sábado, 3 de septiembre de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 247

LECCIÓN 247

Sin el perdón aún estaría ciego.

1. El pecado es el símbolo del ataque. 2Si lo veo en alguna parte, sufriré. 3Pues el perdón es el único medio por el que puedo alcan­zar la visión de Cristo. 4Permítaseme aceptar que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente. 5Ven hermano, déjame contemplarte. 6Tu hermosura es el reflejo de la mía. 7Tu impecabilidad, la mía propia. 8Has sido perdonado, y yo junto contigo.

2. Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. 2Mis hermanos son Tus Hijos. 3Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. 4Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.

¿Qué me enseña esta lección?


Atacar es ir en contra de… Si el pecado es el símbolo del ataque, ello significa que la acción a la que hemos llamado “pecado” representa el acto de no llevar a cabo la Voluntad de nuestro Padre, es decir, es el acto de actuar de una manera aislada a Él. De ahí procede la creencia, que ha dado lugar al ego, de que estamos separados de nuestro Creador.

Pero esa creencia es imposible, salvo que creamos en ella. Si así lo hacemos, estaremos viviendo la ilusión de la muerte, del castigo, de la culpa, del dolor, de la tristeza y el sufrimiento.

Un hijo es fruto de la obra creadora del padre, y esta vinculación sería imposible y falsa, si no compartieran la misma Unidad.

La semilla se perpetúa a través del fruto, de tal modo que semilla y fruto forman una unidad integral.

La semilla de Dios, Somos Todos nosotros, los cuales formamos la Filiación Divina. El Rostro de Dios se encuentra reflejado en cada uno de sus Hijos y, Todos juntos, formamos una Unidad con Él.

Ejemplo-Guía: "La curación de la ceguera"

El título de esta Lección, me ha inspirado a reflexionar sobre el símbolo de la "ceguera".

La capacidad de ver el mundo que contemplamos con los ojos del cuerpo, nos lleva a identificarnos con un mundo irreal e ilusorio y sin embargo, se convierte en uno de los principales sentidos físicos que da origen a la creencia errónea de que somos un cuerpo.

Si aquello que vemos es lo irreal, ¿qué es lo real?

Podríamos decir, que lo real es aquello que no vemos. Pero no lo vemos, por la razón lógica de que no existe, sino porque en el sistema de creencia del ego, aquello que no percibimos con nuestros sentidos físicos, no existe.

Pero debemos completar esta reflexión. No podemos dejarla en ese nivel de análisis. Tenemos que añadir, que lo que no ven nuestros ojos físicos, no es porque no exista, sino porque hemos elegido, con nuestra mente, no verlo. ¿Por qué esa elección?

Tal vez nos cueste creer esa deducción. Tal vez nos estemos diciendo, que estamos deseosos de ver el mundo espiritual, pero nuestros ojos físicos no nos lo muestra. Y es cierto, que eso ocurre. La razón de que ello sea así, está implícita en el contenido del argumento dado, es decir, no lo vemos pues nuestros ojos físicos no nos permite ver aquello que hemos negado con nuestra mente. Si no creemos en la Unidad del Espíritu; si tenemos miedo a Dios y al Amor, los ojos de nuestra mente estarán cerrados para esa realidad.

La "ceguera" es un símil que viene a revelarnos sobre el estado de nuestra conciencia. Si estamos identificados con el mundo de la percepción, nuestros ojos tan sólo creerán en aquello que sean capaces de ver. Ese estado, es similar a la situación del ciego, pues nos hace incapaces de ver la realidad del mundo espiritual.

No debemos confundir, la verdadera Visión espiritual con la videncia espontánea de los planos más sutiles al denso, de donde los videntes extraen visiones que nos presentan como verdades trascendentes.

El Mundo de Dios, es un Campo de Luz que es captada por la mente, la cual, proyecta esa luz dando lugar a diferentes niveles. Este Curso nos enseña, que esos niveles son frutos de la interpretación de la mente, identificando solamente como real al Mundo Unitario de Dios.

Formando parte del sueño que estamos soñando, nuestra mente se irá liberando de las densas capas que le impiden visualizar el Mundo Divino, sin interferencia de niveles intermedios. Pero en ese proceso de liberación, muchos se quedan a medio camino, cuando vislumbran el reflejo del Mundo de Dios en estadios donde aún la Unidad adquiere rostros separados. La pista que ha de servirnos para saber reconocer que ese estado no es el Mundo de Dios, nos la aporta el hecho de que el miedo sigue formando parte de las emociones que se perciben cuando entramos en contacto con dichos niveles de conciencia. Un ejemplo de lo que queremos decir, lo podemos experimentar en la manifestación terrenal del sueño. Cuando dormimos, es el plano astral donde se desarrolla nuestra conciencia. Ese nivel de conciencia está influenciado por nuestros miedos y aunque nos muestra un mundo más sutil, no es el Mundo Verdadero donde tenemos nuestro Hogar.

Cuanto más identificado nos encontremos con el mundo de las formas, con el sistema de pensamiento del ego, nuestro nivel de ceguera será mayor. La liberación de ese estado que nos impide ver la realidad se convierte en una invitación a realizar la función que Dios nos tiene encomendado: Perdonar.

El perdón es el antídoto contra el miedo y se convierte en el camino de la Salvación y de la Paz.

1 comentario:

  1. Juan José, lo estoy siguiendo diariamente,porque tus explicaciones me han parecido bastante claras.Gracias y hasta la siguiente.

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