sábado, 10 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 254

LECCIÓN 254

Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.

1. Padre, hoy quiero oír sólo Tu Voz. 2Vengo a Ti en el más profundo de los silencios para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra. 3No tengo otra ora­ción que ésta: que me des la verdad. 4la verdad no es sino Tu Volun­tad, que hoy quiero compartir Contigo.

2. Hoy no dejaremos que los pensamientos del ego dirijan nues­tras palabras o acciones. 2Cuando se presenten, simplemente los observaremos con calma y luego los descartaremos. 3No desea­mos las consecuencias que nos acarrearían. 4Por lo tanto, no ele­gimos conservarlos. 5Ahora se han acallado. 6Y en esa quietud, santificada por Su Amor, Dios se comunica con nosotros y nos habla de nuestra voluntad, pues hemos decidido recordarle.

¿Qué me enseña esta lección?


Sí, nos encontramos en el camino. Nos hemos dado cuenta, de que hemos estado buscando la felicidad en el lugar equivocado. Nos hemos dado cuenta, de que la vida no puede ser sufrimiento, dolor, penalidades, castigos, luchas y finalmente, la muerte.

Sí, nos encontramos en el camino. Nos hemos propuesto ver las cosas de otra manera. Nos hemos propuesto, ver en nuestros hermanos, no el ropaje físico, sino la verdadera Esencia que habita en él. Nos hemos propuesto, perdonarnos y perdonar. Nos hemos propuesto renunciar a la visión errónea de la separación, del pecado y sustituirla por la visión correcta de la Unidad y de la Expiación.

Sí, nos encontramos en el camino. Nuestra propuesta es firme y, a pesar de ello, aún dejamos que la voz agonizante del ego, intente ganar nuestra atención reclamando su hegemonía, cuando en verdad, no tiene derecho alguno a recibir la legítima herencia que el Padre tiene dispuesta para cuando Su Verdadero Hijo, la reclame.

Hoy no dejaré que los pensamientos del ego dirijan mis palabras o acciones. Permaneceré con “la Luz permanentemente encendida” para no dejarme engañar por la ilusión, por la tentación. Apaciguaré ese murmullo rancio que trata de ilusionarme y, en su lugar, prestaré mis oídos para recibir la Verdadera Voz del Padre, el cual, me comunicará cuál es su Voluntad. Amén.

Ejemplo-Guía: "La fuerza del silencio"

Está todo dicho. Hoy no vamos a ocupar nuestra mente con dilemas racionales, con cuestiones que nos distraigan con divagaciones inútiles. Hoy vamos a practicar el silencio.

Está todo dicho. La Verdad, es una y sabemos dónde encontrarla, dónde gozarla, pues ya forma parte de nosotros. Siempre lo ha hecho.

Está todo dicho. Disfruta del silencio. Hagámoslo consciente en nuestra mente. 

Más allá de la dimensión que parezca adquirir nuestras experiencias, tenemos el poder de decidir, de elegir, a quién oír. Las voces del mundanal ruido no nos satisfacen. Seguir sus "consejos" nos lleva al sufrimiento y al dolor. En cambio, nuestra alma se funde en el gozo, cuando es la Voz del Espíritu Santo la que nos guía. Silencio. 

Silencio. Y observemos el mundo con la visión del que percibe la ficción de una película. Nada es real. Nada tiene significado. Desde esa visión, el vocerío se tornará en silencio y el silencio nos inundará de paz.

Está todo dicho. Silencio. Paz.

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