pero lo que no sabe ese niño, es que su padre no ha dejado de observar sus movimientos. Él respeta la libertad de decisión de su hijo; sabe que esa decisión le aportará una importante lección. Le aguarda con paciencia, y está dispuesto a contestar a su hijo si éste reclamase su voz.

El Hijo de Dios es libre y siempre lo ha sido. Su falta de libertad forma parte de la ilusión del sueño con el que se encuentra identificado.
Ahora que somos conscientes de ello, actuemos con total libertad y recuperemos nuestra consciencia de Unicidad.

Ejemplo-Guía: "¿Podríamos vivir en un mundo sin límites?

A medida que he ido tecleando este texto, me he ido dando cuenta de la limitación que me presenta mi mente. Reconozco, que no he podido evitar llevar a cabo una suposición que no favorece el "Sí" como respuesta a la cuestión que he planteado.

El primer pensamiento que me ha llegado ha sido pesimista a la hora de trascender la visión de la falta de libertad que se observa, en un mundo donde difícilmente es identificable la expresión libertad. Es un bien muy codiciado, pero al ponerle precio, su disfrute se hace inalcanzable.

¿Qué es la libertad? Para muchos, la libertad parece tener un coste muy elevado, sin embargo, ese tipo de libertad, ganada a golpe de poder, es efímera, pues la libertad, al igual que ocurre con la felicidad, no es un logro externo que conseguimos con nuestro esfuerzo, sino que es algo que forma parte de nosotros, como si se tratase de una "condición", que da lugar a un "Estado del Ser", y que nadie nos puede ofrecer, ni quitar, pues va implícita en nuestra Esencia al haber sido creados a "Imagen y Semejanza" de Dios.

Si Dios es Ilimitado, de donde procede su Poder Creador, Su Hijo es, igualmente, Ilimitado, y en ello radica su Poder Creador.

La Libertad y el Amor van unidos de la mano, mientras que la falta de libertad y el miedo se convierten en sus sustitutos en un mundo fabricado bajo un sistema de pensamiento sustentando en esos dos pilares: la esclavitud y el miedo.

Cuando en este mundo creemos estar creando, lo que hacemos realmente es "fabricar" y lo fabricado sale con el sello de propiedad que le confiere la consigna de "esclavitud". El nivel de esclavitud está condicionado según los niveles de fabricación. Al mayor producción mayor esclavitud, pues cuando fabricamos ponemos precio y le asignamos un valor muy personal a nuestra "creación". Desde nuestra mente, estamos emitiendo un pensamiento te temor o miedo a sufrir cualquier pérdida que pueda afectar a nuestras expectativas comerciales. En toda fabricación encontramos ese patrón de claros tintes gananciales. En igual medida, el producto fabricado se convierte en un objeto al que hemos otorgado un importante valor y no me refiero tan solo al económico, sino a que depositamos en ello toda nuestra felicidad.

Cuando la felicidad queda dependiente de aspectos materiales, tenemos que tener bien presente que le hemos otorgado un débil escenario donde conseguir su manifestación nos será prácticamente imposible. Lo material al estar sujeto a la ley limitadora de la temporalidad, todo lo que nace en este mundo está abocado a la muerte, no favorece el estado permanente de la felicidad y ello nos produce un profundo dolor y miedo.

¿Entonces la libertad es una condición que no es posible en este mundo? No, no desesperemos tan pronto. El hecho de que la libertad no sea el sello con el que patentamos nuestras fabricaciones, no significa que no sea posible. Significa, tan solo, que en vez de fabricar, debemos crear. Si fabricar o lo fabricado va acompañado del miedo, utilicemos nuestra mente para crear desde el Amor, esto es, con la patente de proceder de nuestra Visión Espiritual, de nuestra Visión Crítica, es decir, desde la Visión de la Unidad.

Llegado a este punto, se admiten sugerencias, pues puede ocurrir que estemos tan acostumbrados a un mundo limitado, donde estamos acostumbrados y habituados a fabricar, que ya no tengamos ideas originales que nos lleven a ver las cosas de otra manera. 

Sugiero, una línea de creación, ya compartida por otros visionarios de nuestro tiempo, basada en hacer uso de nuestro "dones y talentos" y compartirlos desde la libertad, desde el amor, desde el intercambio. Compartiendo nuestros excedentes, nuestras habilidades naturales o adquiridas, sin miedo a perder, sino en la certeza de que dar es recibir, podríamos crear un mundo sin apegos, sin temores, sin las típicas limitaciones que nos imponemos por ser escasos y necesitados. En verdad, con ese pensamiento de escasez, somos esclavos de nuestros propios miedos.

1 comentario:

  1. Gracias, por tus excelentes explicaciones.Hasta la próxima lección.

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