miércoles, 5 de octubre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 279

LECCIÓN 279

La libertad de la creación garantiza la mía.

1. Se me ha prometido el fin de los sueños porque el Amor de Dios no abandonó a Su Hijo. 2Únicamente en sueños parece él estar aprisionado, en espera de una libertad futura, si es que ésta ha de llegar 3Pero en realidad sus sueños ya se acabaron, y la verdad ocupa su lugar. 4Ahora él es libre. 5¿Por qué he de seguir esperando mi libertad encadenado, cuando ya he sido liberado de mis cadenas y Dios me ofrece la libertad ahora?

2. Hoy aceptaré Tus promesas y depositaré mi fe en ellas. 2Mi Padre ama a aquel a quien creó como Su Hijo. 3¿Me negarías, entonces, los regalos que me hiciste?


¿Qué me enseña esta lección?

Tomar consciencia de que el sueño ha tocado a su fin, ha de llevarnos a pensar, sentir y actuar en frecuencia de Unidad.

No debemos conformarnos con pensar que con la simple teoría, habremos conseguido dejar de vivir en el sueño. Tendremos que elegir pensar, sentir y vivir de otra manera. Tendremos que dar testimonio de la Verdad. Tendremos que trascender al ego y utilizar el cuerpo para comunicar nuestra función dentro del Plan previsto por Dios para su Hijo.

Al igual, como elegimos materializar la energía prestándole nuestra atención, inoculándole la semilla de nuestra Voluntad y de nuestros Deseos, ahora, es el instante en el que podemos dejar de servir a ese mundo ilusorio y dirigir todo nuestro potencial creador en hacer consciente el Ser que habita en nosotros.

Con el sueño, nos desconectamos de nuestro Padre. Con nuestro despertar, elegimos volver a Él.

Con el sueño, sustituimos el amor por el miedo; la inocencia por la culpa; el perdón por el castigo. Con nuestro despertar, renunciamos al miedo, a la culpa y al castigo, y vivimos, de nuevo, de manera consciente, en el Amor, en la Inocencia y en el Perdón.

Ejemplo-Guía: "La libertad en el mundo de la ilusión"

Siempre he tenido como referente, en el tema de la libertad en este mundo, a Nelson Mandela. Su visión sobre este particular ha quedado recogida en muchas de las frases compartidas con la humanidad. Permitidme que elija una como muestra de su pensamiento:
"Yo no nací con hambre de ser libre, yo nací libre, libre en cualquier sentido que yo pueda entender".
Cuando reflexiono sobre la libertad desde el punto de vista metafísico, me impresiona comprobar que, junto al Amor, es uno de los Principios más elevados con los que Dios ha dotado a Su Creación. Como consecuencia de esta reflexión, no he podido evitar preguntarme si no hubiese sido más fácil para El Creador, haber privado de libertad a Su Creación, de este modo se hubiese garantizado la total fidelidad del Hijo hacia el Padre.
Bueno, coincidiréis conmigo, en que esta reflexión nos aleja de la verdad, pues Ser Amor y privar de la libertad de ejercer la voluntad, son contradictorias. Pero no desecharé haber llegado a esta conclusión, pues me permite situar el tema en el escenario adecuado para llegar a comprender, que la Creación es el fruto de la Libertad-Voluntad. La libertad es la condición, que junto a la Esencia del Amor, nos permite crear.

¿Cómo podría Dios crear a Su Hijo, haciendo uso de Su Libertad, desde Su Esencia Amorosa, y su obra no contar con esos Atributos? No seríamos como Él nos ha creado.

Mientras que la verdadera libertad es un Atributo creador, y debe ir acompañado del Amor, cuando la mente abandona la visión de la Unidad, la visión del Cielo, para fabricar un mundo donde rigen las leyes de la dualidad, la libertad, deja de ser un canal para expresar amor y se convierte en el arma más utilizada por el miedo. La privación de la libertad para salvaguardar nuestros intereses más deseados, se ha convertido en una de las prácticas favoritas de nuestras sociedades.

Cuando vemos que los demás atacan nuestros intereses, lo primero que hacemos es privar de la libertad al causante de nuestros temores. 

Este comportamiento que adquiere una dimensión visible en la sociedad de la que formamos parte, podemos encontrarlo, más oculto, en nuestro interior. No es extraño, que la sociedad en la que todos vivimos, sea la viva muestra de nuestros miedos internos.

Desde muy pequeños, nuestras muestras de libertad quedan condicionadas, mutiladas, por el "padre" de todos los miedos, las creencias. Esas creencias, atesoran, todo el bagaje del pasado ancestral, se convierten en postulamientos y leyes, y en verdad, son los barrotes más sólidos con los que vemos sometida nuestra libertad.

En la frase de Nelson Mandela, cuando expresa que no nace con hambre de libertad, sino que nace libre, lo que está expresando es la condición natural del Ser. Fue esa convicción de lo que es ser libre, lo que le permitió sentirse libre a pesar de encontrase entre barrotes que le privaban de ese estado. 

Si nuestra mente nos lleva a evidenciar nuestra verdadera identidad, esa creencia nos hará libres. Desde este punto de vista, ser verdaderamente libres se convierte en una decisión.

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