miércoles, 17 de agosto de 2016

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 230

LECCIÓN 230

Ahora buscaré y hallaré la paz de Dios.

1. Fui creado en la paz. 2Y en la paz permanezco. 3No me ha sido dado poder cambiar mi Ser. 4¡Cuán misericordioso es Dios mi Padre, que al crearme me dio la paz para siempre! 5Ahora sólo pido ser lo que soy. 6¿Y podría negárseme eso cuando es eterna­mente verdad?

2. Padre, busco la paz que Tú me diste al crearme. 2Lo que se me dio entonces tiene que encontrarse aquí ahora, pues mi creación fue algo aparte del tiempo y aún sigue siendo inmune a todo cambio. 3La paz en la que Tu Hijo nació en Tu Mente aún resplandece allí sin haber cam­biado. 4Soy tal como Tú me creaste. 5Sólo necesito invocarte para hallar la paz que Tú me diste. 6Es Tu Voluntad la que se la dio a Tu Hijo.


¿Qué me enseña esta lección?

Soy tal como Dios me ha creado.
Soy un Espíritu Divino.
Soy Uno con la Mente de Dios.
Soy Uno con el Hijo de Dios.

Para recordad quién Soy, debo despertar del sueño de la ilusión. Debo reconocer la verdad. La ilusión me lleva a creer que soy un cuerpo y que me encuentro separado de Dios.
La verdad, me revela, que soy Espíritu y que mi verdadero Hogar es el Cielo y no la tierra.

Dios, nuestro Padre, nos ha creado en la Paz y en la Armonía Plena.

El conflicto es el desencuentro que se produce cuando la ilusión toma el timón de nuestras vidas.

Ejemplo-Guía: ¿Cómo puedo hallar la paz de Dios en este mundo?

¿Acaso podemos conocer lo que significa la paz de Dios?

Si no fuese posible, no seríamos el Hijo de Dios. El pensamiento sigue a su Fuente. Si somos una emanación de la Mente de Dios, podemos tener la certeza de que somos tal y como Él nos ha creado. Si Dios es paz, su Hijo no puede menos que hallar la paz, pues es su estado natural.

Pero claro, para hallar lo que creemos estamos buscando, la paz, debemos dejar de ver con los ojos del cuerpo, pues para hallar la paz de Dios en este mundo no podemos identificarnos con él. Las leyes propias que rigen su "fabricación" están basadas en la ilusión: el espacio y el tiempo, dimensiones sujetas al cambio,  o lo que es lo mismo, a lo irreal.

Si queremos hallar la paz de Dios, en este mundo demente, tendremos que sanar nuestra mente, pues es nuestra mente errada la única causa que nos lleva a experimentar un estado contrario a la paz.

Si alimentamos el miedo, no hallaremos la paz, pues el miedo es la señal inequívoca de que hemos elegido al guía incorrecto, hemos elegido servir al ego, al cuerpo.

Una batería de reflexiones que nos invitan al reencuentro con nuestra verdadera esencia:

¿Cómo hallar la paz de Dios cuando nos sentimos abandonados por Él?
¿Cómo hallar la paz de Dios cuando nos sentimos vulnerables e indefensos?
¿Cómo hallar la paz de Dios cuando nuestros deseos no son complacidos?
¿Es posible experimentar la paz cuando sufrimos de escasez, de enfermedad...?
¿Es posible experimentar la paz cuando somos humillados, atacados, maltratados, violados?

¿Dónde se encuentra la paz de Dios?

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