miércoles, 14 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 258

LECCIÓN 258

Que recuerde que Dios es mi objetivo.

1. Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes a pasar por alto todos los objetivos triviales e insensatos, y a recor­dar que Dios es nuestro objetivo. 2Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen. 3¿Vamos acaso continuar permitiendo que la gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo? 4Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor. 5No tenemos otro propósito que recordarle.

2. No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. 2Ése es nuestro único objetivo. 3¿Qué podríamos desear sino recordarte? 4¿Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?

¿Qué me enseña esta lección?

La repetición, es una técnica que favorece el proceso de aprendizaje.


Un Curso de Milagros, es un curso de entrenamiento mental. Dentro de ese entrenamiento, es preciso recordar, permanentemente, las nuevas ideas, las nuevas creencias que se van adquiriendo a lo largo del curso. En este sentido, la repetición reforzará aquellas verdades que nos conectan con la Realidad que Somos.

Dicho entrenamiento, nos permitirá romper la dinámica y los viejos hábitos, que han controlado y dirigido nuestra vida.

No debemos caer en la tentación que nos tenderá la arcaica creencia en la culpa, cuando seamos testigos de que hemos caído en aquellos errores con los que ya no queremos identificarnos. El ego sabrá cómo tratar esa “caída” para hacernos creer en nuestra debilidad; para hacernos creer en nuestra pecabilidad. Nos invitará a sentir apetencia por el castigo, pues es, según su sistema de pensamiento, la vía más directa para salvarnos.

Recordar a Dios, nos invita a vivir el Pensamiento Divino en cada presente, o lo que es lo mismo, hacer del ahora un Instante Santo.

Llegará un día, en que no sea necesario estar permanentemente recordando esa idea, pues más allá de un concepto, Dios ocupará la totalidad de nuestra Mente.

Ejemplo-Guía: ¿Qué efectos tendrá en nuestra vida, recordar que Dios es nuestro objetivo?

Sabrás de lo que te hablo, cuando comparta contigo, que en el mundo del sueño el olvido es muy sutil, tanto, que parece tenerle ganada la partida a la capacidad de recordar.

Sabes, al igual que yo, que para andar el camino, es preciso manifestar la firme voluntad de recorrerlo. Muchas podrán ser las vicisitudes que nos encontremos en esa aventura, pero si nuestro objetivo es vago, si no contamos con la fortaleza de una firme decisión, es muy posible que abandonemos a mitad del trayecto.

Sabes, que la repetición favorece el hábito y que el énfasis en el hábito se convierte en un carácter, lo que dará lugar a una vivencia, a una experiencia, a una nueva percepción.

Tal vez estés cansado de andar los tortuosos caminos por los que te ha conducido el ego. Sabes, que puedes elegir cambiar tu ruta y dejar a un lado al viejo guía.

Sabes, estoy seguro de ello, que no podrás fracasar en tu nueva elección y sabes, igualmente, de que para conseguir alcanzar el éxito, debes elegirlo como tu única elección.

Sí, lo sabes. Sabes, que elegir recordar a Dios como tu único objetivo, te llevará a dejar de ver (de desear) el mundo viejo. Tus ojos mirarán con una mirada nueva, inocente y libre. Nada te atará. Nada de atemorizará. Nada te privará.

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